trenes especiales

Te pienso, te recuerdo y mis ganas se las lleva el cigarro

Apareces, ¿Apareces? Lo haces como una estrella fugaz, que te recuerda que pediste un deseo y justo cuando se cumplió… desapareció. Así fuiste, un deseo, fugaz y por más efímero que fue… pasó, un deseo que duró la vida, mi vida.

Aquella tarde quemé todas mis cartas, aquellas que nunca leíste, para mi fue como pegar el portazo, sin abrazo, sin beso, sin vuelta. Fue decirte adiós sin decirlo, sin escribirlo, solo quemándolo. Qué bien se nos viene el fuego, saber que te enrredas en las sábanas y ardes con alguien más, quemarte.

Entonces dime, cuéntame, te vuelvo a preguntar ¿Sabes cuántas noches en vela me robaste?

Ya te escribí, que pasaré de nuevo por tu vida, en un tren de vuelta. Los trenes de vuelta son especiales ¿Te cuento? Pues llevan gente especial ¿Especial por qué? No todos vuelven… no todos vuelven. ¿Por qué alguien volvería?.

Cuando pase, no me mires como desconocido, no me mires como si chocaras de frente con tu pasado. Deja entrar ese dolor en el pecho, deja que baje por tu garganta hasta tu estómago y vuelve a sentir esas mariposas que se que te callaste durante tanto tiempo. Siente el calor, siente mi calor y quémate conmigo.

No espera, hermosa, aquí no acaba no cierres los ojos aun. Pues tengo algo que decirte, ese calor no soy yo, es tan solo tu recuerdo de vuelta, tu tren de vuelta cuyas puertas se están cerrando en tus narices. No se pueden matar los recuerdos, ni siquiera tu que me mataste a mi. Solo puedes esconderlos y jugar quién los encuentra primero y quién es el último, después salir corriendo y si te he visto no me acuerdo.

Pero esta vez no corras, siéntate y ábrete, piensa en todo lo que me hiciste perder mientras tu pensabas que era lo mejor para ambos, te colgaste la medalla.

Ponte los lentes y léeme bien. Que no hay persona que ha vuelto a despedazarse como yo lo he hecho a tu lado. Ni tampoco que sin tocarte te ha dicho que eres cielo. Te he amado, pero si algo he aprendido de ti es que no hay amor que no duela y que cuando de destino se trata, nunca es el momento correcto ni adecuado.