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Conceptos fundamentales del Psicoanálisis: El concepto de castración


En psicoanálisis, el concepto de castración no responde a la acepción corriente de mutilación de los órganos sexuales masculinos, sino que designa una experiencia psíquica compleja, vivida inconscientemente por el niño a los cinco años aproximadamente, y que es decisiva para la asunción de su futura identidad sexual. Lo esencial de esta experiencia radica en el hecho de que el niño reconoce por primera vez —al precio de la angustia— la diferencia anatómica de los sexos. Hasta ese momento vivía en la ilusión de la omnipotencia; de ahí en más, con la experiencia de la castración, podrá aceptar que el universo está compuesto por hombres y mujeres, y que el cuerpo tiene límites; es decir, aceptar que su pene de niño jamás le permitirá concretar sus intensos deseos sexuales dirigidos a la madre.

Sin embargo, el complejo de castración que vamos a presentar como una etapa en la evolución de la sexualidad infantil, no se reduce a un simple momento cronológico.

Por el contrario, la experiencia inconsciente de la castración se ve renovada sin cesar a lo largo de la existencia y puesta en juego nuevamente de modo peculiar en la cura analítica del paciente adulto. En efecto, uno de los fines de la experiencia analítica es posibilitar y reactivar en la vida adulta la experiencia por la que atravesamos en la infancia: admitir con dolor que los límites del cuerpo son más estrechos que los límites del deseo.



El complejo de castración en el niño

Con ocasión del trabajo con un niño de cinco años, Freud descubre lo que denominará el complejo de castración. A través del análisis de un niño, pero también apoyándose en los recuerdos infantiles de sus pacientes adultos, Freud aísla este “complejo”, descrito por primera vez en 1908. Podemos esquematizar la constitución del complejo de castración masculino en cuatro tiempos.

  • Primer tiempo: todo el mundo tiene un pene

Sólo a partir de esta ficción del niño, según la cual todo el mundo poseería un pene semejante al suyo, se puede comprender qué es lo que está realmente en juego en la castración. Se trata del tiempo preliminar de las creencias infantiles, según las cuales no habría diferencia anatómica entre los órganos sexuales masculinos y femeninos.

Esta creencia, reconocida por Freud en todos los niños —varones y mujeres—, constituye la premisa necesaria del proceso de castración. El descubrimiento de la realidad de un ser cercano que no posee este atributo que se supone universal —madre, hermanita, etcétera— pondrá en jaque la creencia del niño y abrirá la vía a la angustia de ser un día también él privado de igual manera. Puesto que al menos un ser ha mostrado estar desprovisto del pene —piensa el niñito—, de ahora en más la posesión de mi propio pene deja de estar asegurada.

Repitámoslo, la condición previa para la experiencia psíquica de la castración es, entonces, esta ficción de la posesión universal del pene.

  • Segundo tiempo: el pene está amenazado

Es el tiempo de las amenazas verbales que apuntan a prohibir al niño sus prácticas autoeróticas y a obligarlo a renunciar a sus fantasmas incestuosos. Explícitamente, estas amenazas alertan al niño contra la pérdida de su miembro si persiste en sus tocamientos, pero lo implícito en juego en las advertencias parentales estriba en hacer abandonar al niño toda esperanza de ocupar un día el lugar del padre en el comercio con la madre. La amenaza de castración apunta al pene, pero sus efectos recaen sobre el fantasma del niño de poseer un día su objeto amado: la madre. Por lo tanto, a eso deberá renunciar. Las advertencias verbales, en especial aquellas proferidas por el padre, que poco a poco van siendo internalizadas por el niño, darán origen al superyó. Es preciso aclarar que las advertencias parentales sólo tendrán influencia sobre el niño una vez que atraviese la siguiente etapa, la del tercer tiempo.

  • Tercer tiempo: hay seres sin pene, la amenaza entonces, es real

Es el tiempo del descubrimiento visual de la zona genital femenina. En este estadio, la zona genital femenina que se ofrece a los ojos del niño no es el órgano sexual femenino sino más bien la zona pubiana del cuerpo de la mujer. Lo que el niño descubre visualmente no es la vagina sino la falta de pene. En un primer momento el niño parece no prestar interés alguno a esta falta, pero el recuerdo de las amenazas verbales oídas durante el segundo tiempo conferirá ahora su plena significación a la percepción visual de un peligro hasta entonces desestimado. “Siempre se le presenta alguna ocasión de contemplar la región genital de una niña y convencerse de la falta de aquel órgano de que tan orgulloso está, en un ser tan semejante a él. De este modo se hace ya posible representarse la pérdida de su propio pene, y la amenaza de la castración comienza entonces a posteriori a surtir sus efectos.”  El niño, dada la adhesión afectiva narcisista con que carga a su pene, no puede admitir que existen seres semejantes a él que están desprovistos de ese miembro. Este es el motivo por el cual, ante la primera percepción visual de la zona genital de la niña, su tenaz prejuicio —es decir, su creencia según la cual es imposible que existan seres humanos sin pene— resiste con fuerza a la evidencia. El valor afectivo que acuerda a su cuerpo es tan intenso que no puede concebir un ser semejante a él sin este elemento primordial; prefiere defender la ficción que se forjó en detrimento de la realidad percibida de la falta. En lugar de reconocer la ausencia radical de pene en la mujer, el niño se obstinará en atribuirle un órgano peniano al que asocia un comentario: "La niña tiene un pene todavía chiquito, pero que va a crecer." 

  • Cuarto tiempo: la madre también está castrada; emergencia de la angustia

A pesar de la percepción visual del cuerpo de la niña, el niño seguirá manteniendo su creencia según la cual las mujeres mayores y respetables como su madre están dotadas de un pene. Más adelante, cuando el niño descubra que las mujeres pueden parir, llegará a la idea de que también su madre está desprovista del pene. Ese es el momento en el cual surgirá realmente la angustia de castración. Ver un cuerpo femenino abre la vía a la angustia de perder el órgano peniano, pero todavía no se trata, hablando con propiedad, de la angustia de castración. Para que él complejo de castración se organice efectivamente, es decir, para que la amenaza que significa la visión de las partes genitales femeninas se convierta en el signo de un peligro, vimos que era necesaria la intervención de otro factor. La percepción del cuerpo de la mujer viene a despertar en el niño el recuerdo de amenazas verbales —reales o imaginarias— proferidas con anterioridad por sus padres y que estaban orientadas a prohibir el placer que obtenía de la excitabilidad de su pene. La visión de la ausencia de pene en la mujer por una parte, y la evocación auditiva de las amenazas verbales parentales por otra, definen las dos condiciones principales del complejo de castración.

Es preciso dejar en claro que la angustia de castración no es sentida efectivamente por el niño, es inconsciente. No se debe confundir esta angustia con la angustia que observamos en los niños bajo la forma de miedos, pesadillas, etcétera. Estos trastornos son sólo las manifestaciones de defensas contra el carácter intolerable de la angustia inconsciente. Una angustia vivida puede ser, por ejemplo, una defensa contra esta otra angustia no vivida e inconsciente que denominamos angustia de castración.

  • Tiempo final: fin del complejo de castración y fin del complejo de Edipo

Bajo el efecto de la irrupción de la angustia de castración, el niño acepta la ley de la interdicción y elige salvar su pene a costa de renunciar a la madre como partenaire sexual. Con la renuncia a la madre y el reconocimiento de la ley paterna finaliza la fase del amor edípico y se hace posible la afirmación de la identidad masculina.

Esta crisis que el niño tuvo que atravesar fue fecunda y estructurante ya que lo capacitó para asumir su falta y producir su propio límite. Dicho de otra manera, el final del complejo de castración es, para el niño, también el final del complejo de Edipo.



El complejo de castración en la niña

A pesar de tener dos rasgos en común con el complejo de castración masculino, el complejo de castración femenino se organiza de modo muy distinto. Su punto de partida es en un comienzo similar; en un primer tiempo que situamos como previo al complejo de castración, tanto los niños como las niñas sostienen sin distinción la ficción que atribuye un pene todos los seres humanos. Es decir que la creencia en la universalidad del pene es la premisa necesaria para la constitución del complejo de Edipo para ambos sexos.

Es segundo rasgo en común se refiere a la importancia del rol de la madre. Más allá de todas las variaciones de la experiencia de la castración masculina y femenina, la madre es siempre el personaje principal hasta el momento en que el niño se separa de ella con angustia y la niña con odio. Ya sea que esté marcado por la angustia o por el odio, el acontecimiento más importante del complejo de castración es, sin lugar a dudas, la separación del niño de su madre en el momento preciso en que la descubre castrada.

Exceptuados estos dos rasgos en común —universalidad del pene y separación de la madre castrada—, la castración femenina, que estructuramos en cuatro tiempos, sigue un movimiento totalmente diferente a la masculina.

Anticipemos desde ahora dos diferencias importantes entre la castración masculina y la femenina:

El complejo de castración en el varón termina con una renuncia al amor a la madre, mientras que en la mujer este complejo abre la vía al amor al padre. "Mientras el complejo de Edipo del varón se aniquila en el complejo de castración, el de la niña es posibilitado e iniciado por el complejo de castración.” El Edipo en el varón se inicia y se termina con la castración. El Edipo en la mujer se inicia con la castración pero no se termina con ésta.

El acontecimiento más importante del complejo de castración femenino es —tal como lo hemos señalado— la separación de la madre, pero con la particularidad de que es la repetición de otra separación anterior. El primer sentimiento amoroso de la niña por su madre —desde el comienzo de la vida— será interrumpido con la pérdida del seno materno. Según Freud la mujer no se consuela jamás de semejante separación y por consiguiente llevará en sí la huella del resentimiento por haber sido dejada en la insatisfacción. Este resentimiento primitivo, este odio antiguo, desaparecerá bajo los efectos de una represión inexorable para reaparecer más tarde, durante el complejo de castración, en el momento de este acontecimiento mayor constituido por la separación de la niña de su madre. Entonces, resurge en la niña el odio de antaño, esta vez bajo la forma de la hostilidad y el rencor hacia una madre a la que se responsabilizará por haberla hecho mujer. La actualización de los antiguos sentimientos negativos respecto de la madre marcará el fin del complejo de castración. Es importante hacer hincapié en el hecho de que, contrariamente a lo que vulgarmente se cree, el rol de la madre es mucho más importante en la vida sexual de la niña que el del padre; la madre esté en el inicio y en el fin del complejo de castración femenino.

  • Primer tiempo: todo el mundo tiene un pene (el clítoris es un pene)

En este primer tiempo, la niña ignora la diferencia entre los sexos y la existencia de su propio órgano sexual, es decir, la vagina. Está absolutamente feliz de poseer como todo el mundo un atributo clitoriano similar al pene y al cual otorga igual valor que el que el niño atribuye a su órgano. Por lo tanto, ya sea que se presente bajo la forma del órgano peniano en el varón o del órgano clitoriano en la niña, el pene es un atributo universal para ambos sexos.

  • Segundo tiempo: el clítoris es demasiado pequeño para ser un pene: “Yo fui castrada”

Es el momento en que la niña descubre visualmente la región genital masculina. La visión del pene la obliga a admitir, de modo definitivo, que ella no posee el verdadero órgano peniano. La niña advierte el pene de un hermano o de un compañero de juegos, llamativamente visible y de grandes proporciones; lo reconoce al punto como símil superior de su propio órgano pequeño e inconspicuo (clítoris) y desde ese momento cae víctima de la envidia fálica.

A diferencia del varón, para quien los efectos de la experiencia visual son progresivos, para la niña los efectos de la visión del sexo masculino son inmediatos. “Al instante adopta su juicio y hace su decisión. Lo ha visto, sabe que no lo tiene y quiere tenerlo.” La experiencia del niño es muy diferente a la experiencia de la niña: ante la visión del pene, la niña reconoce al instante que ella fue castrada —la castración ya fue realizada: "Yo fui castrada”. Ante la visión del pubis femenino, el niño teme ser castrado —la castración podría realizarse: “Yo podría ser castrado"—. Para distinguir mejor la castración femenina de la castración masculina debemos tener presente que el varón vive la angustia de la amenaza, mientras que la niña experimenta el deseo de poseer lo que vio y de lo cual ella fue castrada. 

  • Tercer tiempo: la madre también está castrada; resurgimiento del odio hacia la madre

En el momento en que la niña reconoce castración en el sentido de que su clítoris es más pequeño que el pene, sólo se trata, todavía, de un "infortunio individual”, pero poco a poco toma conciencia de que las otras mujeres —y entre ellas su propia madre— padecen igual desventaja. Entonces, la madre es despreciada por la niña por no haber podido transmitirle los atributos fálicos y, más adelante, por no haber podido enseñarle a valorar su verdadero cuerpo de mujer. El odio primordial de la primera separación de la madre, hasta este momento sepultado, ahora resurge en la niña bajo la forma de reproches constantes. Por lo tanto, el descubrimiento de la castración de la madre conduce a la niña a separarse de ésta una segunda vez y a elegir de allí en más al padre como objeto de amor.

  • Tiempo final: las salidas del complejo de castración; nacimiento del complejo de Edipo

Ante la evidencia de su falta de pene, la niña puede adoptar tres actitudes diferentes, decisivas para el destino de su femineidad. Por cierto, estas tres salidas no siempre están claramente distinguidas en realidad.

1. No hay envidia del pene

La primera reacción de la niña ante la falta es alarmarse tanto por su desventaja anatómica que se aleja de toda sexualidad en general. Se niega a entrar en la rivalidad con el varón y en consecuencia no anida en ella la envidia del pene.

2. Deseo de estar dotada del pene del hombre

La segunda reacción de la niña, siempre ante esta falta, es obstinarse en creer que un día ella podría poseer un pene tan grande como el que vio en el varón, y así llegar a ser semejante a los hombres. En este caso, deniega del hecho de su castración y mantiene la esperanza de ser algún día detentora de un pene. Esta segunda salida la conduce a “… aferrarse en tenaz autoafirmación a la masculinidad amenazada.” El fantasma de ser un hombre a pesar de todo constituye el objetivo de su vida. También este complejo de masculinidad de la mujer puede desembocar en un una elección de objeto manifiestamente homosexual. Aquí, el deseo del pene es el deseo de estar dotada del pene del hombre. El clítoris, en tanto “pequeño pene”, sigue siendo la zona erógena dominante.

3. Deseo de tener sustitutos del pene

La tercera reacción de la niña es la del reconocimiento inmediato y definitivo de la castración. Esta última actitud femenina, que Freud califica como “normal”, se caracteriza por tres cambios importantes:

a. Cambio del partenaire amado: la madre cede el lugar al padre. A lo largo de los distintos tiempos que hemos desarrollado, el partenaire amado por la niña es principalmente la madre. Este vínculo privilegiado con la madre persiste hasta el momento en que la niña constata que también su madre fue desde siempre castrada. Entonces se aleja de ella con desprecio y se vuelve hacia el padre, susceptible de responder positivamente a su deseo de tener un pene. Hay, por lo tanto, un cambio de objeto de amor. Es al padre a quien se dirigen ahora los sentimientos tiernos de la niña. Así se inicia el complejo de Edipo femenino que persistirá a lo largo de toda la vida de la mujer.

b. Cambio de la zona erógena: el clítoris cede el lugar a la vagina. Hasta el descubrimiento de la castración de la madre el clítoris-pene mantiene su supremacía erógena. El reconocimiento de la propia castración y de la castración materna, así como la orientación de su amor hacia el padre, implica un desplazamiento de la libido en el cuerpo de la niña. En el curso de los años que van de la infancia a la adolescencia, el investimento del clítoris se irá transmutando a la vagina. Entonces, el deseo del pene significa deseo de gozar de un pene en el coito, y la “vagina es reconocida ya entonces como albergue del pene y viene a heredar al seno materno”.

c. Cambio del objeto deseado: el pene cede el lugar a un hijo. El deseo de gozar de un pene en el coito se metaboliza, en esta tercera salida, en el deseo de procrear un hijo. El desplazamiento de los investimentos erógenos del clítoris a la vagina se traducirá por el pasaje, del deseo de acoger en su cuerpo el órgano peniano, al deseo de ser madre.



Bibliografía: 

-Nasio, Juan David:  Enseñanza de siete conceptos cruciales del psicoanálisis. Barcelona: Gedisa, 1988


¿Cuanto pueden durar los signos en una relación?:

Aries: Se enamora deprisa y fulminantemente. ¡Hasta las trancas! Y eso puede hacer que se comprometa de manera prematura. En su relación suelen alternarse períodos encendidos y períodos más distantes. Y en alguno de éstos últimos, naturalmente, si aries se ha “desenamorado”, te dejará por otro/a. Sin más.

Tauro: Tauro es leal hasta la médula. Si se ha comprometido en serio contigo, lo tienes ahí pegado para toda la vida, a menos que lo descuides en la cama. Si esto ocurre, se despegará de ti el rato justo para ponerte los cuernos, pero luego vuelve. No te preocupes.

Géminis: A géminis lo pierde el juego de ligar y los celos. En muy pocas ocasiones tiene la intención de engañarte, pero pone a prueba tu aguante viendo cómo coquetea con otras personas. La mayoría de las veces es géminis el abandonado por esta cuestión. Pobre.

Cáncer: Otro signo a quien le gusta comprometerse de por vida. Adora la estabilidad, como sabes. Por eso puede llegar a ser muy celoso, posesivo, controlador: No quiere perderte. A cambio, tienes garantizada su fidelidad y compañía para siempre, siempre y siempre.

Leo: Tarda en enamorarse y comprometerse, porque disfruta mucho su soltería y la vida alegre que se da. Eso sí, cuando se enamora su entrega es total, se compromete al máximo y te hace sentir la persona más especial del mundo. La mayoría de las veces no aguanta más de dos años, pero se porta bien durante ese tiempo.

Virgo: Cortejo agradable y sin demasiados tocamientos impúdicos. Si hay un signo propenso a esperar a tener sexo hasta después de que haya un compromiso serio, ése es virgo. Después la cosa cambia, afortunadamente, a no ser que su pareja sea de poco apetito en la cama o tenga sus aventuras por ahí. Si es así, virgo puede vivir perfectamente sin esas procacidades cochinas. Siempre que la relación le proporcione seguridad y respetabilidad, será duradera.

Libra: Es un signo leal a su compromiso… la mayoría de las veces. Suele tener relaciones largas que sientan sus raíces en la amistad. Pero, aún así, hay turbulencias y puede que alguna que otra canita al aire. ¿Solución? Mantener a libra interesado en la cama y, por supuesto, darle toda la atención que merece y necesita.

Escorpio: Escorpio es leal en extremo. No lo dudes. Sin embargo, también es uno de los signos del zodiaco con más magnetismo y carisma. Esto hará que la mayor parte del tiempo tengas que estar espantando rivales y eso desgasta. Con el tiempo la tensión se acumula y la relación puede irse a la porra.

Sagitario: Observemos sus puntos débiles… Entre su indecisión, su poco afán por encadenarse a una persona y su tendencia a correr por el mundo, tienes suerte si sagitario te elige como pareja. Y, una vez en ella, tienes que darle muchííísimo espacio y hacer la vista gorda con sus ocasionales deslices.

Capricornio: Es otro signo tradicional, que sólo te dará una pequeña probadita de la mercancía hasta que haya un compromiso de por medio. Si le eres absolutamente fiel, estará contigo para los restos. Ahora, como le engañes o saques los pies del tiesto, te manda a paseo.

Acuario: A este signo se le dan bien las mini-relaciones que duran un par de días. ¿Qué puede hacer? Adora la variedad y la necesita. ¡Es la chispa de la vida! Está muy interesado en ti y, cuando te conoce completamente y te vuelves predecible, se aburre y se va. ¿Solución? Procurar que no se aburra. Sobre todo, que no falten temas de conversación, estímulos culturales y viajes.

Piscis: Es uno de los signos más comprometidos del zodiaco. Cuando se une a alguien, suele ser para toda la vida. Sí, tiene sus aventuras al margen de la pareja, pero no te las cuenta. ¿Para qué? ¿Para darte disgustos? Prefiere hacerte feliz hasta que la muerte los separe.

Conceptos fundamentales del Psicoanálisis: El concepto de FALO


Es necesario, para entender el concepto, revisar el concepto de castración, que se encuentra en el siguiente link: http://belle-indifference.tumblr.com/post/148714174460/conceptos-fundamentales-del-psicoan%C3%A1lisis-el



El término “falo”, rara vez utilizado en los escritos freudianos, es empleado en ocasiones para nombrar el “estadio fálico”; momento particular del desarrollo de la sexualidad infantil durante el cual culmina el complejo de castración. Freud utiliza con más frecuencia el término “pene” cada vez que tiene que designar la parte amenazada del cuerpo del varón y ausente del cuerpo de la mujer.

Fue Jacques Lacan quien elevó el vocablo “falo” al rango de concepto analítico y reservó el vocablo “pene” para denominar sólo el órgano anatómico masculino. No obstante, en muchas ocasiones, Freud ya había esbozado esta diferencia que Lacan se esforzará por acentuar, mostrando hasta qué punto la referencia al falo es preponderante en la teoría freudiana. Es así como Lacan puede escribir:

“Este es un hecho verdaderamente esencial (…) cualquiera sea el reordenamiento que Freud haya introducido en su teorización (…) la prevalencia del centro fálico nunca fue modificada.” (Lacan, El Seminario, libro III, Las Psicosis). 

La primacía del falo no debe ser confundida con una supuesta primacía del pene. Cuando Freud insiste en el carácter exclusivamente masculino de la libido, de lo que se trata no es de libido peniana sino de libido fálica. Es decir que el elemento organizador de la sexualidad humana no es el órgano genital masculino sino la representación construida sobre esta parte anatómica del cuerpo del hombre. La preponderancia del falo significa que la evolución sexual infantil y adulta se ordena según la presencia o ausencia de este pene imaginario —denominado falo— en el mundo de los humanos. Lacan sistematizará la dialéctica de la presencia y de la ausencia en torno al falo a través de los conceptos de falta y de significante.

 ¿Pero qué es el falo? 

Si retomamos la totalidad del proceso de la castración tal como fue estudiado en el varón y en la niña, podemos deducir que el objeto central en torno al cual se organiza el complejo de castración no es, a decir verdad, el órgano anatómico peniano sino su representación. Lo que el niño percibe como el atributo poseído por algunos y ausente en otros no es el pene sino su representación psíquica, ya sea bajo la forma imaginaria o bajo la forma simbólica. Hablaremos entonces de falo imaginario y de falo simbólico.


Falo imaginario

La forma imaginaria del pene, o falo imaginario, es la representación psíquica inconsciente que resulta de tres factores: anatómico, libidinal y fantasmático. Ante todo, el factor anatómico, que resulta del carácter físicamente prominente de este apéndice del cuerpo y que confiere al pene una fuerte pregnancia, a un tiempo táctil y visual. Es la “buena forma” peniana la que se impone a la percepción del niño bajo la alternativa de una parte presente o ausente del cuerpo. Luego, segundo factor, la intensa carga libidinal acumulada en esta región peniana y que suscita los frecuentes tocamientos autoeróticos del niño. Y para finalizar, el tercer factor, fantasmático, ligado a la angustia provocada por el fantasma de que dicho órgano podría ser alguna vez mutilado. A partir de todo esto se hace fácilmente comprensible el hecho de que el término “pene”—vocablo anatómico— resulte impropio para designar esta entidad imaginaria creada por la buena forma de un órgano pregnante, el intenso amor narcisista que el niño le confiere y la inquietud extrema de verlo desaparecer. En suma, el pene, en su realidad anatómica, no forma parte del campo del psicoanálisis; sólo entra en este campo en tanto atributo imaginario —falo imaginario— con el cual están provistos solamente algunos seres. Vamos a ver que a su vez este falo imaginario toma otro estatuto, el de operador simbólico. 



Falo simbólico


  • El falo es un objeto intercambiable

La figura simbólica del pene, o para ser más precisos, la figura simbólica del falo imaginario, o “falo simbólico” puede entenderse según distintas acepciones. Ante todo, aquella que asigna al órgano masculino el valor de objeto separable del cuerpo, desmontable e intercambiable con otros objetos. Ya no se trata aquí, como en el caso del falo imaginario, de que el falo simbólico sea un objeto presente o ausente, amenazado o preservado, sino que ocupe uno de los lugares en una serie de términos equivalentes. Por ejemplo, en el caso del complejo de castración masculino, el falo imaginario puede ser reemplazado por cualquiera de los objetos que se ofrecen al niño en el momento en que es obligado a renunciar al goce con su madre. Puesto que debe renunciar a la madre, también abandona el órgano imaginario con el cual esperaba hacerla gozar. El falo es intercambiado entonces por otros objetos equivalentes (pene = heces = regalos =…). Esta serie conmutativa, denominada por Freud “ecuación simbólica”, está constituida por objetos diversos cuya función, a la manera de un señuelo, estriba en mantener el deseo sexual del niño, a la vez que le posibilitan apartar la peligrosa eventualidad de gozar de la madre. Queremos subrayar también que el valor de objeto intercambiable del órgano masculino en su estatuto imaginario (falo imaginario) se reconoce de modo notorio en esa tercera salida del complejo de castración femenino que caracterizamos como la sustitución del deseo del pene por el deseo de procrear: el falo imaginario es reemplazado simbólicamente por un niño. 


  • El falo es el patrón simbólico

Pero el falo es mucho más que un término entre otros en una serie conmutativa; es en sí mismo la condición que garantiza la existencia de la serie y que hace posible que objetos heterogéneos en la vida sean objetos equivalentes en el orden del deseo humano. Dicho de otra manera, la experiencia de la castración es tan crucial en la constitución de la sexualidad humana que el objeto central imaginario en derredor del cual se organiza la castración —falo imaginario— va a marcar con su impronta todas las demás experiencias erógenas sea cual fuere la zona del cuerpo concernida. El destete, por ejemplo, o el control del esfínter anal, van a reproducir el mismo esquema que el de la experiencia de la castración. 

Desde esta perspectiva, también los objetos perdidos —el seno que el niño pierde o las heces que se desprenden— toman el valor del falo imaginario. Así, el mismo falo imaginario deja de ser imaginario, se excluye de la serie y se convierte en el patrón simbólico que hará posible que objetos cualesquiera sean sexualmente equivalentes, es decir, todos ellos referidos a la castración.

Si el falo puede excluirse de la serie conmutativa y constituir su referente invariable, es porque es la huella de este acontecimiento mayor que es la castración, es decir, la aceptación por todo ser humano del límite impuesto al goce en relación con la madre. El falo simbólico significa y recuerda que todo deseo en el hombre es un deseo sexual, es decir, no un deseo genital sino un deseo tan insatisfecho como el deseo incestuoso al cual el ser humano hubo de renunciar. Afirmar con Lacan que el falo es el significante del deseo implica recordar que todas las experiencias erógenas de la vida infantil y adulta, todos los deseos humanos (deseo oral, anal, visual, etcétera) estarán siempre marcados por la experiencia crucial de haber tenido que renunciar al goce de la madre y aceptar la insatisfacción del deseo. Decir que el falo es el significante del deseo equivale a decir que todo deseo es sexual, y que todo deseo es finalmente insatisfecho. Insistamos una vez más a fin de evitar equívocos: en el campo del psicoanálisis los términos “sexual” o “sexualidad” no deben ser confundidos con el erotismo genital sino referidos al siguiente hecho esencial de la vida libidinal, a saber: las satisfacciones resultan siempre insuficientes respecto del mito del goce incestuoso. El significante fálico es el límite que separa el mundo de la sexualidad siempre insatisfecha del mundo del goce que se supone absoluto. 

Aún existe una tercera acepción del falo simbólico, pero está implicada de modo tan directo en la teoría lacaniana de la castración que tendremos que repasar previamente sus puntos fundamentales. Ante todo, recordemos que distinguimos el pene real del falo imaginario, y éste último del falo simbólico en sus dos estatutos, el de ser un objeto sustituible entre otros y el de ser —fuera de esos objetos— el referente que garantiza la operación misma de su sustitución.


  • El falo es el significante de la ley

En la concepción lacaniana la castración no se define tan sólo por la amenaza que provoca la angustia del niño, ni por la constatación de una falta que origina la envidia del pene de la niña; se define, fundamentalmente, por la separación entre la madre y el hijo. Para Lacan la castración es el corte producido por un acto que secciona y disocia el vínculo imaginario y narcisista entre la madre y el niño. Como ya hemos visto, la madre en tanto mujer coloca al niño en el lugar de falo imaginario, y a su vez el niño se identifica con este lugar para colmar el deseo materno. El deseo de la madre, como el de toda mujer, es el de tener el falo. El niño, entonces, se identifica como si fuera él mismo ese falo, el mismo falo que la madre desea desde que entró en el Edipo. Así, el niño se aloja en la parte faltante del deseo insatisfecho del Otro materno. De este modo se establece una relación imaginaria consolidada, entre una madre que cree tener el falo y el niño que cree serlo. Por lo tanto, a diferencia de lo que habríamos enunciado con Freud, el acto castrador no recae exclusivamente sobre el niño sino sobre el vínculo madre-niño.

Por lo general, el agente de esta operación de corte es el padre, quien representa la ley de prohibición del incesto. Al recordar a la madre que no puede reintegrar el hijo a su vientre, y al recordar al niño que no puede poseer a su madre, el padre castra a la madre de toda pretensión de tener el falo y al mismo tiempo castra al niño de toda pretensión de ser el falo para la madre. La palabra paterna que encarna la ley simbólica realiza entonces una doble castración: castrar al Otro materno de tener el falo y castrar al niño de ser el falo. 

A fin de acentuar mejor la distinción entre la teoría lacaniana de la castración y del falo, y las tesis freudianas, subrayemos que en Lacan:

  • la castración es más un acto de corte que una amenaza o una envidia;
  • este acto recae más bien sobre un vínculo que sobre una persona;
  • este acto apunta a un objeto: el falo imaginario, objeto deseado por la madre con el cual el niño se identifica;
  • el acto de castración, aun cuando es asumido por el padre, no es en realidad la acción de una persona física sino la operación simbólica de la palabra paterna. El acto de la castración obra por la ley a la cual el padre mismo, como sujeto, está inexorablemente sometido.

Madre, padre, hijo, todos ellos están sujetos al orden simbólico que asigna a cada uno su lugar definido e impone un límite a su goce. Para Lacan, el agente de la castración es la efectuación en todas sus variantes de esta ley impersonal, estructurada como un lenguaje y profundamente inconsciente. Una prueba a atravesar, un obstáculo a franquear, una decisión a tomar, un examen a aprobar, etcétera, son todos desafíos de la vida cotidiana que reactualizan —sin que el sujeto tenga conciencia de ello y al precio de una pérdida— la fuerza separadora de un límite simbólico. Se hace comprensible entonces el sentido de la fórmula lacaniana: la castración es simbólica y su objeto imaginario. Es decir que es la ley que rompe la ilusión de todo ser humano de creerse poseedor o de identificarse con una omnipotencia imaginaria.  Ahora podemos concebir la tercera acepción del falo simbólico en tanto asimilado por Lacan a la ley misma en su eficacia interdictora del incesto y separadora del vínculo madre-niño. Nos encontramos, entonces, ante una singular paradoja: el mismo falo es, en tanto imaginario, el objeto al cual apunta la castración y, en tanto simbólico, el corte que opera la castración. La dificultad para despejar con claridad la teoría lacaniana del falo proviene justamente de estas múltiples funciones encarnadas por el falo. El pene real, por estar investido, sólo existe como falo imaginario; a su vez el falo imaginario, por ser intercambiable, sólo existe como falo simbólico; y finalmente el falo simbólico, por ser significante del deseo, se confunde con la ley separadora de la castración. 



Bibliografía:

-Nasio, Juan David:  Enseñanza de siete conceptos cruciales del psicoanálisis. Barcelona: Gedisa, 1988



Voy a contar algunas de mis experiencias explayándome. Va a ser difícil pero me he armado de valor viendo lo valientes que han sido muchas, y creo que puede ser benigno tanto para mí como para los demás. Disculpas de antemano por la crudeza.

Empecé a desarrollarme desde muy joven y, siendo mi constitución voluptuosa, desde mis 12 años resulté ser muy llamativa. Tener mucho pecho, tener un cuerpo con curvas, que para muchas era objetivo vital, para mí era asqueroso. Toda mi adolescencia estuvo marcada por un brutal autorrechazo que llegaba al odio y que aún me dura. Me he llegado a pasar años enteros mirándome al espejo de reojo para no tener que ver mi cuerpo, que tanta vergüenza y disgustos me ha dado.

Por parte de las chicas, comentarios en los que se me despreciaba por mi cuerpo, bien por envidia o por frustración; desdén hacia mi persona y mi actitud, como si tuviese que comportarme de manera agradecida todo el rato porque no sabes la suerte que tienes; mi propia hermana, varios años mayor que yo, despreciándome, intentando crearme complejos cuando veía que yo recibía más atención que ella, ya que las mujeres tienen que competir entre ellas por la atracción masculina.

Esta “suerte” que se supone que me tocó a mí no es otra que la de agradar al sexo opuesto, lo quiera yo o no. Éste es el “superpoder” del que hablaba la mierda humana de finofilipino​ (creo que es la octava vez que te cito para que se te notifique, a ver si te das por aludido de una puta vez, so cobarde, aunque no espero lo más mínimo de ti) en una de sus asquerosas publicaciones. Yo no entendía nada, porque JAMÁS había pedido ésto. Yo no quiero atención masculina que no he solicitado, yo no quiero que mi cuerpo sea un bien público, no quiero que me acosen a diario, yo no quiero provocar. Encima la opinión popular es que debería estar agradecida de que se me acose, independientemente de si soy menor o de si a mí estas actitudes me afectan. Al fin y al cabo, el cuerpo de la mujer es un bien público, de discusión, de escrutinio, especialmente si “provoca” al hombre como es mi caso.

Tener 12 años y que no solo personas de tu edad, sino señores adultos y personas mayores actúen como si fueses una prostituta es muy traumático y no se lo deseo a nadie. Yo no estaba preparada para abordar ningún tema sexual y conllevó una asociación de mi persona, mi cuerpo, con algo asqueroso y traumático, algo malo y dañino que me daba terror. Mi relación con el sexo ha sido insalubre casi siempre, partiendo de mi poca aceptación y del miedo, el pavor que me han causado los comportamientos ajenos debido a mi cuerpo.

El miedo era tal que me pasé un verano sin ir a la playa para que nadie me viese y así evitar situaciones que me avergonzaban. Lo que más me aterraba, lo que más me afectaba no era mi cuerpo en sí, sino todo lo que acarreaba mostrarlo mínimamente. Proposiciones de sexo, en ocasiones con dinero de por medio, comentarios indeseables, opiniones de gente que no me conoce lo más mínimo, tocamientos, insultos, “bromas”. Tenía 12 putos años, era una niña, y la gente me increpaba sexualmente a diario, me atacaba y me abordaba con total comodidad. Yo no quería mi cuerpo. Yo no quería pasar por todo eso, y ésto casi ninguna persona lo ha entendido jamás. Sucesos como ésos ha habido miles, es algo que además a absolutamente todas nos resulta cotidiano. Ahora hay varias experiencias que me gustaría rescatar.

Cuando tenía 16 años me fui de fiesta con mis amigas, que eran mayores de edad. Ellas vivían en otra ciudad y yo para volver tenía que coger el autobús. Eran las 6 de la mañana y estaba esperando sentada en la parada cuando un coche se detiene frente a mí. Era un hombre de unos 30 años evidentemente borracho. Me preguntó por cómo llegar a un sitio, se lo dije y me dio las gracias. Entonces empezó a preguntarme que dónde vivía yo. “No te incumbe”, le digo. “Te acerco con el coche”. No, prefiero ir en autobús. Sigue insistiendo. Yo cada vez me pongo más borde y más nerviosa. Empieza a levantarme la voz y se desabrocha el cinturón cuando, de una esquina, aparece un coche de policía. El hombre se asusta y acelera corriendo. Lloré durante todo el trayecto de vuelta a casa. Mi pareja de aquel entonces me dijo que “exageraba” y que me lo tomase como un cumplido.

No recuerdo qué edad tendría, pero no era mayor de edad, y acudí a una fiesta de navidad con unos amigos. Bebí de más y no recuerdo absolutamente nada de esa noche, pero sé que un amigo al que había rechazado previamente se propasó conmigo. Lo sé porque él mismo me lo contó al día siguiente, añadiendo que “yo se lo pedí aunque no me acuerde”. Me dio tanto asco que cada vez que me acordaba, vomitaba. He intentado borrar de mi cabeza este recuerdo muchas veces, no sin antes zanjar que la culpa fue mía, que me lo merezco.

El curso pasado, volviendo a mi casa de Granada de acompañar a una amiga que se iba en autobús, andaba por la calle escuchando música cuando un chico me pidió la hora. Se la dije y me dijo algo más, algo como “¿a dónde vas?”, pero le miré con enfado y seguí andando. El chico empezó a seguirme, preguntándome cosas que no escuché porque tenía los cascos puestos. Aceleré el paso hasta casi correr, haciendo evidente que no me interesaba nada de lo que tuviera que decirme, pero siguió. Me detuve en seco y le dije “o paras de perseguirme o voy a tener que darte una hostia”. Al chico se le puso una expresión muy extraña y desapareció. Respiré aliviada, porque no había nadie en la calle y me estaba poniendo nerviosa, y seguí caminando. A los 5 minutos aparece en moto. Empecé a correr, nerviosísima, y de repente aparece un grupo de gente por una esquina. Cuando lo vio se detuvo en seco. Este mismo tío me ha reconocido alguna vez por la calle y se ha acercado a mí como si me conociese, con cara de loco. Una vez me agarró del brazo y le di un puñetazo y salí corriendo, todo esto en mitad de la calle a plena luz del día y rodeados de personas. Me pasé todo el curso con miedo a salir a la calle sola, aunque fuese para hacer las compras.

Durante el año pasado, un muy buen amigo mío me forzó varias veces a tener sexo con él estando yo borracha. No nos habíamos llegado a acostar nunca, aunque había pasado algo y ambos queríamos, dejando clarísimo por mi parte que no tenía ni iba a tener sentimientos por él y que jamás iba a querer una relación con él. Como era mi amigo y no mi pareja, fui muy indulgente con él en muchos temas y le pasé cosas que a una pareja jamás le habría pasado, sin ser consciente de que me estaba maltratando psicológicamente. Para que luego digan de la friendzone. Se aprovechó de que pasaba por un momento de debilidad, me intentó aislar de todos mis amigos e incluso de mi familia, me humillaba y degradaba cuando hablaba con otros hombres y todo lo tóxico que son los celos y me culpaba por todo. Acabé con el autoestima hundida y en mitad de una relación abusiva de la que no era consciente. Lo peor llegó cuando intenté cortar la relación con él. Condicionó a su familia y a todos los amigos que teníamos en común sobre lo mala que soy (todos están de acuerdo, por supuesto), y cuando le di un ultimátum me soltó que “iba a ser la zorra que lo mandase al infierno”, que se había cortado las venas y que todo éso era por mi culpa. Igualmente ahí acabó la cosa, aunque pasé dos meses profundamente traumatizada y con autorreflejos de culpabilizarme por todo. Me di cuenta de todo esto hace muy poco, cuando iba por la calle con el chico con el que me veo ahora, porque me dio la mano y se la quité inmediatamente. Me di cuenta de que lo había hecho por miedo. Miedo a que alguien que conoce al chico que fue mi amigo me vea con otro por la calle.

Tengo 20 años. No lo he contado todo, ni por asomo. He borrado varios párrafos por parecerme excesivamente personales. He llorado desconsoladamente mientras escribía esto, y he tenido que hacer largas pausas porque me han dado náuseas físicas.

Me reitero diciendo dos cosas: gracias a todas las valientes que habéis participado y perdón por tener que tratar algo así. Confío en que todo esto servirá de algo por mínimo que sea, por lo menos para que sepáis que NO ESTÁIS SOLAS. Ojalá pudiera daros un largo abrazo a todas las que me habéis escrito. Os mando apoyo y fuerza y os sigo animando a que me mandéis vuestras experiencias.

#dontmancriminate es machismo, no igualdad

La revista India Maggcom, ha publicado una campaña machista que trata de equiparar la discriminación, la desigualdad, la violencia y la manera que tiene la sociedad de juzgar a las mujeres, con el trato que reciben los hombres, como si estos sufrieran la misma discriminación, el mismo trato vejatorio o violento, el mismo rechazo social, sólo por el hecho de ser hombres. Además disfrazan la campaña de campaña por la igualdad, como si los hombres fuesen quienes están en desigualdad con respecto a las mujeres.

Y sí, es cierto que los hombres pueden sufrir violencia, pero cuando un hombre sufre violencia o rechazo social por pertenecer a un colectivo, lo sufre por pertenecer a un grupo de determinado origen, étnica, religión u orientación sexual, no por ser hombre, no es discriminación por sexo, es racismo, xenofobia u homofobia. Y sobre todo no existe, como pretende hacer ver la campaña un hembrismo que ataca a los hombres, ellos llaman ataque a una lucha feminista por los derechos de la mujer, invisibilizan la discriminación que sufren las mujeres y califican de ventaja para las mujeres lo que es puro machismo y tratan de ataque a los hombres el querer acabar con el machismo que quieren mantener.

Hay que darse cuenta de que la campaña no se queja de ninguna de esas discriminaciones que pueden sufrir los hombres, por racismo, por xenofobia, o por homofobia, sobre todo por homofobia, este colectivo jamás va a quejarse de la violencia y discriminación que sufren los hombres homosexuales por parte del machismo, por qué será…

Se limitan así a defender a un colectivo no atacado socialmente y por contra privilegiado, el colectivo favorecido por el machismo, el hombre heterosexual. Pero además lo hace reivindicando tratos que son fruto del propio machismo, que no quieren abandonar, como voy a explicar a continuación, lo que demuestra una vez más que la base más fuerte del machismo es la ignorancia.

Vamos a analizar los mensajes de los distintos carteles de la campaña:


Efectivamente, no tienes que sostener la puerta a las mujeres porque ellas tienen dos brazos y dos manos y son perfectamente capaces de abrirla ellas mismas. Tendría sentido sostenerle la puerta a alguien que llega cargado con las manos ocupadas y ves que no puede sólo, a cualquiera porque la puerta es pesada, se va a cerrar sola y es descortés dejar que al que viene detrás (sea hombre o mujer) se le cierre en las narices, a alguien de la tercera edad que ves delicado, a un niño pequeño porque no tiene la fuerza de un adulto, a alguien enfermo, a alguien con un brazo escayolado, a alguien en silla de ruedas, en definitiva a alguien a quien ves necesitado de ayuda. Ahora bien ¿Qué deficiencia de nacimiento tiene una mujer, cualquier mujer sana, para no poder abrir una puerta por sí misma sin la ayuda de un hombre?

Y por supuesto lo mismo ocurre con sostener la bolsa o ceder el sitio. La mujeres no somos menores, ancianas por el hecho de haber nacido mujeres y no nacemos por defecto con alguna discapacidad física que nos impida abrir una puerta, llevar bolsas o hacer un trayecto de pie en el transporte público. Así que podéis libremente dejar de tener ese trato de tutela sobre nosotras porque entre otra cosas las mujeres no lo pedimos y si alguna lo pide está siendo machista. Tú puedes querer ser cortés con la gente en general y dar indicaciones cuando te preguntan por la calle, ayudar a un anciano a cruzar un paso de cebra y lo que quieras, pero cuando ese trato cortés lo haces porque ella es una mujer, estás teniendo un trato desigualitario en base al sexo, un trato sexista y eso es machismo. La mujeres que no queremos machismo, no pedimos ese trato sexista, no lo queremos.


Aquí la campaña machista hace un enredo de varios nudos.

Por un lado nos dicen “even products discriminate”, “incluso los productos discriminan”. Totalmente cierto, hay todo un mercado de productos sexistas como se puede ver es este video y en miles de denuncias que el feminismo ha hecho de ese tema.

Por otro lado resulta que sí hay hombres que usan tacón, maquillaje o se tiñen el pelo de rubio y resulta que cuando lo hacen ¿Quién les ataca? El machismo. Es el machismo quien establece roles por sexo determinados y nos dice a hombres y a mujeres que nosotras debemos usar maquillaje tacones y tintes para ser “femeninas”, que ser rubia tiene un plus de atractivo sexual para los hombres heterosexuales y que ellos no pueden llevar tacones, maquillaje o tintes porque eso les hace menos “masculinos”.

Así que de nuevo el feminismo ni las mujeres que estamos hartas del machismo somos quienes imponemos esos roles, sino quienes os animamos a llevar si queréis el tacón que queráis, el maquillaje que queráis y teñiros el pelo del color que queráis.

Pero he dicho que hay triple enredo y aquí viene el tercero y más retorcido.

“Ugly men don’t wear make up”, “Los hombres feos no llevan maquillaje”

. Aquí se está negando la presión sobre el físico al que una sociedad machista somete a las mujeres, no se dice que esa presión no es la misma para los hombres. La mujer ha de ser bonita o está fallando como mujer, ser mujer y no ser bonita es de los peores crímenes que podemos cometer las féminas según el machismo y eso no pasa con los hombres porque ellos pueden ser muchas cosas al margen de su aspecto físico y nosotras en una sociedad machista, somos sobre todo nuestra apariencia, la sociedad machista prima el aspecto físico de una mujer por encima de todas las demás cosas. Pero esta campaña no refleja esto, lo hace desaparecer y culpa a las mujeres de usar maquillaje como si fuese un engaño al que el hombre feo no puede recurrir. Si una mujer no se maquilla no es poco frecuente que alguien le diga que tiene mal aspecto, que se diga de ella que es dejada, que no cuida su imagen (como si se estuviese hablando de higiene). A las mujeres nos piden ir maquilladas a muchos trabajos porque para muchas empresas el maquillaje es una carta de presentación imprescindible para una mujer. La sociedad impone eso e impone que la mujer ha de ser bonita, pero si luego una mujer se maquilla está engañando y valiéndose de una ventaja.

Lo mismo pasa con el tacón, una mujer femenina lleva tacones, el machismo die que al hombre heterosexual le gusta la mujer que lleva tacones, son imposiciones sociales machistas, pero esta campaña lo presenta como una trampa femenina, una ventaja de las mujeres. Curiosa ventaja que es en realidad una obligación porque cuando no la usas, se te señala socialmente como poco femenina, poco perteneciente al sexo con el que has nacido, ojo.

Y para acabar:

“Estupid men can’t be blonde”, aquí se está asumiendo que las mujeres somos estúpidas, pero que nosotras tenemos la ventaja de que esta sociedad machista nos disculpa la estupidez siendo benevolente con las pobres rubias tontitas y que el pobre hombre cuando tiene pocas luces no puede recurrir a ser rubio para expiar el pecado de la falta de inteligencia. Atención porque dan por hecho el prejuicio machista de la falta de inteligencia femenina, el estereotipo de la rubia tonta, pero le dan la vuelta y de nuevo lo presenta como una ventaja de la que las mujeres nos valemos, porque ¿Qué duda cabe? ser considerada estúpida es una ventaja y hacerse pasar por tontita para sacar ventaja como inferior con respecto al hombre, es el sueño de toda mujer y sobre todo la meta de toda feminista.


Este es de traca. Una vez más disfrazan el trato desfavorable que sufre la mujer, como si fuera una ventaja ¿Por qué hay autobuses sólo para mujeres, vagones de tren sólo para mujeres y colas sólo para mujeres? En España esto no existe así que me tengo que ir a buscar ejemplos donde esto pase y me encuentro con esto:

Kathmandu fleta autobuses sólo para mujeres para combatir el acoso.

La noticia habla de que esta medida se hace para evitar el acoso sexual y los tocamientos que sufren las mujeres en las horas punta.

“Cerca de un cuarto de mujeres jóvenes en Nepal han sido sometidas a acosos sexual en el transporte público, de acuerdo a una encuesta de Word Bank de 2013″, dice el texto.

“Neighbouring India lanzó vagones sólo para mujeres en su sistema de metro de Nueva Delhi en 2010, atendiendo a las quejas recibidas sobre acosos sexual. EN 2012 una estudiante de 23 años fue violada en grupo en un autobús en la capital de la India. La ciudad indonesia de Yakarta también ofrece transporte público sólo para mujeres”, dice esta otra noticia.

Seguramente la campaña se refiere a esto, ya que ha sido lanzada en la India, por lo visto que se hayan producido hasta violaciones en grupo en el transporte público no lo consideran motivo suficiente para garantizar la seguridad de las mujeres con autobuses sin hombres.

Pero hay más ejemplos, en Méjico, en Pakistán, en China Japón, Egipto, Taiwán, Brasil, Indonesia, Filipinas, Malasia y en todos, el motivo es que las mujeres son acosadas o abusadas sexualmente por hombres en el transporte público  y eso es lo que se trata de evitar haciendo esa separación, hay que ser tremendamente egoísta para quejarse de discriminación masculina por estas medidas.

De nuevo hay que fijarse que la campaña no protesta porque pidan esa protección para los hombres que son agredidos sexualmente por otros hombres, sólo les importa el hombre heterosexual que no es agredido por las mujeres y que no está de ninguna manera siendo discriminado.


Otra vez tengo que decirle a estos machistas que las mujeres que estamos hartas del machismo no queremos bebidas gratis que pagan tíos que luego se la quieren cobrar con sexo, al que por lo visto pierdes el derecho a decir no porque has aceptado una copa, no queremos entrar gratis en las discotecas

y ser usadas como reclamo para que los tíos vayan a un garito detrás de la mercancía y así consuman y paguen entrada para que el propietario del garito se llene los bolsillos.

“I don’t get sympathy” “Yo no obtengo simpatía”

nos dicen (por ser hombre, se entiende). Cuando una mujer tiene un trato favorable por ser mujer, es machismo, es un trato sexista como he explicado antes y no lo queremos. Pero esta fantástica campaña se olvida de que el hombre es tratado en una sociedad machista como esta con más respeto que una mujer por defecto, la voz de un hombre tiene más importancia que la de una mujer por culpa de cientos de prejuicios machistas que pesan sobre nosotras, una propuesta va a ser escuchada y tenida en cuenta con más probabilidad si la hace un hombre que si la hace una mujer, lo masculino tiene un refuerzo de credibilidad, profesionalidad, eficiencia, eficacia, fortaleza, honestidad, validez que no tiene de entrada lo femenino. Así que no, los hombres no sois tratados como una pobre desvalida si se os estropea el coche en mitad de la calle, no se lanza cualquier hombre a ayudaros tan pronto pretendáis hacer algo que requiera inteligencia o destreza como si fuerais estúpidas aunque sepáis tanto o más que él, ni os sostienen la puerta u os ceden el sitio como si tuvierais algún tipo de discapacidad, pero tenéis más peso social, más voz y más repercusión sólo por el hecho de haber nacido hombres. No es por nada, pero a mí me cambian una cosa por la otra y firmo ya.


Un hombre no es considerado desesperado cuando quiere sexo, es considerado desesperado cuando por querer sexo ACOSA, insiste pese a que le han dicho claramente que NO, fuerza aunque le han dicho que NO, se pone a incomodar a mujeres que no están interesadas, etc. Y por supuesto, parece de risa que haya que aclarar esto, cuando quieres sexo con otra persona tienes que tener en cuenta su voluntad, sea hombre o sea mujer, así que sí, tienes que respetar sus términos, si no lo haces estás ABUSANDO.

De nuevo esta campaña niega que a las mujeres, el machismo las juzga de manera severa por su deseo sexual o por su prácticas sexuales, por hacer lo mismo que los hombres han hecho siempre sin ser juzgados. No me cabe duda de que al machismo le molesta muchísimo la liberación sexual de la mujer, por eso sigue pasando que se trate de guarra a una mujer por tener sexo, por tener varias parejas sexuales, por hacer determinadas prácticas sexuales, por tener sexo con un hombre cuando este no es su pareja estable e incluso cuando una mujer es bisexual o lesbiana y tiene sexo con otra mujer. Todo esto es ser guarra para el machismo. Pero sólo ella claro, porque al hombre heterosexual no se le juzga por tener las parejas sexuales que quiera, si tiene muchas el machismo lo considera algo positivo, es de ser muy macho. Pero por contra una mujer no puede siquiera hacerse fotos desnuda o tener sexo sin correr el peligro de que se use su sexualidad para avergonzarla y destrozarla socialmente.



“Sí, no soy emocional, pero tú me has hecho así”

, ese “tú” por supuesto se referirá a una mujer. Aquí tenemos el ejemplo claro de que esta campaña no busca la igualdad, sino atacar a las mujeres. Que los hombres no deben llorar es algo que impone el machismo, el machismo reprime que los hombres puedan mostrar sus emociones o mostrarse sensibles o sentimentales porque eso se asocia a lo femenino y el machismo, como ya he explicado, separa por roles de género bien definidos como debemos comportarnos. Las mujeres somos ñoñas, sensibles, demasiado emocionales, histéricas, nos gustas las películas pastelosas románticas y los hombres son rudos, asertivos y no lloran. En falso y una vez más algo que no imponemos quienes queremos igualdad y no roles machistas. Pero a esta campaña no le importa que a los hombres se les fuerce socialmente a reprimir sus emociones, la campaña no le dice  “los hombres deben poder llorar si lo necesitan” o “expresar tus emociones no es malo ni algo de lo que avergonzarte” o “ser sensible no te hace menos masculino”, no, lo que hace esta campaña es decir que los hombres no tienen emociones (ahora me entero de que son robots…) y que la culpa de esa falta de emociones es de las mujeres. No quieren igualdad, esto es claramente misoginia.

Los hombres sí tienen emociones. sí hay hombres emocionales, exactamente igual que pasa con las mujeres, las hay más y menos emocionales, reprimir la emociones, que a alguien se le eduque de forma que no pueda expresarlas libremente, cosa que se hace educando en machismo y diciéndole a los críos desde pequeños que llorar no es propio de hombres, trae consecuencias muy negativas.


Aquí tenemos uno de los argumentos más manidos del machismo. Los roles de género machista establecen que el hombre es quien debe trabajar y la mujer la que cuide de la casa, el hombre y la prole. Pero aunque la mujer se ha ido incorporando al mundo laboral lo ha hecho y aún hoy es así, en desigualdad de condiciones. Los hombres no se han incorporado a las tareas del hogar en la misma proporción, por lo que tenemos que mientras que muchas mujeres que trabajan fuera de casa y tienen familia, doblan la carga de trabajo, los hombres siguen teniendo de manera bastante generalizada el trabajo fuera de casa como única carga y los que si desempeñan tareas en casa, lo siguen haciendo en menor proporción que ellas. Esto tiene como consecuencia que en el mundo laboral, ellas son quienes llegan tarde al trabajo si el niño se pone malo, quienes faltan para llevarle al médico, quienes reducen jornada para cuidar de los hijos o quienes directamente dejan el trabajo u optan sólo por la crianza. Ellas siguen teniendo más dificultades para ser contratadas, cobran menos, ascienden menos.

Pero con todo y con esto, cuando después de una separación a una mujer que nunca ha trabajado por cuidar de los hijos se le asigna una pensión compensatoria, el machismo lo critica, aunque el hombre de esa pareja se haya podido pasar años dedicándose en exclusiva a su carrera profesional a ascender y ganar más porque ya tenía en casa a alguien que se encargaba de su casa su comida su ropa sus hijos y todas las tareas.

La pensión compensatoria no es algo que se conceda por defecto, al contrario de lo que el machismo quiere hacer creer, sólo se da en los casos en los que la mujer no tiene trabajo y sobre todo en casos en los que después de años siendo ama de casa, no puede incorporarse el mercado laboral porque no tiene experiencia ni una profesión. Si una mujer trabaja y cobra un sueldo básico para subsistir no se le concede, si se le concede y encuentra trabajo deja de tener derecho a cobrarla. No es un ideal para las mujeres vivir a costa de una pensión compensatoria del ex marido, lo que sería ideal es que esas mujeres fueran independientes y hubiera igualdad real tanto en el hogar, como en el mercado laboral.

Por otro lado está la pensión a los hijos, el machismo se queja de tener que pagar una pensión de alimentos a hijos como si esto fuera un capricho o un dinero que se queda la mujer. Esta pensión es mucho más habitual que la compensatoria, se da siempre que los hijos sean menores de determinada edad y la custodia la tenga la madre.

Una vez explicado esto veamos la queja del cartel:

“Aquí estoy dando la mitad de mis ahorros cuando fuiste tú la que me fuiste infiel, me rompiste el corazón, acabaste con nuestro matrimonio”

Cualquiera podría pensar (y acertaría), que el machismo pretende que la mujer no pueda terminar una relación cuando así lo desee. Las obligaciones, sobre todo para con tus hijos, no tienen nada que ver con eso. La obligación de contribuir a la crianza ya sea haciéndose cargo de la custodia, con custodia compartida o pagando una pensión de alimentos no desaparece porque hubiera una infidelidad o porque el hombre esté dolido o porque él hubiera querido continuar con el matrimonio y ella no. No funciona así. Una cosa muy importante y que el machismo parece no querer entender es que las relaciones acaban y que una mujer (tanto como un hombre) es LIBRE de terminar una relación cuando así lo desee, por algo existe el divorcio y no estamos en la época medieval. Este no entender que una mujer tiene derecho a terminar con una relación o con un matrimonio es uno de los focos de la violencia de género, así que se puede entender la poca gracia que hace que la campaña difunda estas ideas por lo peligrosas que son.


Con este cartel lo siento, pero hasta me da la risa. Otra vez sacan la varita mágica y se cargan de un plumazo la presión sobre el físico de las mujeres, no existe un gusto bastante generalizado del hombre heterosexual por los pechos grandes y no hay operaciones de pecho a cascoporro ni criticas a las mujeres por ser demasiado planas. No existe ya hasta un presión sobre como deben lucir los labios vaginales ni las vaginoplastias. Y si bien es cierto que también existen el mercado de los alargadores de pene, es gracioso que traten de culpar a las mujeres de que todo gire en torno al pene, de que un hombre sea más macho cuanto más grande la tenga, etc. Y ahora me entero de que existe una presión también sobre las pollas demasiado gordas o demasiado grandes.


“Si una mujer pierde su trabajo es por culpa del sexismo. Si un hombre pierde su trabajo es un perdedor”

“So convinient”, “Es tan conveniente”

dice la campaña, para referirse a la denuncia de sexismo y discriminación que sufren las mujeres en el mundo laboral. Vamos que según esta campaña no existe tal cosa, es una excusa, excusa que el pobre hombre no discriminado laboralmente por ser hombre no puede usar. Resulta que no es cierto que a las mujeres no se las contrata por si pudieran quedarse embarazadas o simplemente porque hay otros candidatos hombres y se prefiere que el trabajador sea de sexo masculino. Tampoco se despide a mujeres por quedarse embarazadas, por pretender reducir la jornada para el cuidado de los hijos, etc. Eso no pasa. Por lo visto no existe el sexismo en el mundo laboral, pero nosotras, malas como el demonio, lo utilizamos para exculpar que no somos capaces, ni válidas para el trabajo.

Por lo visto los actores cuya imagen se ha usado en esta campaña no han prestado su consentimiento, pero tampoco he visto que ninguno haya expresado su rechazo públicamente. Puede que yo no lo haya visto, lo he buscado y no he visto nada y me gustaría verlo la verdad, porque me consta que más de uno se habrá enterado y tienen una oportunidad única de desmarcarse de una campaña tan dañina como esta, no protestar es una forma de no combatirlo, es una forma de apoyo.

youtube

Crimen sollicitationis - Ska-p

Siervo de Dios…
Tocamientos, sacramentos, felaciones, juramentos
te enseño mi doctrina en forma de erección
Abuso de los niños, perversión y puro vicio
bajo mi sotana puedes encontrar a Dios

El confesionario es nuestro “tortuario”
Ay! Padre nuestro líbranos de él
En la sacristía hay mucha pederastia
Ay! Padre nuestro mas líbranos de él

Curas!!, Violación, vejaciones a un menor
Curas!!, ¡Qué más da! si nadie se va a enterar
Curas!!, sin precaución tengo plena protección
Curas!!, Meditad! ¿Quién me dio la inmunidad?

JUDAS, MI NOMBRE ES RATZINGER
JUDAS, SOY BENEDICTO XVI
JUDAS, YO LO FORMALICÉ
JUDAS, JUDAS, CERRANDO BOCAS

JUDAS, EN EL NOMBRE DE DIOS
JUDAS, FINANCIAREMOS SU PERDÓN
JUDAS, DÁNDOLE PRIORIDAD
JUDAS, A TAPAR ESCÁNDALOS

Miembros de la Curia, párrocos del sufrimiento
Crueles violaciones que al final se lleva el viento
Babosos violadores, carecéis de sentimientos
Los llantos de los niños que el pontífice ha encubierto

Oremos mis infantes por detrás y por delante
Todos desnuditos a los ojos del señor
Se encargan mis hermanos, los perros del Vaticano
de maquillar la mierda, que no llegue el mal olor

El confesionario es nuestro “tortuario”…

Curas!!, Violación, vejaciones a un menor…

JUDAS, MY NAME IS RATZINGER
JUDAS, SOY BENEDICTO XVI
JUDAS, YO LO FORMALICÉ
JUDAS, JUDAS, CERRANDO BOCAS

JUDAS, EN EL NOMBRE DE DIOS
JUDAS, FINANCIAREMOS SU PERDÓN
JUDAS, DANDOLE PRIORIDAD
JUDAS, A TAPAR ESCÁNDALOS

Miembros de la Curia, párrocos del sufrimiento…

1 y 2, es tu religión, 3 y 4, tu alma ya está a salvo
5 y 6, silencio a lo que veis, 7 y 8, Lágrimas y Gozos
CRIMEN SOLLICITATIONIS
1 Y 2, que no te vea Dios, 3 y 4, malditos bastardos
5 y 6, cuidao con lo que hacéis, 7 y 8 Lágrimas y Gozos
¡Basta de tiranos! ODIO AL VATICANO

Cúlpale a la noche Wigetta one-shot

Era una buena noche y nuestros chicos estaban de fiesta divirtiéndose ya que hacia tiempo que no salían.Willy y Vegetta se habían apartado del resto ya que no les iba tanto la fiesta como a los demás, pero se estaban divirtiendo a su manera haciendo bromas y diciendo tonterías.
El tiempo pasó y Willy tenía ya unas copas de más encima, lo cual era extraño en él ya que no solía beber mucho.
-Vegetta…Dijo Willy apoyándose en él.
-Dime Willy. Contestó Vegetta divertido por la situación.
-Vamos a mi casa… Susurró Willy al oído de Vegetta, esto le hizo sonrojarse, pero igualmente aceptó ya que no podía dejar que Willy se fuese solo de todas formas.
Cuando llegaron al portal de su casa, Willy se lanzó encima de Vegetta haciendo que este se echara para atrás y chocase contra la pared.
-¿Willy qué haces? Preguntó Vegetta nervioso mientras Willy le apresaba sus muñecas con las manos.
Willy se le quedó mirando a Vegetta, lo cual le hacia ponerse más nervioso.
-¿Por qué estás nervioso Vegettita? Preguntó Willy con voz sensual y Vegetta se murió allí mismo ¿Que coño está pasando? Se preguntaba en su cabeza una y otra vez, estaba sonrojado a más no poder quería escapar de allí pero por alguna razón su cuerpo no se movía.
-Wil-ly…. Fue lo único que llegó a articular Vegetta antes de que Willy le besara.
Se besaron por un gran rato, Vegetta al principio no sabía que hacer pero luego le correspondió suavemente.
Cuando se separaron Willy le abrazó escondiéndose en su pecho, Vegetta le correspondió el abrazo, después Willy guió a Vegetta hacia el ascensor. (Love in a elevator- Aerosmith ok no XD)
-Willy ¿por qué me besaste?
-Porque quería hacerlo… ¿Sabes qué más quiero hacer contigo? Dijo Willy justo cuando se habían abierto las puertas, este cogió de la mano a Vegetta y lo guió hacia dónde vivía.Cuando llegaron a la puerta de su apartamento Willy le besó apasionadamente poniéndolo contra la puerta. Al rato entraron, Willy lo guiaba hacia su habitación mientras se miraban fijamente con deseo.
Ya en la habitación Willy empujó suavemente a Vegetta tumbándolo en la cama, él se tumbó sobre él y empezaron a besarse de nuevo con amor, mientras se quitaban la parte de arriba de sus prendas.
-Vegetta no sabes como me pones. Dijo Willy mientras se dirigía a atacar su cuello con besos y mordeduras.
-Willy… Gemía Vegetta mientras su amor le mataba a besos por todo su torso. Seguidamente Willy comenzó a quitarle los pantalones a Vegetta dejándolo en ropa interior, luego de hacerlo Vegetta acercó a Willy hacia él para besarlo apasionadamente.
Cuando se separaron se quitaron sus ropas restantes procediendo a besarse de nuevo.
-Te quiero. Susurró Willy cuando se separaron haciendo que Vegetta se lanzase a besarlo nuevamente esta vez el beso era más apasionado y conllevaba más sentimiento.
Estaban ya los notablemente excitados, por todos los besos, roces y tocamientos que se daban el uno al otro.
Willy empezó a masturbar a Vegetta provocando sus gemidos, seguidamente se dirigió hacia su miembro y empezó a lamerlo suavemente.
-¿Te gusta Vegetta? Preguntó Willy con sensualidad, sin esperar a que el otro respondiese se metió su miembro en la boca.
-Dios mio Willy… Gimió fuertemente Vegetta, esto hizo que Willy pusiese más devoción en lo que estaba haciendo.
Después de un rato Willy cesó la felación y subió para besarle el cuello a Vegetta. Este se puso encima de Willy y le besó:
-Ahora me toca a mi. Dijo Vegetta al separarse seguidamente comenzando a masturbarlo mientras le besaba por todo su torso cada vez bajando más hasta el miembro de Willy. Empezó a besar y a lamer su miembro delicadamente haciendo que Willy gimiera, después se lo metió en la boca para empezar a chuparselo al principio fue lentamente pero más tarde fue más rápido y más profundo hasta que Willy le paró:
-¿Que pasa? Preguntó Vegetta desconcertado.
-No quiero que se acabe tan rápido Vegetta. Respondió Willy de manera sensual poniéndose encima de Vegetta de nuevo y le besó.
-Willy no puedo esperar más, hazlo ya. Dijo Vegetta suplicante notandose que el pobre estaba a cien.
A Willy le sorprendió la suplica de Vegetta, pero no dudo a empezar a introducirse dentro de Vegetta, estaba muy apretado le dolía pero más le tenía que estar doliendo más.
-¿Estás bien? Preguntó Willy preocupado al ver los gestos de dolor de Vegetta.
-¡Joder Willy no! Exclamó Vegetta.
-¿Quieres que lo saque? Preguntó Willy sintiéndose culpable.
- No… Pero no te muevas. Respondió Vegetta debió ser sido más paciente y haber dejado que Willy lo preparase.
Unos minutos después Willy decidió moverse lentamente y con suavidad, sino hacerle caso a sus instintos.
-¿Te sientes mejor? Preguntó Willy aún preocupado.
-Si sólo me duele un poco pero también me gusta. Respondió Vegetta bajando la voz en la última parte, pero igualmente Willy lo escuchó haciendo que sonriera.
-Vegetta… Te amo. Dijo Willy de la nada besándolo después, Vegetta le correspondió pasionalmente, después de ese beso Willy comenzó a moverse más rápido y más profundamente , Vegetta comenzó a sentir placer, bastante placer haciendo que le saliensen gemidos al igual que Willy.
-Willy siempre supe… que.. pasaría esto entre nosotros… te quiero. Dijo Vegetta entre gemidos, haciendo que Willy se pusiera más caliente y aumentara el ritmo causando en Vegetta que se volviese loco de placer.
Después de varios minutos de sexo pasional los dos llegaron al orgasmo.
Al día siguiente
Vegetta se despertó al lado de Willy se sorprendió bastante hasta que llegó a su mente lo que había pasado esa noche.
Le quería, le amaba pero no se sentía preparado para una relación con él, no sabía como se lo tomarían todos sobre todo sus subs, pero por otra parte pensaba en lo que sería una relación con el amor de su vida y alucina en colores.
De repente Willy se despertó abrazándose a Vegetta, a Vegetta le pareció totalmente una monada.
-Buenos días Vegettita. Dijo Willy dándole un pequeño beso.
-Buenos días mi Willy. Contestó Vegetta.
Ahí fue cuando Vegetta supo que pasaría el resto de su vida con él.

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“"Mi infancia son recuerdos de un viejo tirándome los trastos". Leonor Machado.”

Puede que sea un poco bestia (bah, #unpoco) pero esconde una gran verdad. Si don Antonio hubiera sido doña Leonor, éste hubiera sido el principio del poema.

El abuso sexual está normalizado. Todas tenemos una historia. En la infancia o después.

Abuso. Abuso, acoso, tocamientos, insultos. Violencia. De la que te puede matar. De la que te deja marcada para toda la vida, de la que traumatiza.

Ahora, os leéis el tag de mellamannoviembre “No estáis solas”. 

Lo leéis y me decís qué santosovarios hacen las feministas de salón hablando sobre el lenguaje inclusivo. Hablando de chupar tampones. Qué hacen. Aparte de  demostrar la poca eficacia de su pseudodiscurso. Cómo es posible que en un blog se visibilice el acoso, se denuncie, se comparta el cabreo mayúsculo que provoca esto, la impotencia, mejor que en medios especializados en “mujer”.  En que planeta viven para que se equiparen las situaciones narradas en los testimonios a que te abran una puerta y te dejen pasar (siendo ésta una costumbre social que no me gusta nada y que combato a diario). Como si el ser que te abriera la puerta fuera el mismo infraser que te persigue en coche hasta la puerta de tu casa, el que te toca o te viola, el que te arrincona, el que babosea o te acaricia sin tu consentimiento. 

Cómo es posible que muchos sean los testimonios y muchos los mensaje de hombres diciendo: “No era consciente de que os pasaba esto constantemente. Lo siento. Lo siento. No soy así. Educo a mis hijos/alumnos para no ser así. Me educo para no ser así. ¿Cómo puedo mejorar?”. Cómo es posible que se siga excluyendo al varón sistemáticamente del debate feminista formal. 

Cómo es que esto, que es IMPORTANTE, no centra el debate. Cómo es posible que se pierda el tiempo en debates que tienen importancia “relativa”: como si debes o no depilarte, usar o no la copa menstrual, parir con o sin epidural, o leer a una mayoría de autoras antes que a una mayoría de autores. E incluir muchas @ en los textos. Sesudas feministas diciendo: “no te depiles: es patriarcal. Si lees a tanto hombre tan feminista no serás”. Cuando deberían decir: “Denuncia, cuéntalo, compártelo: es feminista. Todos te ayudaremos. Porque no estás sola”.