torneo de los tres magos

Quería hacer esto desde hace tiempo, pero hasta ahora pude jojo. Estos son mis fics favoritos de Sterek, los recomiendo porque son muy buenos y espero que los disfruten tanto como yo.

What If I Never Break? by tuai 5k

Sí, es un asunto territorial. (O cómo Derek saca los colmillos en casa de Stiles)  

How Brittle The Bones by tuai 8k

Cinco veces que Stiles no entendió su lugar en la manada, y la vez que por fin lo hizo.

I keep walking on broken glass for you byraintofall 13k

Todo empieza con su padre entrando en casa, cansado como siempre, cogiendo una cerveza del frigorífico mientras Stiles termina de cocer la pasta, cuando suelta la pregunta del millón.

Os reís porque sois jóvenes by manisseta 8k

Este fic va un poquísimo sobre interiorismo, un algo sobre sensibilidad paisajística y un mucho sobre maneras de ofender a tu novio sin darte cuenta.

Losing the meaning of reality by Silvicj 53k

Stiles pensaba que a pesar de su edad ya lo había visto todo. Que tras lo sucedido durante los últimos meses en Beacon Hills con los hombres lobo y ese maldito lagarto de ojos amarillos, ya nada podría sorprenderle. Que nada podía hacerle pensar en la palabra locura. No sabía cuanto se equivocaba…

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Realidad

Regrese con ganas de querer golpear a mucha gente, esa noche no quería nada más que dormir, la había esperado por horas y nunca apareció, no quería pensar que Zack solo estaba jugando como lo hacía James y últimamente Fred.
Recuerdo que Anthony (Annabelle) me decía algo, yo solo me acosté dejando que mis pensamientos me desconcertaran hasta quedarme dormido.
Al día siguiente los gritos de felicidad de una chica me despertaron alterando más mis nervios, al ver a la procedente de los gritos me alegre de verla aunque no me animaba mucho volver a ser chica había dejado muchas citas pendientes, amigos nuevos que quizá no sabría quienes eran en realidad y ahora no sabia que tal irían las cosas…
Los días de “normalidad” pasaban como si ese cambio de físicos jamás hubiera pasado en varios de los estudiantes…En la cena de una de las noches se nos hace el anuncio de que la chica Longbottom retomaría sus clases pues estaba en mejores condiciones, sin tener en cuenta su mirada perdida o desconcertada que le daba a todo aquel que le decía que era un gusto tenerla de vuelta. Eso no era todo, la directora me había dado la peor noticia .Era algo de esperarse sobre todo después de ver al director de Durmstrang por el castillo, que cancelarán la temporada de quidditch para dar paso al torneo de los tres magos. Como era lógico, todos se emocionaron hasta que empezaron a decir las reglas…la verdad, aunque cumpliera con ellas (solo me faltaba la edad) no me emocionaba el querer participar a sabiendas que haría un buen papel en dicho torneo y quizá podría ganar…
Esta mañana después de desayunar con Anne y Damian, tome mi mochila, era uno de esos días que había apartado para mi el campo, aprovechar y entrenar, pero por todo este caso se había convertido en un día libre y solo tenia deberes de criaturas mágicas..clase que tenía hasta después de comer así que salí hasta el lago y me senté quitándome los zapatos y aflojando mi corbata, como para tomar el sol pero al momento de querer poner mi cabeza en la mochila esta cayó por completo dejándome completamente en el suelo…

-Espero que haya sido divertido ver como me golpeó la cabeza…-reclamo con los ojos cerrados pues el poco sol me daba directo en los ojos …

The outsider.

Pasaron ya algunos días de que el extraño suceso de cambio de genero gracias a Merlín había finalizado. Nunca nadie pudo estar seguro de que es lo que en realidad les había pasado, si fue una poción,un hechizo o simplemente una broma de muy mal gusto. Él rubio apenas y podía recordar una que otra cosa, ya que la mayor parte del tiempo lo controló una chica que se autonombraba Sia. Por mas que trataba de vagar en su memoria para recordar, todo lucía muy borroso,no estaba seguro si aquello pasó o simplemente lo soñó todo.

Sus compañeros de casa y demás estudiantes parecían muy entusiasmados por el torneo de los tres magos. Incluso se decía que su hermana pretendía participar, cosa que a Liam le molestaba bastante, esperaba que en caso de participar, no fuera seleccionada como campeona. No soportaría verla participando, el sólo pensar que podría terminar herida lo ponía de malas. A él le daba igual el asunto del torneo y que estuvieran los otros colegios visitantes. El tema que estaba muy presente en su cabeza era el de Alice Longbottom. «¿Acaso habría sido capaz su padre de borrarle la memoria para en cubrir a Cameron?» aquella pregunta pasaba seguido por su mente. También estaba la misteriosa y oportuna desaparición del profesor de transformación.

Dolohov caminaba en el patio de la torre del reloj, lejos de todos, ensimismado en sus pensamientos. Como siempre tratando de mantenerse distante de todos los demás que estaban cerca del barullo pues rápido se agobiaba al estar rodeado de tanta gente. Cuándo de repente tropezó con alguien, más bien choco con alguien frente a él. Rodó los ojos y estaba apuntó de refunfuñar, pero mejor suspiro profundo tratando de mantener la calma y dijo: —¡Lo siento!, no te vi, me distraje— dijo aquello soló por compromiso. Mas bien él pensaba que la persona en frente se había quedado parado como idiota en medio del lugar, sin motivo alguno.—Creí que era él único aguafiestas que no estaba adentro emocionado por el torneo— agregó aquello para dar pie a un posible inició de conversación.

Había tenido un sueño muy extraño, soñé que me convertía en hombre. Si, en lugar de vagina tenía…. eso. Era bastante extraño, usualmente tenía sueños locos pero ninguno como ese. Fue cuando me arrepentí de haber bebido tanto. Me sentía aún algo mareada y con nauseas. Me dolía la cabeza, sentía como mis sienes punzaban. Me levante poco a poco poniendo mi mano en mi frente. Comencé a palpar mi cuerpo pase mis manos por mis senos, y sentí alivio. Ese sueño lo sentí demasiado real, toque mis mejillas suaves y no ásperas, mi cabello seguía largo. Hice mi cama lo más rápido que pude y fui al baño. Tenía la intención de relajarme en la ducha sintiendo el agua tibia recorrer mi cuerpo. Coloque shampoo dando masaje a mi cuero cabelludo, hasta que llegaron tres chicas de 4 grado. Ruidosas al igual que todas las chicas de su edad. ¡Merlin! Como quisiera lanzarles un hechizo para que se callaran. Demasiado escandalosas. Enjabone mi cuerpo y me quede unos minutos más en la ducha, hasta que harta del bullicio cerré el grifo, me envolví en la toalla y salí del baño. Me puse mi uniforme y recogí mi cabello en una cola de caballo.

Desayune solo una tostada con mermelada y jugo de calabaza, no tenía mucho apetito. En silencio seguí caminando hacia el salón del cáliz. Se acercaba el torneo de los tres magos y la idea de participar me emocionaba mucho. Mi madre participo cuando tenía mi edad, aunque en su última lechuza me deseaba suerte, también me advirtió que tuviera mucho cuidado.

Llegue donde estaba el cáliz, camine con paso decidido llevaba el pedazo de pergamino con mi nombre en mi mano, lo sujete con fuerza. Respiré profundo al estar frente al cáliz, alce mi mano y metí el pergamino. Camine alejándome del salón aún con dolor de cabeza.
Mientras caminaba por los pasillos, me encontré a una de las chicas 4 año que estaban en el baño. Tenía el cabello negro, ojeras y pecas en su nariz. Me siguió con la mirada, parecía que analizaba cada paso que daba, cada movimiento. Me giré a ella mirándola con desdén:

—¿Que miras? ¿Te gusto?– dije mirándola ceñuda. No estaba de humor para lidiar con gente.
“—Vi que metiste tú nombre en el cáliz–” me dijo en tono altanero y poniéndose frente a mi.
—Oh no, yo solo pedí un deseo– dije con sarcasmo. Me di la vuelta y camine hacia la enfermería. Esperaba que madame Pomfrey tuviera un remedio para este dolor de cabeza.

Madame Pomfrey me dio a beber un líquido grisáceo que olía a rayos, pero tenía que beberlo. Hice un gesto de desagrado y lo bebí; me quede un momento en la enfermería hasta que el malestar desapareció. Iba saliendo cuando me topé con alguien conocido, sonreí de lado en forma de saludo.

—Hey!–.

“Donde nuestras voces suenan, ven a buscarnos, que sobre la tierra no se oyen nuestros cantos. Y estas palabras medita mientras tanto, pues son importantes , ¡no sabes cuánto!: Nos hemos llevado lo que más valoras, y para encontralo tienes una hora. Pasado este tiempo ¡negras perspectivas! demasiado tarde, ya no habrá salida.

De vuelta.

Stephen se había ido a dormir siendo Stephanie, y aún al cerrar los ojos conservaba una gran sonrisa en el rostro (cortesía de una persona que ya consideraba especial). Por la mañana cuando se levantó de su cama y se dirigió a tomar una ducha la sonrisa seguía ahí, como si estuviera tatuada en su cara, sin embargo, casi suelta un grito al verse frente a un cristal. Su cabello largo y ondeado había desaparecido al igual que sus caderas y demás formas curvilíneas. Ahora su espalda era ancha y la playera que llevaba puesta parecía ser tres tallas más pequeña. Se tocó la cara, las orejas, los ojos, las rodillas y sonrió al darse cuenta de que todo estaba en su lugar original ¡Stephen había regresado! Hizo una especie de baile triunfal a pesar de que no le molestaba ser una chica, pues se había adaptado bastante bien. Su versión femenina era casi un clon de su versión real. Podía recordar momentos divertidos, conversaciones, risas, incluso promesas y personas, personas que nunca en su vida vio o habló con ellas… Ahora debía encontrar a todas ellas, no dejaría pasar la oportunidad de hacer crecer su círculo de amistades. 

Luego de unos minutos de postergar su ducha, decidió por fin entrar al agua y apagar por un instante el mar de pensamientos que lo inundaban (cosa que no duró por mucho), ya que salió disparado y envuelto en una toalla en cuanto recordó que comenzarían los preparativos para el Torneo de los tres magos. Se vistió rápidamente con lo primero que encontró. Tenía mucha curiosidad de ver quienes se postularían.  

Salió de la sala común aún con el cabello mojado y se dirigió a toda prisa al lugar en el que se encontraba el gran Cáliz de Fuego. Al llegar se sentó a lado de una persona que se le hizo familiar, claro que tenía características distintas a la última vez que l@ había visto, pero se arriesgó a hablar.  — Hey… ¿Qué piensas de todo este asunto del torneo? ¿Te gustaría participar?  — dijo casualmente y con una pequeña sonrisa. 

Originally posted by fangirlmagines

The Game is on

No había podido dormir aquella noche, no le sorprendía, siempre había tenido problemas para conciliar el sueño. La luz del día, iluminaba oblicuamente las camas perfectamente alineadas del dormitorio de Erich, abrió los ojos algo cansado, se había quedado dormido una hora antes, se levantó de su cama y se dio un baño, se vistió, espero en la sala común a que su buen amigo Anton bajara y lo acompañara a desayunar. Ya en el Comedor esperaron a su otra compañera, Katherina.

Esa mañana los estudiantes de séptimo grado viajarían a Inglaterra, según las palabras del director, él deseaba que un buen estudiante participara en el Torneo de los Tres Magos y si era posible alcanzara la gloria en honor a Durmstrang. Qué tontería, pensó, pero también notaba como todos se emocionaban. Katie no asistiría al viaje, ella era de quinto sexto grado, volvió al dormitorio de chicos y bajó con su baúl.

El barco esperaba en el puerto que el Instituto tiene a las afueras, subió y observó desde la cubierta principal como el sol los iluminaba, entró al barco y en su camarote jugó ajedrez con Anton. Llegaron a Hogwarts antes por la noche. 

Recordaba el castillo, lo había visitado en la Fiesta de Noche de Brujas y se había hecho un buen amigo de Rosemary Weasley, esperaba verla y contarle que se postularía para el Torneo, Katie le había suplicado que lo hiciera y bueno, lo más seguro es que no fuera seleccionado.

Observó aquel gran jardín, seguía pensando que era una vista extraordinaria, las pocas luces del camino permitían que el reflejo de la luna los iluminara al caminar, pero también notaba la mirada de otras chicas emocionadas de ver a tantos varones.

—  Esta noche cenaré como rey.  — dijo Anton.
—  Lo dudo.  — dejó escapar una risa.

Le gustaba observar todos los detalles y notó como a alguien de los que estaban en el “ritual” de bienvenida se le caía aquella corbata con esos colores que los diferenciaban de las casas, se agachó y la sostuvo.

— Disculpa, se te ha caído.  — dijo mostrando la corbata.