tu-103

SANA

Meditación Diaria

05 de mayo de 2016


“Sana todas tus dolencias” (Salmo 103:3b)

Hay una tendencia a pensar los versículos bíblicos en función de ideas extrabíblicas. Tradicionalmente se ha interpretado este versículo en el sentido de “enfermedades” que Dios curaría si se lo pedimos, lo que esconde una trampa psicológica, porque muchas veces se ora por personas que nunca sana y deben arrastrar dolores toda la vida.

El sentido del texto está vinculado a la oración anterior: “El perdona todos tus pecados”. Dios “perdona”, es decir, restaura, pone medicina en lugar de condena.

La frase que sigue es simplemente, la repetición de la idea anterior, pero con otras palabras, siguiendo una técnica poética muy utilizada por los escritores bíblicos, que era repetir el mismo concepto con vocablos diferentes.

El pecado nos enferma. Nos contamina. Nos llena de llagas emocionales. Nos convierte en marionetas de tendencias que heredamos y adquirimos. El pecado siempre deja heridos, empezando por nosotros mismos.

Pero ahí viene lo maravilloso de la promesa. Dios promete sanar las heridas que hemos ocasionado y las que nosotros mismos nos hemos hecho. No nos deja en el pecado. No permite que nos quedemos desolados frente al error. Promete redimirnos.

La diferencia entre una religión sana y otra enferma tiene que ver directamente con los resultas.
Dios sana, los fanáticos que hacen el trabajo del enemigo de Dios, enferman.

Dios restaura, los condenadores que habitan entre nosotros, hunden y condenan.

Nuevamente el énfasis del versículo es absoluto y no parcial. Dios promete sanar “todas” nuestras dolencias ocasionadas por el pecado, no sólo algunas.

¿Estás conciente del enorme amor de Dios que siempre está dispuesto a perdonarnos y redimirnos?


Copyrigh: Dr. Miguel Ángel Núñez. Del libro inédito: SALMOS DE VIDA

Twitter, Instagram y Tumblr: @khrizlizama