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Wigetta : RULETA RUSA / Capitulo 20

La unión de sus corazones…

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Ese choque de labios, esa intensidad en la que no lograba procesar Guillermo a tomarle por sorpresa no se sintió como un beso por impulso. Recordaba aquel momento en donde le había besado en la ducha, tan apasionado pero no en buenos términos, el de aquella vez había sido una burla para su dignidad, un simple juego que le causo pena, enojo y un sentimiento de sumisión ante su autoridad. Aunque lo de ahora estaba siendo igual de intenso, era diferente, se sentía diferente y por mucho que aun tuviera cierta confusión de si estaba haciendo o no lo correcto Guillermo no se estaba alejando, si estaba cediendo no era por debilidad, no era por miedo.

Si había dicho que hacer esto no significaba pagar una deuda ¿Por qué se dejaría cruzar el límite de esta manera? ¿Acaso había surgido una especie de cariño o era simple admiración de sentirse agradecido por la ayuda que le ha estado brindando y por ese hecho se confunda con esta forma de actuar? ¿O acaso era por ese control que estaba ganando Guillermo al ver un Vegetta más dócil? ¿Cuál era la verdad, los verdaderos sentimientos de ambos? Había tantas preguntas teniendo una escena así pero Guillermo no sería la clase de persona que jugaría con su cuerpo solo por razones egoístas o pagando algo cual prostituto, pese a que antes se haya ofrecido cuando fue abandonado por él. La desesperación puede hacerte decir muchas cosas pero el aquí y ahora había tomado un rumbo distinto, Vegetta lo deseó al tenerlo retenido y ese deseo se convirtió en protección, en ayuda y ahora Guillermo al saber eso podía deducir que siempre hubo interés hacia él como ningún otro ¿pero solo interés? Como le había dicho antes, su cuerpo no es el interés principal porque esa clase de diversión la encontraba en cualquier sitio, entonces era como persona… la mentira de tratarlo como objeto.

Ahora esas dudas de cómo se veían en realidad comenzaban a enclarecerse y hacerse más obvias si ponemos las cartas sobre la mesa, ellos dos terminaron construyendo un sentimiento mas allá de protección, más allá de compasión o lo que sea que pareciese. Pero algo así aunque en este momento no lo piensen tan a fondo ¿es lo correcto? ¿Qué tan sencillo seria luego dejar ir a alguien que aprecias? O ¿Cuánta debilidad podría traer eso?

Ambos estaban apartando toda lógica, todo pensamiento ajeno a lo que estaban haciendo, como si cada roce de su piel hiciera que el mundo se redujera a solo esa habitación, lo de afuera poco importaba. Solo se estaban dejando llevar y que toda su atención se enfocara a uno del otro, en esos labios que se complementaron tan bien que esa intensidad acelerada del principio poco a poco comenzara a disminuir en velocidad pero a convertirse en uno mas y mas profundo en lo que sus lenguas tomaron su lugar para relajar por completo sus cuerpos elevando su temperatura al punto de que al separarse para tomar aire solo hubiera suspiros calientes mezclándose. Era peligroso, si, estaba siendo peligroso pero no porque hubiera peligro como tal si no porque ya no habría marcha atrás en esto. Ambos ya se imaginaban que no habría excusas para apartarse aunque hubiera o no arrepentimientos luego.

Estaban tan deseosos y curiosos por cruzar esa línea pero al mismo tiempo era un “¿Qué demonios estoy haciendo?” pero sus cuerpos solo respondían al placer que querían satisfacer. Sin embargo aunque el causante de este desborde de sentimientos que estaba concluyendo a sentir sus pieles tan directamente haya sido Guillermo, él no tenía ni idea de que debía hacer, no es que no supiera qué ocurriría si seguían pero ¿estaba seguro que se lo permitiría? Aquí el experimentado era Vegetta, si dejaba todo en sus manos brindándole su completa confianza quería creer que todo estaría bien pero pese a eso era inevitable experimentar cierto miedo porque era la primera vez que hacia algo como esto y porque aunque no quisiera hacerle daño Vegetta no dejaba de ser un sádico, no lo trataría como un juguete con el que solo se quitaría las ganas de hacérselo pero igual estaba asustado, debía decidir si parar todo ahora o seguir.

Guillermo al separar sus labios y tomar una gran bocanada de aire apoya sus manos en sus hombros y aun sentado sobre él lo observa desde arriba con su expresión de dudas y excitación al mismo tiempo.

- Sé que yo provoqué esto pero… ¿Qué quieres hacer específicamente? – pregunta forzando una sonrisa de nervios.

En ese momento sumado con una sonrisa que trasmitía ya una respuesta que no significaba nada inocente y con todo el doble sentido que podía interpretarse, Vegetta quita de arriba al menor para volver a tomar la posición que le pertenecía en un principio. Con la bata aun desarreglada que poco iba cubriendo, Guille vuelve a quedar de espaldas a las sabanas siguiendo y analizando todo movimiento para leer las intensiones de ese muchacho, no era tonto, ya sabía que sucedería pero no dejaría que manejara el ritmo de las cosas a su conveniencia después de todo ya no podía ejercerle el mismo control de antes.

- ¿Te me subes arriba buscando toda provocación mía, me sigues ese beso y preguntas que quiero hacer? Sabes bien que quiero hacer – descubre mas esa bata para apoyar su mano por el lado de sus costillas.

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- Si entiendo! Lo entiendo… - detiene esa mano tomándole de la muñeca – pero quiero saber una cosa…

- ¿Qué cosa? – espera su respuesta tratando de leer su mente porque el chico abajo suyo aunque había tomado una personalidad más manipuladora ahora se veía preocupado y tenso, no podía comprender que le sucedía ¿acaso no quería esto? De no ser así le hubiera dejado ir sin hacer toda esta escena para saber sus verdaderas intensiones todo este tiempo…

- Tú… ¿alguna vez hiciste esto con sentimientos? Digo… aunque tengas cierto interés en mi y te haya provocado para estar así quiero estar seguro que esto no será solo quitarse un calentón, aunque sea un poco, quiero estar seguro que no soy comparable a otros con los que te hayas acostado, quiero ser diferente. Quizás sueno egoísta y estoy pidiendo mucho, no sé en realidad cuanto yo significo para ti – su voz estaba temblorosa – pero yo no quiero ser como esas personas.

Vegetta da un largo suspiro quitando la mano de su costado para acercarla tocando con la yema de los dedos sus labios.

- Cuando te besé la primera vez pensé “este chico hace expresiones muy interesantes”, tus labios fueron tan suaves y estabas tan desesperado que no pude evitar morderlos y quise seguir viendo ese rostro, cuando te ponías nervioso, cuando lograbas un poco de tranquilidad, cuando te sentías seguro… en un momento hasta sentí que quería impresionarte, que veas en mi una figura fuerte, cuando Rubius te llevó con todos los miembros y descubriste a los Ruleta en un principio creí que era un gran error que te involucraras pero luego lo vi como una oportunidad de seguir reteniéndote por más tiempo, ver a ese chico asustado, tan parecido a lo que yo era antes… hasta que cierto grupo averiguamos que te buscaban y sentí mucho enojo, “quienes se creen para querer poner un dedo encima de él” pensé. Quise que seas fuerte para que nadie te ponga en la misma situación que te puse yo cuando nos conocimos, nadie podía verte de esa forma más que yo… - aparta su mano con un rostro muy serio pero no malhumorado, no se sentía esa aura de grandeza, esa energía sádica que solía ver Guillermo.

Se veía una persona que estaba dejando caer su armadura, mostrando una parte en su interior que mantenía oculta, esta parte sus compañeros la conocían pero ni siquiera a ellos les permitió conocerla tan a fondo, solo a este muchacho se la estaba mostrando.

- La única forma que conozco de tener a las personas cerca es demostrando que soy más fuerte que ellas, que puedo intimidarlos y manejarlos a mi antojo, quiero trasmitir miedo y superioridad, de esa forma tienen que ver a un líder para poder protegerlos pero a ti había asumido que solo verías en mi a un ser repugnante que te retuvo en un comienzo y si no hacia las cosas de esta forma, controlándote a punta de revólver nunca podría tocarte. Al final viste a través de mí, supiste que nunca apretaría ese gatillo para matarte, perdiste el miedo y yo perdí la única manera que tenia de controlarle. Si no fueras diferente ¿crees que me hubiese tomado el trabajo de todo esto? Te hubiese tomado en cualquier oportunidad o te habría dejado tirado sin ayudarte, sin involucrar a todos mis compañeros, lo sabes bien. Solo busco volver a ponerte a salvo de nuevo.

Guillermo lo mira muy compasivo, en silencio, sorprendido y queriendo tomar una decisión. Él no quería dar marcha atrás a esto, también lo deseaba pero solo necesitaba darse esa seguridad, esa confianza de que por lo menos se convertiría en buenos recuerdos para ambos y que por un instante sus corazones estén en sintonía. Aquellas palabras bastaron para ya no ver a aquel sujeto de sonrisa maliciosa y manipuladora, todas esas imágenes que se le cruzaban por la cabeza de las cosas que vivieron ahora tenían su respuesta y hasta parecía un poco divertido porque era como estar viendo a un muchacho sentir un amor especial a alguien por primera vez, Vegetta era comparable a un niño mandón que cuando le regalan su primer cachorro le grita y le trata mal para que le haga caso cuando solo debía aprender a acariciarle.

- Solo diciendo que soy especial me bastaba pero dijiste más de lo que esperaba escuchar, creo que ser directo con los sentimientos no es lo tuyo pero lo comprendo, no necesitas decir nada más. Sé que no eres de tratar a las personas con mucha delicadeza, no sería sencillo para ti pero solo por esta ocasión, ¿tratarías de ser más suave conmigo? – Suelta casi como una súplica – nunca he hecho esto y lo que menos quiero es sufrirlo…

El castaño lo levanta separando la espalda de la cama para tenerlo sentado frente a él poniendo sus piernas a cada lado de su cadera, casi rosándose sus propias pelvis.

- Te trataré bien pero eso no significa que siga siendo esta persona luego, sabes cuál es mi imagen y sabes bien cuál es la principal razón por la que estas en este sitio, no hay lugar para cursilerías ¿lo entiendes? –

- No pretendía que luego seas diferente – sonríe – ya no diré mas pero si no me gusta algo me quejaré y te echaré.

- oh ¿en serio? –Ladea una sonrisa y eleva una ceja - Entonces no te daré razones para que lo hagas –

Terminando lo que cada uno quería decir sus labios se vuelven a unir primero de forma lenta y de a poco ir yendo de una forma más ansiosa. Guillermo dejó sus manos tomando la tela del pecho de su camisa como sin saber a dónde mas dejarlas y al mismo tiempo para mantenerlo cerca. Los latidos de su corazón retumbaban con ahínco, no podía calmarse. Permaneció con sus ojos cerrados mientras sentía esos suaves labios jugando con los suyos hasta que estos comenzaron viaje abajo terminando en su cuello. Una de las manos de Vegetta se posó en su nuca mientras que la otra hacia su trabajo para apartar esa bata y adentrarse en acariciar el largo de su espalda.

Cada parte que tocaba era como ardor en su piel y cosquillas que no se desvanecían, una sensación que no lograría quitarse en un largo tiempo. Cuando el mayor comenzó a besar y dejar pequeñas marcas en su cuello fue como si hubiese tocado una zona sensible de su cuerpo, su respiración se volvió agitada y entreabrió los ojos para clavarlos en el techo, los cerraba con fuerza y volvía a repetir esa misma acción. Nunca pensó que unos simples besos en el cuello se sintieran tan increíbles al punto de hacerle incomodar su parte baja. No podía ocultar su vergüenza, el rojo de su rostro se volvió intenso y no quería escuchar ningún comentario que tuviese que ver con haberse puesto duro por solo esto.

El mayor miraba de reojo a su rostro y bajaba su mirada logrando que le sacara una sonrisa de “estoy haciendo un buen trabajo parece”, ya estaba consiguiendo esas expresiones que tanto quería ver pero no era suficiente, quería ver mucho mas y siguió besando y succionando su suave piel que se iba humedeciendo de sudor. Apartó la bata dejando ver todo su pecho mientras desataba el nudo de la tira en sus caderas que con apenas simples movimientos ya descubrían lo que seguían ocultando.

- Tu cuerpo… - dice entre suspiros el morocho – solo yo estoy desnudo…

El castaño detuvo el vaivén de sus labios y le miro por unos segundos notando con más detalle ese rostro agitado y rojo como si algo le impidiera negarse ante esa petición, estaba pensando en quizás no quitarse la camisa pero si esperaba verlo también completamente desnudo entonces no habría excusas para negarse. La razón por la que no quería quitársela era para no arruinar la pasión poniendo en vista sus feas cicatrices pero viendo que Guillermo también poseía algunas marcas producto del incendio de su casa ya no le dio tanta importancia y se quitó la prenda del torso.

Guillermo no puso ni la más mínima atención en las cicatrices que ya sabía que poseía, sus ojos solo tomaron interés es ese cuerpo tallado y varonil, nunca había sentido atracción por cuerpos masculinos que de esos para la vista abundan ya sea en internet o una playa pero este cuerpo en especial hasta le hizo apartar la mirada inconscientemente.

Acto seguido Vegetta desprendió el cinto de su pantalón cual ruido hizo que el menor se girara a verle rápidamente del susto pero solo lo dejó así y se volvió a acercar para apoyar sus labios en su pecho, raro lugar para besarle si no era una mujer ¿Qué podría provocarle en esa parte? Pensó, pero se equivocó porque cuando su compañero procedió a lamer y morder sus pezones fue inevitable que un sonoro gemido se escapara de su garganta. La vergüenza solo le condujo a ocultar su rostro en sus brazos y de esa forma fue nuevamente tumbado contra ese colchón pero sus brazos siguieron en el mismo sitio, ni siquiera podía pensar con claridad lo que le sucedía a su cuerpo.

- No te contengas, si se siente bien demuéstralo, nadie más que yo esta viéndote – sigue lamiendo aquella área mientras ahora su mano desciende acariciando su vientre y llegando hasta su entrepierna para tomar su miembro entre sus manos y lentamente masajearlo con movimientos circulares, no debía conseguir extasiarlo más porque ya bastante grande se había puesto con simples besos.

- Lo sé! – exclama colocando ahora sus palmas sobre la espalda del mayor y cerrando sus ojos con fuerza, clava sus dedos sin intensión de hacerle daño pero ya su cuerpo se manejaba por sí solo, respiraba erráticamente y aunque no quería soltar sonidos de su boca no conseguía contenerlos.

Vegetta se inclina hacia un lado y con la mano que tenia libre abre el cajón de la mesita junto a la cama sacando un pote de lubricante. Ese ruido captó la atención de Guille que abrió de nuevo sus ojos encontrándose con ese producto frente a sus ojos.

- ¿De dónde has sacado eso!? – pregunta confundido.

- Del cajón de donde más – lo deja juntó a él mientras continua el trabajo de masturbarle a la espera de que se corra.

- Pero… mmm – muerde sus labios y busca aire para continuar la oración - ¿Qué hacen este tipo de cosas en esta habitación?

- Siempre hay este tipo de cosas, también condones, a los chicos les gusta divertirse y es mejor tenerlos cerca por cualquier emergencia – le guiña el ojo.

Esas palabras le provocaron fruncir el ceño al muchacho que seguía siendo tocado y estaba entre o seguir disfrutando del placer o marcharse cabreado, no sabía bien la razón pero solo de imaginar que esas cosas las pudo haber usado Vegetta en otra ocasión con otras personas y en esta misma cama le daban un impulso de marcharse y mandar por culo todo, ¿acaso eran celos?

- Pero acaso tu!… ah! – quería quejarse pero ser tan bien atendido por esas manos le era imposible hilar palabras con claridad, tenía su boca abierta en busca de aire y eso solo lograba que mas gemidos se emitiesen, recordó cuando le había hecho lo mismo sobre aquel escritorio esposado e hizo lo posible de aguantar aunque no lo logró, pero ahora era distinto porque estaba cooperando y era más intenso.

El calor y cosquilleo que inundó su vientre le informó que no aguantaría mas, ya se quejaría de lo demás luego pero ahora quería venirse y completamente jadeante siendo todo un espectáculo para los ojos del castaño, el menor se terminó de venir en sus manos…

Solo le dio unos segundos a que recuperara oxigeno, Vegetta observó el cuerpo de ese muchacho yacido sobre las sabanas mientras que su pecho ascendía y descendía rápidamente del cansancio y esto apenas comenzaba, no quería apresurarse pero su pantalón comenzaba a serle molesto de la erección que también había conseguido. No lo iba a tomar así sin más para aliviarse primero sin pensar en no hacerle daño al otro, debía prepararle y asegurarse que sería placentero para ambos por eso abrió el pomo y vacio un poco del contenido viscoso en sus manos. A todo esto el morocho seguía recuperando el aire y cuando vuelve a mirar hacia el frente para saber que hacia el otro ya tenía a su compañero abriendo más sus piernas para tocar su entrada y esparcir el líquido que le ayudaría a lubricar.

- Espera! - fue lo único que consiguió decir aunque ya tenía su mano colocada en esa parte sin intensiones de apartarla.

- ¿Qué sucede? Si no hago esto te dolerá -

- Solo dame unos segundos – respira hondo buscando calmarse – primero dime ¿Cuántas personas han pasado por esta cama contigo?

- ¿Qué cosa? – hace una expresión de “a que viene este tema ahora?”, se confunde pero más o menos sabia a lo que quería llegar – a ver… déjame entender, ¿te molesta que haya hecho estas mismas cosas con otras personas aquí?…

- Porque es incomodo – murmura sosteniendo con ambas manos su muñeca que no se apartaba de allí abajo sin moverse aún –

- En esta cama con ninguna… pero debes entender que ya he estado con otras personas antes ¿eso te molesta mucho? – hace un sonido quejoso por su miembro que aun contenía en sus pantalones, quería ya dejar este tema cuando antes.

- Lo siento, no era mi intensión arruinar este momento, no me molesta, es obvio que es una necesidad importante hacer esas cosas, solo no quería tener en mente si había ocurrido aquí también, perdón, solo estoy nervioso y no sé qué hacer, busco excusas – tiembla su mano –

- Solo relájate, yo haré todo por ti y si te incomoda solo dime, pero no te preocupes ya –

El mayor le sonrió con esas sonrisas que solo había tenido la oportunidad de ver una vez y mucho no brindaba, solo eso le ayudó a terminar de tranquilizarse y apartar sus manos para dejarle libremente seguir con aquello, confiaba en él, no debía tener miedo. Soltó su muñeca y dejó sus manos a cada lado tomando las sábanas con fuerza. Era incomodo pensar que metería sus dedos en ese lugar pero si sabía lo que hacía no tenía sentido seguir buscando excusas, además ya le había hecho sentir bien anteriormente, esto sería igual…

Cuando introdujo el primer dedo lo más lento que pudo el cuerpo de Guille dio un sobresalto y se tensó al instante.

- Ngh… - no se había sentido bien para nada pero no podía ser ansioso, ya cambiaría, se estaba convenciendo de eso… no se quejó, no dijo nada, solo buscaba obligar a su cuerpo a relajarse.

- Calma, ya te sentirás bien – comenzó a mover su dedo en su interior para ir suavizando esa zona de a poco, no solo el menor necesitaba calmarse, también él necesitaba hacerlo. Si no fuera porque le había prometido ser cuidadoso ya lo hubiese penetrado sin mucha delicadeza y vaya a saber cómo terminaba eso, con este muchacho no podía hacer eso, ya no tenía sentido provocarle miedo o hacerle sufrir, eso solo terminaría en un feo trauma que era lo que menos quería.

Siguió lubricando con cuidado, suave, era la primera vez que quería asegurarse tanto de no hacerle daño a alguien, esta forma de delicadeza no la había experimentado nunca con nadie y se aseguraba de ir notando cada expresión que le iba proporcionando, sabía que esa tensión se había disipado cuando el rostro de Guille se relajó y ya no apretaba tan fuerte sus parpados. Para continuar lubricando volvió a tomar su miembro para que ya nada lo hiciera distraer con dolor, solo se vuelva todo placer y así fue sucediendo porque cuando fue introduciendo dos dedos más el menor soltó un quejido pero era más placentero y no tan doloroso, si con eso lo estaba acercando a las nubes fue el cielo que apareció frente a él cuando tocó ese punto especial en su interior, cuando presionó ese punto con sus dedos un sonoro gemido dejó escapar que esperaba que esas paredes sean lo suficientemente gruesas para que los de afuera y habitaciones continuas no lo escuchasen.

- Ahí, que has…! – no comprendía bien que le había ocasionado pero aquello le había hecho perder toda cordura, ¿Cómo un simple toque en el lugar adecuado lo hizo poner de esta forma? Nunca imaginó que los hombres tuvieran algo en su interior que convirtiera cada rasgo de dolor en un éxtasis completo.

- Aquí es un buen punto ¿verdad? – continua dando movimientos circulares con sus dedos asegurándose de no solo ir tocando aquel sitio si no también de estar suavizando más y más sus paredes y dilatarlo perfectamente.

Mientras que para Guille era una corriente de sensaciones de deleite para Vegetta verlo así era un dolor para su entrepierna y no tuvo otra solución que ir bajando su pantalón con su mano libre sin dejar que la otra siguiera con su trabajo, por lo menos su pantalón abajo le dio cierto alivio pero hasta la fina tela del bóxer ya le daba ganas de arrancar toda prenda y quedar en mismas condiciones.

- ¿Ya… terminaste con tus dedos? – Preguntaba tartamudeando con pequeñas lagrimas en sus ojos – me harás venir de nuevo si sigues así aunque se sienta tan bien – alcanza a comunicarle con dificultad.

Vegetta ya no podía aguantar más, quitó los dedos y le tomó de su cadera para levantar su pelvis y apoyarla contra su miembro erecto oculto en el bóxer.

- ¿Puedo… meterlo? – preguntó frotándose contra su entrada con una expresión dolorosa y mirada perdidamente ahogada en impaciencia.

- Si estás seguro que ya estoy listo… - contesta nervioso y tragando saliva con nervios mientras sus ojos solo podían mirar hacia esa fricción, aunque estuviese esa tela estorbando podía sentir el pronunciado tamaño de su compañero – pero ten cuidado por favor.

Guillermo dejó sus piernas abiertas, no podía retractarse, el placer tenía participe en cada fibra de su cuerpo hasta quería mucho más que eso, estaba curioso por saber que tanto podría brindarle el chico que pasó a tomar un poco de distancia para terminar de quitarse el pantalón y seguidamente el bóxer…

El corazón del menor dio un respingo , nunca tuvo el miembro de alguien más en su campo de visión antes y para su opinión lo tenía muy bien dotado o era su extrema excitación que le otorgó su tamaño pero ya imaginar que aquello entraría en él lo asustó y comenzó a dudar si seguir o no.

Luego de abrir uno de los preservativos que sacó también del cajón pasó a deslizarlo por tu erección y concentrado se volvió a acercar tomando ambas piernas.

- Lo haré despacio – sostiene la punta de su miembro apoyándola en esa entrada preparada muy en mente de ir con cuidado.

- Espera, espera! – pone sus manos sobre sus hombros y aprieta con sus dedos… no dice nada más –

Vegetta no preguntó la razón de esa detención, solo con verle sabia la respuesta sumado al temblor que sentía de esas piernas a sus costados, era comprensible que ese chico tuviese miedo, ¿pero qué podía hacer para calmarle? Esto nunca le había sucedido antes, parecía que los dos estaban teniendo su primera vez. Ante unos segundos pensando si quedarse callado y esperar a que se tranquilizara solo o hacer algo, optó por abalanzarse sobre él y apoyando su mano en su cabeza, acarició sus oscuros cabellos.

- Todo está bien, te dije que te trataría bien – susurra en su oído –

Hasta ese susurro le dio más calor a su cuerpo si era posible, se lo dijo con tanto cariño y una voz tan suave que dejó de temblar y rodeó su cuello con sus brazos. Ver este lado oculto del sádico hombre con el que tuvo la oportunidad de que la vida se lo pusiera delante era agradable y le agradecía que estuviese siendo así, agradecía por fin ser tratado de esta forma, este era el hombre al que estaba seguro que le daría todo de él y así lo decidió, no se arrepentiría por nada del mundo.

- Hazlo – susurró también depositando un delicado beso en su cuello.

Y lo hizo… de a poco, lento y sereno fue haciendo paso a su interior y al mismo tiempo el agarre en su cuello por el menor se intensificó apretándole con fuerza y no solo eso, el beso que le brindó tiernamente antes se convirtió en una mordida que ¡vaya que le había dolido! pero se lo calló para solo preocuparse de lo que estaba haciendo.

- Lento! – exclamó golpeándole con su talón en su espalda, no quería hacerlo, fue por impulso.

- Eso hago – exhaló aire con dificultad, quería ser cuidadoso pero estaba llevándose la peor parte siendo abrazado casi quedándose sin aire, mordido, pateado y por supuesto, siendo apretado allí abajo por su compañero al que su cuerpo al sentir algo ajeno no aceptaba.

Pero en cuestión de minutos y terminando de ingresar en su totalidad ambos suspiraron al mismo tiempo como habiendo conseguido un gran logro, pese a eso para Guille aun no era para nada cómodo, quería quitarlo pero sabía que solo debía tener paciencia en que ya se acostumbraría.

- ¿estás bien? – pregunta el mayor sintiendo la estrechez del de abajo al cual esperó a que su cuerpo aceptara su miembro y terminará de acceder a su intromisión.

Era doloroso, no iba a mentir por lo que no emitió palabra alguna, solo esperó, ambos esperaron. ¿Cómo una simple espera podría hacer sentir tantas cosas? Porque al tenerse tan cerca, esas cálidas pieles rozándose y su corazón latiendo a la par era como si sus cuerpos se volvieran uno en ambos sentidos. Para Vegetta no era la primera vez en estar adentro de una persona sin embargo sus ojos apreciaban cada expresión de este chico y estaba tan tibio en un interior que no podía compararlo con nadie, no quería hacerle daño, quería atesorarle. Era todo tan raro y agradable porque se sentía atrapado por unas telarañas invisibles donde ahora la presa se terminó convirtiendo en él y no sabía si eso era bueno o malo, solo su padre lo había hecho debilitar tanto en un tiempo y fue a su juicio, su mente, ahora esta persona estaba debilitando su corazón. La diferencia es que lo estaba disfrutando…

Cuando su compañero le miro más sereno, fijamente con una sonrisa que le hacía saber que ya estaba bien se preparó para continuar, tenía su permiso no necesita escuchar nada, podía entenderle con solo mirarle.

Guillermo disminuyó la fuerza del agarre a ese cuello y lo abrazó con mucho cariño sintiendo en su olfato el aroma natural que emanaba ese cuerpo, se aseguraría de recordar hasta el más mínimo detalle, el porque quería hacer eso ni él lo sabía con claridad o si lo sabia pero no quería admitirlo. No quería porque tenía consciencia de que sufriría, sentimientos tan profundos como estos no debía tenerlos.

Entonces el de arriba comenzó a moverse pero muy tranquilo al principio, yendo contra todos sus principios a lo que se refería tener sexo con alguien, lo salvaje no estaba en su categoría de palabras ahora, no podía en esta ocasión. Se fue adecuando a su compañero haciéndole saber si iba bien para su comodidad, tenían sus alientos, sus respiraciones ajetreadas entre sí, había un calor sofocante y embriagante al mismo tiempo que nublaba cualquier pensamiento. Cuando el dolor ya no era problema y pequeños jadeos de placer comenzaron a hacerse más intensos para el menor fue cuando las embestidas tomaron su forma más potente, no eran rápidas, eran lentas y profundas cual gemidos inundaron el ambiente.

Mientras que Vegetta poco a poco iba aumentando la velocidad de su cadera fue dejando besos por todo su cuello hasta llegar a morder esa clavícula que ya había visto deseosa de dejar una marca. Había deseado tanto poseer el cuerpo de este chico que la realidad convirtió a este encuentro en algo más alucinante y lujurioso, su imaginación no satisfacía a lo que estaba experimentando. Los gemidos retumbar en sus oídos a la par de que también iba mordiendo su oreja solo hizo que provocara a que intensificara la fuerza de las embestidas y ya ambos perdieran todo control mientras se hundían más profundo en la obscenidad de su unión.

Ninguno pensaba, les abrumaba esas sensaciones que no daban lugar al frio. Guillermo lo aprisionó con sus piernas y apretó de sus cabellos como aferrándose desesperadamente a que siguiera dando todo de sí, con los jadeos que se interponían entre los besos que iba obteniendo en su cuello le daba tranquilidad de que no solo él se estaba sintiendo bien, los dos estaban viviendo un placer que iba incrementando mas allá de su compresión.

- Vegetta! Vegetta! – repitió su nombre no porque quisiera algo, su nombre era lo único que ocupaba su blanca mente, quería gritar su nombre quitándole todo el poco aire que conservaba sus pulmones.

Su llamado solo lo encaminó al encuentro de sus labios nuevamente y los gemidos resonaran en el interior de sus gargantas. Se escuchaba el sonido húmedo de sus bocas explorando cada una sumado a ese choque de caderas tan lascivo. La vergüenza o pena ya ni estaba presente, estaban más compenetrados física y emocionalmente como nunca lo estuvieron antes.

Aquel punto especial en el interior de Guille fue tocado tan certero varias veces que ya no podía aguantar por mucho más tiempo, esa oleada de calor iba y venía por cada extremo de su vientre y no era el único que estaba llegando al límite por la expresión estremecida del mayor.

- ¿Quieres… venirte? – pregunta Vegetta mientras seguía penetrando una y otra vez como si su energía no disminuyera en lo mas mínimo.

- ¡Si… quiero! – respondió con desesperación clavando sus uñas en su espalda.

- Aun no – le respondió elevando un poco su torso y observándole desde arriba con pequeña gotas de sudor haciendo que caigan en su rostro – todavía no – toma la punta de su miembro para impedir que lo haga.

El rostro de sorpresa del dominado era para una fotografía, quería venirse ya, no aguantaba pero aquello no le cortó su excitación, mejor dicho, lo multiplicó porque no dejó de embestirle ahora cada vez más rápido.

- Vegetta! – Gritó su nombre con un gemido tan fuerte que seguro a la mañana ya no tendría voz que lo ampare, no podía venirse y eso quemaba su vientre, como si el orgasmo estuviera glorificando y durando más que lo normal – suéltame! – apretaba con sus manos esos musculosos brazos con exasperación, era demasiado, no estaba teniendo compasión por ser su primera vez pero no lo estaba pasando para nada mal pero había un límite y su cuerpo no era tan fuerte – quiero venirme!

- Estoy a punto! Aguanta un poco! – jadeó levantando una de sus piernas para besarla dando ya las ultimas embestidas más profundas.

- Que me dejes venir ya! – le contesto sofocado, suspirando con dificultad y demandante clavando una mirada furiosa.

Y le obedeció, soltó su miembro apoyando sus manos a los extremos de su cadera con sus resoplidos iguales, completamente sudados y sus corazones latiendo a mil. Guillermo pudo venirse que era lo que tanto ansiaba ahora padeciendo esa oleada de gozo que su orgasmo le ofreció y provocó que su cuerpo temblara y arqueara la espalda con últimos gemidos al techo, jamás se había sentido tan liviano y maravilloso como ahora. Apretó con más fuerza esa prisión de sus piernas que rodeaban a su compañero presionando el miembro ingresante en él, todo su cuerpo se tensionó por el orgasmo que fue imposible no poder hacerle eso al de arriba cuya contracción le provocó un espasmo haciendo que su propio orgasmo tomara lugar segundos después. Fue lo mejor del maldito mundo…

Terminaron cansados y sin oxigeno, las piernas del menor se aflojaron cayendo a cada lado de Vegetta del cual fue saliendo de a poco mientras respiraba entrecortadamente. Tambaleando se quitó el preservativo y lo arrojó al cesto para volver a recostarse mirando el techo y sin pensar en absolutamente nada, lo primordial era volver a llenar sus pulmones de aire, los dos debían hacerlo.

- ¿Estás bien? - pregunta el castaño girando a verle cuyo rostro del morocho miraba en posición opuesta y solo subía y bajaba su tórax con ansiedad.

La mano de Guillermo bajó hasta su vientre tocando esa sustancia viscosa que expulsó su propio miembro, su mente daba vueltas y estaba tan exhausto que buscaba un poco de energía para responder esa simple pregunta.

El mayor solo lo observaba con preocupación sin entender porque, solo esperaba que haya salido placentero para ambos, ¿Por qué le preocupaba tanto si no resultaba así para el otro? ¿Por qué quería complacerle? Eso nunca importaba antes mientras que él la pasara bien.

Luego de unos segundos vió ese rostro agotado mirarle…

- Lo estoy… - susurró apoyando su palma en esos mojados cabellos para acariciarle, no le importó si estaba siendo cursi o si eso le molestaba, sonrió y lo miró a los ojos notando que de a poco su vista se volvía borrosa.

- ¿Por qué lloras? – confundido veía como al agitado muchacho comenzaban a caer de sus ojos lágrimas que terminaban en el colchón, pensaba que le había hecho daño.

- Lo siento – angustiante hace lo posible para detener ese llanto – estoy bien, no sé porque estoy llorando – oculta su rostro entre sus manos dejando escapar sus sollozos – es que nunca me sentí de esta forma, hacia tanto tiempo que no me sentía así de bien, estaba tan frustrado y estresado luchando por ser fuerte todo este tiempo que no creí que podría volver a sonreír como lo hacía antes, creí que en mi vida solo me quedaba luchar y soportar todas las cargas. Y ahora, aunque sea un instante nada de eso me preocupó, me sentí tan liviano y relajado que la angustia acumulada que llevaba sale por sí sola. Lo siento… no quiero mostrarte debilidad pero no puedo detenerme – seguía con su lloriqueo, que llorar no tiene nada de malo, es más, lo necesitaba.

Vegetta no se quejó, no le molestó, ni le veía sentido que se disculpara después de todo entendía que ese chico no lo había tenido para nada fácil, si podía y sentía que debía llorar para estar mejor no se lo impediría ya que él había perdido esa capacidad hace mucho tiempo pero tenía razón en que lo que experimentaron también lo había relajado y alivianado, era una agradable sensación.

- Samuel… -

- ¿Qué dices? – Guille quita la manos de su rostro desastroso en lágrimas y lo vuelve a mirar sin comprender que había dicho.

- Ese es mi verdadero nombre, Samuel –

Se quedó en silencio calmando su llanto al instante y muy asombrado por lo que había oído, le dio su nombre y no el apodo que todos conocían, aquello le dio una felicidad inexplicable que aunque para Vegetta fuera o no importante para Guille significó mucho.

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Espero la espera haya valido la pena :’>, este capitulo se me hizo mas largo de lo normal pero no quería cortarlo en dos partes, quería poner todo lo que sucedió en este momento tan intimo por mas que se cansaran de leer jajaja y espero no haberlos decepcionado uvu. y vaya confesión con el final ese, después de todo el había dejado su verdadero nombre tapado en tierra, parece que este encuentro hiciera que tomara en cuenta que él fue un niño al que se le dio un nombre, como persona, no como un sujeto para trabajos sucios. Ya se sabrá que pasará con estos dos luego de acercarse de esta forma, que tanta fuerza o debilidad pueda traer. Gracias por leer uvu <3

anonymous asked:

Numero 3... Cuentame sobre no me acuerdo que demonios decia la pregjnta, pero era algo de "cuentame" xD lo siento!!

you tried wkcjsk ñee decía “cuentame sobre la persona a la que hayas querido más intensamente de forma romántica”
hmm no diré quién es pero wkxj era de pana c: es uno de mis recuerdos más lindos, me acuerdo que hacíamos lo que nos gustaba juntos, el tocaba guitarra y yo cantaba toda cohibida 😂 y después me cantaba a mí, canciones muy mamonaaaas, yo era su fan número 1 u_u, me acuerdo que caminábamos muuucho cada vez que nos veíamos y que se sentía como estar soñando o en una película:( me acuerdo de lo mucho que me reía y que jugábamos siempre wkxj y se enojaba por lo cabra chica que soy😂 me acuerdo de cuando peleábamos y lo hacía llorar, me rompía el corazón verlo así pero era de pana consolarlo, darle besitos, tomarle la mano y hacerle saber que siempre iba a estar ahí :( era de pana todooooo, ojalá volver a sentirme así 😔💕

Yo me hago pasar por hombre siendo mujer. ¿Por? Bueno, te explico: si un troll se la agarra conmigo y me insulta como put@, me afectaría terriblemente. A ver, soy sensible. Y sí, no hay que darle importancia. Pero afecta (porque no podés romperle la cara al muy gil. La impotencia me carcomería. Defenderte cara a cara es distinto, más sano). En cambio, que insulten a mi alter masculino me importa un comino. 

Por otro lado, decir tu sexo es como dar tu nombre, y no todos lo hacen, ¿verdad? En el fondo, el sexo del roler es indistinto. Por ende, a veces hasta ni doy un dato preciso y recurro a la ambigüedad, y lo mismo me da la identidad de la otra persona. No digo que soy hombre con la intención de tomarle el pelo a nadie. Eso que le pasó a la chica de las cuentas personales, no es distinto de lo que me pasó a mí siendo mujer en otro tiempo. Yo, pensando que querían rol creativo, para darme cuenta de que no, querían sex rol y otras cosas XXX. Sí, los rechazaba. Pero un día me harté y solté que era un tipo. Deciles que sos tipo y te eliminan al toque, ¡ofendidos y todo! Desde entonces me acostumbré a ser un tipo, y me gustó. 

Otra cosa.

Hay quien, y no miren para otro lado (porque es más de uno/a), pierde el interés en el rol cuando le confesás tu sexo “real”. Lo hacen. No tengo años de rol al dope. Y no digo que tenga nada de malo, tiene que ver con eso de la “ilusión” de la que hablaron en otra oportunidad. Para mí, esa “ilusión” es una forma imaginaria de jugar que el rol con otra persona hace posible. Lo mismo que leer un libro y enamorarte del prota. ¿Es real? No. Y lo sabés. ¿Pero a quién le importa? Que a mí me digan “soy mujer” después de años roleando con alguien, que pensaba era un hombre, me da igual. Pero, ¿y a vos?

Vamos gente, destapen (los trapos sucios). 

anonymous asked:

Como le robo un beso al chico que me gusta? Es que va a ser la primera vez que robo un beso :$ Estoy al 100% segura que me va a responder, pero no se como hacerlo D:

El tema es encontrar el momento preciso ,una forma es hablando y hacer contacto visual para que en de un momento a otro salga natural el beso. 

Sino lo otro es tomarlo desprevenido , tomarle la cara , besarlo y salir huyendo.

Pero lo importante es que salga natural, si te contestara no habra problemas.

Arthur.

anonymous asked:

Confieso que cuando no puedo dormir me gusta escuchar música y mirar por la ventana de mi pieza, creo que eso me tranquiliza, no me gustaría tener una relación hasta ser capaz de poder tomarle el peso real, en ocasiones lloro por las noches abrazada a una almohada, porque no se como afrontar correctamente las cosas que me pasan, no me gusta mostrar como me siento en realidad, no a mi familia al menos, siento que eso no arreglara las cosas, y últimamente esto me esta pasando mucho.

Pucha, pero siempre es bueno aferrarse a alguien para superar o mantener tus problemas lo más al margen posible.

Good Morning Lovers😎🙋🏼
i went for a run at the Local Park and i coudn’t resist myself taking a pic of my Fave spot

Buenos dias Lindolandia
estaba en el parque corriendo y no me pude resistir de tomarle una foto a esta parte del parque mi preferida😍
#sorteo #sorteointernacional #fitness #wokout #traveltravelpic #park #friends #kawai #youtube #makeup #gym #sexygirls #travel #love #moda #consejosdebelleza #cubanas #cuba #fashion

«Lo siento, yo no tengo una repisa llena de libros, yo no me quedo dormida leyendo con mis libros a un lado, yo no voy en el transporte público cargando mi libro favorito, perdóneme pero yo sólo tengo una laptop vieja que se calienta y me quema mis piernas pero aún la puedo utilizar para leer lo que yo quiera, a veces se queda trabada por minutos pero eso es bueno ya que nadie la quiere y puedo guardar todos mis escritos sin miedo a que los lean o puedo guardar las lecturas pendientes que tengo sin que nadie los borre. Perdón pero no soy como esas niñas modernas que compran los libros para tomarles fotos y subirlos a sus redes, los únicos libros físicos que tengo son los que me he asegurado que son mis favoritos y los volvería a leer miles de veces, perdón por no ser como ellas y conformarme con una laptop vieja»

anonymous asked:

Como has llegado a tumblr? y qué te ha motivado a quedarte aquí? Gracias por ello. amo tu blog! (:

Creo que al principio con el objeto de hacer una broma. ¡Jaja! Sí, así (me reservo el contenido de dicha broma). Y después simplemente me terminó gustando mucho este lugar. Empecé a compartir cosas que me gustaban, como libros, música, películas, fotos… A encontrar contenidos como estos que desconocía y a tomarle el gustito a eso de “rebloguear”, ¡jaja! Me entendés, ¿no?

Más adelante empecé a escribir y a darme cuenta que tenía un “ talento oculto” (? (ya quisiera yo que fuese así, jaja) y quizá ese haya sido el principal motivo por el que me quedé. Me “copé” con esa idea y bueno… Acá estoy. =)

anonymous asked:

¿Crees que una persona pueda tomarle mucho cariño a alguien con quien solo ha chateado por mucho tiempo?

Sabes si es posible, es la costumbre que te hace hacerlo! 

acquamarinna asked:

Air Kisses-Neck kisses [Hakuryuu] (espero estar entendiendo bien el primero x'D)

Air Kisses:Love to tease you my friend
Neck Kiss:Possessive
 

– ¡Vaya, Vaya~! –. Pero con el poco sentido del humor que el chico tenía… No jodamos, era él quién conseguía tomarle el pelo si quería. Si es que entendió bien. Pero,

en lo segundo estaba muy de acuerdo. Después de todo él era su Magi y Hakuryuu su único Rey.