toda a forma de amor

Eu disse, quase como um grito de desespero, mas me declarei várias e várias vezes. Naquele texto cheio de “eu te amo” oculto, e elogios sem fim. Naquela música que eu te enviei. Nas vezes em que fui implicante e egoísta, querendo a sua atenção só para mim. Nas madrugadas de sono que perdi, para poder ter a sua companhia comigo. Eu manifestei meu amor centenas de vezes, de todas as formas possíveis. Te entreguei meu coração, em silêncio. E você sem perceber, deixou que ele caísse no chão e se partisse em um milhão de pedaços.
—  Eternue.
Pode ser que demore mais um pouco moreno, mas ainda vou acordar e não sentir mais toda essa saudade me consumindo. Quando esse dia chegar eu não vou mais me importar com o vazio que você deixou, e nem pedir nas minhas orações por você. Hoje ainda doí, mas eu sei que uma hora vou erguer a cabeça e seguir mais uma vez. É sempre assim, lembra? Você mesmo ensinou. Não vou mais lembrar da sua risada e nem da sua voz que me deixava com um sorriso fácil no rosto. Não vou lembrar dos nossos planos e nem das inúmeras confissões que fazíamos um ao outro. Um dia vou sair com um cara e ele vai tentar mostrar de todas as forma que era amor, mas não era pra ser você. Vai ter um dia que eu não vou te amar mais, moreno. Será? Já vi em algum lugar que quando escrevemos várias vezes uma mentira uma hora ela se tornará uma verdade e quer saber? Estou começando a acreditar nesse clichê barato. Vou escrevendo, deixando tudo registrado, na esperança que o meu coração entenda que não existe mais eu e você.
—  Ainda é sobre você, moreno.
divisão gramatical

você é o mínimo múltiplo comum
de uma implosão universal de átomos
que simbolizam o caos de ter
de forma simbiótica
o amor de todas as formas.

Poeta Narcisista

Amor não é flor, é primavera

amar por amar
amar pelo amor
amar sem pudor
amor sim senhor!

Todas as formas de amor, formam, transformam, curam, melhoram, não só a gente, tudo.

Historia No. 10

Algunos dicen que el amor es subjetivo, unos aman la luna, otros las estrellas. A algunos se les da mejor amar cosas materiales y a otros amar personas. Siempre he creído que el amor es patético, aunque de hecho, a algunos nos encanta enamorarnos de cosas patéticas de vez en cuando. Hubo alguna vez un chico, como cualquier otro, enamorado de la infinidad del espacio y las pequeñas cosas de la vida. Pobre de él, que tuvo que sufrir varios corazones rotos a lo largo de su existencia. Era querer y caer, perdiendo un poco de fe en el amor cada día que pasaba, con cada cosa que veía; Aprendió a ignorar el amor y a parecer indiferente con lo que no le interesaba, buscó la forma de hacer de su rostro un fuerte, era inamovible e insensible ante la mayoría de las cosas. Sin embargo, no podía ocultar el hecho de que era humano y que sentía, de hecho sentía más que el resto, pues aún amaba esos pequeños detalles, que era en lo que se fijaba, y lo que lo hacía sufrir. En cada noche pensamos cosas distintas, aunque tengamos alguno que otro pensamiento recurrente. Él pensaba que jamás iba a encontrar a alguien que lo hiciera feliz -No esa felicidad a la que estamos acostumbrados ni mucho menos al placer- pero su definición de felicidad era algo diferente al resto, era tranquilidad, un abrazo, una buena historia, una persona indicada. A veces era una taza de café en el medio de un día lluvioso como a veces era un abrazo cuando estás roto. Y así encontró felicidad en la tristeza y en su soledad. Entre tantas vueltas y tantos pensamientos, un día descubrió de que estaba cansado de fingir, de parecer indestructible, así que empezó a cambiar. Pero el resto del mundo ya se había acostumbrado a como era él, y todos, decían tanto que él era un infeliz sin corazón que al final, él terminó creyendo. Así que, roto por dentro y por fuera, empezó a preguntarse a sí mismo qué había hecho mal, que impedía que no pudiera cambiar su percepción de las cosas. ¿Era realmente feliz? No. Ya la felicidad de sus logros no le importaban, nada era suficiente, las cosas perdieron sabor, otros sentimientos se apoderaron de él. Estaba cansado y no sabía qué hacer ni qué sentir. Un día, se encontró con una persona, la que menos esperaba. Una vieja alma que se había cruzado en su camino hace mucho y que él, por azares del destino, no le hizo caso. Resulta que empezaron a hablar, de la vida, de la muerte, del odio y del amor. Él se quedaba completamente atónito cuando la veía hablar, admiraba su forma de vivir la vida, así, alegre y sin rollos. Eran dos personas completamente distintas, y cuando surgió el cariño, fue sorprendente hasta para él, pero inevitable al final. Y luego días, semanas, fiestas, mensajes, llamadas en la madrugada. Él parecía que sentía algo, que ya había sentido antes pero que se había olvidado de la sensación; insomnio, incertidumbre, ansiedad, nerviosismo. Creía que se estaba deslizando hacia la locura, pero no, estaba enamorado. Y cuando lo supo, sabía que era su perdición. Empezó a enamorarse de sus letras, de sus puntos, de sus ideas, de sus sentimientos, de su forma de pensar, de todo, llegando al punto donde no sabía que decirle entre tantos mensajes, solo podía escribir que la quería. Pero para no ser mal perdedor contra el amor, le abrió los brazos y lo aceptó. Fue corriendo hasta donde ella estaba con un ramo de rosas rojas y lo confesó. Lo demás es historia. Como toda historia, nos deja algo en qué pensar. ¿Puede una persona cambiar toda la ideología de otra? Y si es así, ¿Estaban destinadas la una para la otra?. Éstas eran preguntas que él mismo se hacía en esas noches, dejó de preguntarse cuando se dio cuenta de todo lo que ella había causado, pues había hecho literalmente, lo imposible. Y de pensar en la infinidad del espacio y las cosas que decía la gente, empezó a pensar en ella, todas las noches. De ahora en adelante, supo que el amor puede venir de todas las formas, no solo como una pareja, si no como una carta, una palabra, una canción, los recuerdos, incluso en la felicidad que otra persona te puede causar hay amor. Y él lo descubrió, para más nunca dudar de ello. ¿Qué sucedió con ellos dos? Todavía ambos siguen hablando, todavía tienen historia que escribir y más temprano que tarde me pasaré una noche a escribir lo que vino luego. Después de todo, soy una parte de ellos dos, para bien y para mal.

Nombre/Apodo: Antonio

País/Ciudad: Venezuela

Lo que cuenta: Una historia

Si alguien quiere dejar una opinión, consejo, comentario o responder puede hacerlo.