trepo

17 de enero 2017


Se cierran tus ojos, tu sonrisa tímida se dispone a soñar… Canta la noche para ti su canción más tierna, te mira la luna y sonríe.

Eres tan linda. Te amo.

Te acercas y besas mi cuello, acaricias mi rostro no sé por qué, será que al estar cerrados ya tus ojos son tus manos las que ven.

Siento tu nariz acomodarse bajo mi clavícula y es lo más hermoso que he sentido.

Comienzas a respirar lento, poco a poco te desprendes de la realidad y te adentras dulcemente en el sueño (Al verte dormida he llegado a la conclusión de que tu estado natural es el sueño y que cuando vas a dormir estás regresando a casa)

Tan quieta como el cielo…

Antes de ir tras de ti voy a mirar el lunar que hay en tu hombro para imaginar que me hago minúsculo y que trepo a él. Y después de trepar en él voy a recostarme ahí para leerte todo lo que te he escrito.

—  Letras Secretas

Trepo por pensamientos que pretenden rozar tu cuerpo y no alcanzan más que a esconderse en un cajón oscuro y secreto de la memoria cuando te veo pasar al cerrar los ojos.

Sueño con que estás aquí y la noche juega a mi favor para envolver tu recuerdo y traerlo hasta esta penumbra que se encoge y transforma ante la inmensidad, fulgente e intermitente, que ofreces; y grito y río y lloro en distinto orden y sin rumbo fijo, demandando otro día más para que decidas quedarte en mi como si ese fuera el único dictamen que le diera sentido a la existencia.

Podría, si me lo permites, susurrarte tan sólo un instante lo hermoso que puede resultar equivocarse; y a veces, asaltar a la razón y darle la vuelta y encontrar, quizás, en ella un lugar donde no exista necesidad alguna de tener que marcharse.

 Te dejo la puerta abierta por si decides aparecer.

anonymous asked:

Vieron esa chica que le dijo a sus padres que iba al cine pero lugar de eso se trepo la montaña para ver a Harry? Que hdp Jsjajajaj

Vi el post, me matA JAJAJAJAJAJA

x

Ainda sinto a sua falta. Ainda tateio o seu seio invisível no vazio deste quarto. Ainda trepo com o seu fantasma. Não porque você é mais bonita do que todas as coisas bonitas, mas porque você cabe tão bem no que eu sinto, cabe também no que eu minto. A grande verdade, pequena, é que você é mais bonita do que a verdade.
—  Eu Me Chamo Antônio.
3

DESPUÉS DE TANTO… AQUÍ LES DEJO UNA HISTORIA.

-Alejandro Jasso.

Daniel era mi mejor amigo. Si. Era. Ahora ya no lo es.

 

Recuerdo bien que era sábado por la tarde, ambos corríamos por el enorme parque que estaba a las orillas de la ciudad. Había pasado toda la mañana con él (como todos los fines de semana) y ahora corríamos como locos por el enorme camino de piedra con su enorme perro detrás de nosotros.

 

-¡Corre más rápido… está cada vez más cerca! –grité jadeante.

 

-¡Ya no puedo Isaac, estoy exhausto!

 

Aminoré el paso para que pudiera alcanzarme y cuando estaba a un lado de mi lo tomé de la mano. Me aferre con fuerza a su muñeca y volví a acelerar. Una punzada de vergüenza me azotó cuando agito bruscamente la mano para que lo soltara, inmediatamente solté su muñeca y mi corazón dio un vuelco cuando sus dedos buscaron los míos y se entrelazaron…

 

-¡Me estabas lastimando! –se excusó en cuanto lo volteé a ver.

 

Sonreí para mis adentros. En esos momentos me avergonzaba admitir que me encantaba sentir el contacto de su piel, que hacía que mi cuerpo convulsionara internamente con solo sonreírme.

 

Sacudí la cabeza levemente y me concentré en el contacto de su mano… ah si, sin dejar de lado que debíamos correr. A lo lejos pude ver aquel enorme árbol donde se supone que estaríamos a salvo.

 

-¡Ya estamos cerca, sólo un poco más! –le grite y aceleré un poco más el ritmo.

 

No recibí respuesta alguna. Alcanzaba a escuchar sus agitadas respiraciones y cada vez me costaba más correr cargando su peso. En cuanto estuvimos a los pies del árbol lo deje pasar para que trepara por la desgastada escalera de madera hasta la vieja casa del árbol. Estaba construida en una de las ramas más altas y resistentes… fácilmente resistirá nuestro peso. Trepo lo más rápido que pudo hasta el final.

 

-¡Date prisa, está muy cerca! –me gritó desde la cima.

 

Escuche las rápidas zancadas del animal detrás de mi… lo único que alcance a hacer fue dar media vuelta para recibir la potente embestida del perro.

 

-¡Me rindo, me rindo Terry! –rogué al animal cuando puso sus cuatro patas sobre mi cuerpo. Pasó repetidas veces su larga lengua por mi cara y cuando intenté protegerme mordió suavemente mis dedos.

 

-¡Ven conmigo Terry! –lo llamo Daniel, que ya estaba a mi lado. El enorme perro se quito de encima y se lanzó sobre él-. Creo que no fuiste lo suficientemente rápido –se burló.

 

-¡Fue tu culpa! –espeté aun en el suelo intentando llenar mis pulmones de oxigeno-. De no ser por ti, ya tendría un buen rato arriba de ese árbol.

 

Avanzó hasta mí unos cuantos pasos y me tendió la mano para ayudarme levantarme. Sus suaves dedos rodearon mi muñeca y de un solo tirón ya estaba de nuevo en pie.

 

-Lo sé. Gracias –sonrió. Esa hermosa sonrisa era el mejor agradecimiento que me pudiera dar.

 

Emprendimos el camino de regreso. No me había dado cuenta de todo lo que habíamos corrido… hasta que después de varios minutos de caminata caímos en cuenta de que falta mucho más de la mitad de camino.

 

-Necesito descansar –le pedí mientras buscaba una sombra en la cual pudiéramos refugiarnos de los agobiantes rayos del sol.

 

-Sólo estaba esperando que lo pidieras.

 

Nos acostamos bajo un enorme árbol de frondoso follaje. Ni un solo rayo del sol lograba atravesarlo. Cerré los ojos y no pude evitar quedarme dormido. ¿Y como iba a poder evitarlo con todo ese aire fresco rodeándonos y arrullándonos en todo momento?

 

Desperté y pasaron unos segundos antes de que mis ojos se acostumbraran a la luz del ocaso. Daniel dormía a mi lado y  Terry nos observaba con detenimiento desde nuestros pies. No se cuanto tiempo paso mientras dormíamos, pero fueron mínimo dos horas ya que empezaba a oscurecer.

 

-Dani, despierta. Creo que ya deberíamos irnos –pareció como si le hubiera hablado a la nada. Daniel ni siquiera se inmutó un poco.

 

Me puse de pie y pase unos segundos intentando orientarme. Esas horas de sueño me hicieron perder la noción de donde nos encontrábamos. Al recordar todo el camino que  nos faltaba recorrer, me puse en cuclillas a un costado de mi amigo y lo sacudí con fuerza mínima. Ni siquiera se movió.

 

-Dani, ya vámonos –volví a decirle alzando la voz.

 

-¿Ah? ¿Por qué? –preguntó adormilado sin siquiera abrir los ojos.

 

-Porque ya está oscureciendo. Vámonos.

 

-Hummm –se volvió a quedar dormido.

 

Se veía muy guapo cuando todas las facciones de su rostro estaban completamente relajadas. No logre reprimir esas ganas de tocar su hermosa cara y pase suavemente los dedos por su mejilla derecha… su boca formo una hermosa sonrisa.

 

-Me haces cosquillas –abrió los ojos y me dedicó una cálida mirada.

 

Me aleje bruscamente de él. Creí que estaba durmiendo… creí que se molestaría porque lo estaba tocando de esa manera. Pero no lo hizo.

 

-¿Nos vamos? –pregunté intentando guardar la compostura.

 

Sólo asintió. Se puso de pie torpemente y empezamos a caminar. Caminamos en silencio un gran tramo, el único ruido que se percibía era el de las hojas secas bajo nuestros pies y los cantos de algunas aves que regresaban a sus nidos.

 

-¿Quieres una carrera? –su fina voz logro sacarme del ensueño que me provocaba el paisaje.

 

-¿Ahora? Está oscureciendo, ni siquiera logro ver lo que está frente a mi a dos pasos de distancia.

 

-Anda, no seas cobarde. Vamos.

 

-Es peligroso, alguno de los dos puede quedar lastimado.

 

-¡No seas cobarde, no quieres que te gane!

 

-Si no puedes ganarme cuando podemos ver, ¿qué te hace creer que lo harás ahora? –pregunté ante su irónica provocación.

 

-Sígueme y lo verás –terminada la frase empezó a correr con la mayor velocidad que sus pies le permitían. Hice lo mismo, corrí lo más rápido que pude teniendo cuidado de no terminar en el suelo. Solo bastaron unos cuantos metros antes de alcanzarlo y dejarlo atrás.

 

-¿No que podrías ganarme? –ahora fui yo quien lo provocó.

 

Abrí un poco más las zancadas para ir más rápido sabiendo que en cualquier momento terminaría tendido en el camino.

 

-¡Esta me la pagarás Isaac! –me amenazaba entre risas. Cada tanto volteaba un poco para asegurarme que no lo dejaba muy atrás. ¿Cómo se le ocurría retarme a una carrera sabiendo que yo era más rápido que él? La emoción y adrenalina recorrían mi cuerpo, los músculos de las piernas me hormigueaban y el oxigeno quemaba mis pulmones al entrar en ellos.

 

Deje de correr cuando ya no escuchaba las amenazas ni la risa de Daniel. Dirigí la vista donde se suponía que el estaba, pero ya no me seguía.

 

-¿Daniel? –lo llamé entre las agitadas respiraciones. Comencé a caminar en dirección contraria para encontrarlo… y una parte de mi se tranquilizó al escuchar los ladridos de Terry. Corri a toda prisa de donde provenían y me encontré a Daniel sentado… se sujetaba con mucha fuerza el tobillo y su cara estaba transformada por el dolor.

 

-Creo que estoy descalificado –intentó bromear.

 

Revisé su tobillo y al parecer no estaba fracturado. Quizá solo era una torcedura.

 

-¿Te duele cuando hago esto? –le pregunte al momento que giraba cuidadosamente su pie.

 

-Un poco –admitió frunciendo los labios.

 

-Te dije que no era buena idea correr –lo regañé más preocupado que molesto.

 

-Pero fue divertido, ¿no?

 

-Solo un poco.

 

Lo ayude a levantarse y me di cuenta de que no podría caminar cuando se le escapo un quejido al momento de apoyarse en el pie. Si bien recordaba, solo faltaba un pequeño tramo para llegar a la camioneta.

 

-Anda, sube –me incline delante de él para que pudiera subir a mi espalda.

 

-¿Qué? ¡No! Puedo caminar solo.

 

-¿Ah si? Pruébalo.

 

Me miro avergonzado por unos instantes. No logró dar mas de cinco pasos cuando nuevamente iba directo al suelo. Lo tome por los hombros y le dije:

 

-¿Aún crees que puedes hacerlo? –negó con la cabeza-. Vamos.

 

Volví a inclinarme frente a él y esta vez subió a mi espalda.

 

-¡Wow! Si que pesas –mentí.

 

Emitió algo parecido a una carcajada y emprendí una vez más el camino. Esta vez no me detendría hasta llegar. Mi cuerpo no logro reprimir el temblor cuando recargó su barbilla en mi hombro dejando su rostro muy cerca del mío. El delicado roce de su piel emitía fuertes descargas a todo mi cuerpo.

 

-¿Ya te cansaste?

 

-¿Tu que crees? Seguro pesas cien kilos –me burle a carcajadas. Obviamente  era imposible, Daniel era muy delgado.

 

-Si no quisieras cargarme me hubieras bajado desde hace mucho –respondió tranquilamente.

 

Me detuve. Me tomo por sorpresa su respuesta.

 

-¿Quién dice que no te quiero cargar?

 

Sentí su sonrisa contra mi mejilla. De igual manera sonreí y seguí caminando. Ya solo faltaban unos cuantos metros para llegar… aminoré el paso, no quería que se alejara de mí.

 

-¿Aún te duele mucho?

 

-Creo que sólo me duele al momento de apoyarlo en el suelo.

 

-Podemos ir a un hospital, quizá necesites que te revisen el tobillo.

 

-No creo que sea necesario –su aliento acariciaba mi mejilla dando una de las mejores sensaciones que hubiera sentido nunca.

 

-Está bien, entonces te llevare a casa.

 

Al llegar a la camioneta abrí con dificultad la puerta del copiloto y lo ayude a subir. Me senté un momento a sus pies mientras fingía que recuperaba el aliento, lo único que deseaba era estar cerca de él.

 

-¿Y bien? –una sonrisa surcaba su rostro.

 

-Necesitaba recuperarme –dije al tiempo que me levantaba.

 

 

-¿Crees que te meterás en problemas por lo de tu pie?

 

Solo faltaban unas cuantas cuadras para llegar a su casa… lo que para mi era pena, odiaba esa parte del día donde tenia que separarme de él.

 

-No lo sé, quizá si. Siempre me dijeron que era torpe para correr y esto se los probará.

 

-¿Y si llegamos primero a mi casa? Podrías tomar algo que te ayude a disminuir el dolor.

 

-Creo que es buena idea… solo espera.

 

Saco el celular de su mochila que estaba en los asientos traseros de la camioneta. Llamo a su casa y al parecer fue su madre quien contesto.

 

-¿Mamá? … Hola, ¿crees que pueda dormir hoy en casa de Isaac? … Si, su mamá está de acuerdo… Si, no te preocupes, llegaré mañana temprano –colgó y me volteo a ver con los ojos entrecerrados-. ¿Qué hiciste para que mi mamá te tuviera tanta confianza? ¿Se besaron, verdad?

 

-Oh si, nos besamos –respondí sonriendo-. No te imaginas lo bien que besa…

 

-¡Eres un cerdo! –me golpeo con mucha fuerza el hombro.

 

-Fuiste tu el que empezó –espeté riendo  a carcajadas.

 

Reímos por varios minutos, hasta que de repente preguntó:

 

-Tu madre si está de acuerdo que duerma en tu casa, ¿verdad?

 

-Ya lo creo. También confía en ti, pero más te vale que no la hayas besado –sonreí maliciosamente.

 

 

Llegamos a mi casa y lo ayude a entrar. Con su brazo detrás de mi cuello le ayudaba con la mayoría de su peso. En la pequeña mesita de la  sala encontré una nota de mamá en la cual me explicaba que le habían cambiado el turno en el consultorio, le tocaría cubrir el horario nocturno.

 

-Si hubiéramos ido al hospital mi mamá te hubiera atendido.

 

-Pero no es necesario. Estoy seguro de eso.

 

Me encogí de hombros y camine hasta la cocina. Estaba muerto de hambre.

 

-¿¡Quieres algo de comer!? –le grite desde la cocina.

 

-¡No, gracias!

 

-¿Algo de tomar?

 

-No gracias, así estoy bien.

 

Tome un pan de la pequeña canastita que había en la mesa y fui hasta la sala donde se encontraba Daniel. Ya se había quitado el zapato y examinaba con detenimiento la zona adolorida. Ahora un pequeño hematoma teñía su piel y la hinchazón empezaba a notarse.

 

-Que feo –me senté en el sillón a su lado.

 

-¿Crees?

 

-Sí, pero me refiero a ti –di otro mordisco a mi pan.

Entrecerró los ojos y esbozó una pequeña sonrisa. Con un rápido movimiento de mano me arrebató el pan y se alejó un poco de mí.

 

-¡Dijiste que no querías nada! –me quejé.

 

-Pues cambie de opinión.

 

-Regrésame mi pan.

 

-No –sonrió una vez más.

 

Me abalancé sobre él con la intención de quitarle mi pan, pero apenas mi cuerpo hizo contacto con el suyo todo fue diferente. Sentía la necesidad de tocarlo, pasar mis manos por su cuerpo. Entre risas y jadeos seguimos peleando por ese pequeño trozo de harina, al menos hasta que…

 

-Si tanto quieres tu pan, quítamelo –de un solo bocado se comió el resto. Una hermosa sonrisa se formo en su rostro mientras masticaba. Sin detenerme a pensar en las posibles consecuencias me lacé sobre el y mis labios se estrellaron con los suyos. El mero contacto me volvió loco, una explosión de sensaciones y emociones me hicieron perder el control…

 

-Isaac, espera…

 

Me aleje unos centímetros de él, y lo observe unos segundos… hasta que me di cuenta del enorme error que había cometido.

 

-Lo siento… yo…

 

-Me estabas lastimando el pie –sonrió con las mejillas encendidas.

 

Me levante y busque alguna excusa para salir de ese incomodo ambiente…

 

-Creo que necesito una ducha, regreso en un momento.

 

Salí de la sala a toda prisa y entre en el baño. Ni siquiera pase a mi habitación por un cambio de ropa limpia… pase los dedos por mis labios recordando esa agradable sensación, lo suave que eran sus labios, su sabor dulce (que seguramente era por el azúcar del pan)… Entré en el chorro de  agua fría después de quitarme la ropa y me quede ahí por más de media hora. Cuando salí camine a mi habitación con una toalla en la cintura… y me quede inmóvil al ver a Daniel ahí.

 

-¿Crees que pueda bañarme yo también?

 

-Si, claro. El baño es todo tuyo –sonreí… o al menos intenté hacerlo.

 

Busque algo de mi ropa que creí que le quedaría, éramos casi de la misma estatura… pero era un poco más delgado que yo. Cojeó hasta el baño solo escuche el sonido de la puerta al cerrarse.

 

Me puse un pantalón de algodón azul marino y una camiseta negra. Me recosté en la cama pensando en si debería pedirle disculpas por haberlo besado en la sala… Pero, ¿por qué hacerlo? No se había molestado, quizá hasta le había gustado. Había sonreído, ¿no?

 

Me senté y me quede rígido cuando ya no escuche el sonido del agua… llegaría en cualquier momento… ¿Qué se supone que iba a hacer ahora? Tardo más de lo esperado, pero no pude suprimir la sonrisa que se formo en mis labios al verlo entrar por la puerta. Traía un pequeño pedazo de pan en la mano.

 

-¿Quieres un poco? –me preguntó con una tímida sonrisa.

 

Avanzó con pequeños pasos hasta la cama y se dejo caer a mi lado. No dejaba de sonreír, pero logre notar el temblor en sus manos. Subió su mano y puso el pan sobre mis labios,  estaba más nervioso que nunca y aun así logre abrir la boca para dar una pequeña mordida.

 

 

Ambos nos acostamos en la cama. Cabíamos a la perfección ya que era una cama tipo matrimonial.

 

-Isaac.

 

-¿Qué?

 

-¿Todo bien?

 

Al principio no entendí a que se refería… hasta que recordé el beso.

 

-Eso creo –me giré y segundos después el hizo lo mismo. Su cara estaba a unos centímetros de la mía, esos carnosos y suaves labios estaban a tan poca distancia y no podía besarlos… era doloroso. Mi aliento se mezclaba con el suyo y se convertían en  uno solo, eso era justamente lo que yo quería hacer… unirme a él y formar solo uno.

 

-Perdón, yo… -empecé a disculparme.

 

-No, no arruines el momento –me pidió con un hilo de voz.

 

-¿Entonces?

 

-Sí.

 

Eso era lo único que necesitaba saber. Lo único que necesitaba para deshacerme de mi autocontrol y poder besarlo. Con desesperación tome su rostro con ambas manos y completé el camino que había entre nuestros labios. Mi cuerpo pulsaba de alegría al sentir que mi querido Daniel me respondía el beso… el transcurso de los minutos inundo de intensidad el momento. El ambiente se torno más intenso, apasionado… todo se salió de control. Mi corazón quería salir de mi pecho, o al menos eso me hacían creer sus bruscos latidos.  Con manos temblorosas le quité la camiseta a Daniel, observe unos instantes su pecho y abdomen desnudos antes de que nuestros labios se fundieran nuevamente. Entre tantas caricias y besos, no supe en que momento había perdido mi ropa, ahora solo estaba bóxer… deseoso de continuar con esto.

 

-Isaac… Creo que estamos perdiendo el control de las cosas –alcancé a decir de manera entrecortada.

 

-Yo no lo creo… se perfectamente lo que quiero que pase –hasta ese momento me di cuenta de que el también solo estaba en ropa interior.

 

-¿Estás seguro?

 

-Seguro no, pero aun así quiero hacerlo.

 

Suspiré… era la primera vez… ¡Era mi primera vez! No estaba muy seguro de lo que tenia que hacer, pero aun así me arriesgue a continuar, porque era algo que deseaba, y más porque era con Daniel, un chico maravilloso.

 

-Yo también –susurré-.

 

-Entonces no hay nada que pensar.

 

Con sus manos me tomo por el cuello y me jalo con fuerza (más de la necesaria). Sentía todo su cuerpo, podía apreciar cada musculo de  –tenso, por supuesto- bajo mi cuerpo, las caricias subieron de tono al igual los besos… esa noche nos entregamos al otro sin temor alguno.

 

A partir de ese día y esa noche todo cambió. Y NO, YA NO SOMOS AMIGOS, AHORA SOMOS MÁS QUE ESO. Ahora estamos casados y a unos cuantos días de poder adoptar a nuestro primer hijo. No siempre las cosas fueron fáciles, pero, ¿quién dijo que lo serian? … Cada día luchamos por defender nuestro amor, no dejamos que las criticas lo destruyeran, y me enorgullece decir que todas aquellas personas de mente cerrada lo único que lograron fue fortalecernos.

Tr3s preocupaciones

Caminaba por el camino antiguo de mi primer colegio aquel donde vestía de café y la rutina me agobiaba, rumbo a este escuche a un niño pedir especificaciones para salir de este camino ¿Que atajo era el mas ideal para tomar? aun no recuerdo a donde quería llegar, pero recuerdo haberle dado un camino el que seguir el cual estaba una cuadra atrás que llevaba arriba en otra calle, se la di y este desapareció en su trayecto, al instante me encontré con 4 o 3 amigos (uno de ellos había estudiado conmigo en el colegio). al verlos conversamos y tome rumbo contrario al colegio, caminábamos hacia su casa esta no estaba lejos de donde estábamos seguimos recto hasta llegar a la parada de autobuses. Entramos a su casa y el me pregunto si sabia alguna manera de reparar su refrigerador ya que este no funcionaba bien le dije que a lo mejor seria donde la tenia enchufada, recuerdo el enchufe tenia otros dos aparatos conectado a los lados como un adaptado, le dije quita los otros dos enchufes, empezamos a ver que ahora tenia mas luz pero aun no funcionaba bien, estaba conectada a una extensión le dije que conectara directamente el refrigerador, ahora funcionaba mejor pero no completamente bien entonces le dije que retirara el adaptador y conectara solo el refrigerador, este funcionaba como era debido nos encanto ver que yo había acertado estábamos felices en la parte de arriba en el refrigerador había una maquina de granizo de sabores estuvimos bebiendo eso, riendo en esencia divirtiéndonos y en un instante alguien abrió la puerta tenia lentes la mirada seria no dejaba escapar ningún animo de cordialidad hacia nosotros los invitados así que nos retiramos cada quien a su camino de nuevo, caminaba hacia el sitio habitual para tomar el autobús y encontré a otro amigo mio(de un antiguo colegio) le pregunte si era su ruta habitual para tomar su camino a casa y me respondió con indiferencia al momento llego un amigo de el y le pregunto si estaba listo para un evento que se iba a dar el respondió si y se dirigieron hacia abajo de la avenida, los seguí! estaban reunidos en una rejo varias personas jóvenes uno de los que estaba ahí era mi amigo (uno de mis mejores amigos) con amistad me acerque a el y empece a ver que después de la reja seguía un terreno abajo que estaba lleno de matorrales a lo lejos se divisaba fuego y gritos, venían acompañados de gritos de batalla como una pelea de pandillas los que estaban de mi lado de la reja también hicieron su propio grito de batalla, al fin llegaron las personas que llevaban antorchas y gritaban su grito de guerra habían bastantes conocidos míos (casi todas eran personas que me habían hecho Bullying a pesar de 2 o 3 amigos míos). De pronto llego el enemigo de el amigo que tenia a la par empezaron a pelear se escuchaban los ruidos de las personas de abajo gritando como indios americanos, trepo un árbol tenia una cara de sádico, un loco! la pelea se tornaba mas violenta cada ves mas en el calor del momento vi personas peleando abajo también pero yo me preocupe en mi amigo su contrincante lo estaba arrastrando hacia abajo en el terreno donde estaban todos los de la otra “pandilla” en el momento que se iba caer me metí! agarre con fuerza a mi amigo y no lo deje caer dentro de mi pensaba esto no es digno 2 contra uno que honor hay en eso no me importo salve a mi amigo y al instante todos los de mi lado de la reja le dieron una paliza el pobre chico estaba muerto de la paliza otro grito de guerra y las dos pandillas nos retiramos llevaba en el hombro a mi amigo le dije que me sentía aliviado de que hubiese salido de ahí a salvo y miramos por ultima ves abajo habían quemado a uno de las nuestros se veía el rostro quemado con una expresión de temor y suplica, me dijo ¿y quien lo ayuda a el? -Desperté!!!

Você é mais bonita do que todas as coisas bonitas. É mais bonita que o mar quando ancora no cais do seu coração que, no peito, leva e traz amores distantes, e saudades eternas dos nossos próximos instantes. E, quando a vejo na beira do caos, você se aproxima e, meio sem jeito, me pede um cigarro, um isqueiro, um lenço, um beijo e um imenso abraço. Depois, me deixa a ver vazios. Eu embarco no último navio e atraco na grandeza do mundo que nos separa.
Adeus!
Seus abraços não me tocam mais. Nossas bocas não se trocam mais. Suas palavras não me emocionam mais. O que você endeusava, se humanizou. O que você sangrava, se estancou. O que você feria, cicatrizou: é o que você queria, é o que você queria… E o que você tanto amava se evaporou aos prantos entretanto o que você procurava ainda não a achou. Sequer ouço seus ossos quebrando de saudade. Amar você agora é o de menos. Parece que a esqueci.
Mentira!
Ainda sinto a sua falta. Ainda tateio o seu seio invisível no vazio deste quarto. Ainda trepo com o seu fantasma. Não porque você é mais bonita do que todas as coisas bonitas, mas porque você cabe tão bem no que eu sinto, cabe também no que eu minto. A grande verdade, pequena, é que você é mais bonita do que a verdade.
—  Eu me chamo Antônio.
JAJAJAJA las shippers siendo mejores detectives quel FBI

😂😂💗 Podemos decir que la foto que trepo Willy es de Tumblr porque en la parte baja de la foto hay un pequeño espacio blanco, respectivo a la forma en la que se publican las cosas en Tumblr.

Willy no lo recorto bien 😂 .

Jajaj lel