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El día que vuelvas a saber de mí.

El dia que vuelvas a saber de mí, ojalá que ese día me recuerdes, ojalá que tu corazón se acelere, y que el viento te diga jamás me olvidaste, ojalá que imagines como he cambiado, ojalá vuelvas a creer que era preciosa, ojalá desees que esté feliz, ojalá el día que vuelvas a saber de mí no desees otra cosa que volver a verme, ojalá que el día que vuelvas a saber de mí, te duela el alma, la pena, la herida.

El día que vuelvas a saber de mí ojalá que sonrías, aunque te duela, el día que vuelvas a saber de mí ojalá que reviva el fuego en tu interior, ese fuego que solo se prendió cuando lo fuimos todo, aún cuando no fuimos nada.

Ojalá que ese día, si llega, si es que algún día vuelves a saber de mí, sientas celos de quien puede verme a diario, ojalá que te preguntes si sigo igual de loca que antes, o si la vida me ha hecho más cuerda, o si estoy peor que antes.

Ojalá que te preguntes como avanzó el tiempo tan lento y tan pronto desde el día que nos despedimos, ojalá que venga a tu memoria la última sonrisa que te brinde, solo a ti, aun triste, aun rota, aún marchita, esa sonrisa que me permití mostrar solo para ti.

Ojalá que ese día llegue y sonrías por mí, ojalá que no te culpes, o tal vez ojalá que lo hagas por no haber hecho nada cuando caminé hasta la salida, ojalá que pienses en mí, y anheles oir mi voz, y mi risa, ojalá desees volver a decirme uno de tus chistes malos solo para ver mis ojos brillar por ti, porque no importaba que tan malos pudieran ser, nada me hacía más feliz que verte contándolos, aún cuando no dieran risa, porque tu risa, era tan contagiosa que olvidaba todo lo demás.

Ojalá que el día que vuelvas a saber de mí sientas una opresión en el pecho, como de lo que pudo haber sido y no fue, ojalá que ese día llegue, ojalá que ese día si te dicen que soy feliz, ojalá que si lo sea de verdad, ojalá que ese día también seas feliz por mi, y ojalá te duela el no saber si ya te olvidé, pero también ojalá que creas que sí, y ojalá que te duela.

Porque cariño, soy una egoísta de mierda, y una cobarde, y soy un jodido desastre, pero ojalá, el día que vuelvas a saber de mí, sientas que jamás dejaste de quererme. Y ojalá sientas todo esto, todo eso y todo esto que sentí, por tu olvido y tu nueva felicidad. No me malinterpretes, me hace bien saber que estás feliz, pero cariño, no puedo evitar sentir envidia de quien ahora te da felicidad, porque esa persona ya no soy yo. Ahora solo puedo escribir esto, solo puedo decirlo entre líneas, pero ojalá amor, el día que vuelvas a saber de mí lo sientas todo.

—  La sinfonía del alma.