suspiros al aire

El silencio hace más ruido que todas las palabras vertidas por el mundo. Una sonrisa dice tanto, una mirada desnuda, un simple suspiro. Decir algo al aire no es hablar y escuchar no siempre es entender. ¡Cuánta distancia de significados! Y sin embargo, el silencio dice tanto en poco tiempo.
—  Grita el corazón lo que la boca calla, Joseph Kapone

(Cuaderno de notas, 1996 - 2016)
‘Todos tenemos derecho a la vida’-dijo alguien antes de morir asesinado en un atentado. ‘Todos tenemos derecho a una familia’-y la niña se preguntaba por qué sus padres la maltrataban. ‘Todos tenemos derecho a un juicio justo’-y el juez sobornado le dio la razón al lado que no la tenía. 'Todos tenemos derecho al tiempo libre’-y el niño explotado lanzó un suspiro al aire. 'Todos tenemos derecho al matrimonio’-y la pareja de homosexuales no se pudo casar en esa iglesia. 'Todos tenemos derecho a la intimidad’-y se difundieron las fotos de alguien que quería mantenerlas en secreto. 'Todos tenemos derecho a la democracia’-y el presidente hizo trampas en las elecciones para que ganara su bando. 'Todos tenemos derecho a la educación’-y aquellos niños recorrieron un largo y peligroso camino para ir a la escuela. 'Todos tenemos derecho a tener estos derechos’-y sin embargo, a muchas personas parecen faltarles.

Llorando en mi cama, de fondo canciónes que me traen todo tipo de recuerdos, que me traen personas
El silencio invade para todos, pero a mí me invaden gritos, voces quebradas, suspiros, preguntas al aire
Todos duermen pero yo, yo veo caras mostrando decepción, un reflejo sin reconocer, momentos de impotencia, ojos vacíos y corazones en silencio ( su corazón tocando música con las estrellas y la luna y el mío aquí tocando ruido con personas estúpidas que no entienden nada)
Cuadernos con lágrimas, tinta corrida, lápices y carboncillos en en suelo, todo lleno de negro.
Y si alguien estuviera despierto, acá a mi lado,escucharía lo que en susurros digo.

Fobia

¿Tener miedo yo?… Por supuesto que sí. ¿Cómo te explico, amor mío, que tiemblo de miedo cada vez que te vas, cada vez que sueltas un suspiro al aire, con ese aire de nostalgia como de aquel que extraña a su amor? ¿Que cada vez que tus ojos, avellanas de la vida, y tu cuerpo, musa de la inspiración, se van y me dejan atrás?

¿Cómo te muestro el pavor que por mis venas corre cuando me muero en la incertidumbre de verte caminar hacia alguien más? La angustia de verte besar y soñar junto a otra persona casi-humana; criatura banal, sin emociones, que tal vez y quizás sueña que a tu lado no está.

Muero de miedo cada vez que despierto solo, solo, solo, sin tu cuerpo ni tu aroma a mi lado; condenado a ver el tiempo pasar, inmóvil, como un mueble viejo en la casa de los abuelos, en una cadena perpetua sin ti. Condenado a ver los días pasar, las horas y segundos. Condenado a vivir con la ilusión de verte pasear por la calle, o confundirte con alguien más, esclavo de mis deseos y anhelos.

Pero la peor parte del horror recae sin aviso en mis manos, que tiemblan sin discreción ante la sociedad, que tiemblan de ansias por volverte a tocar, mis labios que guardan una cicatriz de tu beso, mi pecho que grita en un llanto agónico por volver a sentir tu cabeza recostada en él y mi voz aguardiente, reserva sus palabras para gritar a toda pulmón tu nombre otra vez.

Le ruego y suplico a Dios que seas feliz, amor mío, en verdad, lo mereces. Si tu felicidad se encuentra lejos de mí, lo aceptare y a te olvidaré. Pero esta es la raíz de mis fobias: olvidarnos uno del otro, y nunca volvernos a tener.

Autor.- Sergio H. García