subrepticio

Asaz Apaciguado

Extraño la arena de tu cuerpo cayendo sobre mí,
golpeándome con la fuerza de una ola.
Llamando a ceder, sin reticencia,
con una erupción de peces a medio día.

La llanura es blanca ante las estrellas,
caminamos hacia el sur del concreto
respiramos el aire céntrico,
desesperado tormento del eco opaco.

Abismos y rocas de boca
caben en mi afilada copa,
hacemos un brindis con el sopor
sacudimos las ideas, improvisamos.

Brilla una estrella y me libero de ella,
te la pones en la cabeza
y parpadeas palabras que se graban en mis orejas
murmullos de sal haciendo mella.

Tu voz es el siseo de mi vida.

Los golpes de frío son menos fuertes,
me hago un cuerpo de muñeca
para que disfrutes tanto como yo,
no hay excusa para no ceder.

El ascenso de mi deseo es el inicio
no habrá salto subrepticio
todo será rumor de agua salada
sobre nuestros cuerpos tibios.