threads & fins

||°Canon verse: El pequeño de las calles °||

@xfallingstars

Sen no solía viajar fuera de Kyoto más allá de los límites fronterizos, pero la carta de urgencia del líder del clan oni de los Akiyama la hizo viajar a la isla de Honshu, cerca de los dominios de Matsumoto, gobernados por el clan Toda-Matsudaira. La soberbia vista del paisaje montañoso que se le presentaba mientras era llevada en su palanquín era algo que no dejaba de sorprenderla, ni siquiera la montañas de su hogar en Yase eran tan altas y majestuosas, y aun más en época de otoño, con la luz anaranjada de los atardeceres iluminando aquel cordel de tierra. Aquella imagen fue suficiente para distraerla durante el largo viaje que la llevó al interior de la fortaleza del castillo, lugar donde se hospedaría antes de partir a las montañas donde se encontraba el clan Akiyama, cerca de ahí.

Iba camino a la posada que le habían designado cuando vio a un niño en la calle, tratando de llamar la atención de los adultos que lo ignoraban o lo trataban de vagabundo. No podiendo soportar aquel trato hacia un niño indefenso, la princesa ordenó detener el palanquín, pese a la sorpresa de su guardaespaldas Kimigiku. Sen rápidamente se bajó y corrió hacia el chiquillo, hablándole en una voz tierna para que no se asustase.

- Disculpa, ¿te encuentras bien? Te noto un poco perdido, ¿necesitas ayuda?

||°Alternative Realities verse: Perdida en otros mundos°||

@braveblume

Cuando abrió los ojos, se halló completamente sola en un callejón.

¿Qué había pasado? Solamente había intentado huir del castillo donde Sannan la había hecho prisionera, forzándola a beber la ochimizu - de una manera muy desagradable - para convertirla en una rasetsu tal y como había hecho con otros de sus experimentos; sin embargo, la sangre oni de Sen había sido mucho más fuerte al igual que su fuerza de voluntad, por lo cual la poción no logró hacer el efecto que esperaba en el cuerpo de la princesa, aunque esta temía que tarde o temprano llegase a manifestarse para usarla en contra de sus aliados. Por ende, había decidido escapar por una de las ventanas de la habitación donde estaba cautiva, pero por más cuidado que puso para no resbalarse, su pie perdió el equilibrio en el tejado y cayó.

En lugar de destrozar su cabeza contra el suelo, sintió un fuerte golpe en su cuerpo, y al abrir los ojos, vio que estaba aquí.

Asomándose del callejón para recorrer las calles, se dio cuenta que definitivamente no estaba en Kyoto: las construcciones, si bien eran similares, eran distintas a las de la capital, o del país entero. Parecían más bien construcciones chinas, pero eso solo la alarmó más ¿Desde cuando existía una ciudad china aquí en Japón? ¿Estaba si quiera en Japón? Se sentía completamente desorientada mientras continuaba caminando, sin decir nada, tratando de hallar una explicación, o una referencia. ¿Cómo es que había llegado aquí?

- Disculpe…estoy un poco perdida y quería preguntarle donde estoy - le preguntó a un hombre que acarreaba unos animales en una carreta.

El hombre la miró extrañado, diciéndole que “obviamente en Rakushou, la capital del Imperio Kou”, cosa que asustó a la princesa. ¿Rakushou? ¿Capital del Imperio Kou? ¿De qué imperio estaba hablándole? Mas, antes que pudiese preguntarle más detalles a el vendedor, este había desaparecido. Sen intentó seguirlo, pero entonces sintió como otro hombre la tironeaba por detrás y le ponía un cuchillo en el cuello mientras la arrastraba al mismo callejón donde había aparecido, preguntándole si tenía dinero. Claramente, su intención era asaltarla.

- ¡Dejáme! - con una mirada de furia, la princesa no dudó en sacar su espada y amenazar al bandido que intentaba lastimarla. Su grito y su acción llamaron la atención aun más cuando el ladrón comenzó a gritarle y a sacar su propia espada, produciéndose un conflicto que Sen hubiese preferido evitar. Estaba sola, en un lugar desconocido y más encima la había atacado un bandido, sin duda una pesadilla de la cual desearía despertar. Tengo que volver con Kimigiku, tengo que volver a Yase, tengo que velar por la seguridad de Chizuru-chan…