trajes de novio

El resto de mi vida ~Wigetta

|Hola, pues antes que nada les pido una disculpa, este escrito es, en mi opinión, una idea rara, sin sentido y no me gustó mucho que digamos, pero aquí esta, espero les guste un poco|[Semana 5]
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~https://www.youtube.com/watch?v=yJhk-RWEgn4~

El dulce olor a comida recién hecha hizo que abriera con pereza los ojos, minutos me bastaron para acostumbrarme a la luz solar que entraba muy apenas por mis cortinas. Solté un suspiro al ver la hora, no era muy temprano que digamos pero para ser sábado hubiera deseado dormir un poco más.

El sonido de la puerta abriéndose hizo que girará mi cuerpo y mirara hacia la puerta, ahí estaba el, sostenía una bandeja y caminaba hacia mi con esa hermosa sonrisa pintada en sus labios.

-Buenos días Willy.- me incorpore en la cama, sentandome en esta, acomodando las almohadas para hacer más cómodo el lugar, el llevo la bandeja y la puso sobre mis piernas, tenía un plato con cereales y leche, un bol con fresas y cerezas y un vaso con jugo de naranja. En un pequeño jarrón había una linda flor naranja.

-¿Y esto a que se debe?

-¿Acaso lo has olvidado? -me miro con una ceja arqueada y esa expresión que siempre ponía cuando olvidaba algo. Haber, no es mi cumpleaños, tampoco el suyo, no cumplimos meses, ni su canal ni el mío. ¿Entonces que era?

-Creo que si, lo he olvidado.

-Ay Willyrex -vaya, jamás me llamaba así- Hoy cumplimos 10 meses, 17 días, 11 horas, 54 minutos y 10 segundos y no lo recuerdas, vaya novio tengo.

Es que es tonto, musite para mi mismo, mirándolo con una cara de quererle soltar un guantazo en toda la cara, pero sólo me límite a reír.

-¿Ya? ¿Terminaste tu bobería?

-Si -Samuel soltó una carcajada después de pronunciar aquello, es que a veces sus chistes malos, eran realmente malos

Comencé a comer los cereales mientras miraba a Samuel sentarse a mi lado, y acercándose a besar mi mejilla.

-Hoy tengo el día ocupado, ¿Sabes?

-¿A si? ¿qué piensas hacer? Pensé que ya tenías los vídeos de hoy grabados.

-Si, pero debo hacer cosas, mis padres hablaron, ya están aquí, quieren que me vaya con ellos al hotel y esas cosas de tradiciones, pero yo no quiero. -me miro haciendo un adorable puchero arrancándome una carcajada.

-Ya habíamos quedado Samuel, además está por llegar Lana y si te ve…

Ni siquiera pude terminar cuando escuche el timbre sonar, Samuel alzo una ceja y río, beso de nuevo mi mejilla y se levanto para ir a abrir la puerta, salió de mi habitación, yo me levanté de la cama dejando la comida en el escritorio junto a mi ordenador, para arreglar un poco la cama.

-Samuel, What are you doing here?!

El increíblemente fuerte grito de Lana hizo que asomara un poco la cabeza por la puerta, vi como tomaba a mi novio por el brazo y lo agitaba desesperada.

-Estaba por irme Lanita, sólo iré por mi ropa y me despido de Willy.

-No, eso no, ya no podrás verlo en todo el día, anda por tu ropa y adiós.

Uh, el lado rudo de Lana, nadie quiere conocerlo.

Note como Samuel caminaba a su habitación, al verme en la puerta sonrió y se acerco a mi, pese a que Lana lo jalaba del brazo, se paró frente a mi.

-Nos vemos en unas horas. Estoy impaciente.

-Yo igual, siento que vomitare -reí nervioso y depósito un corto beso en mis labios, para luego ir a su habitación por su ropa e irse de la casa, jodidas tradiciones.

Lana suspiro aliviada y entro a mi habitación, me encontraba ahora acostado en la cama, jugando con mi celular.

-¡Guillermo! mira las pintas que tienes, joder.

-Tranquila mujer, ahora me doy una ducha.

Y seguí jugando con mi celular.

Lo siguiente que sentí fue como mi celular desaparecía de mis manos.

-Ahora, levántate y a la ducha.

-Okey mujer, ya voy.

-Anda, y quítate esa barba de vago.

-Si mamá.

El lado rudo de Lana daba un poco de miedo, pero también era adorable.

Entré a la ducha, varios minutos después entre ducharme y afeitarme salí, me cambie en mi habitación, me puse cualquier ropa, ganándome un nuevo regaño de Lana, que faltaba unas horas y esta mujer ya me quería vestido.

Bufe y tome el traje blanco que estaba perfectamente acomodado en mi cama, me puse los pantalones y la camisa, la cual era negra, contraria al traje de mi novio que era negro y camisa blanca.

Tome la corbata azul con rayas verdes, regalo de mi hermana y comencé a anudarla, dejando aún lado el saco, ese ya me lo pondría después.

Lana toco la puerta, le indique que pasara, tenía ya su vestido puesto, un lindo vestido rosa, me miro y sonrió, alzando los pulgares en aprobación, sólo faltaba acomodar mi cabello, y estaría listo.

[…]

Y aquí me encontraba, en la parte trasera, en ese pequeño cuarto donde varios -por no decir que todos- corrían de un lado a otro vistiéndose, mientras yo estaba sentado en la cama de esa habitación, mirándome los dedos, ¿Nervioso? Nervioso se quedaba corto a como me sentía en este momento, y los murmullos, gritos y movimientos de mis amigos me ponían más nervioso, si era posible.

-¿Todo bien Willy?

Alce la mirada, encontrándome con uno de mis amigos, el cual tenía mucho sin verlo, me miraba con una gran sonrisa, la cual le devolví.

-Eso creo.

-¿Seguro? -se sentó a mi lado y apoyo su mano en mi hombro- No te veo muy bien.

-Estoy seguro rubius, sólo que estoy nervioso.

-¿Por qué? Eso es normal, creo.

-Es que… Siento que el puede tener a cualquier persona que quiera ¿Por qué yo?

-¿Enserio Willy? No pienses eso, el te eligió a ti ¿por qué? Porque si, y ya, no le des más vueltas, mira, te conozco, tal vez más que el, y se que eres una increíble persona, eres divertida, compresiva, sabes guardar secretos, confiable. Eres increíble Willy, jamás dudes de eso.

-¿Enserio crees eso?

-No, estoy mintiendo Guillermo.

-Te hubiera creído si no me hubieras llamado Guillermo.

Rubius se río y agito mi cabello, despeinando lo un poco, secunde su risa y nos dimos un amistoso abrazo.

[…]

Ahora me encontraba sólo, estaba ya por comenzar, mis padres estaban a mi lado hablando entre ellos, mientras yo seguía con los nervios a flor de piel.

-Hijo, ya es hora, ¿Listo? -escuche la voz de mi madre a mi lado derecho, la mire y asentí, entrelazamos nuestro brazos, al igual que con mi padre que estaba a mi lado izquierdo, con esa cara sería que siempre lo ha caracterizado. Le mire, sonriendo un poco y el me miro.

-¿Estas molesto? -pregunte en voz baja, que más bien parecía un susurro.

-Si. -volvió su mirada al frente, esa sola palabra me había dolido en los más profundo- Lo odio, me esta quitando a mi pequeño.

-¿Cómo? -le mire atónito, las puertas se abrieron, indicando que debíamos salir, el sólo sonrió sin mirarme, la canción comenzó a sonar, y comenzamos a caminar.

Caminamos por el pasillo, para al final reunirnos con Samuel, que estaba mirándome con sus grandes ojos cafés que me intimidaban, sonreí grande, nervioso pero feliz, llegamos hasta el, y mi madre le dio dos besos en medio de un mar de lágrimas, mi padre se acerco a el, esto era lo que me tenía nervioso, el nunca estaba de acuerdo en nuestra relación.

-Cuida bien de el, es lo que más quiero.

-Lo haré señor, eso no lo dude.

Le dio un gran abrazo lo cual me sorprendió y alegro a la vez y se fue, dejándonos. El juez comenzó a hablar, pero no le hice caso, sólo le miraba a el, el estaba conmigo, yo estaba con el, y prometía amarlo por el resto de mi vida.

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Se lo que diran, esto pudo tener un final distinto, ser más largó y eso, pero juro que no me sale la idea, y me duele mucho mi mano, no puedo escribir demasiado, perdónenme y sigan bajando en su dash.

Un nuevo comienzo~Wigetta

¿Unas palabras para definirlo?

Asustado. Le asustaba el verse frente a ese espejo con esa ropa. Traje negro, camisa blanca, corbata roja. Ni siquiera le gustaba el rojo, ¿Por que la había elegido de ese color?

“-Te prometo que si nos casamos, usare corbata verde.

-Y yo morada, cariño”

Nervioso. No pasaba de moverse de un lado a otro, su padrino y mejor amigo lo miraba desde un lado, pensaba que se iba a acabar el suelo con su constante vaivén de pies.

Confundido. El quería irse, no quería estar aquí, no quería casarse. Pero era demasiado tarde para decir que no.

Tenso. La música nupcial sonó, asiendo que los músculos del cuerpo de Guillermo se tensarán y para con ese ir y venir. Quedándose quiero mirando al frente. La novia se acercaba.

Frank le hizo una señal para que se girará y la mirara, lo cual hizo.
Ahí estaba ella, con ese lindo vestido blanco, y esa gran sonrisa en sus labios. El trato de sonreír, como siempre, pero no puso. Y se avergonzaba de ello.

Finalmente comenzó la boda, Guillermo miraba al sacerdote sin escucharlo, su mente estaba en otro lugar, en un lugar muy lejos de aquí, con otra persona, con el.

-Guillermo Díaz, ¿aceptas a Clara Torres como tu esposa, para amarla y respetarla?

Decidido. Guillermo miro a Clara, la chica lo miraba con un brillo especial en los ojos, su gran sonrisa. Eso partía las el corazón de Guillermo.

-Lo siento, no.

Y ante la mirada sorprendida de todos, Guillermo salió por las puertas de la bonita iglesia corriendo, sabía que aún podía llegar a tiempo. Siguió corriendo, su casa quedaba lejos, pero no le importó.

Ansioso.La gente lo miraba, no era normal ver a un tío con traje de novio correr por un parque a toda velocidad mientras se quitaba la espantosa corbata roja y la arrojaba a me-importa-poco-donde, no era normal.

[…]

Samuel había despertado en la bañera, con una botella vacía en su mano, y una fuerte resaca.
No sabía como había terminado ahí, pero tampoco quería saber, ya muy poco le importaba lo que le pasara.

Sus ojos ardían, la cabeza le dolía, el cuerpo le temblaba y el corazón estaba hecho pesados.

No quería salir de ella, pero sabía que si se quedaba ahí, pescaría un resfriado y no que iría eso, aunque poco le importaba. Tomó una ducha para disminuir la mayoría de sus dolores y se puso un pijama limpió.

[…]

Samuel miraba por la ventana, sostenía una taza con café y algo de licor en ella, sus ojos estaba rojos, sus cabellos despeinados y su ropa sucia. El estaba aquí, sólo, mientras el estaba allá, con ella probablemente besándola mientras los declaraban marido y mujer.

Dio un fuerte sorbo a su café y dejo la taza en la mesa. Quería dormir, se sentía cansado, pero sabía que no lo lograría. Y menos cuando escucho el timbre sonar repetidas veces.

Quería ignorar el timbre e irse a la cama, seguramente sería una vecina que venía a reclamarle algo o algún vendedor ambulante. Se iba decidido a su habitación cuando los timbres cesaron y los golpes en la madera se hicieron presentes.

-joer macho.

Samuel camino sin prisas hasta la puerta, tomó el polo y abrió la puerta. La imagen que encontró del otro lado simplemente lo dejo sin palabras.

Guillermo estaba ahí, con su cabello negro despeinado, con sus mejillas rojas, con la ropa arrugada y sin corbata. Se veía jodidamente sexy, como cuando estas haciendo dieta y alguien como una comida deliciosa pero prohibida frente a ti.

-Guille…

-Samuel…

Un silencio invadió a los dos jóvenes que permanecían estáticos en sus lugares, Samuel fue el primero en reaccionar.

-Pasa tío.

Se hizo a un lado y dejo que el entrara en su casa, encontrándose con el desastre que dejaba ver esta.

Guillermo noto la ropa en un rincón, las botellas tiradas, había bebido.

Caminaron hasta el salón y se sentaron en el sofá.

-¿Que haces aquí? -pregunto Samuel. La curiosidad podía con el, seguramente estaba aquí para insistirle que asistiera a boda.-Si vienes a insistirme de nuevo que vaya a tu boda, no iré.

-No vine a eso… Ya-ya no hay boda. -Samuel abrió los ojo sorprendido- La deje.

-¿Pero que dices? Willy, no puedes hacerle eso a una señorita como Clara, ella es buena gente. No merece esto. ¿por que lo hiciste?

-Por que te amo.

El corazón de Samuel volvió a latir al escuchar esas palabras, pero rápido ese llamita de esperanza se apago. Los recuerdos negativos de su partida lo atormentaban. El le había dejado por otra, había dejado al amor de su vida por un par de tetas grandes, por más cruel que suene, pero era la verdad, Clara era buena persona, pero no podíamos negar que la tía estaba buena, y que por eso Willy había abandonado a Samuel.

Guillermo interpretó el silencio de Samuel como un “ahora no quiero hablar contigo” así que decidió preguntar sobre su estado y el estado de la casa.

-¿Haz estado bebiendo?

Samuel le miro y mostró una media sonrisa, sabía cuanto le disgustaba al menor que el mayor tomara.

-Si, ayer tuve una pequeña fiesta.

Mentía, quería mentirle a el y a su corazón, Guillermo lo había dejado y no dejaría que volviera a hacerlo.

-¿A si? -Guillermo lo conocía muy bien, sabía que mentía.

-Si, estuvo de lujo, vinieron unas tías que, madre mía, tremendos pechotes tenían.

Guillermo sitió una puñalada en el estómago y una punzada de celos al escuchar eso.

-Se ve que la pasaste bien.

-Efectivamente compañero.

Con cada palabra que Samuel decía, pensaba que se daría el valor para mandarlo a la mierda, pero en lugar de eso se lastimaba más.

-Guille yo… -suspiro y miro sus dedos, para luego mirarlo a el. -Estoy mintiendo. No vino nadie, en muchos meses, he estado sólo.

-¿Y Frank?

-Consiguió novia y desapareció, no era su responsabilidad cuidarme cuando tu te fuiste.

Uh, eso le dolió a Guillermo.

-Samuel yo lo siento. No debí dejarte. Soy un tonto.

-idiota diría yo. -Guillermo soltó una risita que Samuel secundo.

-¿Podrías perdonarme?


-Claro que si tonto.

Guillermo sonrió y se dejo ir a besar a Samuel, pero este lo detuvo.

-Que te haya perdonado no significa que hayamos regresado, rompiste mi corazón, y eso no sana de un momento a otro.

-no te preocupes, yo me encargare de juntar y pegar cada pedazo que rompí.

Samuel asintió y lo envolvió en un cálido abrazo, este sería un nuevo comienzo.