tayrona

TAYRONA – COLOMBIA

El Parque Nacional Tayrona es uno de los puntos turísticos más visitados de Colombia, tanto por turismo local, como por extranjeros. Queda muy cerca de Santa Marta y se puede llegar en buses que salen desde el mercado, en el centro de la ciudad.

Nuestra visita al parque fue programada con anticipación ya que Anto lo había visitado en unas vacaciones pasadas y aseguraba que el precio de la entrada, más que costosa para el presupuesto de viajero, valía la pena. A nuestro recorrido al parque se suma el grupo de amigos que hicimos en San Gil y Bucaramanga, por lo tanto, fuimos 8 personas con ganas de pasar una distendida y agradable estadía en el Tayrona.

Nos quedamos acampando en Cabo San Juan, luego de una caminata de dos horas a través de la selva. El lugar es verdaderamente hermoso, los atardeceres en ese mar “frio” ( no conocen Mar del Plata) rodeado de selva, con playas casi vírgenes, acompañado de un grupo de amigos, que por más que nos conocíamos hacía tan solo 15 o 20 días, ya nos habían adoptado como unos, haciendo de Tayrona un bello recuerdo.

Por cuestiones de obligaciones laborales, los chicos nos abandonaron al tercer día y decidimos conocer Playa Brava, a unas tres horas de caminata, en la cual pasas por “Pueblito”, una aldea de aborígenes de la zona, cuyo hábitat se extiende desde el mar, hasta Sierra Nevada a unos pocos kilómetros de allí.

La caminata fue agotadora y el calor húmedo del lugar hizo de nuestras remeras dos trapos de piso sin escurrir. Trepando rocas y lomadas, con las mochilas a cuesta, refrescándonos en cada arroyo que nacía entre las piedra, llegamos primero a Pueblito y luego a Playa Brava.

Pueblito no nos mostró mucho y lo que nos mostró no era lo que esperábamos. Playa Brava cumplió con lo que respecto a su nombre anuncia, una playa muy peligrosa, donde se hace imposible meterte al mar a nadar y con la advertencia que en el día anterior, se ahogó un turista luego de esperar dos horas a que llegue un rescate.

El sitio no nos gustó y sin perder tiempo, emprendimos nuevamente viaje, otra maratónica caminata de 3 horas y media para salir del parque. Otra vez la selva y las lomadas nos dieron un poco de su castigo.

Llegamos a la ruta y encontramos un almacén donde vendían coca cola helada, transformando el momento en el mejor del día, ya que desde temprano que solo contábamos con 2 litros de agua que fueron consumidos a cuenta gota durante todo el día de caminata.

Ya saciada nuestra sed, con las piernas totalmente doloridas y la espalda pidiendo cambio, emprendimos viaje para Palomino, satisfechos de haber recorrido el parque Tayrona de punta a punta y de haber disfrutado de un hermoso fin de semana con amigos.