tonos verdes

Colores que van con cada signo
  • Aries. Colores de fuego, por supuesto, como: rojo, rosa y amarillo.
  • Tauro. Colores de un jardín en verano, como verde, rosa o turquesa pálido.
  • Géminis. Colores de una primavera radiante: blanco, amarillo, verde o gris pálido.
  • Cáncer. Los colores del mar: azul pálido, gris, blanco brillante o verde esmeralda.
  • Leo. Los colores del sol: amarillo, naranja, cobre o rojo intenso.
  • Virgo. Colores de la Naturaleza en verano y en otoño: tonos pastel, azul, oro, amarillo, verde jade, tierra…
  • Libra. Colores que expresen dignidad en estado sumo: azul marino, celeste, rosa o violeta.
  • Escorpio. Colores asociados al misterio: tonos rojos oscuros, marrón rojizo, negro sombra…
  • Sagitario. Colores “de cristal”: violeta, lila, malva, morado, bermellón o azul oscuro.
  • Capricornio. Colores neutros y también los asociados a la tierra: marrón oscuro, negro, gris…
  • Acuario. Los colores del arcoiris, claro: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta.
  • Piscis. Tonos marinos, como: verde mar, azul turquesa, violeta…

-Luis.

Originally posted by randomnesskat

Colores que van con cada signo del zodiaco

El título lo dice todo. Hoy vamos a ver qué colores se dice que nos traen más suerte al estar asociados con nuestro signo.

  • Aries: Colores de fuego, por supuesto, como: rojo, rosa y amarillo.
  • Tauro: Colores de un jardín en verano, como verde, rosa o turquesa pálido.
  • Géminis: Colores de una primavera radiante: blanco, amarillo, verde o gris pálido.
  • Cáncer: Los colores del mar: azul pálido, gris, blanco brillante o verde esmeralda.
  • Leo: Los colores del sol: amarillo, naranja, cobre o rojo intenso.
  • Virgo: Colores de la Naturaleza en verano y en otoño: tonos pastel, azul, oro, amarillo, verde jade, tierra…
  • Libra: Colores que expresen dignidad en estado sumo: azul marino, celeste, rosa o violeta.
  • Escorpio: Colores asociados al misterio: tonos rojos oscuros, marrón rojizo, negro sombra…
  • Sagitario: Colores “de cristal”: violeta, lila, malva, morado, bermellón o azul oscuro.
  • Capricornio: Colores neutros y también los asociados a la tierra: marrón oscuro, negro, gris…
  • Acuario: Los colores del arcoiris, claro: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta.
  • Piscis: Tonos marinos, como: verde mar, azul turquesa, violeta…

Originally posted by l-3-v-e-l-s

Pablo.-

Los signos como colores

Aries - Rojo

Originally posted by wakeup-andkill-themachine


Tauro - Verde

Originally posted by bookscoffeefreedomlove


Géminis - Amarillo

Originally posted by the-thousand-synonyms-of-love


Cáncer - Blanco - Plateado 

Originally posted by damnsadness


Leo - Naranjado

Originally posted by fre4aky-princess


Virgo - Avellana - Gris

Originally posted by liveyoungandfuckeveryone


Libra - Verde - Tonos pastel

Originally posted by meralei


Escorpio - Rojo - Negro

Originally posted by welcometoanormalityworld


Sagitario - Azul claro - Violeta

Originally posted by lgmarchi


Capricornio - Negro - Gris

Originally posted by cuchillos-y-plumas


Acuario - Tornasol

Originally posted by namida-o-kakusu


Piscis - Violeta

Originally posted by arctic-bread

-♋

Suspira, alza la mirada, voltea a su alrededor y se pregunta dónde está, y quién es aquella mujer que la acompaña. Comienza a pensar en lo hermosa que es ella. Zapatos de tacón de aguja, un vestido que no deja espacio para la imaginación, unas curvas propias de la actriz Mae West y paletas de colores en los brazos donde figuran distintos tonos de verde, morado, amarillo y a veces azul, según el tiempo que llevan en su cuerpo los moretones.
- ¿Quién eres? – pregunta.
Nadie responde.
“Quizás la mujer sea muda”, deduce.
- ¿Dónde estamos? – vuelve a intentarlo.
Los labios de la mujer se mueven, pero no producen ningún sonido.
- Vaya mierda – dice entre dientes.
Pero pensándolo bien no se está tan mal allí teniendo en cuenta a aquella mujer. Aparte de su presencia, en esa habitación no hay nada más que seis rosas marchitas dispersas por el suelo, paredes blancas y pulcras; y un par de botellas de cristal, vacías y rotas. El cuarto se halla envuelto de un silencio sepulcral.
- Tus moretones… ¿Son heridas de guerra? – ella asiente.
Se acerca lentamente a la mujer, y cuando trata de tocarla, se da cuenta de que hay un cristal de por medio. Se exalta, toma una de las botellas rotas, y dice:
- No te preocupes, te sacaré de allí.
Da unos cuantos pasos atrás al mismo tiempo que la otra mujer. Respira hondo, y se prepara para lanzar. De un solo golpe, todo el cristal cae a pedazos. La mujer desaparece. No más reflejo.
- Es la persona más extraña que he visto – dice, y se da la vuelta.
—  María Velázquez
Gracias por no insistir

Gracias por no insistir,

porque no importan ya

las historias vanas,

los pedazos de recuerdo

que quedaron

ensimismados en

mi conciencia.

No somos fenómenos,

no somos seres solitarios

buscando siempre una contraparte,

no somos niños

en un campo oscuro

buscando un guía,

no necesitamos amor,

no necesitamos nubes,

no necesitamos tonos

de azul ni verde,

no necesitamos tampoco

creer estas mis mentiras.

Por eso vengo a agradecerte

por no insistir,

por preferir convertirte

en tres suspiros empaquetados,

guardados al fondo de mi billetera.

Gracias por transformarte

en la simpleza de una caricia

que aún no se ha borrado de mi nuca,

un beso en cada muslo

que aún no termina de cicatrizar.

Gracias por ser

el pequeño milagro

que llegó a entumecerme el pecho,

a hacerme sentir vivo

pero muerto a la vez,

sin saber cómo puede eso

ser posible.

Gracias por ser aquella puerta

que permanece

hasta la eternidad abierta.

Gracias por transformarte

en esa fotografía

que descansa

al fondo de mi pupila

acompañándome por siempre,

por siempre y más. 

-J. Weitnauer 

Los mil y un orgasmos | Wigetta Lemmon

Octavo orgasmo: San Valentín 


Cualquiera que los viera los odiaría por lo cursi y enamorados que se veían en este catorce de Febrero. Cada mínimo movimiento desprendían lo mucho que se amaban mutuamente, quizás porque era el segundo San Valentín que pasaban juntos y este era un tanto especial… Se habían ido de viaje a una cabaña, aún más alejados de todo y por un momento de la noche apagaron sus móviles. Eran solo ellos dos.

Vegetta fue el encargado de la cena, estuvo buscando muchas preparaciones nuevas para sorprenderlo y encontró uno que ya sabía hacerlo pero al filete se le ponía una salsa característica y a las papas otro condimento. No quemo nada y le salió de maravilla, era algo diferente en un día especial.

El clima que se vivía en ese pequeño lugar era paz y mucho, mucho amor. Hablaron de temas variados tratando de no tocar el tema YouTube o los juegos que se estaban por estrenar, tenían que olvidarse de todo por un rato.

Willy entrelazo sus dedos con los de su novio para tirarlo suavemente hacia él. Vegetta conocía muy bien esa sonrisa coqueta, no se cansaba de verla nunca era la más bella que podía existir, ese hombre lo enamoraba cada día más. Sin decirle ninguna palabra, ya no era necesario pedir permiso para disfrutarse,  el menor lo guio hasta la habitación que contaba con una hermosa cama con tonos en verde. Pura casualidad.

Samuel se recostó sobre el medio de la cama, antes de que su compañero lo imitara este se sacó la camiseta y se subió sobre él. El mayor lo tomo de sus mejillas y así fundiéndose en uno  de los primeros besos de esta noche, Willy llevo sus manos hasta el principio de la camisa de su novio para retirar sin prisas cada botón que lo separaba de tocar la hermosa piel que él era dueño. Cuando termino su trabajo se dedicó a acariciar su pecho, le encantaba sentir lo suave que era. Vegetta lo empujo levemente hacia arriba para poder sacarle la camiseta y que Willy le retirara lo que quedaba de su camisa.

Tenían como una “regla” quizás tonta para algunos, pero no se sacaban la ropa por ellos mismo. Disfrutaban más que el otro lo hiciera.

Se sonrieron, antes de que Guille volviera a estar encima de su novio besándose. Casi nadie podía imaginar que ellos eran tan cursis en la intimidad, pero el amor te cambia ¿no? Con las yemas de sus dedos Samuel trazaba dibujos invisibles en la piel de su amado, logrando que Willy tuviera cosquillas y soltara pequeñas risas durante el beso. Las caricias pasaron hasta el borde de su jean, y con una palmada en su trasero este se levantó porque ninguno de los dos quería que esa ropa estorbara en su cuerpo.

De verdad necesitaban que eso desapareciera porque a diferencia de otras veces, se quitaron cada prenda de una sola vez. Guillermo separo las piernas de su novio y él se colocó en el hueco que quedo. Ya no era todo amor o caricias, el calor empezó a notarse en esa habitación como también se escuchaban los primeros gemidos, suspiros y jadeos. Samuel movía su cadera en busca de la hermosa fricción que sentían sus miembros al estar juntos. El menor paro sus besos, y los llevo al cuello de Samuel haciendo un lento pero placentero recorrido, ahueco sus mejillas e hizo un chupón en unos de los pectorales de su pareja…no se veía pero gritaba SUYO.

Continuaron con sus besos, con sus caricias por unos minutos ambos estaban muy excitados y esta noche se sabía quién tenía el “control” no en absoluto, que sea activo no significa que es el único que manda al momento de tener relaciones… Willy se separó para coger el bote que habían traído desde su casa que estaba en la mesita al lado de su cama.

—Separa las piernas,  voy a ser lo más cuidadoso posible cariño.

—Lose, no es la primera vez confió en ti.

Aunque en la pareja el que casi siempre cumplía el rol de pasivo era Willy no significaba que siempre fuera así, si hay cosas que a uno le gusta más que otro pero no es un ligue de una noche y en una relación como la de ellos, con las infinitas posibilidades que tenían de experimentar nuevas sensaciones no se iban a quedar con una.

Boto un bastante lubricante en sus largos dedos, y poco a poco fue estimulando la entrada de su compañero. Amaba ver la cara que Samuel ponía al momento que el dolor disminuía, que tiraba su cabeza hacia atrás mordiendo su labio inferior, eran imágenes únicas. Ya llevaba dos dedos adentro de él, sabía que no le dolía asique con una leve presión puso un dedo más. Los movía de adelante hacia atrás, quiso encontrar su próstata pero no lo consiguió… lo mejor para el final.

Los retiro y se limpió su mano con una toalla que había traído, volvió a tomar el pote de lubricante pero ahora coloco bastante en la entrada de su novio quería que le doliese lo más mínimo. Iba a tomar el preservativo cuando una mano lo freno.

—Willy, no. — Samuel lo sujetaba de la muñeca impidiendo que pudiera tomar ese paquetito.

—Sabes que con él es más fácil para entrar.

—Quiero sentirte, quiero ser tuyo completamente.

Al menor sonrió instantáneamente por lo hermoso que él le dijo, le dio dos pequeños besos en los labios y volvió a posicionarse en el medio de sus piernas. Levanto un la cadera de Samuel y de a poco fue entrando en él. Cuando quedo completamente en su interior, jadeo de la hermosa sensación que sentía, estaban unidos sin nada separándolos.

Para que el dolor pasara rápido y el pudiera moverse porque como se sentían las paredes de Samuel envolviendo su miembro podía acabar enseguida y no quería. Tomo con su mano el miembro de su novio haciendo lentos movimientos de arriba hacia abajo, como a él le gustaba. El mayor al sentir tantas sensaciones juntas sentía que iba a desfallecer en un orgasmo, movió sus caderas porque no soportaba más estar quieto, el dolor ya había desaparecido.

Las embestidas empezaron lentas pero alrededor de cinco minutos después el poco control se fue, logrando que esa pareja fuera un lio de gemidos y buscaba el mayor placer. Willy tomo las piernas de Samuel llevándolas hacia arriba así el semi recostó sobre su cuerpo, para que fuera que cada movimiento fuera más profundo.

—Se siente tan jodidamente bien. — murmuro el menor en los labios de su novio, mientras aceleraba el movimiento de su cadera.

—Si-sigue por favor. — gimió el mayor.

Willy cambio un poco su lugar girando para la izquierda, salió completamente de su novio y entro en una sola estocada. Logrando que Vegetta encorvara su espalda y soltara uno de los mayores gemidos.

— ¡AHÍ! ¡JUSTO AHÍ!

Encontró su punto dulce, no dudo ningún segundo en que sus embestidas fueran dirigidas a ese lugar. Él ya estaba llegando, había intentado retrasar su orgasmo pero no podía cada mínima acción de Samuel lo encendía todavía más, era su adicción. El mayor enredo sus piernas a la cintura de su compañero para que todo aun fuera más profundo, y por primera vez había tenido el orgasmo sin tocarse. Con un fuerte gemido, sus manos cogidas fuertemente a las sabanas, acabo por la estimulación de su próstata.

Vegetta apretó aún más el miembro de Willy en su interior haciendo que el acabara en su interior, el menor cayo rendido sobre su pecho mientras el sentía una de las mejores sensaciones de su vida. No querían separarse, estaban unidos en todas las maneras posibles y no se arrepentían de experimentar cada cosa nueva en ellos. Era la primera vez que Samuel sentía lo que era que alguien lo hiciera suyo, y sabía que solo ese hombre lo podía hacer las veces que quisiera.

Vegetta era de Willy.

Willy era de Vegetta.

Por siempre.



Espero que esto les guste… me costo y a la vez no tanto como creia. Gracias por leer z4

Twitter: willyftlouis


Wattpad: Sabri_wigetta

El club de los rechazados ~Capítulo 10.

En una casa rosa en las afueras de la ciudad, Lana se alistaba en su habitación, había comprado un vestido rosa con detalles de encajes, se había acomodado el cabello con pequeñas ondulaciones y se había puesto maquillaje ligero, estaba nerviosa, demasiado para ella quizá, se sentía en un sueño, y como no, iba a tener su primera cita con Luzu. Bueno, decir primera cita estaba de más, era una salida de amigos a una fiesta a la playa para los de último año, Lana era de penúltimo año y Luzu de último, en parte eso le entristecía, ya que si no pasaba algo entre ellos, lo más probable es que no lo vería cuando entrase a la universidad.

-¿Puedo pasar? –Pregunto una femenina voz, Lana asintió dejando el cepillo a un lado y mirando a la rubia mujer. -¿Nerviosa?

-Un poquito -. Respondió.

-Realimente te gusta ¿Verdad?

-Sí, mamá, me gusta. –La pequeña se sonrojo. Su madre sonrió, mirándola con ternura. –Te extraño tanto mamá.

-Pero si me tienes aquí cariño, siempre estaré contigo.

-Pero necesito un abrazo tuyo, necesito saber que de verdad estas aquí, físicamente.

-Cariño… -La mujer fue interrumpida por el sonido de un claxon, anunciando la llegada del mayor, Lana corrió hacia la ventana y miro por esta, Luzu bajaba del auto, Lana sonrió.

-¡llego! –giro emocionada pero su madre ya no estaba, Lana suspiro, esa parte de su poder no le gustaba, poder hablar con los muertos.

-Hola Lanita –Pronuncio un emocionado Luzu -¿Lista para divertirte?

-Claro, vamos. –Lana tomo su bolso y salieron rumbo al auto de Luzu, la playa quedaba a una hora y sería mejor llegar pronto para aprovechar la fiesta.

Una vez en el auto, Luzu miraba en ocasiones a Lana, que lucía muy nerviosa, pero muy hermosa.

-Te ves… Te ves nerviosa. –Lana lo miro. -¿Estas nerviosa?

-Mucho… Es la primera vez que asisto a una fiesta de último año. No conozco a nadie, solo a ti.

-Tranquila, estará también Samuel.

-Creí que no iba, por lo de sus heridas.

-Bueno, parece que Guillermo lo convecino, me mandó un mensaje antes de llegar a tu casa.

-¿Guillermo? Vaya, se han hecho muy amigos desde lo del club.

-Desde antes se conocían Lanita, pero no eran “amigos”. Ambos se atraen.

-¿En serio? Vaya, creí que estaba loca en pensar que harían una linda pareja.

-Igual yo, ojala algún día se animen a dar el paso.

-Eso sería muy lindo. –Respondió Lana.

El camino siguió, la pareja permanecía en ocasiones en silencio y en otras hablaban de cualquier tema, tenían muy pocas cosas en común, pero a Luzu le parecía interesante compartir puntos de vista diferentes, no siempre las personas deben compartir gustos para atraerse.

-¡Llegamos!

Anuncio Luzu al aparcar fuera de la casa de playa junto a los demás autos, Luzu bajo rápido del auto y le abrió la puerta a Lana, quien le agradeció y salió del auto.

~Poner canción~

Ambos chicos entraron a la casa que estaba repleta de personas que efectivamente Lana no conocía, lo cual hizo que detuviera su paso y mirara más nerviosa aun hacia todos los lados, Luzu noto esto y tomo su mano, sonriendo.

-Ven, estás conmigo. 
Lana asintió más sonrojada y se adentraron, con las manos tomadas. Luzu saludaba a varias personas, compañeros de clase en su mayoría, e iba presentando a Lana, quien sonreía solamente, cuando finalmente pasaron toda la casa y salieron a la parte de atrás, Lana se sentía menos tensa.

-Demasiada gente.

-¿Qué paso con la Lanita segura que conozco?

Lana se rio y camino por la arena, hasta casi llegar al mar, donde se sentó. Luzu la siguió, en el camino había tomado dos vasos con bebida, a saber dios que, pero estaba seguro que tenían algo de alcohol. Le tendió una a Lana, sentándose a su lado.

-¿Cómo lo haces? –Pregunto Lana en un susurro.

-¿El qué?

-El hacerme sentir tan nerviosa.

Luzu se encogió de hombros, le gustaba que Lana fuera directa en cuanto a sus sentimientos.

-Supongo que tengo el encanto. –Lana rio bajito y dio un traguito a su bebida, ardía.-Y dime Lanita ¿Puedo llamarte así?-Lana asintió. -Dime Lana, ¿Vives sola?

-Si. -respondió Lana sin agregar más, tomó su vaso y lo giro entre sus dedos.

-Vaya, debe ser divertido tener tu casa propia. Yo aún vivo con mis padres, no me quieren soltar, dime cuál es tu secreto.

Luzu río, pero al ver que Lana ni se inmutó, Luzu lo noto, así que quiso cambiar el tema.

-Anda, vamos a nadar. –Se levantó de súbito y se quitó la camisa, antes la mirada atenta de Lana, quien se sonrojo. Se quitó el pantalón quedando con un bañador, Lana negó. -¿No vienes?

-Amm… Bueno. –Lana se levantó y se despojó de su vestido, quedando en un bañador blanco de dos piezas. Luzu camino al agua, entrando en esta, Lana iba detrás de él, abrazándose a sí misma ya que hacia algo de frio. Una vez ambos estuvieron dentro, se pusieron a jugar, hicieron competiciones de natación, como dos buenos amigos.

Un rato después de juegos, ambos chicos salieron y volvieron a sentarse otro rato más, evidentemente más relajados que antes. Luzu seguía sintiendo algo de culpa al no decirle a nada sobre el club, a Luzu realmente le gustaba Lana.

–¿Quieres beber algo? –Lana asintió. –Mira esto.

Luzu cerró sus ojos, y alzo el brazo, unos dos minutos después, una botella y unos vasos se arrastraban solos por la arena. Lana se sorprendió, era la segunda vez que lo veía usar su poder. Las cosas llegaron hasta donde estaban ellos, Luzu abrió los ojos y mostro las cosas, Lana comenzó a aplaudir emocionada, era una botella con algún licor suave, Luzu sirvió en los vasos y le entrego uno, para luego alzar el suyo en el aire.

-Hagamos un brindis. –Anuncio Lana, Luzu asintió. –Porque cuando Samuel se recupere volvamos a tener el club.

Luzu trago grueso, mierda.

-¡Salud!

Ambos tomaron de su vaso y sonrieron.

-Luzu- Llamo obteniendo su atención. –Debo contarte algo.

-Dime.

-Vivo sola porque mis padres murieron cuando tenía 14.  –Luzu la miro sorprendida. ¿Cómo podía decir algo así tan normal? –Pero los sigo viendo.

-¿Qué?

-Otra parte de mis poderes es ver y comunicarme con personas que ya no están en nuestro plano. –Suspiro. –Eres la primera persona en saber esto. Y es terrorífico, lo sé, creo que por eso lo oculto, o sea, uno no puede ir por la vida diciendo “Hola, me llamo Lana y veo fantasmas” es totalmente…

-A mí me parece interesante. –Luzu poso su mano en la mejilla de Lana, haciéndola que girara su cara para mirarle. -Tú me pareces interesante Lana.

-¿Eso crees?-Luzu asintió, Lana volvió a sonrojarse, tenía a Luzu muy cerca de ella, y lo veía cada vez más cerca, ¿acaso iba a besarla? Lana cerró los ojos esperando el momento.

-¡Anda que guay, una fiesta!

Luzu se separó de Lana, notando como un chico de cabello muy corto y rubio, caminaba hacia ellos, llevaba un bañador de patitos.

Era evidente que era de primer año, era mucho menor que ellos. ¿Qué hacia el aquí si la fiesta era solo para los de ultimo año e invitados?

-David para, que nos van a ver.

Luzu se levantó al ver al segundo tío que parecía venir con el primero, era hermano de uno de sus compañeros de curso, Zeus.

El antes llamado David, detuvo sus pasos al ver a Luzu de pie, los habían descubierto.

-¿Qué hacéis aquí? Esta es una fiesta para los de último año.

-Mi hermano nos ha invitado-. Respondió Zeus –Además estamos en la playa y la playa es pública.

Y tenían razón, ellos estaban en la playa, no en la fiesta, entonces ¿Por qué Luzu estaba molesto?

-Ay no, Zeus, que les hemos cortado el momento.

-David no seas pesado.

-De verdad lo sentimos mucho. –Se disculpó David.

-No hay problema, de hecho yo ya tenía que irme.

Lana se levantó y miro a los chicos.

-Que yo te conozco –Dijo Zeus. –Eres la ex de mi hermano, Lana ¿Verdad?

Lana se sonrojo y asintió.

-Tanto tiempo sin verte Lana, uff fue hace dos años.

-Un momento. –Luzu miro a Lana. – ¿No sé suponía que hace dos años eras novia de Samuel?

-¿Sabes lo de Samuel? –Se sorprendió Lana, Luzu asintió.

–Pues parece que no te conto toda la historia. –Respondió Zeus. –Pues resulta que Samuel y mi hermano eran novios de Lana al mismo tiempo. Luego mi hermano dejo a Lana y Samuel se volvió gay.

-¿Eso es verdad Lana?

-¡Claro que no! Así no pasaron las cosas.

-Lo siento, pero después de todas las mierdas que han pasado ya no sé si creerte. –Luzu tomo su ropa y se dispuso a irse, pero a mitad se frenó y giro. -¡Por cierto! ¡Estas fuera del club Lana!

Y se fue hecha una furia, probablemente de celos. Samuel tenía mucho que contarle.

Lana miro a los chicos y señalo a Zeus. No dijo nada y se fue.

-¿Qué fue eso? –Pregunto David.

-Nada David, ella sabe de mi telepatía y me dijo que la pagaré muy caro.

-¡No hablo de eso! Sabes que las cosas no fueron así.

-Ya, pero quería darle salseo a la vida de Lana, ven, vamos a nadar.

Zeus tomo su mano y juntos corrieron hacia el agua.

[…]

Rubén jugaba con un boli entre sus dedos, hacia una hora que esperaba a Frank y este no aparecía, y comenzaba a molestarse, odiaba que lo dejaran plantado.

Resignado, se levantó de las gradas de la escuela, limpio sus pantalones que tenían ceniza del boli y bajo de estas, imaginándose en casa de Mangel jugando algo y con raspy en sus piernas, si, ese sonaba un buen plan.

-¡Lo siento por llegar tarde!

Rubén paro a mitad y lo vio, Frank corriendo hacia él, cubriéndose un ojo. ¿Estaría bien?

-¿Estas bien? –Pregunto, Frank no dijo nada y subió hasta el, descubriendo su ojo, el cual estaba morado no, lo siguiente, una gran mancha de distintos tonos violetas, rojos y verdes pintaban su piel, Rubén se preocupó e instintivamente llevo sus dedos hasta él.

-¡Aléjate de mí asqueroso marica! –Frank dio un paso hacia atrás y cubrió su ojo, Rubén retiro la mano.

-Frank yo, no quería.

-No, nadie quería, todos ustedes son iguales, asquerosos chupa pollas.

-Vale, está bien, es suficiente –. Rubén se plantó frente a Frank, tratando de intimidarlo. –Está bien que Samuel te soporte tus berrinches de niñito mimado homofóbico. Conmigo te has topado con una pared, que lo sepas. –Rubén sintió ese típico ardor en sus manos, pero esta vez en todo su cuerpo, todo su cuerpo ardía, pero eso no le importo. –Así que sepas de una vez que no vuelvas a llamarme marica, porque la pagaras muy caro. ¿Queda claro?

-Rubén estas en llamas.

-¿Qué? –Rubén se miró y noto como efectivamente todo su cuerpo estaba envuelto en llamas, y su ropa comenzaba a consumirse. El grito que pego el mayor fue tan alto que asusto a Frank. -¡Tienes que ayudarme!

Frank asintió y en menos de dos segundos desapareció y apareció con un extintor, rociando al mayor con la espuma de este, hasta que quedo por completo apagado. Ahora Rubén necesitaba una ducha.

[…]

Una vez que se ducho y vistió con ropa que tenia de emergencia en su casillero, ambos se encontraban más tranquilos, con una considerable distancia, sentados ahora en las gradas de la piscina.

-Lo siento. –Murmuro Frank. –Estaba muy alterado, no debía insultarte así.

-¿Por qué?

-Porque me pasaron cosas antes de venir.

-No, ¿Por qué tanta repulsión hacia los homosexuales?

-Yo… no…

-Frank,   sé que no nos conocemos, pero puedes confiar en mí, si tienes algún problema con alguien, algún gay que te moleste, o que te acose, yo puedo ayudarte Frank, de verdad que puedo ayudarte.

-Samanta. –Pronuncio Frank, Rubén noto como las lágrimas salían por sus ojos.

-¿Quién es Samanta?

-La pareja de mi padre. En realidad es hombre. –Frank suspiro. –Abusa de mi cuando le da la gana. Esta mañana, me golpeo porque me negué, por eso llegue tarde. –Rubén permanecía en silencio, sin saber que decir. –No sé porque de digo esto.

-¿Has hablado con tu padre? –Frank negó.

-Me tiene amenazado, tiene contactos, contactos chungos, y no quiero meterme en más problemas. –Suspiro. –Terminando el año, iré a vivir solo. ¿Recuerdas la casa a la que fuimos después del incidente? –Rubén asintió. –Es mía, mi madre me la dejo.

-Eso es genial. –Rubén palmeo su espalda. -¿Por qué no lo haces ahora? Aléjate de ellos pronto.

-No tengo el suficiente dinero para terminar de pagar las reparaciones de esa casa, ni para mantenerme aun.

-Yo… Yo necesito una casa, y tengo dinero.

-¿Aceptarías vivir con un homofóbico?

-Tú y yo sabemos que no eres homofóbico, sé que te gusta Alex.

-¡¿Qué dices?!

-¿Me vas a mentir? –Rubén negó. –Mira, dame tu mano.

-¿Para qué?

-Vamos, no te hare daño.

Frank le tendió la mano y Rubén la tomo, cerrando los ojos.

-Oh dios.

-¿Qué pasa?

Rubén abrió los ojos y se sonrojo. –Nada.

-Rubén, dime que viste.

-Vas a follar con Alex en la casa, que guarros. -Frank se sonrojo y alejo su mano. Rubén soltó una carcajada. –Estoy jugando, la próxima semana le vas a besar por accidente, ten cuidado.

-Vale, puede que me guste. –Frank se sonrojo. -¿Eso te impide vivir conmigo?

-¿Lo dices en serio? ¡Por supuesto que no! Es más te ayudaré a ligar con Alex.

-De acuerdo, vamos a vivir juntos.

 

 


Shhh, no digan nada. 

Jealousy and Popularity - Capítulo 18 (Parte 2)

POV Camila

Ya llevábamos como media hora de camino, cuando empecé a reconocer el rumbo y sobre todo los paisajes.

“Lauren, ¿vamos a dónde creo que vamos?” Pregunté volteándome a verla, despejando por primera vez la vista del paisaje.

“Pues no sé leer mentes Camila, ¿a dónde crees que vamos?” Preguntó viéndome rápido y después regresó su atención al camino.

“Vamos a la casa de la playa, ¿cierto?” Pregunté emocionada. Lauren sonrió de lado lo que me indicó que estaba en lo correcto.

“Sabía que no podría ocultarlo por mucho tiempo.” Dijo volteándose rápido para sacarme la lengua.

La sonrisa desde que entendí a dónde íbamos no había dejado mi rostro.

Millones de recuerdos empezaron a pasar por mi cabeza. Todas las vacaciones que su familia y mi familia pasaron juntas fueron las mejores de mi vida, nos divertíamos tanto.

En lo que empecé a recordar todo lo que pasamos Lauren me sacó de mis pensamientos al detener el auto, se bajó y abrió mi puerta.

“Bueno, ¿planeas quedarte aquí?” Me preguntó viéndome con una ceja levantada. Yo negué con la cabeza y rápido me bajé. Lauren me dio las llaves de la casa.

“Abre, tengo que bajar unas cosas de la cajuela.” Dijo con una leve sonrisa, yo asentí y fui hacia la puerta.

Cuando la abrí más recuerdos llegaron a mí de golpe, habíamos pasado tantas cosas tan bonitas aquí.

Me acuerdo que en las noches, todos nos sentábamos afuera en la playa, con una fogata y yo tocaba la guitarra mientras que Lauren y Taylor cantaban, cuando terminaba esa sesión, todos empezaban a contar sus mejores historias o sus mejores chistes y el tiempo no existía cuando estábamos aquí, como la pasábamos tan bien, siempre terminábamos acostándonos a las cuatro o cinco de la mañana.

“Yo me quedé igual ayer que vine.” Dijo Lauren detrás de mí, yo me estremecí un poco porque me asustó.

Me di la vuelta para encararla y no sé porque pero sentía mucha nostalgia, muchas ganas de llorar, tenía muchas ganas de decirle todo lo que ella me hacía sentir, pero sé que no es el momento, acabamos de llegar y no quiero irme tan pronto.

Por estar tan metida en mis pensamientos no había notado que Lauren y yo nos habíamos quedado viendo fijamente a los ojos, los ojos de Lauren se veían de un tono verde intenso por el color de su sueter.

Después de lo que parecieron horas, pero estoy segura que fueron unos cuantos segundos noté ahora que Lauren estaba cargando unas maletas, así que rápido me quité de la pasada para que pudiera entrar y soltar las cosas.

“¿Por qué traes tantas cosas?” Le pregunté, si se supone que nada más sería hoy, nos regresaremos en la noche, supongo.

“Porque nos quedaremos aquí todo el fin de semana.” Dijo Lauren con una gran sonrisa.

“Pero no, Lauren. No es que no quiera, pero mis papás no saben que no regresaré hasta el Domingo y aparte yo no traigo nada de ropa.” Dije sonando un poco más histérica de lo normal.

“Hey relájate Camz, ya tengo todo controlado, tus papás ya saben y hoy en la mañana tu mamá me dio una mochila con algo de ropa para ti.” Dijo dándome una sonrisa tranquilizadora.

“Ahora, tengo que hacer de comer porque no sé tú, pero yo muero de hambre, si quieres ve y ponte cómoda, no sé una sudadera o algo así, pero no subas. Hazlo en el baño de aquí abajo.” Esa última aclaración se me hiso algo rara pero decidí no preguntarle, ya que sus razones tendrá y sé que si le pregunto por qué, no me dirá nada.

“Bueno.” Dije tomando la mochila que dijo que mi mamá le había dado. Todavía faltaba ver que ropa se le había ocurrido a mi mamá echar.

POV Lauren

Decir que no estoy nerviosa por todo lo que me espera hoy sería una gran mentira, pero pues ya estamos aquí y al parecer todo va bien.

Empecé a sacar todo lo que necesitaría para la lasaña. Ya tenía casi todo listo, ya nada más faltaba meterla al horno por un rato para que terminara de estar lista.

En lo que Camila se cambiaba yo empecé a preparar la mesa, después de unos 1 minutos Camila salió del baño con una sudadera y unos shorts con sus converse. Se veía realmente tierna.

“¿Más cómoda?” Pregunté sonriéndole, ella me regresó la sonrisa y asintió con velocidad.

“Camz, ¿te puedo pedir algo?” Le pregunté algo avergonzada.

“Claro Laur.” Me dijo con una gran sonrisa.

“¿Me puedes dar un abrazo?” Al preguntarle sentí como mis mejillas se ruborizaron, pero al siguiente instante lo que sentí fueron sus brazos alrededor de mi cuello apretándome con mucha fuerza, rápido puse mis brazos alrededor de su cintura y la abracé con la misma fuerza, acercándola a mi cuerpo lo más cerca posible.

“Gracias.” Susurré en su oído. “No tenías si quiera que pedirlo, sólo pudiste habérmelo dado.” Ella contestó también en un susurro.

Así nos quedamos un rato hasta que el cronometro del horno sonó.

“¡Ya está la comida!” Dije soltándola y caminando hacia el horno, me puse el guante y saqué la lasaña del horno.

“Me cambias por comida.” Dijo haciendo un puchero.

“¿De qué hablas?” Le pregunté confundida.

“Casi me tiras al piso sólo para sacar la comida del horno.” Dijo cruzando los brazos y dándose la vuelta. “A la próxima que quieras un abrazo, tendrás que ir y abrazar al horno.” Dijo con voz de ofendida.

Cuando dijo eso, dejé la lasaña en la barra junto con el guante, y me acerqué a ella abrazándola por detrás.

“¿Estás segura de eso?” Susurré contra su cuello, abrazándola con fuerza. Sentí como se estremeció al sentir mi aliento chocando contra su cuello, pero al segundo siguiente sentí como se relajó en mis brazos y negó con la cabeza.

“Eso pensé.” Dije soltándola, ella soltó una pequeña risita.

“¿Ahora si ya quieres comer sentida?” Ella me sacó la lengua. “Si, la verdad es que yo también ya muero de hambre.” Dijo sentándose en una de las sillas del comedor, yo fui por la lasaña que había dejado en la barra.

“Bien, pues a comer.” Dije alegre mientras ella se empezaba a servir.

.

.

La comida fue muy divertida, hablamos de todo y de nada a la vez, hablamos de lo que hicimos en todo este tiempo, ella me contó de cómo eran sus amigos y yo le conté de cómo eran los míos. Decíamos bromas y nuestra risa duraba más de lo normal, pero eso siempre me pasa con ella, las cosas se vuelven mil veces más graciosas cuando ella las cuenta.

El tiempo se nos pasó volando, normalmente cuando comemos tardamos una hora, máximo una hora y media, pero nosotras ya llevábamos mucho más, cuando vi el reloj vi que ya eran las 6:30 y el atardecer estaba a punto de comenzar.

“Camz, ven, quiero que veas algo.” Dije tomándola de la mano y la llevé a la azotea de la casa.

Ahí tenía ya preparada una sábana blanca para poder sentarnos y ver el atardecer, la vista desde aquí era realmente hermosa, se podía ver de un lado la ciudad a lo lejos y del otro se podía ver la playa en general, pero lo más hermoso era ver el Sol ocultándose en el mar.

Camila y yo nos sentamos en la sábana una al lado de la otra sin decir ni una palabra y el atardecer comenzó.

“Esto es hermoso Lauren.” Dijo Camila rompiendo con el silencio.

“Sé que lo es.” Dije y los nervios se empezaron a apoderar de mí porque este era el momento que tanto estuve esperando.

“Sabes Camila, todo esto fue planeado, tú y yo tenemos muchas cosas de que hablar, o al menos yo si tengo muchas cosas que decirte.” Camila desvió su mirada del atardecer y me volteó a ver, su rostro se veía realmente hermoso ya que la luz del poco Sol que ya había le daba un tono perfecto a su color de piel.

“Sé que tenemos que hablar, ¿quién empieza?” Dijo regresando su atención al atardecer.

“Me gustaría empezar a mí.” Dije sincera, ella sólo asintió.

“Tal vez después de lo que te diga hoy nada volverá a ser como antes, aunque ya va mucho tiempo que las cosas dejaron de ser como eran. A lo que voy es que quiero pedirte una disculpa por haber dejado que Celine nos separara, pero si te soy sincera, todo lo que hice fue por miedo.” Cuando dije eso Camila volteó a verme con confusión en su rostro.

“Sí, miedo. Miedo a aceptar los sentimientos que estaba empezando a tener hacia a ti. Me daba miedo saber que me estaba enamorando de ti Camila. Por eso busqué una amistad nueva con Celine, pero la verdad es que ni con ella ni con Keaton la llegué a pasar tan bien como me la paso cuando estoy contigo. En estos tres días que nos hemos vuelto a hablar como antes han sido los mejores tres días que he tenido desde que entré a la preparatoria.” Para este entonces ya silenciosas lágrimas caían por mis mejillas. El atardecer había terminado y Camila ahora estaba sentada en forma de indio, viéndome fijamente. Vi como sus ojos se empezaron a humedecer también.

“Supuse que tal vez saliendo con Keaton las cosas cambiarían y mis sentimientos por ti desaparecerían, quería convencerme de que sólo era una confusión de sentimientos. Pero ni así pude, intenté sacarte de mi mente con Keaton y no funcionó, después apareció Celine y pues intenté una relación con ella, pero la verdad es que cada vez que me abrazaba o me tomaba de la mano o incluso cuando me besaba, deseaba que esa fueras tú y no ella.” Tomé una pausa para ahogar el sollozo y Camila limpió las lágrimas con su pulgar de mi rostro, con cariño y cuidado. Después tomó mis manos entre las suyas, dándoles un leve apretón para animarme a seguir hablando.

“Cuando realmente me di cuenta que nada de lo que estaba intentando hacer estaba funcionando fue cuando te vi besando a Austin, ahí mi corazón se rompió y supe que no habría mejor manera de comprobar lo que sentía más que besándote o dándome una oportunidad contigo. Después pasó lo de Wes y Drew y después fue el beso. Ese beso no sabes cuantas veces lo había anhelado Camila, ese beso fue el que me indicó que lo que siento por ti lo único que hará de ahora en adelante será crecer, pero así es como me siento yo. No sé qué es lo que tú sientes, porque al final de cuentas, eso también importa.”

Camila soltó una de mis manos y limpió sus propias lágrimas.

“Lauren, yo nunca estuve indecisa, la verdad siempre supe lo que sentía por ti. Lo que siento es admiración, respeto, cariño, pero, ¿sabes que es lo que más siento? Amor Lauren, tú realmente me has enseñado lo que el amor significa, sí tal vez sólo somos mejores amigas, ¿pero sabes que es una de las cosas más importantes del amor? Significa que la felicidad de esa persona importa más que la propia y siempre que pensé que tu felicidad estaba con ellos yo lo respeté y te esperé pacientemente, pensé que sería fácil olvidarte, pensé que en algún momento pasaría, pero después de ese beso que tuvimos el otro día, no has dejado mi mente ni por un segundo.” Dijo con una pequeña sonrisa.

Al escuchar eso, el aire regresó a mi cuerpo, sentí como si me hubieran quitado un enorme peso de mi cuerpo.

Las dos sonreímos y lentamente nos fuimos acercando, hasta que nuestros labios finalmente se volvieron a unir.

POV Camila

No creía que esto realmente estaba pasando, Lauren me había dicho que estaba enamorada de mí y yo le dije que estaba enamorada de ella.

El beso fue lento al principio, nuestros labios se movían en sincronía como si se conocieran de toda la vida, yo acariciaba su mejilla con su pulgar mientras ella me acercaba un poco más hacia ella tomándome por el cuello.

Cuando el aíre se hiso necesario nos levantamos y ella me abrazó, me abrazó como si nunca me quisiera soltar, como si nunca me quisiera dejar ir.

“Camz, quiero que vengas conmigo, tengo algo que mostrarte.” Dijo extendiendo su mano un poco y yo la tomé entrelazando nuestros dedos.

Me llevó hacia el segundo piso de la casa y nos detuvimos frente a una puerta.

“Supongo que si recuerdas este cuarto.” Dijo viéndome atentamente.

“¿Hablas de nuestro cuarto? Claro que lo recuerdo.” Dije con una gran sonrisa.

Ella abrió la puerta y cuando entré mis ojos se empezaron a humedecer de nuevo porque todo estaba tal cual lo habíamos dejado.

Había dibujos que nosotras habíamos hecho cuando estábamos más pequeñas por todos lados y las dos camas individuales estaban juntas, siempre las juntábamos antes de dormir para poder dormir juntas y no tener miedo de los “monstruos” que habían debajo de la cama.

Después de ver alrededor recordé que cuando estábamos en segundo de secundaria, Lauren compró unas estrellas que brillaban en la oscuridad y las pegamos en el techo, al momento que recordé eso, pareciera como si Lauren hubiera leído mi mente porque en ese momento apagó la luz. Al levantar mi vista hacia el techo mis ojos se abrieron en grande, tapé mi boca con mis manos y una lágrima silenciosa de felicidad cayó por mi rostro.

Con las estrellas en el techo estaba escrito un:

¿Quieres ser mi novia? 

——————–

Lo prometido es deuda, espero que les haya gustado y que el Viernes Camren haya sido como lo esperaban o mejor:D 

Diganme que les gustaría ver más adelante?:D Tengo varias ideas, pero con su ayuda los capítulos saldrían más fácil:) 

Espero que tengan un buen inicio de semana.

PD: Hoy fue un gran día, Normani me siguió en Twitter de la nada, no se lo pedí ni le mande tweets ni nada, de repente me llegó la notificación de “@NormaniKordei followed you” y pues si, Lore casi muere. Lol.

Gracias a los que votaron por este fic, me entusiasma mucho ver que les este gustando. 

Buenas noches<3

RECUERDEN POR EL AMOR DE DIOS DEJAR SUS ASKS Y SUS OPINIONES ACERCA DE QUE LES GUSTARIA QUE PASARA MAS ADELANTE:D

The talent of a painter | One shot Rubelangel.

Viernes 18:27 pm

La ansiedad recorría cada parte del cuerpo del artista que no podía esperar a que su novio, Rubén, cruzara a las 19.00 pm por las grandes puertas del salón. Miguel Ángel, apodado Mangel por sus más cercanos amigos, daba suaves pinceladas al retrato que según él, en todos sus años como artista, sería el más importante.

Tomó su móvil y cerrando la galería de fotos, escribió un corto mensaje a su novio. “Qué quieres cenar hoy? Te espero.” Mientras esperaba la respuesta de Rubén, Mangel limpiaba todo el desastre de pintura que había en su salón.

Luego de guardar sus herramientas de trabajo se acomodo en el gran sofá, tapándose con una gran manta que olía al perfume de Rubén, no podía esperar a que llegase. Su móvil sonó indicando que él había respondido “Me da igual, ya estoy llegando, hace un frío que te cagas. Te amo.” Mangel sonrió y miro por la ventana, los árboles cercanos a su casa no dejaban de balancearse, la gente abrigada con distintas clases de tapados caminaban rápidamente en la gris tarde de invierno. En este momento desearía que con una sola palmada su novio apareciese en frente suyo con sus mejillas rosadas, su cabello despeinado y esos ojos verdes tan brillantes a causa del frío. Hacía mucho tiempo que eran pareja, se habían conocido en sus años de estudiantes, Rubén un joven y encantador prodigio de la música del cual Mangel se había enamorado completamente. Podía recordar cómo cada vez que necesitaba inspirarse se sentaba cerca de la ventana de la sala de música con sus pinturas en manos, dejando que sus pinceladas fueran al compás de las melodías que Rubén componía. Cada una más hermosa que la otra.

Mangel era un gran pintor y diseñador, lo apasionaba cualquier cosa relacionada al arte, desde la hermosa música que su novio componía hasta la destreza de su hermana al bailar.

Desde la comodidad del sofá observó las manecillas del reloj, 19.27 pm, con los lentes puestos y el móvil en mano se preguntó donde podría encontrarse Rubén. Ya debería haber llegado, después de todo, su trabajo no quedaba lejos. Volvió a escribirle un mensaje, ¿Le habrá pasado algo? Se pregunto preocupado.

“Pasó algo? Te extraño, si necesitas algo llámame.”

treinta y siete después, no hubo respuesta.

Mangel estaba desesperado, a punto de enloquecer. ¿Dónde estaba? ¿Lo habría dejado? ¿Le habría pasado algo? ¿Lo secuestraron? ¿Le habrían robado el móvil? Todas esas preguntas, y muchas más, pasaban por la mente del joven que desesperadamente cogía documentos, llaves y papeles. ¿Debería ir a avisarle a la policía? ¿Debería avisarles a sus padres? El piso retumbaba con cada paso que daba, su cabeza giraba en un mar de preguntas y teorías de lo que podría haber pasado.

Tomo sus llaves y dio una última mirada al salón, metió sus manos en sus tantos bolsillos comprobando que no se había olvidado nada.

Al abrir la puerta, se llevo el mayor susto de su vida, su novio yacía inmóvil en el helado piso, sus manos en los bolsillos y sus cascos colgando. Todavía podía oír la música que salía de ellos. Mangel rápidamente se agacho y lo tomo como tantas otras veces en brazos, entro rápidamente a la casa y al cerrar la puerta corrió hacía el sofá.

Despojó a Rubén de todas sus ropas, reviso cada centímetro de su cuerpo, nada. Confundido, volvió su mirada a su hermoso rostro, su piel estaba mucho más pálida de lo normal y sus labios llegaban a un tono azul.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de Mangel.

Corrió al baño con el cuerpo de su novio en brazos, prendió todo tipo de calefacción y llenó la bañera de agua caliente. Rubén se removió en sus brazos emitiendo un gemido de dolor. Mangel estaba nervioso, con sumo cuidado posicionó al chico en la bañera.

Los suspiros que largaron ambos cuando el mayor toco el agua caliente fueron épicos. Poco a poco Rubén iba recuperando el color, ya había abierto los ojos, pero al ver la cara de preocupación de su novio y como acariciaba su cuerpo con la intención de darle calor los cerró automáticamente.

 -Amor… ¿Ya te encuentras bien? –La voz de Mangel sonó como un suspiro para Rubén, quien asintió y abrió lentamente los ojos.

Al ver esta acción Mangel sonrió y se abalanzó sobre su novio para abrazarlo. No le importo el hecho de que estuviera completamente mojado, suponía que el ya se encontraba bien, lo que hizo que se sintiera más aliviado y feliz que nunca.

-Ya… Ya estoy bien.  –Rubén sonrió tratando de despegarse del menor, que lo abrazaba con una fuerza que no era ni medio normal. –Mangel… Si no quieres que me convierta en una pasa de uva deberías dejarme salir de aquí. –Mangel rió y se separó de él para alcanzarle las tantas toallas que había traído.

Media hora después Rubén se hallaba en un lío de mantas, más abrigado que pelaje de oso polar. A su lado, podía observar a Mangel sentado en la cama con una mano acariciaba su cabello y con la otra sostenía una taza de té. Rubén se pregunto qué hubiera pasado si Mangel nunca hubiese salido afuera y lo hubiera encontrado.

-Fue mi culpa… -Susurró Rubén mirando de reojo a Mangel.

-¿Qué cosa?… ¿Hablas de lo de hoy? –Rubén solo asintió, le apenaba mucho la situación.

-No… No quería preocuparte así, lo lamento, si me hubiese abrigado como tú me dijiste a la mañana esto no habría pasado…

Mangel lo callo con un beso, si bien era cierto que el le había pedido que se abrigase, no podía echarle la culpa.

-Fue un accidente, no tienes nada de que disculparte. Ahora descansa ¿Si? –Ambos sonrieron. –Te amo. –Mangel deposito un último beso en sus suaves labios y camino al salón.

Tomó otra vez las pinturas, debía terminar su trabajo.

Sábado 14:18 pm.

Mangel tenía cientos, o hasta quizás miles de fotos de Rubén en su móvil pero sabía que ninguna podría mostrarle cada perfecto detalle de cómo era su novio en realidad. Por eso, en el más absoluto de los silencios trataba de pintar al amor de su vida que se encontraba completamente dormido en las comodidades del sofá.

Para Mangel, el haber grabado a su novio tocando las más hermosas melodías jamás creadas había sido la mejor idea del mundo. Estaba retratando al autor de las más gloriosas canciones, escuchando su música. Si la pintura no quedaba perfecta, Mangel lloraría hasta quedar sin una sola gota de agua en su cuerpo.  El realmente quería que el retrato no tuviera falla alguna.

-¿Eso es para mi? Wow… Es realmente hermoso… 

La voz de Rubén despertó a Mangel, que se encontraba perdido entre la música que sonaba en sus oídos y en los movimientos de su mano, e inmediatamente, como si fuese Flash el superhéroe trató de esconder la pintura detrás de sí.

-¡No!… Digo, si es para ti pero no lo mires… Se suponía que era una sorpresa. –Dijo Mangel de la manera más triste, Rubén sonrió y se tapo los ojos acercándose lentamente a su novio…

-Igualmente es hermoso, como todo lo que haces.

Mangel no pudo evitar sonrojarse y sonreír. Lentamente Rubén se acerco a él, y destapándose los ojos para tomarlo del rostro, lo besó.

Domingo 10:54 am.

-Tienes pintura… Aquí… -Dijo el mayor con una voz suave –Y aquí también… -Deslizó su dedo índice hacía la mejilla de Mangel, el cual permanecía quieto como una estatua.

-A ver, deja que te la quito.

A Rubén le gustaba mucho lo que era molestar a Mangel, siempre le gastaba bromas y se reía de él. Claramente, siempre con una buena intención y sin pasarse.

Una mano traviesa se coló en las pinturas de Mangel y con un rápido movimiento dejo su rostro lleno de tonos verdes y morados.

Mangel no pudo evitar soltar una risa mientras veía al infantil de su novio correr por toda la casa. Obviamente se iba a vengar.

Casi veinte minutos fue lo que Mangel tardo en agarrar a Rubén, ahora lo tenía entre sus brazos y no pensaba dejarlo ir.

Tomo con su mano llena de pintura un costado de su rostro, manchando así gran parte de este y su pelo. Rubén odiaba que arruinaran su cabello, decía que era lo único “decente” en el. Obviamente Mangel no pensaba así.

La palidez de la piel de Rubén y sus ojos que eran la mezcla de tonos verdosos hipnotizaban a Mangel, que con suma delicadeza, trazaba líneas al rededor de estos, dejando así una serie de líneas y puntos. Rubén lo miraba expectante, no podía evitar mirar el rostro de su amado, sus ojos que seguían el recorrido que sus dedos hacían y su lengua, que apretaba entre sus dientes, signo de concentración.

Rubén se paro frente al gran espejo de su habitación, amaba al artista que tenía como novio. Hacía que todo sea mil veces más hermoso, como él ahora mismo que miraba fascinado los dibujos en tonos rojos que decoraban su rostro.

Desde ese momento para Mangel, el rostro de Rubén se había convertido en su mejor lienzo.

Una semana después 09:30 am

Había regalos que a lo largo de toda su vida habían quedado grabados en la mente de Rubén. Mangel, por ejemplo, era uno. El decía que a vida los había juntado por algo, que el destino los había unido como mucho más que amigos. Y era cierto. Para Rubén Mangel había sido, es, y será, el mejor regalo que la vida pudo darle. Cada mañana cuando despierta unos diez minutos antes que él, solo puede mirarlo embobado, pensando en lo afortunado de tener a alguien así en su vida. Esta mañana Rubén había despertado media hora antes de lo normal, aveces le gustaba preparar el desayuno, no era el mejor cocinero pero algo sabía.

Con pasos perezosos y ojos cansados se acerco a la puerta principal, tomando entre sus manos la cantidad de cartas que había en el buzón. Abrió todos los sobres, hasta uno que iba dirigido al vecino, Rubén era la persona más curiosa del mundo.

Esa mañana, Rubén descubrió el motivo por el que Mangel no dormía, también comprendió porque desde hace días la mesa del comedor se encontraba completamente abarrotada de herramientas que su novio usaba para dibujar y pintar.

No podía estar más orgulloso del hermoso artista que despertaba junto a él cada mañana.

Viernes 11:11 am

-¡11:11! ¡Son las 11:11! Pide un deseo, el que quieras… ¡Estoy cien por cien seguro de que se cumplirá!

Rubén rió al ver como Mangel sonreía y cerraba los ojos. Lo tomó de las manos, cerro los ojos y pidió un deseo. Nada especial. Solo pidió que nunca se separen.

-La verdad es que mi deseo yo creo que se cumplirá… -Dijo Mangel con un tono soñador. -¿Sabes por qué? Porque tu estarás ahí. –Rubén no comprendía, con curiosidad se acerco a su novio y escucho atento.

-Quizás tendría que haberte dicho esto de una manera más especial, pero yo creo que ahora es el momento. –Rubén seguía escuchando atentamente. –Sabes que estuve trabajando duro este mes… También has visto las pinturas que he hecho, bueno, solo una.

-Creo que era tiempo de que reconozcan mi talento, bueno em, solo… Solo quería decirte que expondrán mis pinturas en el Museo de la Real Academia de Bellas Artes y…

Ni siquiera dejo a Mangel terminar y aunque, ya sabía la noticia, escucharlo con sus palabras y verlo con sus ojos brillantes por la emoción y los nervios no hizo más que confirmar lo que había pasado por su cabeza en el momento que había leído la carta ese lunes por la mañana. No se podía sentir más orgulloso, no podía amarlo más. No… No podía, era todo tan perfecto. “Nada en la vida podría ser más perfecta que la combinación del arte, el amor y nosotros”

Sábado 15:45 pm Museo de la Real Academia de Bellas Artes

-¿De verdad piensas eso? –Pregunto con lagrimas en los ojos Mangel, que no podía dejar de sonreír.

-Lo hago, de verdad pienso que eres perfecto, que tu arte es perfecto, que cada mancha de pintura en tu rostro es perfecta… Pienso que tu talento es perfecto, la pasión con la que haces las cosas es perfecta, amo cada rasgo de ti, cada pensamiento, cada palabra que sale de tu boca… Nunca me cansaría de ti, de tu arte, nunca me cansaría de amarte…

-Es por eso que hoy, frente a las más hermosas pinturas jamás creadas, te pido a ti, Miguel Ángel Rogel, que seas mi esposo.  

Mangel asintió, mientras tapaba su rostro con sus manos, lo inundaba una felicidad que no era normal.

-Bajo los techos de este museo, en el corazón de Madrid, acepto tu propuesta. Sí, quiero ser tu esposo, Rubén Doblas Gundersen.

Definitivamente, amar es un arte. 

——————————-

Se me ocurrió esto en la clase de arte cuando una compañera le mancho la cara otra con pintura, nose como eso paso a ser esto. De verdad no tengo idea que escribí. igual, lo subo para festejar que ahora tengo computadora :D

Si les gusta ya saben que hacer;)

Love ya, Cami.