toma-esa

¿Sabías que..

.. “Siesta” viene del latín sexta hora, que correspondía exactamente con el mediodía, ya que los días se dividían desde la salida del sol hasta el ocaso exactamente en doce horas.

 La hora sexta era por tanto la del máximo calor, y por extensión designó el sueño que se toma hacia esa hora.

Diabolik Lovers - Limited V Edition “Nursing” - Laito / Raito Sakamaki - Traducción en Español ♥

Traducido del japonés al inglés por @drama-talkcds yo sólo hice la traducción del inglés al español :3

Por favor no editar ni re-subir sin mi permiso, gracias~

Puedes escuchar el audio todo seguido aquí: [ x ]

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10 Consejos de Julio Cortázar para escribir cuentos

No existen leyes para escribir un cuento, a lo sumo puntos de vista.


“Nadie puede pretender que los cuentos sólo deban escribirse luego de conocer sus leyes… no hay tales leyes; a lo sumo cabe hablar de puntos de vista, de ciertas constantes que dan una estructura a ese género tan poco encasillable”.


El cuento es una síntesis centrada en lo significativo de una historia.


“El cuento es una síntesis viviente a la vez que una vida sintetizada, algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia”… “Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el “clímax” de la obra, en una fotografía o en un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sean significativos”.


La novela gana siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knock-out.


“Es cierto, en la medida en que la novela acumula progresivamente sus efectos en el lector, mientras que un buen cuento es incisivo, mordiente, sin cuartel desde las primeras frases. No se entienda esto demasiado literalmente, porque el buen cuentista es un boxeador muy astuto, y muchos de sus golpes iniciales pueden parecer poco eficaces cuando, en realidad, están minando ya las resistencias más sólidas del adversario. Tomen ustedes cualquier gran cuento que prefieran, y analicen su primera página. Me sorprendería que encontraran elementos gratuitos, meramente decorativos”.


En el cuento no existen personajes ni temas buenos o malos, existen buenos o malos tratamientos.


“…no es malo que los personajes carezcan de interés, ya que hasta una piedra es interesante cuando de ella se ocupan un Henry James o un Franz Kafka”… “Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes. Lo que hay es una alianza misteriosa y compleja entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado, así como la misma alianza podrá darse luego entre ciertos cuentos y ciertos lectores…”.


Un buen cuento nace de la significación, intensidad y tensión con que es escrito; del buen manejo de estos tres aspectos.


“El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo… al punto que un vulgar episodio doméstico… se convierta en el resumen implacable de una cierta condición humana, o en el símbolo quemante de un orden social o histórico… los cuentos de Katherine Mansfield, de Chéjov, son significativos, algo estalla en ellos mientras los leemos y nos proponen una especie de ruptura de lo cotidiano que va mucho más allá de la anécdota reseñada”… “La idea de significación no puede tener sentido si no la relacionamos con las de intensidad y de tensión, que ya no se refieren solamente al tema sino al tratamiento literario de ese tema, a la técnica empleada para desarrollar el tema. Y es aquí donde, bruscamente, se produce el deslinde entre el buen y el mal cuentista”.

El cuento es una forma cerrada, un mundo propio, una esfericidad.


Señala Horacio Quiroga en su decálogo: “Cuenta como si el relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida en el cuento”.


El cuento debe tener vida más allá de su creador.


“…cuando escribo un cuento busco instintivamente que sea de alguna manera ajeno a mí en tanto demiurgo, que eche a vivir con una vida independiente, y que el lector tenga o pueda tener la sensación de que en cierto modo está leyendo algo que ha nacido por sí mismo, en sí mismo y hasta de sí mismo, en todo caso con la mediación pero jamás la presencia manifiesta del demiurgo”.


El narrador de un cuento no debe dejar a los personajes al margen de la narración.


“Siempre me han irritado los relatos donde los personajes tienen que quedarse como al margen mientras el narrador explica por su cuenta (aunque esa cuenta sea la mera explicación y no suponga interferencia demiúrgica) detalles o pasos de una situación a otra”. “La narración en primera persona constituye la más fácil y quizá mejor solución del problema, porque narración y acción son ahí una y la misma cosa… en mis relatos en tercera persona, he procurado casi siempre no salirme de una narración strictu senso, sin esas tomas de distancia que equivalen a un juicio sobre lo que está pasando. Me parece una vanidad querer intervenir en un cuento con algo más que con el cuento en sí”.


Lo fantástico en el cuento se crea con la alteración momentánea de lo normal, no con el uso excesivo de lo fantástico.


“El génesis del cuento y del poema es sin embargo el mismo, nace de un repentino extrañamiento, de un desplazarse que altera el régimen “normal” de la conciencia”… “Sólo la alteración momentánea dentro de la regularidad delata lo fantástico, pero es necesario que lo excepcional pase a ser también la regla sin desplazar las estructuras ordinarias entre las cuales se ha insertado…  la peor literatura de este género es sin embargo la que opta por el procedimiento inverso, es decir el desplazamiento de lo temporal ordinario por una especie de “full-time” de lo fantástico, invadiendo la casi totalidad del escenario con gran despliegue de cotillón sobrenatural”.


Para escribir buenos cuentos es necesario el oficio del escritor.


“…para volver a crear en el lector esa conmoción que lo llevó a él a escribir el cuento, es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre muchas otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con sus circunstancias de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. Y la única forma en que puede conseguirse este secuestro momentáneo del lector es mediante un estilo basado en la intensidad y en la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten, sin la menor concesión… tanto la intensidad de la acción como la tensión interna del relato son el producto de lo que antes llamé el oficio de escritor”.

Personas Tóxicas

Últimamente se ha utilizado mucho la palabra “tóxico” par definir el comportamiento negativo de individuos y por lo general los terminamos llamando “personas tóxicas”.

Sin embargo por mi naturaleza de estudiar y comprender la conducta humana, preferiría, en vez de llamarlos “personas tóxicas”, adoptar el término “conductas tóxicas”, después de todo ¿quién no ha sido negativo alguna vez en su vida?.
Todos tenemos derecho de cambiar y no tener una etiqueta negativa con la cual los demás deban identificarnos (sea el caso de querer cambiar o no).

Las conductas tóxicas pueden afectar el ambiente laboral, de pareja, familiar y social.
Las más comunes son:

1. Negativismo: Centrarse en los aspectos negativos de cada situación. Encontrar lo malo en todo, (Buscar siempre la quinta pata al gato, como dicen por allí).

2. Egocentrismo: se observa en las personas que no dejan de hablar de sí mismos, “yo esto”, “yo lo otro”, “yo, yo, yo” anteponen siempre sus situaciones y necesidades por encima de los demás, sin importar las consecuencias.

3. Inseguridad: la persona insegura no avanza, no toma decisiones y transmite esa inseguridad a los demás. Proyecta ansiedad, dudas, sus sentimientos no se definen, siempre duda de las intenciones de los demás (aunque sean personas que conoce de hace mucho tiempo) y de sus propias habilidades.

4. Agresividad: Simplemente carece de autocontrol en los momentos que no está de acuerdo con las situaciones, ofendiendo o agrediendo físicamente a los demás.

5. Dependencia: Cree que los demás son la respuesta a sus situaciones. Tiene miedo de lo que le depara el futuro, se les dificulta manejarse sin el apoyo de otros individuos.

6. Baja autoestima: Creen ser siempre las víctimas y no aceptan que se diga lo contrario. Siempre se sienten heridos y vulnerables, sin importar la situación.

Otros comportamientos tóxicos serían: el quejarse frecuentemente, envidiar los logros de los demás, ser autoritario, inventar excusas o justificarse por todo, vivir en un mundo de mentir

¿Cómo lidiar con un comportamiento tóxico?

Lo primordial es que la persona reconozca que su conducta no es la adecuada, luego debe querer cambiar, si es posible pedir el apoyo de familiares o amigos.
Se debe trabajar en el autoestima de la persona y en la comunicación asertiva, en caso de que se dificulte, consultar un especialista.

Si reconoces alguna de estas conductas en ti, recuerda que a todos nos gusta ser escuchados, nos molesta que nos falten el respeto o que nos llenen de pesimismo e inseguridades. Si las personas se alejan de ti, no es porque son tus enemigos o no les caen bien, simplemente prefieren las relaciones sanas.

Si reconoces estas conductas en otras personas, trata de ayudarlas, si no reconocen su toxicidad, Huye!! es malo para la salud.

¿TE QUERES SUICIDAR? Imagina esto:
Llegas un día de la escuela, otra vez tuviste un día horrible. Tu estas lista para darte por vencida. Entonces vas a tu habitación, cierras la puerta y sacas esa nota suicida que escribiste, escribiste y volviste a escribir. Sacas esas navajas para rasurarte y te cortas una última vez. Tomas la pequeña botella de pastillas y las tomas todas. Acostandote apretando esa nota contra tu pecho, cierras tus ojos para siempre.
Unas horas más tarde tu hermano pequeño toca tu puerta para decirte que la cena esta lista. Tu no respondes. El decide entrar, todo lo que ve es a ti acostada en tu cama, entonces piensa que estas dormida. Le dice a tu mamá esto. Tu mamá va hasta tu cuarto para despertarte, ella nota que algo esta mal. Agarra la nota que esta en tu mano y lo lee, sollozando ella intenta despertarte.
Ella grita tu nombre. Tu hermano pequeño muy confundido corre a decirle a tu papá “mamá esta llorando y mi hermana no despierta” tu papá corre a tu habitación y ve a tu mamá llorando apretando esa nota contra su pecho sentada junto a tu cuerpo sin vida. El se da cuenta de lo que esta pasando y grita. El grita y empieza a tirar cosas a la pared y después tirado de rodillas el comienza a llorar, se arrastra para estar junto a ella, y se sienta ahí abrazados llorando. El día siguiente en tu colegio ahí un anuncio. El director le dice a todos sobre tu suicidio. Tardan unos segundos para que todos capten, y cuando lo hacen todos están en silencio. Todos están culpandose a si mismos. Tus profesores piensan que fueron demasiados duros contigo. Esas “Malas” chicas populares se ponen a pensar en todo lo que te decían. El chico que solía molestarte y ponerte sobrenombres, no sabe que hacer más que odiarse a si mismo por nunca haberte dicho lo hermosa que eras en realidad. Tu ex novio, el que tambien te dijo todo eso, ese que corto contigo… No lo puede controlar, se derrumba comienza a llorar, y se va corriendo de la escuela ¿Tus amigos? Ellos tambien están sollozando pensando en como no se pudieron dar cuenta de que algo estaba mal, deseando haber podido ayudarte antes de que fuera muy tarde ¿Y tu mejor amiga? Ella esta en shock. No lo puede creer. Ella sabia lo que estabas pasando, pero nunca pensó que fueras tan mal… Tan mal para ti como para acabarlo. Ella no puede llorar, no puede sentir nada. Ella se para y sale del salon de clases, se tira al piso temblando, gritando pero las lágrimas siguen sin salir. Ya pasaron unos días. Ya es tu funeral. Todo el pueblo asistió.
Todos te conocían, esa chica de la gran sonrisa, con esa hermosa personalidad. La que siempre estaba ahí para todos, el hombro en el que todos podían llorar. Muchas personas hablan de los buenos recuerdos que tenían contigo. Todos estaban llorando. Tu hermano pequeño sigue sin saber que te suicidaste, todavía es muy joven. Tus padres le dijeron que habías muerto. Le duele, eras su hermana mayor, se suponía que ibas a estar ahí para el. Tu mejor amiga sigue siendo fuerte durante el funeral, pero a la hora de ver como bajan el ataúd al suelo, se descontrola. Ella llora y llora por días y no puede parar.
Ya pasaron 2 años, todo el colegio visita a un psicólogo mínimo 1 vez a la semana. Esas chicas que solían molestarte se cortan, tu ex novio ya no sabe lo que es amar y solo se acuesta con chicas. Todos tus amigos cayeron en la depresión ¿Tu mejor amiga? Intento suicidarse, no pudo, pero lo intento…¿Tu hermano? Ya sabe toda la verdad sobre tu muerte. El se lastima, llora todas las noches, hace exactamente lo que tu hacías unos años ¿Tus papás? Su matrimonio se destruyo. Tu papá se volvio alcohólico para distraerse de tu muerte. A tu mamá le diagnosticaron depresión, y se la vive acostada en su cama todo el día. A la gente le importa. Tal vez no pienses eso pero les importa. Tus decisiones no solo te afectan a ti. Le afectan a todos. No acabes con tu vida.
—  Una noche sin café.

anonymous asked:

¿Que opinas sobre la infidelidad? Mi madre le fue infiel a mi padre y yo me dí cuenta primero, pero ella duro semanas diciéndome que no era verdad. Lo peor es que es infiel con su novio de hace 25 años con quien perdió la virginidad y la abandonó después de eso (soy una chica y ella me contó sobre su ex como advertencia lol)

Pues me fueron infiel en mi primera relación, aunque yo igual lo hice en otras relaciones, creo que cada uno toma esas decisiones, y claro que causa daño y mal a la otra persona, pero al fin y al cabo son cosas que pasan.

Y creo que eso no debería perdonarse de cualquier manera la relación se pudre después de ello.

Y ahí es cuando salgo, todo va bien los primeros minutos, derrepente algo pasa… el mundo empieza a tomar otra forma, carente de sentido, me siento alejado de el, se ve mas opaco, como si todo estuviera ahí al lado mio, y yo solo soy un espectador. Siento una pequeña punzada en el centro de la frente, como si me hubiera golpeado muy levemente, no es dolor, pero no pasa desapercibido.
En ese momento es donde me pongo a cuestionar las cosas, donde me siento incomodo, fuera de mi, fuera de todo, ahi es cuando mi ansiedad empieza a salir, preguntas como “por que estoy aqui?”, “¿que hago aqui?”, preguntas de existencialismo barato, que todos nos preguntamos pero que nunca tienen sentido y se olvidan al poco tiempo, pero en ese momento eso toma importancia, esas preguntas no me llegan, pero me hacen sentir incomodo, como si fuera a perder el control, como que si me aventuro un poco mas allá algo pasará, todo volvera a ser irreal, ahí llegan los flashbacks de esas crisis de panico, donde es otro mundo, otro yo, otro lado. En ese momento no tengo ansiedad, tal vez si pero la normal, no tengo taquicardia, no siento esa angustia, no estoy sudando como loco… pero me siento raro, ¿Desrrealización? ¿Despersonalizacion?… tal vez.
Día 956:
Y todas esas poesías que uno escribe.
Y todas esas fotos que uno toma.
Y todas esas canciones que uno dedica.
Y todos esos cabellos que uno toca.
Y todos esos besos que uno contrae.
Y todas esas miradas en que uno de pierde.
Y todas esas risas que uno suelta.
Y todos esos abrazos en que uno se pierde.
Y todo en cuando uno se entrega.
Y al final ¿hay final?
O ¿qué hay?
—  …?

estoy afuera

y a la vez muy adentro

pero sabes que? 

vamos a tomar un café

porque el café se toma hablando de esas cosas

esas que no hablas en el día o en una previa

y sé que con vos se puede hablar de esas cosas

Touch me...| Fanfic wigetta| Capitulo dos; El gilipollas

El gilipollas

14 de Enero: Hoy mi papi volvió de su viaje. Estaba raro, tenía la cara roja y hablaba como si no supiera hacerlo ¡Que gracioso! Lo único raro fue que tomó fuerte a mi mami del brazo y se la llevo a la habitación.

“Sí no lo miras, te dejará en paz” cantaba mi mente mientras sentía la devoradora miraba de Samuel sobre mí durante toda la mañana. Era lo peor que me podría haber pasado, ¡Lo peor! El miedo no me dejaba en paz y en momentos llegaba hasta a temblar porque este chaval se me acercaba demasiado y como si yo fuera un idiota, simulaba que iba a comprar algo a la maquina de refrescos aunque al final no compraba nada y volvía a pasar a mi lado.


-La antigua Roma- Un susurro de Alejandro me sacó de mi mente aunque sin entender nada de lo que pasaba a mi alrededor.


-Señor Diaz, llevo más de cinco minutos esperando su respuesta- los fríos ojos de pez de la maestra de historia se posaron sobre los míos -¿Cuál era el reino que…

-¡La antigua Roma!- grité sin pensar, recordando lo que Alejandro me había dicho y provocando que toda la clase riese por mi euforia.

-Gracias señor Diaz- dijo la seria mujer de cabellera rojiza- Y para la próxima, Señor Bravo, le agradecería que no le dijera todas las respuestas a su compañero.

El resto de la mañana pasó como las primeras horas, Samuel no dejaba de incomodarme con su acosadora mirada y todos me miraban mal por ello. Algo tenía la mirada de este hombre que hacía que todos me odiaran de forma repentina. Cualquiera me saludaba y sonreía hasta que miraba sobre mi hombro chocando su mirada con mi fantasma-alma errante-guardia-acosador personal, Samuel de Luque. Aunque de todas las miradas con amenaza de muerte incluida, la que más llamó mi atención fue la de un chico alto y con pelo claro que después de mirarme con cara de que gastaría toda su mesada de este mes en un sicario, me sonrió y hasta abrazó ganándose él la mirada de odio de Samuel y le sonrió para irse como si nada y sentarse sobre la mesa de Alejandro mientras este trabaja de escribir algo en su cuaderno ¿Qué mierda le pasa a ese tío?

Aunque no volví a sentir la mirada de el chico alto por un buen rato, esta volvió cuando me senté junto a Alejandro –Su nombre es Rubén, viene de intercambio de noruega. No te metas con él y probablemente no se meta contigo, a no ser que se le dé la puta gana y si lo haga, en ese caso llámame.

-¿Me defenderás?

-¿Qué? Claro que no. Iré, lo grabaré para youtube y aprovecharé de pasar un buen rato- soltó como si nada a la vez que miraba a Rubén sobre mi hombro y le decía algo sin soltar palabra alguna, aunque por la mirada que tenía podría inquirir que tenía relación con asesinarme o algo parecido.

-¿Y ese Rubén y tú… Son amigos?- Alejandro sonrió con una mueca algo raro y me miró –Algo así… Es algo complicado explicarlo- miró a Rubén por sobre mi hombro y devolvió su castaña mirada hacia mí –No, no somos amigos.

La verdad es que preferí no preguntar ya que el rey de los acosadores entró al aula con una chica que según parecía, no podía estar más pegada a él. Solo le faltaba rodearlo con las piernas para que la cargue mientras la abraza, para estar más pegados uno al otro. Samuel repartía besos sobre su cuello y la miraba con sensualidad sin tomar atención al resto del mundo. Como si ellos dos fueran los únicos en la sala ¡Y no es así! ¡Conseguiros un motel! Bufé para mí mismo y me levanté de mi asiento para caminar hacia “hiena alcohólica” sin pensarme que le diría o que excusa tendría, solo quería poder dejar de contemplar a Samuel de Luque devorar su nueva presa. Mejor un hiena a la espera de la carroña que un león en pleno ataque a una gacela anoréxica y con exceso de maquillaje.

-¿Y tú?- Frank o creo que así dijo Alejandro que se llamaba, sonreía sentado sobre la cornisa de una de las ventanas con un refresco en la mano.

-No lo sé, sólo no quiero estar en el motel público- indiqué con mi mano y el soltó una risa traviesa.

-Toma asiento, campeón.

-¿Y esa quién es?- Frank levantó una ceja haciendo que su frente se arrugara formando pequeños montecillos que no le hacía ver mal a diferencia de la mayoría de las personas que los poseen.

Dejó un su refresco a un lado y sacó una pequeña bolsa de frituras de su bolsillo- Esa, mi querido Willy, es Kendra Marcus del paralelo. Es la guarra de Samuel los lunes. Los lunes siempre se coloca exceso de maquillaje solo para que cuando Samuel la bese, su maquillaje se corra manchándolo y “marcándolo” por decirlo de alguna manera, aunque sabe que Samuel puede hasta tener escrito en su frente el nombre de una tía y aún así irá por ahí morreándose con toda fémina que se cruce por su camino.

-Tres cosas que decir- Solté a la vez que tomaba asiento a su lado en la cornisa -1) Me llamo “Guillermo”, no “Willy”, 2) ¿No eras amigo de Samuel? Y 3) ¿Me das de tus frituras?

-Pues… “Willy” suena mejor, Willy; Sí, soy amigo de Samuel pero soy sincere; Claro, saca- acercó la bolsa y yo saqué unas al instante, estaba a punto de morir de hambre aunque la escena que llevaban a cabo Samuel y la gacela anoréxica con exceso de maquillaje, digo, Kendra Marcus la tía que se pone exceso de maquillaje los lunes para que cuando Samuel la bese, mache el mundo entero con labial de mala marca, como dijo Frank, me daban unas increíbles ganas de potar.

La campana sonó y la gacela a medio morir saltando volvió a su aula y Samuel a su asiento al final de la clase. Yo volví a mi asiento y Alejandro se sentó junto a un chico con lentes esta vez aunque cada vez que yo lo miraba, estaba mirando a ese tal Rubén y este me mirabaq a mi o Samuel. El chico de lentes estaba en su propio mundo observando al maestro y respondiendo todas las preguntas de este y diciéndole las respuestas a Alejandro. Debería sentarme a su lado, se nota que sabe mucho más que cualquiera en el aula, hasta más que el maestro ya que le corrigió en más de una ocasión.

Llegada la hora de ir a casa, tomé mi mochila y mi chaqueta y traté de salir lo antes posible de ahí. Sentía que si permanecía ahí un segundo más, me ahogaría por sobredosis de miradas acosadoras de Samuel, sin remedio. La última clase se sentó justo tras de mí y no dejó de pasar la punta de su bolígrafo por mi espalda provocando mil y un escalofríos que me hacían parecer un verdadero gilipollas, si es que la maestra me preguntó si 1) Quería ir al baño, 2) Necesitaba ir a enfermería, 3) Estaba teniendo un ataque de epilepsia o 4) Si estaba siendo abducido por los alienígenas del planeta 48B.

Estaba a punto de salir de la escuela cuando sentí como alguien jalaba mi mano y me arrastraba a la que parecía ser el aula de artes por la gran cantidad de maniquíes en distintas poses que estaban esparcidos por toda la habitación. El ignoto me estrelló contra una de las mesas y reclinó mi espalda contra esta, quería gritar pero por alguna razón la voz no me salía, pánico. Intenté ver la cara de quien era pero solo vi unos ojos oscuros que me ya tantas veces habían estado devorándome.

Samuel de Luque me había estrellado contra una mesa y se estaba subiendo sobre mí, tocándome y arrasando con mi interior y yo ahí como el gilipollas de primera que no puede reaccionar y gritar a toda voz.  

No soy pro-muerte

¿Cual es la propuesta frente al aborto de sus opositores? 

Valorar la vida. Esa es la consigna que levantan permanentemente sin mediar mucho en el contexto de la mujer, a la cual generalmente ven como un repositorio. No importa la mujer violada, no importa el feto que pone en peligro a la madre.

Hay algunos a los que no les importa: creen que la vida humana está primero y desde el siguiente punto de vista puede ser respetable.

Hay una generación de personas que no hizo ese ejercicio durante la sistemática violación de derechos humanos que se levantó en los 70 en toda América Latina y la verdad es una buena noticia que consideren la palabra vida como una bandera a levantar. Por desgracia a veces es demasiado tarde.

Ahora, si valoraste la vida del que viene, ¿qué pasa con esa persona afuera? ¿Vas a adoptarla? ¿Le darías un espacio en tu casa?

Si dudas, es porque no lo vas a hacer. Las cosas así nacen, no se dudan.

Conozco gente de enorme corazón que toma esa hermosa decisión y para mí son héroes. Pero ojo: jamás dudaron. Se pusieron en ese lugar y criaron hijos suyos, porque finalmente son iguales a nosotros mas allá del lugar, y esa decisión es hermosa y valorable.

Ok. Dudaste. No lo has hecho. No te has acercado a ninguna institución para siquiera investigar cuál sería el trámite. Te aseguro que menos del 10% de los lectores de esta nota sabe cómo ejecutar ese acto de amor a la humanidad.

Ahora, doblemos la apuesta: ¿estarías dispuesto a que ese niño o niña sea adoptado por una pareja de homosexuales?

Si todas tus respuestas fueron no, frente a todos los planteamientos anteriores, estamos frente a algo más profundo que este debate: estamos frente a un estilo de vida que se ha prodigado en nuestro país, que es la negación constante del otro para reafirmar tu rincón de mundo.

Esa manera de plantearse a la sociedad tiene cosas perversas que por lo menos debemos discutir.

Entiendo que los preceptos adquiridos y experiencias te cambian: que tal vez tener un bebé te vuelva fanático de ellos, o que una experiencia traumática cambia tu manera de ver las cosas. Pero ojo con pensar que todos somos una manga de irresponsables.

Eso me pasa: me quieren hacer sentir irresponsable a mí y a los míos. Y la verdad pago impuestos, voy de la casa al trabajo y viceversa, le sonrío a la gente y les doy las gracias a los que me otorgan algún servicio y creo en el aborto, en el matrimonio gay (sí, matrimonio, el diccionario es de todos, no sólo de los que creen en una religión) y en la legalización de la marihuana.

No soy una mala persona por eso. No soy “pro-muerte” como me quieren hacer creer los que se definen “pro-vida” y tratan de construir discurso frente a las palabras. Honestamente me cuesta hasta matar zancudos.

Algunos nos quieren hacer creer que si existiese el aborto legalizado correrían ríos de sangre por las cañerías de nuestras ciudades.

Que si la marihuana fuese legal los jardines infantiles estarían llenos de fumetas. Y no, la verdad no es así: yo nunca he fumado yerba y honestamente me carga su olor. Pero no me siento capaz de decirle a alguien que no lo haga. No me siento tampoco capaz de decirle a ninguna mujer del mundo qué hacer con su cuerpo.

No creo ser la voz moral ni siquiera de mi público y cuando digo mis cosas en Twitter no me enojo si no están de acuerdo: sólo me molesta cuando quieren tergiversarme y dirigir mi discurso hacia donde no quiero.

Yo no quiero negar a nadie. No quiero que el otro se sienta negado. No quiero ser un señor que diga “no a todo” para tratar de sentirme bien en la lógica de que “si a mí no me gusta, está mal”.

Yo quiero realmente que nuestros políticos sean adultos de una vez en ese sentido y escuchen a las personas que saben de los temas por un lado y por el otro a sus votantes involucrados: no al hombre blanco heterosexual (gremio en el que estoy metido) que tanto daño y prejuicio le ha soltado al mundo.

Eso es un poco torpe: hay voces autorizadas. Y en el tema, las mujeres lo son. Las que han sufrido, las que han amado, las que tienen sus razones para tomar las decisiones que consideren. Ellas son la vida real, la que está acá. 

No los que se preocupan de la vida del que está por nacer, pero después de que nace nunca más se preocupan. Ese es el problema.