tatuajes lindos

Una carta para ti.

Me pregunto si la gente me recuerda, si saben que sigo existiendo, o que si saben que soy la misma suicida que solía escribir sobre sus problema y depresión. Porque ha habido ocasiones en las que yo misma olvido quien fui, y por las cosas que pase. Pero existe algo que siempre termina por recordarme todos los malos momentos, mis cicatrices, y mis marcas. Saben, en ocasiones ni siquiera recuerdo tenerlas. Aunque ya con el tiempo han ido desapareciendo poco a poco, siguen hay, y se que algunas de ellas jamas se irán, y por una parte me alegra saber que estarán hay para acompañarme toda la vida. Serán un recuerdo, una marca en mi, mi propio tatuaje, que me recordara que la vida no siempre es mala, que siempre se puede salir de los problemas siempre y cuando tu lo quieras y lo intentes. Es increíble como es verdad ese dicho que dice “el tiempo loco todo”, incluso tu corazón, tu mente, y tu alma. Aun cuando ya he crecido y el tiempo ha pasado, sigo siendo una loca suicida, que algún día pensó que el final a mi vida seria la solución. Ahora estoy felizmente de no haber terminado con mi vida, porque jamas hubiera podido vivir por todo lo que he pasado desde mi ultima crisis y mis ultimo cortes. No dire que todo es felicidad ahora, porque aun sigo teniendo rato malos, y días malos, pero creo que he entrenado mi mente  para poder reacciona mejor a las caídas. Y cada vez que vea hacia mis brazos o mi piernas, puedo ver los lindos tatuajes que la vida me dejo, la vida de una adolescentes que pensó que cortarse solucionaría todo, aunque lo único que hacia era liberar el dolor de la manera incorrecta. He aprendido que por mas difícil la situación, la lección sera mas grande y por lo tanto tu aprendizaje. Aprende de cada error, de cada caída, de cada corte y cada lagrima, no dejes que pasen en vano. Te aseguro que algún día, todo tendrá sentido. Te lo dice una Loca Suicida. 


soy-una-loca-suicida. 

Tatuajes para los signos
  • Aries:

Muestra tu carnero interior mágico y brillante con este pequeño tatuaje de colores


O puedes mostrar la magnifica constelación que eres si lo llevas en tu dedo.


  • Tauro:

Este fantástico diseño hace que tu torso luzca elegante y sensual

Puedes decorar tus manos con este sencillo diseño

  • Géminis:

Si usas esta constelación en cualquier parte de tu cuerpo lucirá precioso

Con esta silueta puedes lucir a tus gemelos internos

  • Cáncer:

Las chicas nacidas bajo el signo de cáncer son creativas, así que definitivamente amarán usar este tatuaje. Un cangrejo es perfecto para representar a este signo.

No tiene que ser siempre estrellas las que representen la constelación de este signo, también pueden ser puntos y líneas que te harán lucir perfecta y minimalista.

  • Leo:

Este lindo tatuaje incorpora el nombre y el signo, así que nadie se confundirá sobre lo que es cuando te observe.

Este león es tan simple, pero al mismo tiempo tan realista que definitivamente lo amarás.

  • Virgo:

Este diseño que se oculta en la espalda es perfecto para todas las chicas nacidas bajo el signo de virgo, ya que son conocidas por ser tímidas.

Este mándala incorpora perfectamente el signo de virgo.

  • Libra:

Las líneas de este diseño minimalista hacen que el tatuaje tenga el equilibrio perfecto, al igual que las chicas del signo libra.

Nunca querrás ocultar tus tobillos con este fresco y divertido tatuaje que representa el equilibrio de una libra.

  • Escorpio:

Tatuarse en la zona de las costillas es perfecto para un tatuaje como este.

Este colorado y feroz escorpión es perfecto para las chicas nacidas bajo este signo.

  • Sagitario:

Las chicas sagitario son vibrantes y emocionantes, así que este tatuaje es perfecto para ellas.

De esta forma mostrarás la constelación de sagitario de una forma sencilla y hermosa.

  • Capricornio:

Este sencillo y simple tatuaje te hará portar tu signo de una forma orgullosa.

Esta pequeña cabra que representa el signo de capricornio muestra lo complejo, elegante y hermoso que son las chicas que llevan este signo en la sangre

  • Acuario:

Este tatuaje muestra lo frescas que son las chicas acuario. La separación de las líneas le da un efecto más lindo y sencillo

Las constelaciones no siempre tienen que ser hechas con líneas unidas, también pueden funcionar si son sólo los puntos, así le darán un significado mayor.

  • Piscis:

Un tatuaje en el empeine del pie es una gran forma de rendir homenaje a tu signo

Los peces son una representación perfecta para este signo.

Duraznito-.

Quiero verte,
tenerte de frente.
Verte a los ojos
y estremecerme.
Que sin tocarte me pongas nerviosa
y que al tocarte sientas mis nervios
por mis manos temblorosas.
Quiero besarte,
ver tus lunares -tus más lindos tatuajes-.
Susurrarte lo que siento por ti
y todo lo que me haces sentir.
Quiero verte,
quiero un roce.
—  Quiero un roce, Erika Boté
777 Tatuajes [OS/Wigetta]

Me pidieron para imprimirlo así que lo subo acá ♥

*-*-*-*-*

Martes 6 de mayo del 2014.

—¿Que tanto ves? —Espetó molesto el chico al notar la mirada de una chica sobre él.

—Yo ummh-Lo siento. —Se disculpo con algo de miedo por la mirada intensa de el chico de ojos cafés.

El chico la ignoro y continuo su travesía hacia el salón de clases. La mayoría de las personas se volteaban a verlo, sus vestimenta negra, piercings y múltiples tatuajes, lograban llamar la atención de sus compañeros.

Nadie se atrevía a cruzar miradas con él. El chico tenia un aspecto que lo hacia lucir sombrío y misterioso. Provocando que se formularan varios rumores acerca de practicas satánicas que realizaba; lo cual era un simple rumor.

No tenía amigos y parecía estar bien solo. La mayoría del tiempo, iba con sus auriculares puestos y se sentaba solo en un lugar alejado de todos. Caminaba con el ceño fruncido, sin embargo sus ojos parecían ocultar algún tipo de melancolía. Sacaba buenas notas, y algunos profesores pareciera que le tenían algún tipo de miedo o respeto por sus ropas.

Su nombre es Samuel De Luque, el chico que no sonríe, el que no habla con nadie y el chico raro, al que la mayoría teme.

El chico caminaba con un su cabello de un leve morado, con sus manos dentro de sus pantalones negro ajustados a su cuerpo. Las mirabas de las personas seguían sobre sus brazos que llevaba al descubierto, enseñando sus coloridos tatuajes.

—Tomen asiento. —Pidió el profesor llamando la atención de sus alumnos.

Samuel, como era de esperarse, se sentaba al fondo, en la esquina, a un lado de un asiento que siempre estaba desocupado y se quedaba callado; prestando atención a clases.

—Hoy tenemos un nuevo compañero. —El profesor dijo haciendo referencia al chico que tenía a un lado.

Samuel observo vagamente al chico y su atención, al igual que la de todos los presentes, se centro en la corona con flores de color rosado y anaranjado que adornaba su cabello.

Samuel escucho como murmullos se formaron cuando el chico sonrió. —Shh. —Chistó el profesor provocando que sus alumnos callaran. —Guillermo, siéntate… —El hombre vio periféricamente el lugar y señalo el asiento vació —Junto a Rubén y Samuel.

El chico asintió y camino hacia el lugar que él profesor le indico. No pudo evitar posar la vista en los bonitos colores de los brazos de Samuel y sonreír. —Hola. —Le dijo el chico con entusiasmo.

Samuel lo miro de abajo hacia arriba y miro hacia otro lado. Guillermo hizo una mueca al ver la actitud descortés del chico y se sentó.

El solo quería decirle que sus tatuajes eran bonitos

Samuel anotaba lo que el profesor copiaba en la pizarra mientras Guillermo dibujaba flores en su agenda. Guillermo, tenía una rara afición con las flores y colores.

La clase parecía no acabarse para el chico de las flores, quien solo quería que timbrara para salir del lugar y poder hacer amigos.

El timbre por fin se hizo escuchar y todos dejaron sus lápices para dirigirse a la cafetería. —Emm hola, mi nombre es Guillermo. —Dijo el chico con una sonrisa tímida.

La chica soltó una risa observando la corona de flores de Guillermo y le preguntó a modo de burla —¿Donde compraste esas flores? —Las chicas que la acompañaban también rieron.

Las mejillas de Guillermo tomaron un leve color rosa como el de las flores que traía —Um, mi madre trabaja en una florería.

—Oh, tu mami te la hizo. —La chica rubia continuo tomándole el pelo y Guillermo le contesto —Si, ella las hace y siempre me deja escoger una.

—¡Que tierno de su parte! —Exclamo con ironía. —¿Por qué no te vas donde tu mami y le pides que me haga una?

—Emmm, claro. ¿Por qué no? —Respondió con inocencia Guillermo, ganándose la risa de las chicas de nuevo.

—¿Por qué no vas ahora? —Guillermo la miro confundida explicándole —No puedo ahora, tenemos clases. —Las chicas continuaron riéndose.

—¿Por qué no te pierdes mariquita? —Guillermo observo a la chica y comprendió el mensaje.

—Lo-lo siento. —Tartamudeo alejándose de las chicas que se reían de la ingenuidad del chico.

Guillermo continuo buscando un lugar donde sentarse hasta que el timbre volvió a sonar, suspiro, algo desalentado al ser rechazado por sus compañeros a pesar de haber sido amable.

El chico se sentó en su lugar cuando el chico tatuado ya se encontraba en su asiento, con su cabeza recargada en su mano izquierda. Guillermo volvió a observar los tatuajes de este y sonrió al ver lo que parecía ser una calavera adornada con unas flores al rededor.

Quería comentarle algo acerca del tatuaje pero el profesor ya había entrado a clase pidiendo silencio para empezar a dictar las clases.

(…)

El último timbre del día se hizo escuchar y Guillermo guardo sus cosas en el morral multicolor, haciendo juego con su colorida cartuchera.

El chico de los tatuajes continuaba guardando sus cosas en su morral oscuro cuando Guillermo paso el marco de la puerta.

—¡Eh, florecitas! —Lo llamo una voz masculina a sus espaldas haciendo que el chico de las flores se girara.

—¿Me hablas a mi? —Pregunto Guillermo observando al chico que tenia junto a él a dos chicos más.

—Ves a alguien mas con flores en su cabeza. —Guillermo miro hacia sus lados y negó. —¿Te gustan las flores?

Guillermo asintió entusiasmado y le pregunto —¿A ti te gustan?

El chico soltó una carcajada y le respondió —Las flores son para niñas y maricas.

—Oh. —Respondió Guillermo algo nervioso e incomodo al ser rodeado por los tres chicos.

El chico acerco sus manos a Guillermo intentando quitarle su corona pero este lo esquivo. —Quitenle eso al marica. —Le indico el chico a sus amigos.

Samuel observo la escena sin intervenir, la verdad no era la primera vez que veía a aquellos chicos molestar a alguien.

—¡No!¡No! ¡Si la tomas así romperás las flores! —Exclamo Guillermo cuando le quitaron a la fuerza su corona. —Por favor, la hizo mi madre. —Suplico haciendo reír a los tres chicos.

Samuel suspiro al ver al patético chico tan exaltado por unas simples flores, se acerco al chico con la corona y se maldijo a si mimo antes de decirle —Devuélvanle las flores.

Los chicos dejaron de reír al ver a Samuel; parecía que habían visto un fantasma Inmediatamente le entregaron las corona de flores al chico y se alejaron rápidamente, intimidados ante la mirada asesina de Samuel.

—¿Estas bien? —Preguntó Samuel observando los ojos cristalizados de Guillermo mientras observaba los pétalos de las flores esparcidos por el suelo.

—¿Por qué hicieron eso? No le hice nada. —Dijo antes de agacharse empezando a recoger los pétalos rosas y anaranjados del piso.

—Porque son unos idiotas aburridos. —Le respondió encogiéndose de hombros.

El chico de las flores lo observo a los ojos y algo se removió dentro del chico tatuado al ver la sonrisa triste de Guillermo. —Gracias. —Le agradeció. Samuel atino a asentir al verlo tan vulnerable y se fue del lugar con prisa.

Miércoles 7 de mayo del 2014.

Guillermo se adentro al instituto con una corona de flores, pero esta vez con unas hermosas margaritas que hacia resplandecer su rostro.

Busco al chico tatuado con la vista logrando encontrarlo fácilmente a solo unos metros de él, con unos audífonos puestos mientras guardaba sus cosas en su casillero.

—¡Hola! —Lo saludo efusivamente Guillermo. Samuel miro al chico a su lado y se quito sus audífonos.

—Hola. —Le respondió de manera neutra.

—Toma. —Le dijo el chico extendiendo un ramo de tulipanes morados frente a este.

—¿Son para mi? —Pregunto el chico observando la sonrisa en el rostro del menor.

—Si, son moradas como tu cabello. —El chico no dejaba de sonreír y Samuel tomo el ramo de tulipanes. —Son una forma de agradecerte por ayudarme ayer. He visto las flores e inmediatamente pensé en ti. —Comento rascándose la nuca.

—Emmm, te agradezco el el detalle pero no era necesario. —Dijo Samuel mientras Guillermo negaba.

—Por favor consérvalas. —El chico de los tatuajes soltó un suspiro y observo a las personas a su alrededor quienes observaban atónitos la escena.

—Bueno… Gracias, las conservaré. —El chico de las flores sonrió satisfecho.

—¿Cual es tu nombre? —Preguntó Guillermo entusiasmado.

—Samuel. —Le respondió simplemente.

—Samuel. —Repitió el chico y ese ‘algo’ volvió a removerse en el estomago de Samuel. —Tienes un bonito nombre.

—Ugh, gracias. —Hablo un poco incomodo ante la confianza de Guillermo.

—Me gustan tus tatuajes. Son bonitos. —Dijo Guillermo jugando con sus pies, Samuel tragó saliva y asintió.

—Gracias. —Volvió a agradecer Samuel guardando las flores que el chico le había dado en su casillero, metiendo sus manos en los bolsillos y alejándose del chico sin dejarlo seguir hablarle.

(…)

El timbre que indicaba el receso sonó por todo el instituto haciendo despertar a Guillermo de su mundo de fantasías con flores y arco iris. Observo a su lado y Samuel ya no estaba ahí.

Guillermo imito a sus compañeros yendo a la cafetería.

Suspiro desalentado al ver la mayoría de los lugares ocupados y las personas murmurando cosas mientras lo observaban, seguramente, cosas malas sobre él.

El chico con la corona de margaritas busco con la vista a Samuel, a ver si podía tener suerte y sentarse junto a él. Lo encontró rápidamente puesto que estaba sentado solo comiendo su almuerzo.

Samuel levanto la vista al ver al la figura del chico con flores en su cabeza en frente suya —¿Si? —Pregunto al ver la expresión avergonzada en el rostro del chico.

—¿Te molesta que me siente contigo? —Samuel lo medito un tiempo antes de negar haciendo sonreír a Guillermo.

Samuel se quedo en silencio comiendo su almuerzo mientras Guillermo observaba los diversos tatuajes —¿Por qué tienes tantos tatuajes? —Pregunto curioso.

—Para mantener alejadas a las personas. —Respondió simplemente.

—Oh y ¿por qué? Si tus tatuajes son lindos.

—¿Por qué traes flores en la cabeza? —Le respondió con una pregunta.

—Por me gustan y mi madre dice que me quedan lindas. —Respondió sincero.

—Entiendo porque la gente te huye. —Murmuro Samuel.

Guillermo frunció el ceño —La gente no me huye, solo… Ya tienen a alguien.

—Si, claro. —Contestó con sarcasmo, rodando los ojos.

—Eres descortés. —Le dijo Guillermo.

—Y tu eres infantil, sin embargo, te deje sentarte conmigo. —Le respondió haciendo callar al chico.

Guillermo no entendía porque las personas se alejaban de él o se burlaban. El siempre intentaba ser amable con todos.

Jueves 8 de mayo del 2014.

Risas y más risas retumbaban en los oídos de Guillermo, algunos le tiraban piropos a modo de burla. Todos lo siguieron molestando hasta que se acerco a Samuel.

—Creí que no te gustaba hablar con personas que son descortés. —Murmuro Samuel observando las flores azules que traía hoy Guillermo.

—¿Te gusta mi corona? —Preguntó Guillermo quitándose la corona y enseñándosela. —La hice yo, mi madre me enseño a hacerlas.

—Me gusta el color. —Respondió Samuel logrando hacer sonreír a Guillermo.

—¿Deberás? —Hablo emocionado.

—Me gusta el color, pero no pegan contigo. —Guillermo hizo una mueca y le preguntó —¿Por qué?

—Por que el azul es oscuro. —Contestó con simpleza.

—¿Eso fue un alago? —Preguntó el chico de las flores incomodando a Samuel.

—Claro que no, mocoso. —Dijo recargando su morral en el hombro.

Guillermo frunció el ceño —No soy un mocoso. —Le respondió empezándolo a seguirlo hacia la clase.

(…)

—¿Tienes mascotas? —Le pregunto Guillermo a Samuel rompiendo el silencio mientras almorzaban juntos.

—No. —Respondió el chico de manera cortante.

—Yo tengo una tortuga, se llama Trotuguete. —Le narro el chico entusiasmado.

—Que interesante. —Contestó con sarcasmo el chico de los tatuajes.

—¿No te duele cuando comes? —Preguntó Guillermo respecto a los piercings de Samuel.

—Al principio si dolía, ahora no. —Respondió sin quitar su vista de su almuerzo.

—Oh… ¿Y te gusta el morado? —Preguntó curioso observando los múltiples tatuajes que tenia de ese color en el brazo.

—Si. ¿Ahora podrías hacer silencio y dejar de molestar? —Pidió Samuel cansado de la irritante voz de Guillermo.

Guillermo hizo un puchero y le pregunto con un tono triste a Samuel —¿Te molesto?

—Demasiado. —Respondió Samuel.

—¿Es por las flores? —Volvió a preguntar con ese tono triste que lo hacían sonar como un niño.

—No, no es por las flores. —Suspiro. —Es solo que no me gusta hablar con las personas.

—¿Ni conmigo?

—Contigo menos.

Guillermo soltó un quejido —¿Por qué?

—Porque haces muchas preguntas. —Respondió y el chico de las flores frunció el entrecejo.

—¿Por eso nadie quiere juntarse conmigo? —Pregunto y Samuel  asintió con la cabeza a modo de afirmación —Probablemente.

—Pero si no te pregunto nada tu no me contaras nada. —Samuel se encogió de hombros.

—¿Por qué me hablas?

—Porque eres bonito. —Respondió como si fuera algo obvio haciendo que Samuel casi escupiera su comida.

—¿Qué? —Pregunto Samuel riendo. Era la primera vez que Guillermo veía sonreír al chico de los tatuajes y escuchaba su melodiosa risa.

—Eres bonito, me gustas. —Contesto con completa simpleza Guillermo, logrando incomodar a Samuel quien tenía fuertes movimientos dentro de su estomago parecidos a los de unas mariposas aleteando.

Samuel tomo sus cosas y se fue del lugar dejando a Guillermo confundido. ¿Había dicho algo malo?

Viernes 9 de mayo del 2014.

Guillermo apresuro el paso para poder alcanzar al chico de cabello morado y ropas negras.  Lo tomo por la terminación de su remera y este se volteo a ver al chico con unas flores amarillas en el cabello jadeando.

—¿Qué? —Pregunto de forma fría el chico.

—Hoy almorcé solo porque te estuve esperando. —Le reprocho Guillermo.

—Si, almorcé en el baño.

—¿Por qué? ¿Estas enfadado? ¿Es por lo que dije ayer?

—Si, es por lo que dijiste. Lo mejor será que te alejes. —Dijo apartando las manos del chico del él y continuando el irse del instituto.

Guillermo lo siguió. —Pero yo no quiero alejarme, me gustas, quiero conocerte. —Respondió el chico tomándolo por el brazo.

—Eres un estorbo Guillermo. —El tatuado se quejo alejándose del chico de chico de las flores. —¡No me sigas! —Exclamo sintiendo la presencia del chico aún detrás de él.

—No, no voy a dejar que de seguirte hasta que me des una razón lógica para que me aleje de ti.  —Samuel se dio la vuelta cansado de la actitud del chico.

—Te lastimaré si no lo haces. —Dijo el chico y se dio la vuelta para seguir camino hacia su casa.

Lunes 12 de junio del 2014.

Guillermo se había pasado el fin de semana ayudando a su madre en la florería y había hecho un ramo de flores con colores para darle a Samuel para intentar que este le perdonara, y le agrego un mensaje. Dejo el ramo de flores delante del casillero del chico de los tatuajes, rogando porque nadie las rompiera antes de que el chico las viera.

En cuestión de minutos Samuel entro por la puerta principal, con su casual vestimenta negra y ceño fruncido. Traía como de costumbre sus auriculares blancos puestos con una canción de Hozier a todo volumen.

Soltó un pesado suspiro al ver las flores frente a su casillero y las tomo. Tenían un delicioso olor a lavanda. Tomo el pequeño papel que estaba entre las flores de múltiples colores oscuros.

“Perdóname Samuel, no quise molestarte. Mi hermana me ayudo a hacer el ramo, tiene colores oscuros porque supongo que te gustan. Espero que las conserves. -Guillermo.”

Metió el ramo dentro el casillero y se maldijo a si mismo al sentir ese extraño cosquilleo en su estomago de nuevo.

Camino con sus manos en los bolsillos de sus pantalones hasta la clase y Guillermo ya se encontraba en esta, sentado en su asiento. El chico con la corona de flores le sonrió y Samuel volteo el rostro fingiendo que no la había visto.

Ignoro por completo a Guillermo y se sentó en su lugar esperando a que el profesor llegara. —¿Todavía sigues enfadado? —Pregunto con tono un tono afligido y Samuel  contesto con un “No” sin mirarlo.

—No lo estoy y deja de regalarme flores, tu madre no gasta dinero comprando esas flores como para que me las regales. —Hablo Samuel y Guillermo suspiro aliviado.

—¡Que bueno! ¿Así que hoy almorzaremos juntos? —Pregunto Guillermo con una sonrisa en sus labios.

—Si no hablas esta bien por mi. —Dijo Samuel y Guillermo hizo un puchero logrando hacer reír a Samuel.

Martes 13 de mayo del 2014.

—¡Samuel! —Lo llamo el chico corriendo hacia el chico tatuado.

—¿Qué? —Pregunto Samuel esperando al chico.

—Mira lo que conseguí. —Dijo señalando su hermosa corona con flores blancas.

—Oh. ¿Que bonitas? —Respondió el chico sin entender la emoción de Guillermo por unas simples flores.

—Son mis favoritas, ¡stephanotis!

—¿Estepan-qué?

—Stephanotis. —Lo corrigió. —Suelen usarlas las novias en sus ramos de flores. —Le explico.

—¡Que emocionante! —Exclamó con ironía el chico.

—Mi hermana dice que para su casamiento va a usar estas en su ramo, pero le dije que yo me casaría antes y que si las usaba iba a quedar como una copiona.

—Antes de casarte tienes que conseguir una pareja.

Guillermo sonrió —Ya tengo a una persona en mente para eso. —Dijo y soltó una risita.

Samuel frunció el ceño de alguna manera eso molesto a Samuel, se sentía un poco celoso de la persona con la cual Guillermo quería casarse, pero decidió no hacer comentarios al respecto.

Martes 20 de mayo del 2014.

Habían pasado exactamente una semana desde que Samuel logro sentirse a gusto de la compañía de Guillermo. El chico de las flores era como su perrito faldero que lo seguía a todas partes. Cuando iban juntos todos los miraban raro; Samuel suponía que era por la notoria diferencia entre ambos.

—Mira al mariquita. —Samuel escucho como un chico hacia referencia a Guillermo y Samuel lo miro de mala gana.

—Molestaste a su novio. —Le dijo la chica que lo acompañaba y Samuel quiso reír “¿novio?” ¿Deberás ellos podían lucir como unos novios?

—Yo nunca tuve un novio… —Murmuro Guillermo mientras caminaba a un lado de Samuel, llamando la atención de él chico.

—No me sorprende. —Bromeó Samuel.

—¿Quieres ser mi novio Samuel? —Pregunto Guillermo con inocencia y Samuel paro en seco al escuchar las palabras del chico. El chico de la corona de flores lo miro confundido —¿Dije algo malo?

—¿Cuando me dijiste que te gustaba, de que tipo de gustar hablabas?

—Emm… —Las mejillas tomaron un color carmesí. —De todos los tipos. —Respondió como si estuviera le estuvieran haciendo la pregunta más obvia. —Me gustas tanto como las flores o  incluso un poco mas. ¿Eso esta mal?

Samuel jugo con el piercing de su labio inferior antes de responder —No. A mi también me gustas. —Admitió simplemente y siguió caminando como si nada. Guillermo sonrió.

—¿Nos vemos mañana? —Preguntó Guillermo y Samuel asintió. El chico de las flores tomo a Samuel por su brazo tatuado y deposito un beso en su mejilla. Samuel se sonrojo ante la acción sorpresiva del chico, que se fue dando saltitos y tarareando una canción.

Miro a su alrededor y no había nadie así que puso su mano en donde Guillermo había depositado el beso y sonrió como un idiota.

Miércoles 14 de mayo del 2014.

—¿Te gustan mis flores? —Pregunto Guillermo al mayor.

—Si. ¿Las hiciste tú? —Le pregunto y Guillermo asintió animado. —Están muy bonitas.

—Necesito ir al baño, ¿te quedas aquí? —Pregunto Samuel y Guillermo asintió con una sonrisa.

Samuel se alejo de él y Guillermo continuo comiendo su almuerzo hasta que un chico golpeo la mesa —¿El mariquita tiene novio? —Pregunto el chico riendo y Guillermo tembló al sentir el agarre de otro chico.

—No-no es mi novio. —Tartamudeo el chico algo asustado frente a las sonrisas escalofriantes de los dos chicos sobre él.

—No es una sorpresa, eres un puto marica y rarito, morirás solo. —Dijo logrando hacer sentir mal a Guillermo.

—Ya déjalo. —Intervino un chico con acento extranjero a sus espaldas y los chicos se voltearon al reconocer la voz del chico. —¿Que no escuchaste? —Pregunto y Guillermo lo miro asombrado.

Los chicos chasquearon la lengua y se alejaron de este. —¿Estas bien? —Pregunto el chico de cabello rubio y ojos celestes. Guillermo asintió. —Me llamo James.

—Guillermo. —Contesto el chico de las flores regalandole una sonrisa. —Gracias.

—Puedes agradecerme con una cita, lindo. —Le propuso coquetamente el chico haciendo sonrojar a Guillermo.

Samuel observo atentamente como James le coqueteaba a Guillermo quien parecía algo nervioso e incomodo, y decidió intervenir en la escena. —Lo siento James, pero el no puede salir contigo.

El chico rubio se volteo y lo miro de mala gana. —¿Quien te crees que eres para decidir por él?

Samuel frunció el ceño ante la actitud de James y le respondió —Soy su dueño, así que quítate. —Guillermo se sonrojo ante la naturalidad de las palabras de Samuel. El chico lo miro con desconfianza y se alejo de la pareja.

—¿Eres mi dueño? —Pregunto Guillermo con las mejillas rosadas.

Samuel respondió con un simple —Si. —Haciendo sonreír a el chico de con unas hermosas dalias rojas en el cabello. —Eres mio. —Dijo de forma neutral aunque por dentro su corazón latía de formas desenfrenada.

—Entonces tu eres mio. —Dijo Guillermo sin dejar de sonreír.

—Bien. Si ese idiota te habla  de nuevo, mándalo a la mierda. —Dijo haciendo referencia a James.

—¡No digas palabrotas Samuel! —Lo rezongo haciéndolo reír.

Jueves 15 de mayo del 2014.

—¿Qué? —Pregunto el chico observando como el chico de las flores lo miraba curioso.

—Nada. —Respondió sonrojándose y apartando la mirada. Recordó la charla que tuvo con su madre la noche anterior.

“Si te gusta tanto Samuel, invítalo a una cita.” Fueron las palabras que había utilizado su madre, lo dijo como si fuera algo sencillo, pero Guillermo estaba realmente nervioso por cual sería la respuesta que recibiría.

—Mmh, yo-ugh —Empezó a balbucear el chico.

—El otro día pase por un lugar con flores y me acorde de ti. —Guillermo lo miro confundido. —Si quieres podríamos ir mañana después de clases…

El rostro de Guillermo pareció iluminarse de repente y preguntó —¿Es una cita?

—Emmm. Llámalo como quieras. —Dijo Samuel intentando restarle importancia.

—Es una cita entonces.—Contestó sin poder dejar de sonreír.

Viernes 16 de mayo del 2014.

Samuel se paro delante de la florería, reviso la dirección que le había dado Guillermo para cerciorarse y efectivamente esa era la florería de la familia de Guillermo.

Peino su cabello hacia atrás con la mano y tomo aire antes de entrar al lugar.

Al cerrar la puerta el sonido de una campana sonó y sus fosas nasales se llenaron del olor a perfume que había en el lugar. Todo estaba lleno de flores de diferentes colores.

La mujer que estaba tras el mostrador observo a Samuel acercarse a paso lento hacia ella, mientras parecía observar el lugar.  El chico concordaba con la descripción que le había dado su hijo; cabello morado oscuro, piercings y muchos tatuajes. La mujer le sonrió cálidamente —¿Samuel?

—Emm, si. Buenas tardes. —La mujer sonrió al notar el nerviosismo en el chico de los tatuajes.

—Así que tu eres el famoso Samuel… Mi hijo me ha hablado muy bien de ti. —Dijo con una sonrisa picara. Samuel le regalo una sonrisa a la simpática mujer.

Guillermo aprecio por detrás de la mujer y Samuel sonrió al ver las flores lilas sobre la cabeza de este.  —¡Mamá no me avergüences! —Exclamo Guillermo.

La madre de Guillermo le dio un beso en la mejilla a este y, Guillermo y Samuel se despidieron de esta. El chico de las flores le sonrió al tatuado y ambos salieron juntos de la florería.

—¿A donde me vas a llevar? —Preguntó Guillermo sin dejar de sonreír.

—Es una sorpresa. —Dijo Samuel poniendo su dedo indice en la nariz del chico. —Camina, florecitas.

(…)

—Es aquí. —Dijo Samuel una vez llegaron al lugar.

—¿El Real jardín botánico? Creo haber estado aquí antes, quizás fue en una excursión con la escuela. —Habló Guillermo viendo el lugar con nostalgia.

—¿Te gusta? —Preguntó el chico rascando su nuca expectante.

—¡Si! —Chillo el chico emocionado. —¡Este lugar esta lleno de flores! —Samuel rió observando al chico tan alegre. —¡Mira aquellas son unos claveles! ¡Y aquellas son iris! ¡Y hortensias!

Guillermo parecía un niño en una juguetearía, señalando cada flor y comentándole a Samuel acerca de lo bonitas que eran. Y siendo sincero, Samuel no estaba prestandole atención a lo que decía, porque estaban concentrado en observar las pequeñas facciones del rostro del chico. En como se movían sus labios al hablar, como sus ojos formaban pequeñas arrugas a los lados al igual que los pequeños hoyuelos que resaltaban su sonrisa, en como sus pestañas subían y bajaban de manera similar a las alas de un mariposa y en como sus ojos parecían brillar al verlo.

—¿Te gustan mucho las flores, no? —Preguntó Samuel sabiendo la respuesta.

—¡Si! —Respondió efusivamente.

—¿Y hay algún motivo en particular con tu obsesión?

—Ninguno en particular. —Se encogió de hombros. —Mi madre me crió entre flores, supongo que de ahí vine mi afición.

—¿Tu madre siempre trabajo en la esa florería?

—Dice que es una tradición familiar pero no lo ve como una obligación y yo le creo, luce feliz con las flores. —Respondió Guillermo. —¿Y a ti por qué te gustan tanto los tatuajes?

—Me hice el primero a los doce.

—¿Doce? ¿Tu madre te dejo?

—Ella no se entero hasta que me hice mi tercer tatuaje, se la pasa trabajando al igual que mi padre.

—¿Son empresarios? —Samuel asintió.

—Mi madre casi me mata cuando se entero y mi padre igual. Me enoje con ellos y me hice dos tatuajes más. Y después empece a ir cada fin de semana al tatuador.

—Tus tatuajes son bonitos.

—Gracias.

Guillermo continuo comentándole acerca de las flores y parecía que Samuel estaba en una clase de chino mandarín, puesto que alunas flores tenían nombres realmente extraños.

Una pareja de novios iban tomados de la mano viendo las flores, la chica tenia un hermoso vestido estampado y el chico una sudadera de color verde, haciendo juego con la vestimenta de la chica. Guillermo observo a Samuel quien traía una camisa blanca y unos pantalones negros, definitivamente sus vestimentas no hacían juego.

El chico de la corona de flores sonrió y estiro su mano para que su Samuel la tomara. Samuel tardo unos segundos comprender, pero una vez lo hizo, correspondió el gesto entrelazando sus manos.

Era la primera vez que Guillermo iba de la mano con alguien; excluyendo a su madre cuando niño, y la sensación de protección que le hacia sentir era única, como si tuviera a un príncipe junto a él… Un príncipe punk.

—Tus manos están calientes. —Comentó el chico de las flores. El mayor le sonrió enseñándole sus blancos dientes. —Me gustan tus ojos, son color café.

—Mis ojos no tienen nada de especial, la mayoría los tiene de este color.

—Sí, pero los tuyos son más lindos.

A Samuel le gustaba como Guillermo decía lo que pensaba sin miedo a ser rechazado, era como un niño pequeño, su niño.

(…)

—Gracias por salir conmigo, me divertí. —Le dijo Guillermo jugando con sus pies una vez estaban frente a la florería/casa de este.

—Yo también me divertí. —Respondió el chico tatuado.

—Mañana te pagaré el helado que me compraste.

—Ya te dije que no es necesario. —Bufó. Guillermo frunció el entrecejo.

—Insisto.

Samuel suspiro dándose por vencido —Esta bien… Pero yo elijo la forma de pago. —Respondió con un tono pícaro haciendo sonrojar a Guillermo.

—Ugh, esta bien. —Contestó el chico no muy seguro.

Samuel se acerco al rostro del menor y planto un beso en su comisura de los labios, haciendo que Guillermo se estremeciera al sentir los labios de el chico sobre él.

—Nos-nos vemos mañana. —Dijo Guillermo con sus mejillas ardiendo y su corazón latiendo desenfrenadamente.

—Hasta mañana Guille. —Se despidió el chico de los tatuajes, sonriente ante la reacción del menor.

Lunes 23 de mayo del 2014.

Guillermo vio a Samuel y su cuerpo se estremeció, se sentía entre nervioso y ansioso por simplemente verlo. Había soñado que Samuel lo besaba, con una príncipe de Disney besaba a su princesa y el quería que Samuel lo hiciera, quería que su primer beso fuera con el chico de los tatuajes.

—Ho-hola. —Saludó con timidez Guillemo.

—Hola. —Le respondió Samuel con una sonrisa ladina.

Guillermo se mordió el labio inferior y no dijo nada, Samuel se extraño porque el chico siempre estaba entusiasmado y preguntando cosas, pero ahora parecía tímido.

—¿Que pasa? —Pregunto el chico de los tatuajes tomándolo por el hombro. Guillermo tembló ante el toque y Samuel lo miro extrañado.

—Yo-yo tuve, un sueño co-contigo. —Dijo avergonzado y Samuel rió.

—¿Uno húmedo? —Preguntó Samuel y Guillermo negó rápidamente.

—¡No! —Negó con las mejillas rojas. —En el sueño… Tú, me besabas.

—¿Solo un beso? —Guillermo asintió y Samuel sonrió, su novio era muy inocente. —¿Quieres que te de un beso?

Guillermo aparto la mirada de Samuel y la puso en el suelo, para responderle con un simple “Si”.

Samuel no pudo evitar sonreír y tomo a Guillermo de la mano —Ven. —Dijo prácticamente arrastrándolo hacía fuera del instituto.

—¡Espera, las clases!

—No seas escandaloso, por un día no perderemos nada.

Samuel se paro frente a un parque que había a unas cuadras del instituto, por el que siempre pasaba antes de ir a clases. El lugar estaba vació por el horario.

—¿Para qué vinimos acá? —Preguntó curioso el chico de las flores.

—No iba a besarte con todos esos chismosos alrededor.

—Oh. —Respondió Guillermo sintiendo un burbujeo en el estomago.

Samuel se acerco al chico y lo tomo por sus mejillas las cuales estaban algo calientes. Samuel observo como Guillermo cerro los ojos y sonrió —¿Es tu primer beso?

Guillermo asintió aún con los ojos cerrados. Samuel tragó saliva antes de acercar su rostro al de Guillermo. El chico de los tatuajes observo los rosados labios del menor y cerró los ojos lentamente a medida que se iba acercando. Guillermo sintió el mentolado aliento del mayor chorar contra sus labios, y se estremeció al sentir el frió piercing de Samuel sobre sus labios.

Samuel tomo los labios de Guillermo con suma delicadeza, como si se tratara de algo que se podía romper. Los labios del menor sabían a dulces y el aroma de las flores de color celeste que reposaban en su cabeza embriagaba a Samuel.

Guillermo imito a la chica de la película que había visto la otra vez y a mitad del beso, levanto uno de sus pies hacia atrás.

Samuel se separo del menor y sonrió, unió su frente con la del chico y ambos se quedaron unos segundos así mientras recuperaban el aire.

Guillermo puso una de sus manos sobre la de Samuel que reposaba en su mejilla y le preguntó —¿Esto nos convierte en novios?

Samuel se encogió de hombros —Si tu quieres…

Guillermo abrazo por la cintura a Samuel apoyando su cabeza en el pecho y respondió —Si, quiero.

Y así fue como comenzó la historia de el chico de las flores y el de los tatuajes. Fue totalmente como Guillermo imagino, como en un cuento de hadas; con castillos, brujas, príncipes, sapos, dragones, besos perfectos y carruajes.

Sábado 11 de abril del 2015.

—¿Entendiste? —Pregunto el chico con un lápiz sobre la oreja. Samuel negó entre tanto lo observaba con una sonrisa, mordiendo la punta de su bolígrafo. El chico de las flores suspiro. —¿Estas prestando atención?

—No. —Respondió sincero.

—Samuel. —Se quejo alargando el nombre del chico. —¡Presta atención! —Lo reprocho dándole un pequeño golpe con el lápiz.

—No puedo concentrarme contigo.

Guillermo frunció el ceño y se cruzo de brazos. —¿Estas intentando decir que soy mal profesor?

Samuel rió y tomo una de las mejillas de su novio dándole un leve apretón. —No es eso. —Respondió soltando la mejilla del menor.

El chico de los tatuajes tomo a su novio por los hombros apoyando a este en suelo, subiéndose a horcajadas sobre él; posicionando con ambos brazo a cada lado de la cabeza de Guillermo. —Es que eres el profesor más lindo del mundo. —Dijo Samuel y Guillermo se sonrojo.

Samuel acerco sus labios hasta el rostro del chico y Guillermo lo apartó poniendo su mano por sobre su boca —Espera.

—¿Que pasa? —Pregunto aún con las manos de Guillermo sobre su boca.

—Estoy molesto contigo, no me beses. —Dijo Guillermo y Samuel sonrió antes de pasar su lengua por sobre la palma de Guillermo haciendo que el menor retirara sus manos rápidamente —Asqueroso.

Samuel sonrió y unió sus labios con los de su novio. A Samuel le encantaba sentir a Guillermo estremecerse en sus brazos. El chico de los tatuajes metió su lengua entre el beso y el chico de las flores rodeo el cuello de este correspondiendo el beso.

Samuel aun recordaba cuando beso a Guillermo con la lengua por primera vez, al principio parecía tímido pero a ahora ya parecía estar algo más suelto en ese sentido.

Samuel se separo un poco para tomar aire y observo a su novio quien lucia tan adorable como siempre, con sus cabellos despeinados y su mirada inocente. Y se sintió un poco mal.

Él estaba corrompiendo al chico de una mala manera, mientras que el chico de las flores lo corrompía de una hermosa manera.

—Samuel, la tarea… —Dijo Guillermo intimidado ante la diabólica sonrisa del chico de los tatuajes.

—Dejemos la tarea por hoy. —Murmuro acercando sus labios al cuello del chico empezando a plantar pequeños besos.

—Mng. —Gimió el chico al sentir el frío piercing de Samuel contra su piel expuesta.

—Quiero tocarte. —Susurro haciendo que su cálido aliento chocara contra el sensible cuello del menor, quien sintió un escalofrío recorrerle la espalda.

—Hazlo. —Pido el menor haciendo que Samuel se alejara de su cuello para poder ver la expresión en el rostro del chico.

—¿Me lo puedes repetir? —Pregunto Samuel con una sonrisa maliciosa.

—Que puedes hacerlo. —Dijo Guillermo con las mejillas de un color carmesí. Samuel plantó un beso en los labios de su novio mientras bajaba su mano hasta la terminación de la sudadera de este, metiendo su mano por debajo tocando la cálida piel del chico.

Era la primera vez que pasaban más allá de los besos y Samuel no quería lastimar a Guillermo, por eso lo tocaba de manera delicada como si tratar de un muñeco de porcelana. Quería que la primera vez de Guillermo fuera inolvidable.

El menor sentía su corazón latir rápidamente dentro de su pecho y como los lugares que Samuel iban tomando calor.  Samuel dejo los labios de su novio unos segundos para quitarse su sudadera. El cuerpo de Guillermo seguía tomando calor al ver el escandaloso torso de su novio, con varios tatuajes.

Guillermo toco con timidez uno de los tatuajes que Samuel tenia en sus costillas. —Que bonitas flores. —Lo elogió y Samuel sonrió.

—Tu eres bonito. —Dijo Samuel volviendo a dejar un pequeño beso en el cuello de Guillermo. El menor intentaba contener los suspiros que causaban los labios de Samuel sobre él, sin éxito.

El chico de los tatuajes ayudo a su novio a sacarse la sudadera para hacer un camino de besos desde el cuello del menor hacia la pelvis, donde se detuvo y desprendió el botón de los pantalones de Guillermo para seguir con el cierra.

Guillermo se removió al sentir la cálida mano de Samuel rozar contra sus partes intimas.

Samuel sonrió y se relamió al ver como algunos pétalos caían de la corona de Guillermo. Con la mano que tenia libre le quito la corona y la dejo a un lado para que no se rompiera. El mayor comenzó a subir y bajar su mano sobre la longitud de su novio.

El chico de las flores soltó un gemido agudo al sentir un cosquilleo en su miembro y dijo —Samu-

Samuel quito la mano de las partes de su novio, no quería que se corriera aún, se acerco y le dio un beso lento. El menor se aferro con fuerza a la espalda de su tatuado novio. —¿Estas bien amor? —Pregunto el mayor.

—En la cama. —Murmuro Guillermo y Samuel se levanto de encima del chico.

—Bien. Quítate los pantalones y recuéstate. —Le indico el chico de los tatuajes y este lo obedeció tímidamente. Samuel se quito los pantalones también cuando vio a Guillermo ya recostado sobre la cama.

Samuel se posiciono entre las piernas de su novio y soltó un suspiro  al  ver  a su novio tan inocente. —Lo que viene ahora quizás duela un poquito, ¿si? —Guillermo se mordió el labio inferior y asintió. —Dime si duele demasiado ¿de acuerdo? —El menor volvió a asentir.

El mayor quito los bóxers rojos de su novio y los lanzo hacia algún lugar de la habitación. Guillermo se cubrió el rostro con vergüenza ante la mirada de su novio sobre su cuerpo. Samuel remojo sus dedos con saliva antes de acercarlos hacia el agujero del chico.

Guillermo se removió al sentir uno de los dedos dentro de él, rodeando su eje. Era algo incomodo al principio para el menor el tener los dedos de su novio en aquella zona del cuerpo.

El menor gimió cuando Samuel empezó a meter y a sacar los dos dedos que tenia dentro suyo. Samuel escupió en su mano a falta de lubricante y la paso por sobre su miembro. Quito las manos de Guillermo que cubrían su rostro —Quiero verte. —Dijo y Guillermo forzó una sonrisa..

Samuel quito sus dedos del menor y con cuidado alineo su miembro en la entrada de este. Metió la punta delicadamente dentro de el menor, quien no pudo evitar soltar un chillido. —¿ Duele?

—Un-un poco. —Dijo como pudo el chico mientras su novio adentraba su caliente miembro. —Ugh.

El mayor espero a su novio se acostumbrara un poco y empezó a mover sus caderas de manera lenta. —Joder. —Jadeó Samuel con unos mechones cayendo de su rostro mientras embestía a su novio.

Poco tardo para que Guillermo empezara a gemir por el placer y Samuel empezara a aumentar el ritmo de su penetración. —¿Te gusta Guille? —Pregunto con voz ronca.

—Si. —Respondió aferrándose a las floreadas sabanas de su cama.

El chico de los tatuajes tomó las piernas de Guillermo y las elevó hasta sus hombros para que la penetración fuera aún mas profunda. Para ese entonces Guillermo ya estaba echo un desastre con su cabello desordenado, mejillas rojas, mientras mordía su labio inferior en un intento fallido de reprimir sus gemidos.

El chico de las flores se vino unos segundos antes que el de los tatuajes. Ambos quedaron exhaustos ante aquello y se recostaron unos minutos sin decir nada, solo con sus respiraciones agitadas.

(…)

—Tengo que irme. —Anuncio el chico de los tatuajes tomado sus cosas.

—Oh, si. —Dijo Guillermo algo triste, no quería que su novio se marchara, quería dormir abrazado a él.

—No pongas esa cara. —Habló Samuel tomando la mejilla de Guillermo y jugando con ella. —Mañana vendré a verte de nuevo ¿si?

—Más te vale porque sino me molestaré. Es una amenaza. —Guillermo se cruzo de brazos y Samuel sonrió.

—Te amo florecitas. —Dijo después de plantar un pequeño beso en la cien de su novio.

—Yo también. —Respondió animado.

—Nos vemos mañana. —Dijo a modo de despedida depositando un beso en la mano del chico de con la corona de flores.

Samuel podía no ser un príncipe azul pero, lograba hacer sentir a Guillermo como una princesa.

Ledi xx