temporada baja

Con un té frente a él y la mejor mesa de la cafetería, comenzó a ver el partido del día. Era temporada baja, pasaban pocos amistosos y bastantes repeticiones, pero el Chelsea no era algo que pudiera perderse. Era el segundo tiempo del partido, cuando se percató de alguien que tomaba el control de la tele—Ni se te ocurra cambiarle—Alzó su voz tras darle un trago a su bebida y sin  despegar la mirada del contrario—A menos que quieras que sean tus últimos segundos con vida—Y no, no bromeaba, quizá exageraba, pero hablaba con seriedad en su tono y en su mirada.