tendida

Antes de tres lunas volveré a por ti, antes de que me eches de menos. Dejaste vías muerta tendidas al pasar, nunca te he esperado tanto.
—  A un minuto de ti  ·  Duncan Dhu

thedarkmoon2161 asked:

un gif de chico acuario,luna en aries y ascendente tauro?plese. podría salir con géminis?y como sabría si se interesa en mi?

Geminis?… pues si n.n/… es perfecto, solo acercate, lo mejor para llegar a un geminis es una larga, tendida e interesante charla sobre algun tema n.n/, les gusta hablar :) y ser escuchados obvio n.n/

Originally posted by sapereaudenow

Así como la sombra está tendida
a los pies de su árbol,
quisiera yo estar siempre junto a ti,
mi amor, mi amigo;
simplemente tenderme, estar ahí,
sobre la hierba que te circunda.
Ser luz que tú desvistes
con tu cuerpo,
no ser tuya, ser tú
en viceversa pura. A tus plantas tenderme y alargarme
y recogerme en ti, como anillito oscuro,
para entonces besarte las raíces,
las más umbilicales y remotas,
las que parte de mí,
de mí… tu sombra.
—  Arábiga de la sombra. 
La sábana tendida


Al permanecer por un lapso de tiempo en soledad y ser testigo de las cosas que ocurren alrededor, se es capaz de imaginar y vislumbrar muchas cosas. A veces cosas tan extrañas que simplemente no es posible imaginar que algo así sea capaz de encajar en el complejo rompecabezas en tu cabeza. La soledad no es una buena compañía se dice y en ocasiones es más bien peligrosa, y puede hacer que una persona común caiga en lo más profundo del abismo de la locura.

Así le ocurrió a James. Para saber un poco más de él, les diré que es un sujeto tranquilo, tiene treinta y dos años, está en muy buena forma, tiene cabello oscuro y le gusta vestirse de blanco. Está casado y tiene dos hijos y si hay una palabra que lo pueda definir con gran exactitud esa es: Responsable.

Sin embargo hasta los más responsables son efecto y consecuencia de las múltiples conexiones eléctricas del cerebro, por lo que él, como todos los que nos consideramos sanos de mente, depende hasta de la más mínima conexión dentro de su cerebro. Basta con que alguna de estas microscópicas conexiones falle para hacer de alguien completamente cuerdo un ser absurdo y sin la más mínima concepción de razón.

Y no estoy con esto juzgando a quienes han sufrido enfermedades mentales ni mucho menos discriminando a mis hermanos que por alguna razón han llegado a este mundo a vivir como la sociedad quiere que vivan, bajo el nombre de; Enfermos mentales, dementes, locos, y demás. Pero el cerebro es una herramienta de doble filo. Al fin y al cabo, dependemos de este órgano, aun misterioso para dibujar y mantener la delgada línea que separa la realidad y la razón de la demencia.

De regreso con James. Él vive en un apartamento en la movida ciudad de Caracas. En una zona muy concurrida y que no se da abasto para contener cientos de puestos que convierten el Boulevard de Sábana Grande en un gran mercado, en el que los ciudadanos provenientes de todos los puntos de la ciudad capital, pueden encontrar prácticamente lo que se les antoje a precios con los que las tiendas no pueden competir. Su apartamento, en el noveno piso de un antiguo edificio, tiene un ventanal que le permite una hermosa vista de las montañas que coronan la ciudad y nos separan del lejano y hermoso mar Caribe. El Ávila se alzaba al fondo orgulloso y de un verde poderoso.

Sin embargo no es en este lugar donde tiene lugar este extraño episodio de la vida de James. Sabrán que durante una temporada, James se encontró sin trabajo, como a algunos les suele ocurrir. Algunos problemas con su jefe y distracciones en importantes mandados le costaron su puesto de trabajo como traductor en una empresa de telefonía móvil que se encontraba en expansión por esta época. Así pues, apurado por remediar su situación de desempleo, James asistió a tantas entrevistas laborales como fue su cuerpo capaz de aguantar, semana tras semana entregando en todas partes su hoja de trabajos en las que destacaban sus experiencias laborales en múltiples empleos anteriores, de los que extrañamente no recordaba las razones que habían dado por finalizada la relación laboral.

Que comprensiva había sido su esposa al enterarse de su despido repentino, ella tenía cerca de ocho años trabajando como escritora en un periódico… ¿Cuál era el nombre del periódico? pensó James cuando se encontró en la recepción de una oficina en la que necesitaban un interprete políglota, era este el quinto día de entrevistas consecutivas. Estaba cansado de caminar tanto por la enorme ciudad de Caracas, recorriéndola de este a oeste. No estaba seguro de cuanto había gastado en boletos de Metro, había hecho tantos viajes que ya al mediodía sentía sus pies latir con fuerza, pero allí estaba él tratando de cambiar la realidad de su situación. Una joven recepcionista recibió su currículum y le hizo pasar a una sala donde había varias sillas de tela, la sala tenía grandes cuadros en las paredes y una alfombra de color azul, ya había allí tres personas que esperaban en silencio. James entró y se sentó en una silla, alejado de los otros, había una ventana que daba hacia el oeste de la ciudad. James se levantó por un momento y miró por la ventana, abajo en la calle pudo ver la estación de metro de Chacao, solo la entrada al Metro, por donde grandes masas de gente entraba y salían. Volvió hacia su puesto y notó que solo quedaba una persona allí sentada, esperó entonces y unos segundos más tarde salió una mujer muy pequeña que vestía un traje negro hasta las rodillas y una flor plateada enganchada en el hombro de aquel vestido. La mujer era de tez oscura y cabello liso, muy delgada y refinada, a James le pareció absolutamente horrible la flor que ostentaba en el vestido.

No prestó mucha atención a las palabras de la mujer, pero el otro sujeto que esperaba junto a él se puso de pie y se fue junto a la mujer a la otra habitación y luego la puerta se cerró. James se encontró solo en la sala, miró sus pantalones de vestir negros, tenía una mancha marrón, probablemente se la había hecho el mismo al sentarse la primera vez en la silla y cruzar las piernas, se limpió con la mano y al levantar la vista observó algo que extrañamente le llamó la atención. En el edificio que estaba frente a él había una ventana por la que se asomaba un tendedero de alambres. Un armazón de aluminio que se apoyaba de las paredes laterales de la ventana y que tenía dos varas que estaban unidas por tres cuerdas de alambre, allí una mujer blanca que llevaba su cabello rojizo amarrado en un moño colgaba una toalla blanca en la que había una mancha roja, una mancha de sangre.

En un principio James no creyó lo que estaba viendo, no podía ser cierto, era demasiado evidente. Probablemente no era sangre, tal vez era jugo o un experimento, seguramente de algún animal. James se levantó repentinamente y se fue hasta la ventana, pegó la cara del cristal y observó a la mujer que tendía la toalla, pero no era una toalla, era una sábana, una tela muy fina y traslucida, una sábana blanca pequeña. ¿Podía ser el tamaño algo revelador? Se dijo a si  mismo ¿era entonces un bebe?

James se volvió hacia la sala, pero no había más nadie allí, y de pronto se abrió la puerta y de allí salió la mujer de vestido negro, mostrando todas las piezas dentales que podía con su amplia sonrisa.

-Por favor… -Dijo con una voz suave.

James asintió, pero para no levantar sospechas no volvió a mirar hacia la ventana. Avanzó con firmeza fingiendo una sonrisa y entró en la oficina de la mujer. La oficina era un poco más pequeña que la sala en la que había estado y tenía un escritorio de madera, muy parecido al que tenía la recepcionista, había dos sillas vacías frente al escritorio y detrás de este se sentó la mujer aún con su prominente sonrisa. La oficina tenía una panorámica exactamente detrás del asiento de la mujer y por donde, una vez se hubo sentado James, pudo ver una vez más la mujer en la ventana tendiendo su sábana blanca. Una sábana completamente blanca, sin manchas, limpia y traslucida que jugo por un momento con el viento mientras la mujer del moño la enganchaba al tendedero.

-Mi nombre es Laura, Gerente de personal y encargada de la incorporación de trabajadores. -Dijo la joven sin dejar de sonreir a James que permanecía concentrado en el tendedero del edificio de en frente. -Tengo que admitir que su curriculum es impresionante, me gustaría hacer algunas preguntas.

James asintió tratando de parecer normal ante su entrevistador.

El teléfono sonó y Laura atendió de inmediato excusándose con su entrevistado.

“Dile que me espere un minuto” Dijo después Laura disimulando su excitación, aunque James no se percató en absoluto de esto, él seguía interesado en la imagen de la mujer pelirroja que tendía sus sábanas.

-¿Puede decirme cuál fue su último empleo? -Preguntó Laura.

-Trabajé para Omniphone. Casi un año. -James dejó de mirar a la ventana por un instante y se dirigió a la entrevistadora.

-¿Y cuál fue la razón de su despido? -Volvió a preguntar la mujer.

-Eh… tuve problemas con mi jefe. -Explicó él sin el más mínimo interés en dar detalles.

Laura emitió una gran sonrisa y más tarde el teléfono volvió a repicar. La mujer lo atendió.

-Está bien… ya voy. -Terció. -Le ruego que me disculpe. -Dijo 

levantaádose de la silla. -Tengo que atender una situación…

La mujer rodeó su escritorio y salió por una puerta que estaba en el extremo opuesto al ventanal, una puerta que James no había visto y que era por la que probablemente salían todos después de ser entrevistados.

Entonces se volvió una vez más hacia su imagen al otro lado de la ventana, aquel extraño cuadro lejano en el que aquella mujer había perpetrado algún crimen que intentaba ocultar de los ojos espías de James.

Se levantó y se acercó a la ventana tratando de dar con lo que ocurría dentro de aquel apartamento. Las demás ventanas, que seguramente eran del mismo apartamento estaban cerradas y no se podía ver nada a través de ellas pues eran texturizadas, solo había un lugar por donde ver, el único lugar que James tenía para averiguar que había ocurrido dentro.

La mujer de cabello rojizo tenía una bata rosada y continuaba tendiendo su sábana blanca en el tendedero luchando contra la fuerza del viento que hacía volar la blanca y traslucida tela. James bajó la mirada, nadie veía a la extraña criminal tendiendo la sábana, cómo era eso posible, solo él estaba pendiente de lo que ocurría en esa ventana, solo el conocía la mente criminal de esa mujer, se vio el pantalón, estaba sucio otra vez. James escudriñó con la mirada dentro del apartamento, al tiempo que se sacudía el sucio del pantalón, estaba oscuro, había una planta y allá más lejos, donde su mirada no daba más, vio algo, una punta metálica. Eso era todo… una tijera, tal vez un cuchillo, el arma homicida, esa mujer había cometido un crimen, ya no había nada más que negara aquella realidad a James, pero continuó observando desde allí a su cuadro.

La mujer continuaba allí tendiendo la blanca pieza sobre los alambres, ¿Por qué lo hacía? ¿Qué intentaba? si lo que quería era confundir a la gente se había equivocado con él, James sabía lo que había hecho y no iba a creerse el cuento de que aquello era su ropa recién lavada. No era una buena mentira, no para él, el sabía que detrás de imágenes simples como esa se encontraban los más terribles crímenes del mundo. ¿A quién habría matado? de pronto como una corriente fría de aire se estrelló frente a él la idea de un accidente. ¿Un accidente? no… lo habría denunciado su hubiera sido un accidente, tal vez en defensa propia había herido a alguien. Lo pensó por un momento, pero luego una vez más vio la sábana volando con el viento de la tarde, un viento cargado del humo de los muchos carros que transitan por las avenidas, humo con plomo, sin plomo, aire caliente y frío y entonces pudo ver a la mujer a los ojos, esos ojos fríos y calculadores, malignos. Ella estaba a muchos metros de él, pero desde allí James la vio esbozar una sonrisa maliciosa con sus labios finos. Unas manos gordas y de largas uñas sostenían aún la sábana blanca tendiéndola sobre los alambres del tendedero. 

-¡Señor James! -Exclamó una voz detrás de él.

James se volteó asustado, en la habitación habían entrado Laura y la recepcionista que lo miraban alarmadas.

-Quiere hacer el favor de sentarse. -Repuso la mujer.

La recepcionista salió de la habitación al tiempo que James regresó a su asiento sin decir nada, Laura se sentó y lo miró con un poco de duda.

-¿Se siente bien? -Preguntó la entrevistadora.

James suspiró y luego asintió, tenía la mirada fija en la mesa de madera, luego levantó la vista. Laura se había sentado y con el respaldo de la silla bloqueaba la imagen de la mujer del edificio del frente. Esto permitió que por unos minutos James pudiera calmarse.

La entrevista, resultó como todas las demás que ya había tenido tanto en aquel largo día como en los días anteriores, James respondió a todas las preguntas pero siempre recordaba a la mujer que tendía la sábana en la ventana del frente. Al finalizar la entrevista unos minutos después la señora Laura se levantó y le dio la mano a James que al levantarse pudo ver una vez más por la ventana.

Para su asombro y espanto había una larga sábana tendida en la 

ventana y la sangre goteaba abundantemente por las puntas que quedaban al aire. James dio un grito de terror lanzándose de espaldas a la pared, la mujer que estaba tendiendo la sábana lo miraba desde allí, con sus ojos calculadores, con su sonrisa maliciosa y sus brazos cruzados.

-¡¿Qué es lo que ocurre?! -Preguntó en voz alta la entrevistadora.

James señaló a la ventana y a la sábana que estaba tendida en el edificio de en frente, pero Laura no pareció ver nada.

James se levantó del suelo donde yacía y se acercó decididamente hacia la mujer, le aferró el rostro con ambas manos y se la llevó con fuerza hacia la ventana.

-¡No la ve a ella y a su sábana llena de sangre! -Exclamó pegando el rostro de Laura del cristal. -¡No ve que es una asesina! ¡Está loca, es una criminal! -Gritó después.

James no obtuvo sino un grito desgarrador de Laura, al que más tarde se sumó el de la recepcionista. James unos segundos después sintió que era jalado por alguien a quien golpeó con gran fuerza sin saber de quien se trataba.

-¡Vean! ¡Es una asesina! -Gritó una vez más.

Luego recibió un fuerte golpe que lo hizo soltar a Laura, volvió la vista a la ventana del edificio del frente pero no había nada allí. La ventana estaba abierta y había un armazón metálico que servía de tendedero, pero estaba vacío. Hubo silencio por un minuto y luego la situación se calmó, James se irguió.

-Pero… yo la vi. Estaba allí. -Dijo en susurros.

Laura hizo señas a la recepcionista que más tarde salió de la sala. James se volvió a su entrevistadora.

-Ella estaba allí, había sangre. -Volvió a decir.

-No… no hay nada. -Dudo Laura manteniéndose a distancia de su atacante.

-Ella los mató… -Murmuró finalmente James.

No hubo recuerdos después de esta situación dentro de la mente de James, luego se encontró en un cuarto, con sus brazos amarrados a su cuerpo, sin poder moverse, llevaba una camisa de fuerza blanca, estaba sentado frente a alguien, su esposa que hacía un increíble esfuerzo por no llorar.

La mujer no dijo nada, se levantó y se fue hasta donde estaba un doctor junto a la atacada; Laura.

-¿Nunca se dio cuenta de este estado? -Preguntó el doctor a la esposa de James.

-No. -Respondió ella. -Pasaba mucho tiempo fuera de casa.

-Tengo algunas cartas… -Dijo el médico. -Que encontraron entre sus papeles. Cartas de despido.

Laura las tomó, aún con duda, su cuello estaba enrojecido y su cara maltratada por el repentino ataque de James.

-Locura temporal, inestabilidad mental, problemas mentales. -Leyó pasando las cartas una tras otra. -¿Como es que nunca atacó a nadie?

El médico negó con la cabeza.

James fue recluido en una institución que no le iba tan mal, a su parecer, podía vestir de blanco siempre y las habitaciones eran siempre acolchadas. Además sabía que allí no lo iba a buscar la mujer de aquel apartamento que tendía la sábana. Se sentó recostado de una de las paredes y algo le llamó la atención, tenía sucio, una mancha marrón en el pantalón.

CIELOS OPORTUNOS"

Entre estas cuatro paredes con una puerta invisible y un techo sin estrellas,intento apaciguar las fuerzas de mi lozanía.
En esta cama sin soporte,tendida por los suelos,llena de mantas y pobre del calor,procuro calmar las palabras de esta lucha,intento canalizar los llantos insonoros de ese amor invisible que no se puede palpar pero que es existente y se percibe desde las letras de los labios.Ese amor guerrero que mata,pero que al mismo tiempo,sigue la batalla y perdura en el horizonte,ese amor rebelde que salvajemente te mantiene en mí y no me deja olvidar.Ese amor callado entre el silencio de la distancia que se transmite telepáticamente.
Ese amor escondido que juega al escondite en un bosque de recuerdos que llevan consigo los troncos de los árboles de ansiosa ambición y las hojas naturales de la oportuna coincidencia.Esto ha sido un amor paralizado por la escarcha de la espera y el hielo del temor.
Estamos sólo a un paso de la posible oportunidad,pero no hay valor a darlo ya que el fuego quema,marca la piel,abrasa el alma y calcina memorias duraderas.Y ya hemos vivido los volcanes de dudas y el sufrimiento no debe aparecer más.
Una lucha entre bandos que procede inevitablemente y no consigue ver la luz por ninguna parte,unas veces llega,pero luego se va,se pierde,en un destello efímero desde el que puedo ver el cielo abierto y el regalo del saber.Todo es un continuo combate entre el renacer de las ideas en la mente,algunas liberadoras se construyen,otras en cambio son crueles que torturan,llegan removiendo los sentidos,hirviendo la sangre y enervando las heridas,y el otro bando más delicado pero eterno líder,el corazón.Algunas veces fuerte,otras débil,otras maltratado,otras muchas de segunda mano aunque solo esclavo de una gran historia por muchas flechas atravesadas que lleve.Por muchas espadas que lleve clavadas intenta seguir latiendo,él es el que enternece lo más profundo del alma con tan sólo una ilusión.Tan sólo queda seguir caminando sin pensar por esta amplia constelación llena de posibilidades,será complicado no pensar pero el corazón no piensa y late.

—  La joven bohemia
Tu  en mis letras

Mi ventana abierta

Boca hacia la noche

Te llama en silencio

Mi ventana abierta

siempre esperándote


Desandar las sendas

Que pisamos juntos

Comenzar de nuevo

Madurar el fruto

Contigo el mundo

nos va a quedar chico


Recortar renglones

de las viejas cartas

Para hacerlos nuevos

Caigan donde caigan


Sentir en la noche

La cortina se agita

Me perfumas el cuerpo

Eres intima caricia

Mi ventana abierta

ya no está desierta


Vi crecer contigo

la pequeña semilla

que un día plantamos

Luego nos enteramos

que era Amor lo que

regamos


Se apagaron los leños

que en el hogar ardían

Solo quedan tus brazos

donde abrigarme


Ven a reparar con tus labios

las heridas por las que sangro

todavía


Una calle oscura y fría en el

dintel de la puerta una luz tibia

Tu mano tendida y tu sonrisa

En la noche fría me diste abrigo


Cuando Tu no estás

Es como poner en «pausa"

la vida


Ay Muchacha de las bellas letras

Tu me propinas inspiración

a hermosos golpes de amor


Calma me pides

No mas pasión por favor me dices

Es que mi delicada rosa necesita

reposo

Y me suplicas con los ojos


Yo solo quiero amarte

despacito De a poquito

Toda entera Toda eterna


Anhelo locamente

caber entero en la

copa de la que beben

tus labios


Al fin he comprendido

porque rugen las olas

cuando en tu cuerpo rompen

Son los mismos rugidos que

tus besos me provocan



Vigor de acero que en tu aro

acoges

Quema Desgarra Permites

Gimes Estremecida

Fluyes El fuego bañas Calmas

Tu

Seré tu consuelo

Cuando sientas que no podes, cuando el miedo te consuma, cuando el frío hiele tu alma, cuando se te derrumbe la sonrisa, cuando tus lagrimas se acaben, cuando tu cabeza no pueda ,cuando tus ojos decidan bajar la mirada, cuando todas tus esperanzas se esfumen, cuando tu aliento se lo lleve en vano el viento… Mira hacia un costado, tenes una mano tendida, nunca voy a dejarte caer

El nudo...

El nudo en la garganta aprieta, ocupa, impide. Crece, junto con el miedo y las dudas. Persigo respuestas, caminos, espacios y manos tendidas, que encajen y no repitan errores. El pasado es, a veces, un lugar terrorífico. Otras veces, el paraíso.

Quizá no debería. Pero el pasado está ahí. Con todas las incógnitas, las peguntas, los reproches.

Me cuesta respirar. Llorar. Compartir y hablar. Me cuesto y soy una compañía difícil. No soy de fiar y me temen. Me preocupo, tan desorientada, tan nostálgica y sola. A veces tan triste…

Me duele esta etapa tan indefinida en la que no me reconozco, tan larga, tan cruel. Me duele el alma…

Cae grúa en Nueva York; un muerto y dos heridos graves

NUEVA YORK (AP) — Una enorme grúa de construcción que estaba siendo bajada en medio de una tormenta de nieve se desplomó el viernes en una calle de Manhattan, matando a una persona en un coche estacionado y dejando tres heridos por los escombros esparcidos, informaron las las autoridades.

La pluma caída de la grúa ocupó toda una intersección, aplastó los techos de varios automóviles estacionados y acabó ocupando buena parte de una cuadra después del accidente, ocurrido alrededor de las 8:25 a.m. en el barrio de Tribeca, a unas 10 cuadras al norte del World Trade Center.

“Fue frente a mi ventana”, dijo el vecino Robert Harold. “Fue un estruendo. Se sintió la vibración del edificio. Miré por la ventana y la vi caída en la calle”.

Harold dijo que una persona quedó atrapada en un auto y varios transeúntes intentaban ayudarla. También vio a una persona tendida en la calle.

La pluma aparentemente chocó en los edificios durante la caída. Un techo mostraba daños y había trozos de concreto y madera en la calle.

La cabina de la grúa estaba volcada en la calle con las orugas hacia arriba. El metal rojo de la pluma se alzaba en una intersección junto a un cartel verde.

Un empleado administrativo de la empresa propietaria de la grúa, Bay Crane, dijo que se investigaba el accidente y se negó a dar detalles. Tampoco quiso identificarse.

Al menos tres cuadras fueron cerradas al tráfico y se evacuaron los edificios vecinos. Se dijo a la gente que llegaba a trabajar que regresara a sus hogares.

Los trenes del metro no se detenían en las estaciones vecinas.

Parpadeo. También lo había olvidado. Despierto de nuevo. Todo se siente más pesado. Ahora siento como moretones los golpes de las palabras que habían quedado tendidas en el aire invisible de la habitación después de que él las escupió con su mal genio. Encuentran su destino en los vellos erizados de mi cuerpo y se sumen a una explosión final; mueren en mi superficie dilatada, agrietada. Mueren. Se deshacen de su subestimada fuerza, se vuelven humo junto con las cenizas del fuego apaciguado de la ira.

Reacción ante la derrota de lo inevitable.

Guerra vida

Nada por lo que luchar me queda
tendida en el campo de batalla
sé que perderé la guerra
Ya no importa ya dónde vaya

Siento que me ha alcanzado
la bala en el pecho mismo
Alguien grita ‘cazador cazado’
mientras ruedo hacia el abismo

Diles que perdí mis fuerzas
y que pisé aquella mina escondida
Cuéntale a quien sea que rezas
que la vida la doy por perdida

Nada por lo que luchar ya queda
Sé que no alzaré de nuevo el vuelo
Nunca más correré por la alameda
 mi cuerpo será cubierto por el velo

Cae grúa en Nueva York; un muerto y dos heridos graves

NUEVA YORK (AP) — Una enorme grúa de construcción que estaba siendo bajada en medio de una tormenta de nieve se desplomó el viernes en una calle de Manhattan, matando a una persona en un coche estacionado y dejando tres heridos por los escombros esparcidos, informaron las las autoridades.

La pluma caída de la grúa ocupó toda una intersección, aplastó los techos de varios automóviles estacionados y acabó ocupando buena parte de una cuadra después del accidente, ocurrido alrededor de las 8:25 a.m. en el barrio de Tribeca, a unas 10 cuadras al norte del World Trade Center.

“Fue frente a mi ventana”, dijo el vecino Robert Harold. “Fue un estruendo. Se sintió la vibración del edificio. Miré por la ventana y la vi caída en la calle”.

Harold dijo que una persona quedó atrapada en un auto y varios transeúntes intentaban ayudarla. También vio a una persona tendida en la calle.

La pluma aparentemente chocó en los edificios durante la caída. Un techo mostraba daños y había trozos de concreto y madera en la calle.

La cabina de la grúa estaba volcada en la calle con las orugas hacia arriba. El metal rojo de la pluma se alzaba en una intersección junto a un cartel verde.

Un empleado administrativo de la empresa propietaria de la grúa, Bay Crane, dijo que se investigaba el accidente y se negó a dar detalles. Tampoco quiso identificarse.

Al menos tres cuadras fueron cerradas al tráfico y se evacuaron los edificios vecinos. Se dijo a la gente que llegaba a trabajar que regresara a sus hogares.

Los trenes del metro no se detenían en las estaciones vecinas.