tesoro escondido

Entre ser y no ser
Elige siempre ser las dos.
Sé la mujer que lucha y no calla.
Pero nunca seas un prototipo de la insolente sociedad.

En ti, De pies a cabezas hay un camino con destino a la gloria,
de tierras invaluables, con tesoros escondidos.

Frágil no es la palabra que te define, Mujer.
Eres el viento que sacude los árboles en primavera, libre y fuerte; No hay ser que pueda detener la naturaleza
y tú, eres parte de ella
Con fibras irrompibles,
Posees armaduras invisibles sobre tu piel.
Tienes una voz tan fuerte que puedes causar una guerra sin herir a nadie.
Viaja adentro de ti, donde está el amor, y úsalo como protector.

Necesito algo nuevo en mi vida; eso dice mi mente y mi corazón. No me refiero a una persona; quizá aventuras, nuevas experiencias, momentos que coloreen el cuadro. Quizá música que me inspire a bailar sin ritmo alguno. Quizá observar el cielo mientras la noche cae lentamente y las estrellas dan a notar su hermoso brillo. Podría ser disfrutar de un día lluvioso y escuchar las gotas chocar con el pavimento. Realmente no lo sé, es lo que siento; es una necesidad inexplicable y con frenesí intentaré hallar aquel tesoro escondido.

— Llimbert Duque

Pensamientos nocturnos

Este sentimiento late tán fuerte dentro mío que pareciera que le grita al mundo tu nombre queriendo que todos sepan quién eres y lo mucho que vales. Inunda mi mente con un diluvio de imágenes tuyas recordándome tu cara, tu pelo, tu mirada , tu todo, tan perfecto ante mis ojos aunque a los de otros pueda no ser así.
Por ti viajo arriba de una montaña rusa, que sube hasta la felicidad absoluta cuándo me regalas alguno de los detalles mas pequeños, que para mi son el tesoro escondido mas valioso que cualquiera gustaría de robar, y baja hasta las profundidades más oscuras donde lucho contra tu indiferencia intentando seguir en pie hasta que vuelvas a encantarme con tu ser.
En los momentos más grises llego a la conclusión de que lo más sensato sería rendirme, pero dejar este amor sería despedirme de una de las cosas más hermosas que puedan existir y que incluso siendo un sentimiento incompleto y falente me hace sentir más vivo que cualquiera.

Llevamos horas y horas de besos, de lágrimas y besos otra vez, nuestro amor es un tesoro escondido, lo cavamos, lo buceamos, lo hacemos esperar, primero nos besamos tanto que ya no sabemos hacer otra cosa sino eso: besarnos. Siempre hay algo nuevo en nuestros labios, en mi paladar, en tu saliva, en tu lengua bajo la mía, en tu lengua sobre la mía hurgando entre mis encías.
—  Elena Poniatowska. Libro: Tlapalería.
Eres.

Eres el color del cielo
El sabor del mar en los labios
Eres esos sueños que no se rompen
El viento fresco de toda una vida encerrada
Las flores golpeando tu pecho
El contorno de la sonrisa que no tiene fin
Eres las ganas que tengo de vivir
Las luciérnagas que habitan muy en el fondo
De mi corazón
Eres los momentos que nunca terminan
El lunes que nunca llega
Las lágrimas que no duelen
Eres un espacio de verdad reducido a un por siempre
La vigilia del sueño que solo trae consigo esperanza
Los latidos que se aceleran al besar
Eres la sangre que se alimenta de mí y me hace vivir
Eres todo aquello que no existe hasta que sonríes
La poesía que no se ha escrito
Una calma que no arrastra una tormenta
Los dioses que aún no se inventan
Las historias que aún no se cuentan
Eres el tesoro de jade escondido en un pequeño cuartito con sombras
Todas esas constelaciones que aún no se alcanzan a mirar
Los problemas que importan
Eres las luces de la noche desierta
Los cúmulos de estrellas convertidos en ojos
Y puedo decir ,con cierta certeza
Que eres indiscutiblemente
Lo más bonito que le ha pasado a nuestra existencia.

Ninguno de nosotros saldrá de aquí con vida, así que por favor deja de tratarte mal hasta con los pensamientos. Come comida deliciosa. camina a la luz del sol. Salta en el océano. Di la verdad que llevas en tu corazón como un tesoro escondido. Sé tonto. Sé amable. Sé raro. No hay tiempo para mucho más…
—  Keanu Reeves
Y decirte que contigo todo vale la pena es poco, porque eres más grande que eso, eres más inmenso que mis pensamientos, eres simplemente más, más de lo que cualquiera sueña, más de lo que es posible pedir y más de lo que uno se espera. Eres el primer sueño que cumplí, no fuiste como aquellos anhelos que eran imposible alcanzar, no, tú eras asequible y para nada un engaño, apenas te tuve agradecí a los cielos y a el mundo por dejarme tenerte, por permitirme probar de a poquito la felicidad contigo. Porque eres un 10, sin huecos, ni trampas, eres de esas personas que van por la vida sin saber que llevan un tesoro escondido entre sus brazos. Eres maravilloso, porque nunca he podido adivinar qué fue lo que hice para poderte merecer, ni sé que es todo eso que me viste para hacerte quedar. Y lo más probable es que nunca lo sepa, pero mientras te tenga déjame disfrutarte, déjame hablarte al oído y cumplir todas las locuras que tenga contigo, déjame hacerte y deshacerte. Y sé que siempre fue muy prematuro para decirlo pero te amo, a veces sin argumentos y otras veces con mil, te amo porque hiciste de mi sonrisa algo más permanente, porque me enseñaste a sentir, y a querer cada parte de ti, a mirar más allá de las personas y a valorarlas más. Hoy se me escapan los millones de motivos y razones que tengo, pero sé que te amo porque para mí no existe otro camino. Sencillo y claro, te amo.

Fuera de esa longeva tienda de discos, Dorcas revisaba los estantes externos por pura curiosidad. Un montón de discos de las décadas de los 50′s a los 60′s se encontraban apilados, al parecer en barata por la poca atención que atraían. De por si el lugar era un vejestorio, su mercancía databa de un tiempo alejado, obviamente sólo un puñado de personas mayores visitaban la tienda. 

Buscaba algún vinilo interesante por su cuenta, un “tesoro escondido”, consciente de que era una posibilidad en un millón. Sujetó dos discos entre sus dedos, diferenciando el uno del otro. — ¿Cuál debería comprar? ¿El de los flamingos de colores tan chillones que te deja ciego o el de los ponys cabalgando felizmente hacia el horizonte? —Preguntó al aire, seguramente dirigiéndose a la persona más cercana. 

Repasó nuevamente aquellas palabras que adornaban la tarjeta que sus doncellas le habían proporcionado como inicio de aquel juego que carecía del sentido suficiente como para comentarlo con cualquiera. Entornó los ojos en dirección a un punto lejano, humedeciendo sus labios discretamente e intentando así hacerse una idea del segundo lugar al que tenía que recurrir para obtener la segunda pista. “Fui el salvador y el protector hasta el día de mi muerte”, y pese a que no había más detalles, sabía perfectamente de quién se trataba. —¿Sabes si hay alguna pintura de Gregory Illéa cerca de aquí? — pausó, mordisqueando su labio inferior. —O algo relacionado con él — finalmente enfocó su atención en la figura contraria, siendo incapaz de recordar la ubicación exacta de algo que pudiera ayudarle a acercarse al “tesoro escondido” por sus doncellas.

El hecho está, de que somos dos seres inseparables atados a existir en la condena del infortunio a causa de amores perdidos y de la lejanía referente a la incertidumbre.
Aquella que llena de momentos tus espacios inalcanzables, aquella que no despoja y descansa en todo momento, aquella que te ha de admirar como su mayor tesoro, escondido ante lo remanente y exaltado por su belleza incalculable, aquella que te baja mundos, galaxias entre estrellas y universos completos por una sonrisa; aquella que dando su vida pide una sola cosa a cambio: es de tu amor, los ojos traslúcidos de sus pequeños pensamientos divagados por tu rostro, sueño de morir en ellos.
Vinculados a la perpetuidad aceptada somos enamorados, prescindiendo firmemente al destierro y a la soledad, por ajeno a nosotros, amantes desesperados; saborea el rojo de mi cuerpo y de a sorbos devora mi soledad querida amante de la melancolía.
Perplejidad abusada cuantas piedras cayendo por la ladera, nos intriga la razón y profana de ella las lágrimas derramadas por la naturaleza infinita, distancia abandonada de horizonte mío venturosa la llama que nunca aísle.
Eternos viajantes de caminos antes olvidados, hallamos en ellos nuestra gracia, la que exigimos para recordarnos, para volvernos a encontrarnos; mis recuerdos vienen a razón de tu espíritu, al lecho de tu vida y a la divinidad de tus ojos, las ventanas de tu alma.
—  ¿Porqué para siempre?