tan interior

“Maldito sea el día que te conocí…” Jamás creí que esa frase cruzaría alguna vez por mi cabeza, pero lo hizo. Me lastimaste tanto que no podía aguantar este dolor en mi interior, estaba tan cansada de llorar por ti, tan cansada de un día despertar y sentirme llena de vida, de conocer a nuevas personas y que al día siguiente regresaras a mi mente, porque nada sentía que me llenará. Estaba cansada de no poderte olvidar, de no poderte odiar y dejar de pensar en ti. Estaba cansada de no poder dormir y de la nada no parar de llorar. Maldito sea el día que te conocí, malditos sean los recuerdos, tus palabras y promesas, las que no pudiste cumplir, maldito sea el tiempo que te dediqué y jamás supiste valorar. Maldito el día que me enamore perdidamente de ti.

Coco Chanel en 35 frases
  1. El éxito se logra a menudo por aquellos que no saben que el fracaso es inevitable.
  2. El acto más valiente es pensar por ti mismo. En voz alta.
  3. La belleza comienza en el momento en que decides ser tú mismo.
  4. Mi vida no me agradaba, por lo que cree mi vida.
  5. Las mejores cosas de la vida son gratis. Las segundas mejores cosas son muy, muy caras.
  6. Cuántas preocupaciones se pierden cuando se decide no ser algo, sino ser alguien.
  7. Puedes ser preciosa a los treinta, encantadora a los cuarenta e irresistible para el resto de tu vida.
  8. Los tiempos difíciles despiertan un deseo instintivo de autenticidad.
  9. Para ser irreemplazable uno deber ser siempre diferente.
  10. La simplicidad es la clave de la verdadera elegancia.
  11. Hay gente que tiene dinero y gente que es rica.
  12. Sólo aquellos que no tienen memoria insisten en su originalidad.
  13. El mejor color del mundo es el que se ve bien en ti.
  14. Los hombres siempre recuerdan a una mujer que les ha causado preocupación y malestar.
  15. La elegancia no es prerrogativa de los que han escapado de la adolescencia, sino de los que han tomado posesión de su futuro.
  16. La elegancia no consiste en ponerse un vestido nuevo.
  17. Una moda que no llega a las calles no es una moda.
  18. Una mujer que se corta el pelo está a punto de cambiar su vida.
  19. La culpa es tal vez el compañero más doloroso de la muerte.
  20. Viste pobremente y recuerdan el vestido; viste impecablemente y recuerdan a la mujer.
  21. Hay tiempo para el trabajo, y hay tiempo para el amor. Eso no deja más tiempo.
  22. Nadie es joven después de los cuarenta años, pero se puede ser irresistible a cualquier edad.
  23. Mientras sepas que los hombres son como niños, lo sabes todo.
  24. La elegancia es cuando el interior es tan hermoso como el exterior.
  25. El lujo debe ser cómodo, de lo contrario, no es de lujo.
  26. Una mujer debe usar perfume donde ella quiera ser besada.
  27. El lujo no radica en la riqueza de las cosas, sino en la ausencia de la vulgaridad.
  28. La coquetería es el triunfo del espíritu sobre los sentidos.
  29. Algunas personas piensan que el lujo es lo opuesto de la pobreza. No lo es. Es lo contrario de la vulgaridad.
  30. Los grandes amores también deben ser soportados.
  31. La juventud es algo muy nuevo: hace veinte años nadie la mencionaba.
  32. Inventé mi vida tomando por sentado que todo lo que no me gustaba tendría un contrario que me gustaría.
  33. No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase.
  34. Vístete hoy como si fueras a conocer a tu peor enemigo.
  35. Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.
Ella es así.
Una niña pequeña en todos los sentidos.
Tímida, llena de energía, sus mejillas se ponen rosadas con facilidad, con unos sentimientos tan frágiles inclusive tan despistada que no se ha dado cuenta que es por ella de quién estoy enamorado.
Recuerdo el día cuando vino corriendo donde mí diciéndome:
“Tengo algo raro…Perdóname, siento que quiero quiero aprender a tocarte y no sé. Tengo miedo de lastimarte,¿crees que soy buena? No, espera, no contestes. Ah, estoy divagando. El punto es que…Yo te quiero, no, eso ya lo hago. Más que amigos, es que no dejo de pensarte y…Lo siento.”
Tenías el rostro completamente sonrosado, habías cerrado los ojos derramando pequeñas lágrimas por no comprender el porqué de tu sentir o el miedo al rechazo y tu cuerpo temblaba ligeramente. Dios; ¿No te percataste de todos los sentimientos que hiciste explotar en mi interior? ¿Eres tan despistada que no observaste mi sonrisa cuando comenzaste a hablar?
Ese día, definitivamente te adueñaste de mi corazón y yo me había propuesto a nunca tu amor dar a alguien más.