superclásico

Me pinté los labios para ir a comer fideos a tu casa

Se ve que el otro día en la góndola de lácteos del chino se equivocó y no tuvo mejor idea que abrazarme por la cintura y darme un beso en la frente. Y yo, bastante boluda, lo miré y se me escapó un te quiero. Tres horas mirando la tele con cara de pánico estuvo, y apenas le toqué el tema se paró de un salto y me dio un discurso para explicarme que todo bien conmigo pero que él le tiene miedo al compromiso y que no se vio venir que yo estaba para algo más.
“Soy una especie de Chandler Bing, me tendrías que haber dado alguna señal de que te estabas enganchando” me dijo.
A estos tipos les decís que los querés y de golpe ya sos Mónica Geller.
¿Una señal, pelotudo? Si le caí a la casa a comer fideos con los labios pintados. ¿Cuántas señales quería? Me puse el vestidito de girasoles y las plataformas negras, me peiné, y me pinté los labios.
Y sí, es verdad que me hice la desinteresada cuando me dijo que estaba linda y le dije que venía directo del laburo. Pero dale, trabajo en una fotocopiadora, imbécil, veinte veces le dije que me pasé todo el invierno yendo con el mismo buzo arriba de las tetas, y de golpe caigo con las plataformas caretas a comer unos fideos con tuco en el sillón. Si no se dio cuenta que estaba hasta las manos es porque es un pelotudo.
¿Y el día del risotto? Mil veces le dije que ceno cosas del quiosco todas las noches porque lo más gourmet que sé hacer es salchichas en el microondas. Pero juuuuuusto cuando viene él hago un risotto a los cuatro quesos con hongos.
“Nada, me sobraba justo una bandejita de champignones y estoy improvisando algo”, si me creyó es un pelotudo. Tres días mirando recetas en internet estuve. Tres días.
No digo que tenga que deducir todo. Tampoco me gustaría que sepa que cuando leo mi horóscopo veo el de él también, ni que me decepcioné un poco cuando me di cuenta que mi nombre favorito de nena no pegaba con su apellido ni que ya pensé otros tres que me gustan y van bien.
Pero que no me diga que no se dio cuenta de la cara de pelotuda que puse esa vez que se equivocó y me abrazó en la góndola de lácteos del chino y me dio un beso en la frente, porque yo sé muy bien que él se perdió un superclásico por salir a andar en bici conmigo y me llevó a dos asados con sus amigos. Así que hablando de señales, cuando le dije que lo quería lo lógico hubiese sido que me dijera que él también.
Pero nada. Miedo al compromiso.
Seguiré cenando cosas del quiosco. Curtite, Chandler Bing.

Un abrazo es todo: es un te quiero, te amo, te extrañe, no te vayas. Es un acá estoy y acá voy a estar, es largar una carcajada o quebrar en llanto. Un abrazo es llenar ese vacío, sanar un poco ese dolor, es más que millones de palabras; es que se te cierren los ojos y pensar en cuanto queres a esa persona, y no querer perderla jamás.
Es un café de invierno, es ganar el superclásico, es lo mas lindo. Un abrazo es todo lo que vos quieras sentir y te quieras imaginar.

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TEVEZ VOLVIO A BOCA. En una presentación a la europea, Carlos Tevez pisó el césped ante una multitud que le dio la bienvenida en la Bombonera el lunes 13 de Julio de 2015.. Vestido de jugador (con la 10 en la espalda) y acompañado por sus hijos, les regaló pelotas a los hinchas y empezó a calentar el Superclásico con River. Maradona estuvo en la Bombonera para acompañarlo. (Marcelo Carroll)