subyugar

Introducción a la vida no fascista Michel Foucault

La mejor manera, creo, de leer

El Antiedipo

consiste en abordarlo como un “arte”, en el sentido en que se habla de “arte erótica”, por ejemplo. Apoyándose sobre las nociones, en apariencia abstractas, de multiplicidades, flujos, dispositivos y conexiones, el análisis de la relación del deseo con la realidad y con la “máquina” capitalista aporta respuestas a preguntas concretas. Preguntas que se preocupan menos del porqué de las cosas que de su cómo. ¿Cómo se inserta el deseo en el pensamiento, en el discurso, en la acción? ¿Cómo el deseo puede y debe desplegar sus fuerzas en la esfera de lo político e intensificarse en el proceso de inversión del orden establecido?

De ahí los tres adversarios a los que El antiedipo se enfrenta:

1. Los ascetas políticos, los militantes mohínos, los terroristas de la teoría, aquellos que querrían preservar el orden puro de la política y del discurso político. Los burócratas de la revolución y los funcionarios de la Verdad.
2. Los lastimosos técnicos del deseo -psicoanalistas y semiólogos que inspeccionan cada signo y cada síntoma- que querrían subyugar la organización múltiple del deseo a la ley binaria de la estructura y de la carencia.
3. En fin, el enemigo mayor, el adversario estratégico (en tanto que la oposición de El antiedipo a sus otros enemigos constituye más bien un compromiso táctico): el fascismo. Y no únicamente el fascismo histórico de Hitler y de Mussolini -que tan eficazmente ha sabido movilizar y utilizar el deseo de las masas- sino además el fascismo que está en todos nosotros, en nuestras cabezas y en nuestros comportamientos cotidianos, el fascismo que nos hace amar el poder, amar incluso aquello que nos somete y nos explota.

¿Cómo hacer para no volverse fascista incluso cuando (sobre todo cuando) uno se cree un militante revolucionario? ¿Cómo eliminar el fascismo de nuestros discursos y de nuestros actos, de nuestros corazones y de nuestros placeres? ¿Cómo desalojar el fascismo que se ha incrustado en nuestro comportamiento? Los moralistas cristianos buscaban las huellas de la carne que se habían alojado en los repliegues del alma. Deleuze y Guattari, por su parte, acechan las huellas más sutiles del fascismo en el cuerpo.

Este arte de vivir contrario a todas las formas de fascismo, ya presentes o inminentes, acarrea un cierto número de principios esenciales, que resumiría como sigue si debiera hacer de este gran libro un manual o una guía de la vida cotidiana:

- Liberad la acción política de toda forma de paranoia unitaria y totalizante.

- Haced crecer la acción, el pensamiento y los deseos por proliferación, yuxtaposición y disyunción, y no por subdivisión y jerarquización piramidal.

- Abandonad la obediencia a las viejas categorías de lo Negativo (ley, límite, castración, necesidad, carencia), que, durante tanto tiempo, el pensamiento occidental ha venerado en cuanto forma de poder y modo de acceso a la realidad. Preferid lo que es positivo y múltiple, la diferencia a la uniformidad, los flujos a las unidades, Ios dispositivos móviles a los sistemas. Considerad que lo productivo no es sedentario sino nómada.

- No creáis que es necesario estar triste para ser militante, incluso si la cosa que se combate es abominable. El vínculo del deseo con la realidad (y no su retirada en las formas de la representación) posee una fuerza revolucionaria.

-No utilicéis el pensamiento para conferir un valor de verdad a una práctica política; ni la acción política para desacreditar una línea de pensamiento, como si no fuera ya sino mera especulación. Utilizad la práctica política como un intensificador del pensamiento, y el análisis como un multiplicador de las formas y de los dominios de intervención de la acción política.

- No exijáis de la política que restablezca los “derechos” del individuo tal como la filosofía los ha definido. El individuo es el producto del poder. Lo que se necesita es “desindividualizar” por medio de la multiplicación y el desplazamiento, la disposición de combinaciones diferentes. El grupo no debe ser el vínculo orgánico que una individuos jerarquizados, sino un generador constante de “desindividualización”.

- No os enamoréis del poder.

6

Demon!Dean Stanford!Sammy AU

para @j2ismyheaven

«El local, situado a corta distancia de Palo Alto, era un antro, oscuro, lleno de humo, con mesas de billar al fondo y a su espalda, grupos de universitarios que reían, comían y disfrutaban del fin de semana, libres al fin de las clases. Perderse entre ellos había resultado fácil de una forma casi insultante, aburrida, irritante hasta el extremo de sentir cómo las yemas de los dedos le cosquilleaban por el ansia de usar el arma o los dientes, de cercenar la carne joven y blanca, quizás probar la sangre roja y espesa que palpitaba a milímetros, rodeándole como una insidiosa tentación.

Allí más que nunca, Dean se sintió un cazador.

Paladeó el bourbon barato a desgana, un pálido e insípido sustituto para lo que en verdad había venido a disfrutar. Uno de los beneficios de ser un Caballero del Infierno era aquel poder, ser capaz de doblegar el espacio y el tiempo como quien pliega un papel. Un chasquido de sus dedos, un poco de decisión, y a lo mejor la sangre justa y necesaria para un par de sacrificios.
Cualquier cosa por su Sammy, canturreó su mente, burlona y obscena y libre, libre de verdad por primera vez en toda su vida, salvaje de formas que ni Alastair había conseguido arrancar de él. Dean había abierto los ojos y decidido aullar a aquella luna en particular. Sam. Para bien o para mal todo empezaba y acababa en su Sam.

Se le dilataron las pupilas mientras le contemplaba, aún a metros, dejando que la visión de su hermanito, más joven, hermoso y feliz de lo que nunca le había visto le estallase enfrente como quien espera un postre largamente deseado. Era aquel Sam, aquel Sammy que le había dejado tantos años atrás, quien conseguía que le bullese la sangre en las venas. El sentimiento era una confusa mezcla de dolor, rabia y sobre todo ello, lascivia, una pasión oscura e inconmensurable a la que, una vez deshecho de la culpa humana, había anhelado rendirse.

La idea de subyugar a aquel Sam era intoxicante, deliciosa como un licor extraño y exótico. Dean podía notarlo en las papilas, humedecidas de anticipación, podía notarlo en la forma en que su cuerpo inhumano reaccionaba ante la visión del joven hombre que, a sólo unos pasos, permanecía ocioso e inocente a sus planes.

Se preguntó si la mente de Sam conectaría los indicios, si mientras le poseía, comprendería qué era exactamente Dean. La idea hizo que su miembro creciese hasta el dolor, latiendo contra los botones de los vaqueros, cálido y rezumando humedad. Se preguntó si Sam suplicaría, se preguntó cuánto tardaría en hacerle sucumbir al placer, se preguntó cuánto se horrorizaría por las reacciones que planeaba arrancarle, una a una, como si fuesen tiras de piel.
Se preguntó cómo sería tenerle al fin tan y como siempre había soñado, en carne viva entre sus manos. Solo Suyo. Su Sammy.
Levantó los ojos y se enfrentó con la mirada limpia, todavía virgen de su hermano.

—Hola Sam…»

-Si Bukowski hubiera vivido en Argentina,
¿cómo habría titulado La máquina de follar?
Coger o cojer: esa es la cuestión-.

Cojer con “J”,
no como el colonizador europeo
cogía a una Timoto-Cuica o a una Jirajara,
no como nos cogieron a todos,
a la fuerza y con despotismo,
sino cojer,
con “J” de júbilo, de jaleo y juerga.

Espero que no se ofenda,
no la estoy invitando al meretricio o al desparpajo,
en realidad, no la estoy invitando a nada,
sólo que me apresa tanto su indignación.

Y no me venga a decir que no entiendo nada del amor,
porque yo también he compartido
el rocío de una mañana agarrado de la mano,
yo también he sentido la caricia del nirvana
dejándome el desayuno al desnudo,
como desayunan los enamorados,
y por qué no,
uno que otro que coje,
con “J” de júbilo, de jaleo y juerga.

Incluso,
también he sentido en la aorta espiritual
las ganas de no tener ganas,
las ganas de odiarla,
aún cuando sabes
que siempre fue más buena gente que tú
y que quizás ella tenía razón
en eso de buscar nuevos tablados
para zapatearle a la vida.

Pero retomando el planteamiento anterior,
usted tiene que estar de acuerdo conmigo
cuando digo que también se coje,
aún estando enamorado,
porque hacer el amor no es una danza de ángeles
tocando arpa y lloviznando escarcha húmeda y angelical
sobre cuerpos inmaculados.

Hacer el amor es más bien
como hacer una revolución,
se hace con pasión, con músculo
y sin miedo a doctrina alguna
capaz de subyugar la epopeya,
se hace con la vitalidad
de quienes están cambiando la historia,
de quienes han agarrado
el voraginoso mundo desigual por el cuello
y han dicho “ya basta”,
este es nuestro momento,
nuestro febril momento de hacernos
un pedazo de suprema felicidad.

Hacer el amor es más
de la tierra que del cielo,
es más nuestro que de la metafísica,
es más bien como hacer una revolución,
con desinterés y altruismo,

Hacer el amor es también como cojer,
con “J” de júbilo, de jaleo y juerga.

—  Julio Cortázar.
¿Cómo eres en el noviazgo según tu signo?

-Las Arianas suelen ser novias que aparentan mucha seguridad pero en su interior presentan una gran fragilidad. Por ello como novias necesitan de una pareja que sea realmente segura de sí misma y que pueda brindarle esto.  

-Las mujeres de Tauro son muy femeninas y requieren de una pareja que las haga sentir realmente especial. Éstas mujeres como novias buscan a un hombre que sea romántico y que les brinde una leal amistad.

-Con las mujeres de Géminis destaca la dualidad en su personalidad. Por ello buscan hombres compatibles con este comportamiento. Para estas mujeres, al conocer sus parejas deben traer aventuras nuevas.

-En el caso de las novias Cáncer, ellas son muy sensibles y sus estados de ánimo suelen variar. Su intuición es notable pero ha de considerase que ellas buscan a un hombre que tenga claro lo que quiere y como lo conseguirá. 

-Con Leo son novias que atraen las miradas de los demás hombreS debido a su alegría y sociabilidad. Requieren de novios que sean detallistas, de regalos de mucha calidad. 

-Las novias de Virgo suelen ser muy perfeccionistas y esto puede molestar un poco a sus parejas. De forma general buscan parejas que sean independientes que respeten su forma de ser.

-Para las mujeres de Libra es muy importante tener equilibrio en sus relaciones de pareja. Buscan ser las que dominan en su relación y por ello su pareja ideal sería aquella que lo permitiera. Dar buenos regalos a estas novias es un consejo.

-Las chicas de Escorpio son novias muy apasionadas, en el buen y mal sentido de la palabra. Son novias prácticas y muy rencorosas en el momento en que se ven engañadas o que han roto su promesa de amor. La infidelidad es un error imperdonable.

-Las novias Sagitario disfrutan de su libertad así que en el se aconseja que su pareja respete esto. El aspecto y cuidado físico también es muy importante.

-Las novias Capricornio son intimidantes, ya que luchan con firmeza por lo que quieren. El aspecto físico es un punto fundamental al elegir su pareja así como lo es el tener el dominio en la relación. Eso sí a este signo no le gusta subyugar sino tener la autorización acordada.

-Con Acuario las mujeres son muy sociables y como novia buscan parejas que den una conexión mental fuerte. Debes saber que estas mujeres sobresalen por su originalidad y astucia.

-Las novias Piscis son muy emocionales y buscan parejas con personalidad fuertes que las protejan en sus estados más vulnerables.

-Someone.

EL HOMBRE Y LA MUJER.

El hombre es la criatura más elevada,
la mujer es el más sublime de los ideales.

Dios hizo para el hombre un trono:
para la mujer un altar.
El trono exalta;
el altar santifica.

El hombre es cerebro,
la mujer corazón.
El cerebro hace la luz, el corazón el amor;
La luz nutre, el amor resucita.

El hombre es fuerte por la razón
La mujer es fuerte por la emoción,
La razón argumenta
La emoción conmueve.

El hombre es capaz de todos los heroísmos,
La mujer de todos los martirios.
El heroísmo ennoblece,
El martirio sublima.

El hombre tiene la supremacía;
La mujer la preferencia
La supremacía significa fuerza;
La preferencia representa el derecho.

El hombre es un genio,
La mujer un ángel.
El genio es inconmensurable;
El ángel indefinible.

La aspiración del hombre es la suprema gloria;
La aspiración de la mujer es la extrema virtud.
La gloria hace todo lo que es grande;
La virtud hace todo lo que es divino.

El hombre es código,
La mujer es evangelio
El código corrige
El evangelio perfecciona.

El hombre piensa,
La mujer sueña,
Pensar es tener una larva en el cráneo,
Soñar es tener una luz en la frente.

El hombre es un océano;
La mujer un lago.
El océano tiene la perla que adorna;
El lago, la poesía que enciende.

El hombre es el águila que vuela,
La mujer es el ruiseñor que canta.
Volar es subyugar el espacio
Cantar el conquistar el alma.

El hombre es un Templo;
La mujer es el Santuario.
Delante del Templo nos descubrimos
Delante del Santuario nos arrodillamos.

El hombre se ubica donde termina la tierra,
La mujer, donde comienza el cielo.

VICTOR HUGO

(1802-1885