su trece

Y cuando te metes en una parte de la vida de una persona, no te estás metiendo sólo en esa parte. Por desgracia, no se puede ser tan preciso y selectivo. Cuando te metes en una parte de la vida de una persona, te estás metiendo en su vida entera.

-Por trece razones. Jay Asher

El Manga ‘ACCA 13-Ku Kansatsu-Ka’ de Natsume Ono tendrá obra de teatro en noviembre

La serie de Ono ya ha inspirado un Anime para televisión en enero de este año

Una web oficial ha abierto el viernes para anunciar que el Manga de ACCA 13-Ku Kansatsu-Ka por Natsume Ono, tiene luz verde para su producción. La obra tendrá funciones en noviembre. Una imagen promocional para la obra revela que Hirofumi Araki será Jean Otus (imagen de arriba a la derecha) y Haruki Kiyama será Nino (lzquierda). 

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Por su lado el número trece desde la antigüedad fue considerado como de mal augurio ya que en la Última Cena de Jesucristo había doce apóstoles y Jesús. Se considera a Judas el traidor como el número 13. La Cábala enumera a 13 espíritus malignos, al igual que las leyendas nórdicas; en el Apocalipsis, su capítulo 13 corresponde al anticristo y a la bestia. También una leyenda escandinava cuenta que, según la misma tradición, en una cena de dioses en el Valhalla, Loki, el espíritu del mal era el 13º invitado. En el Tarot, este número hace referencia a la muerte y a la desgracia eterna y para otra vida.
I Could Be The One | Capítulo 15

POV Camila

Harry sacudió la cabeza. —Está bien, así que, ¿estás con Logan o con Lauren? Estoy confundido.

—Logan no me habla, así que, eso está en el limbo por ahora —dije, rebotando para reajustar mi mochila.

Él lanzó una bocanada de humo, y después sacó un poco de tabaco de su lengua. —Así qué, ¿Estás con Lauren? Maldita bisexual.

—Somos amigas, Harry.

—Te das cuenta de que todo el mundo piensa que ustedes dos están teniendo algún tipo de extraña relación de amigas-con-beneficios que no están admitiendo, ¿verdad?

—No me importa. Pueden pensar lo que quieran.

—¿Desde cuándo? ¿Qué pasó con la Camila nerviosa, misteriosa y cautelosa que conozco y amo?

—Murió por el estrés de todos los rumores y suposiciones.

—Eso es muy malo. Voy a extrañar el señalarla y reírme de ella.

Golpeé el brazo de Harry, y él se rió. —Bien. Ya era hora de que dejaras de fingir —dijo.

—¿Qué quieres decir?

—Cariño, estás hablando con alguien que vivió la mayor parte de su vida fingiendo. Te detecté a una milla de distancia.

—¿Qué estás tratando de decir, Harry?

—Que estás escondiendo algo. Las chaquetas, la sofisticada y recatada chica que va a elegantes restaurantes con Logan Lerman… esa no eres tú. O eras una stripper de pueblo o has estado en rehabilitación. La última, supongo yo.

Me reí fuertemente. —¡Eres terrible para suponer!

—Entonces, ¿Cuál es tu secreto?

—Si te lo dijera, no sería un secreto, ¿no es así?

Sus facciones se afilaron con una sonrisa pícara. —Yo te mostré el mío, ahora muéstrame el tuyo.

—Odio ser la portadora de malas noticias, pero tu orientación sexual no es exactamente un secreto, Harry. Y creo que la mía tampoco.

—¡Mierda! Eres homosexual lo sabía! Y yo que pensaba que tenía lo de misterioso gatito del sexo a mi favor —dijo, tomando otra calada.

Me encogí antes de hablar. —¿Tuviste una buena vida en casa, Harry?

—Mi mamá es genial… mi papá y yo teníamos muchos problemas que resolver, pero estamos bien ahora.

—Yo tuve a Alejandro Cabello por padre.

—¿Quién es ese?

Me reí. —¿Ves? No es tan importante si no sabes quién es.

—¿Quién es él?

—Un desastre. Las apuestas, la bebida, el mal temperamento… es hereditario en mi familia. Dinah y yo vinimos aquí para que yo pudiera empezar de nuevo, sin el estigma de ser la hija de un borracho rehabilitado.

—¿Un apostador rehabilitado de Wichita?

—Nací en Nevada. Todo lo que Alejandro tocaba se convertía en oro en ese entonces. Cuando cumplí trece, su suerte cambió.

—Y te culpó a ti.

—Dinah renunció a muchas cosas para venir aquí conmigo, así yo podía escapar, pero llegué aquí y me doy de bruces contra Lauren.

—Y cuando ves a Lauren…

—Es demasiado familiar.

Harry asintió, tirando su cigarrillo al suelo.

—Mierda, Camila. Eso apesta.

Entrecerré mis ojos. —Si le dices a alguien lo que acabo de decir, haré lo mismo, pero además llamaré a La Mafia. Conozco a algunos de ellos, sabes.

—Mentira.

Me encogí de hombros. —Cree lo que quieras.

Harry me miró suspicazmente, y después sonrió. —Eres, oficialmente, la persona más genial que conozco.

—Eso es triste, Harry. Deberías salir más —dije, deteniéndome en la entrada de la cafetería.

Lauren me alcanzó en la entrada y nos sentamos juntos en la mesa del almuerzo molestándonos con pellizcos y codazos en las costillas. El humor de Lauren era tan optimista como la noche en que perdí la apuesta. Todos en la mesa lo notaron, y cuando instigó una mino-guerra de comida conmigo, atrajo la atención de los que estaban sentados en las mesas a nuestro alrededor.

—¿Mila?

Levanté la mirada para ver a Logan parado al final de la mesa. Todos los ojos estaban sobre mí una vez más.

—Tenemos que hablar —dijo Logan, parecía nervioso. Miré hacia Dinah, Lauren, y luego a Logan—. ¿Por favor? —Preguntó, metiendo las manos en sus bolsillos.

Asentí con la cabeza, siguiéndolo afuera. Pasó por las ventanas hacia la privacidad del otro lado del edificio. —No quería atraer la atención hacia ti otra vez. Sé cuánto odias eso.

—Entonces, simplemente deberías haberme llamado si quieras hablar —dije.

Asintió, mirando el suelo. —No era mi intención encontrarte en la cafetería, solo te vi me acerqué. Lo siento.

Esperé, y él habló otra vez, —No sé qué pasó contigo y Lauren. No es asunto mío… tú y yo sólo hemos tenido un par de citas. Estaba enojado al principio, pero entonces me di cuenta de que no me hubiera molestado si no sintiera algo por ti.

—No dormí con ella, Logan. Ella sostuvo mi cabello mientras lanzaba medio litro de Petron en su inodoro. Eso es a lo más romántico que llegó.

Se rió una vez. —No creo que hayamos tenido una oportunidad justa… no contigo viviendo con Lauren. La verdad es, Camila, me gustas. No sé qué es, pero parece que no puedo dejar de pensar en ti. —Sonreí y tomó mi mano, pasando sus dedos sobre mi brazalete—. Probablemente te asusté con este ridículo regalo, pero nunca he estado en esta situación antes. Siento como si estuviera constantemente compitiendo con Lauren por tu atención.

—No me asustaste con el brazalete.

Él apretó los labios. —Me gustaría que salgamos otra vez en un par de semanas, después de que terminé tu mes con Lauren. Entonces podemos concentrarnos en llegar a conocernos sin la distracción.

—Me parece justo.

Se inclinó hacia abajo y cerró los ojos, presionando sus labios contra los míos. —Te llamaré pronto.

Lo despedí con la mano, y luego volví a la cafetería, pasando a Lauren.

Él me agarró, empujándome a su regazo. — ¿Romper es tan difícil de hacer?

—Él quiere volver a intentarlo cuando vuelva a Morgan.

—Mierda, voy a tener que pensar en otra apuesta—dijo, poniendo mi plato frente a mí.

POV Lauren

Dos semanas. Eso era todo lo que me quedaba para, ya fuera, disfrutar el tiempo que nos quedaba juntas, o de algún modo demostrarle a Camila que yo podía ser quién ella necesitaba.

Fuimos a los bolos, a cenar, a almorzar, y al cine. También pasamos tanto tiempo en el apartamento como era posible: rentábamos películas, ordenábamos comida, cualquier cosa para estar a solas con ella. No tuvimos ni una sola pelea. Troy llamó un par de veces. Aunque hice un buen papel, él no estaba feliz con cuán cortas eran las peleas. Dinero era dinero, pero yo no quería desperdiciar el tiempo estando lejos de Camila.

Ella estaba más feliz de lo que nunca la había visto, y por primera vez, me sentí como una ser humano normal y completa, en vez de una mujer enojada y rota.

En las noches, podíamos recostarnos y acurrucarnos como una vieja pareja de casados. Entre más se acercaba la última noche, más luchaba por mantenerme optimista y pretender que no estaba desesperada por mantener nuestras vidas del modo en el que estaban.

La noche anterior a la última, Camila optó por cenar en Pizza Shack. Todo era perfecto: las migajas en el suelo rojo, el olor a grasa y especias en el aire, menos el desagradable equipo de fútbol. Perfecto pero triste. Era el primer sitio en el que íbamos a cenar juntas. Camila se rió mucho, pero nunca se abrió. Nunca mencionó nuestro tiempo juntas.

Todavía en esa burbuja. Todavía inconsciente. Que mis esfuerzos estuvieran siendo ignorados algunas veces era exasperante, pero ser paciente y mantenerla feliz era la única manera en la que tenía alguna oportunidad de tener éxito.

Ella se durmió aquella noche con bastante rapidez. Mientras dormía a tan sólo unos centímetros, la observé, tratando de guardar su imagen en mi memoria. La manera en la que sus pestañas caían contra su piel; la manera en la que su húmedo cabello se sentía contra mi brazo; el frutal, limpio olor que emanaba de s aromatizado cuerpo: el apenas audible ruido que su nariz hacía cuando exhalaba. Estaba tan tranquila, y se había acostumbrado a dormir en mi cama.

Las paredes rodeándonos estaban cubiertas con fotos de Camila en la época en la que estaba en el apartamento. Era oscuro, pero cada una estaba relacionada a un recuerdo. Ahora que finalmente se sentía como casa, se iba a ir.

La mañana del último día de Camila aquí se sentía como si fuera a ser tragada por el dolor, sabiendo que ella empacaría a la mañana siguiente para Morgan Hall.

Camila estaría alrededor, tal vez me visitaría ocasionalmente, probablemente con Dinah, pero estaría con Logan. Estaba al borde de perderla. El sillón crujió un poco mientras me balanceaba adelante y atrás, esperando a que se despertara. El apartamento estaba en silencio. Demasiado silencioso. El silencio pesaba sobre mí.

La puerta de Siope chilló mientras se abría y cerraba, y los pies descalzos de mi primo golpearon contra el suelo. Su cabello estaba levantado en todas las direcciones y sus ojos entrecerrados. Procedió a sentarse en la silla para dos, y me observó por un rato debajo de la capucha de su sudadera. Podría haber estado frío. No me di cuenta.

—¿Laur? La vas a ver de nuevo.

—Lo sé.

—Por la mirada en tu cara, no creo que lo sepas.

—No será los mismo, Siope. Vamos a vivir diferentes vidas, a separarnos. Ella estará con Logan.

—Tú no sabes eso. Logan mostrará lo imbécil que es. Ella se dará cuenta.

—Entonces alguien más como Logan.

Siope suspiró y puso una pierna en el sofá, sosteniéndolo por el tobillo. — ¿Qué puedo hacer?

—No me había sentido así desde que mamá murió. No sé qué hacer —dije ahogada—. La voy a perder.

Las cejas de Siope se juntaron. —¿Así que vas a renunciar a pelear, eh?

—He intentado todo. No puedo dejarla. Tal vez no se sienta lo mismo que yo.

—O tal vez sólo está intentando no hacerlo. Escucha. Dinah y yo nos haremos invisibles. Todavía tienes está noche. Haz algo especial. Compra una botella de vino. Hazle espagueti. Haces un malditamente buen espagueti. Un lado de mi boca se curvo. —El espagueti no va a hacer que ella cambie de opinión.

Siope sonrió. —Nunca se sabe. Tu manera de cocinar es la razón por la que decidí mudarme contigo e ignorar el hecho de que eres una idiota.

Asentí. —Lo intentaré. Intentaré lo que sea.

—Sólo hazlo memorable, Laur —dijo Siope encogiéndose de hombros—. Ella podría entrar en razón.

Siope y Dinah se ofrecieron a recoger un par de cosas de la tienda de víveres, así yo podría hacer la cena para Camila. Siope incluso accedió a hacer una parada en la tienda departamental para recoger una vajilla nueva de plata y así no tendríamos que usar la mierda de vajilla “mezcla y combina” que teníamos en los gabinetes.

Mi última noche con Camila estaba lista.

POV Camila

Mi última noche en el apartamento, Dinah y Siope estaban inexplicablemente ausentes, y Lauren elaboró una cena especial de Última Noche. Compró vino, puso servilletas, e incluso trajo a casa cubiertos de plata nuevos para la ocasión. Ubicó nuestros platos en la barra del desayuno y puso su silla al otro lado para sentarse enfrente de mí. Por primera vez, tuve la clara sensación de que estábamos en una cita.

—Esto es muy bueno, Laur. Me lo has estado ocultando —dije mientras masticaba la pasta de pollo Cajún que ella había preparado.

Forzó una sonrisa, y pude ver que estaba trabajando duro para mantener la conversación ligera. —Si te lo hubiera dicho antes, lo hubieras esperado todas las noches. —Su sonrisa se desvaneció, y sus ojos cayeron a la mesa.

Jugué con la comida en mi plato. —Voy a extrañarte, Laur.

—Vas a seguir viniendo, ¿verdad?

—Sabes que lo haré. Y tú estarás en Morgan, ayudándome a estudiar, justo como hiciste antes.

—Pero no va a ser lo mismo —suspiró—. Estarás saliendo con Logan, vamos a estar ocupadas… iremos en direcciones diferentes.

—No va a cambiar tanto.

Logró una sola risa. — ¿Quién hubiera pensado en esa primera vez que nos vimos que estaríamos sentadas aquí? No podrías haberme dicho, hace tres meses, que yo estaría así de miserable al decirte adiós.

Mi estómago se hundió. —No quiero que seas miserable.

—Entonces no te vayas —dijo. Su expresión era tan desesperada que la culpa formó un nudo en mi garganta.

—No puedo mudarme aquí, Lauren. Es una locura.

—¿Quién lo dice? Acabo de tener las dos mejores semanas de mi vida.

—Yo también.

—¿Entonces por qué siento como si nunca fuera a volver a verte?

Yo no tenía una respuesta. Su mandíbula se tensó, pero no ella no estaba enojada. La urgencia de ir hacia ella creció insistente, así que me paré y caminé alrededor de la barra, sentándome en su regazo. Ella no me miró, así que abracé su cuello, presionando mi mejilla contra la suya.

—Te vas a dar cuenta del dolor en el trasero que soy, y entonces, olvidarás todo sobre extrañarme —dije en su oído.

Resopló una bocanada de aire mientras frotaba mi espalda. —¿Lo prometes?

Me incliné hacia atrás y miré en sus ojos verdes, tocando cada lado de su cara con mis manos. Acaricié su mandíbula con mi pulgar; su expresión era desgarradora. Cerré mis ojos y me incliné para besar la comisura de sus labios, pero ella se giró para que atrapara más de sus labios de lo que yo había intentado.

Incluso cuando el beso me sorprendió, no me alejé de inmediato. Lauren mantuvo sus labios en los míos, pero no lo llevó más lejos.

Finalmente me alejé, jugando con una sonrisa. —Tengo un día pesado mañana. Voy a limpiar la cocina, y después me voy a ir a la cama.

—Te ayudo —dijo ella.

Lavamos los platos en silencio, con Toto durmiendo a nuestros pies. Ella secó el último plato y lo puso en el estante, y después me llevó por el pasillo, sosteniendo mi mano un poco demasiado apretada. La distancia desde la boca del pasillo hasta la puerta de su habitación parecía durar el doble de tiempo. Las dos sabíamos que el adiós estaba sólo a unas pocas horas de distancia.

Ella ni siquiera intentó pretender no mirar esta vez mientras me cambiaba a una de sus camisetas para dormir. Se desvistió hasta quedar en ropa interior y una camiseta larga,  se subió debajo de las mantas, esperándome a que la acompañara.

Una vez que lo hice, Lauren apagó la lámpara, y luego me acercó a ella sin pedir permiso o disculparse. Tensó sus brazos y suspiró, y yo acurruqué mi cara en su cuello. Cerré los ojos fuertemente, tratando de saborear el momento. Sabía que iba a desear volver a este momento cada día de mi vida, así que lo viví con todo lo que tenía.

Ella miró por la ventana. Los árboles arrojaron una sombra a través de su rostro. Lauren apretó sus ojos cerrados, y la sensación de hundimiento se instaló en mí. Era agonizante verla sufrir, sabiendo no sólo que yo era la causa de ese sufrimiento… yo era la única que se lo podía quitar.

—¿Laur? ¿Estás bien? —Pregunté.

Hubo una larga pausa antes de que hablara finalmente. —Nunca he estado mejor en toda mi vida.

Presioné mi frente contra su cuello, y ella me apretó más fuerte. —Esto es tonto —dije—. Nos vamos a ver todos los días.

—Sabes que eso no es verdad.

El peso de la tristeza que sentíamos las dos era aplastante, y una necesidad incontenible se apoderó de mí para salvarnos a las dos. Levanté mi barbilla, pero dudé; lo que estaba a punto de hacer lo cambiaría todo. Razoné que Lauren no veía la intimidad como algo más que una forma de pasar el tiempo, y cerré mis ojos otra vez y me tragué mis miedos. Tenía que hacer algo, sabiendo que las dos permaneceríamos despiertas, temiendo por cada minuto que pasara hasta la mañana.

Mi corazón latía fuertemente cuando toqué su cuello con mis labios, y luego probé su carne en un lento y tierno beso. Bajó la mirada con sorpresa, y entonces sus ojos se suavizaron comprendiendo lo que yo quería.

Se inclinó hacia abajo, presionando sus labios contra los míos con una delicada dulzura. El calor de sus labios viajó todo su camino hasta mis pies, y la atraje más cerca de mí. Ahora que habíamos dado el primer paso, no tenía intención de detenerme ahí.

Separé mis labios, dejando que la lengua de Lauren encontrara su camino hacia la mía. —Te deseo.

De repente, el beso se hizo más lento, y ella intentó alejarse. Determinada a terminar lo que había empezado, mi boca trabajó contra la suya más ansiosamente. En reacción, Lauren se alejó hasta que estaba de rodillas. Me levanté con ella, manteniendo nuestras bocas fusionadas.

Agarró cada uno de mis hombros para mantenerme a raya. —Espera un segundo —susurró con una sonrisa divertida, respirando fuertemente—. No tienes que hacer esto, Camz. Esto no es de lo que se trata esta noche.

Lo estaba escondiendo, pero pude verlo en sus ojos, su auto-control no iba a durar mucho.

Me incliné de nuevo, y esta vez sus brazos cedieron sólo lo suficiente para que rozara mis labios contra los suyos. —No me hagas rogar —susurré contra su boca.

Con esas cuatro palabras, sus reservas se desvanecieron. Me besó, duro y con ganas. Mis dedos bajaron a lo largo de su espalda y se instalaron en el elástico de su sostén, lo desprendí recorriendo nerviosamente las arrugas de la tela. Sus labios se impacientaron, entonces, y caí contra el colchón cuando se estrelló contra mí. Su lengua se abrió camino a la mía de nuevo, y cuando gané el valor de deslizar mi mano entre su piel y su ropa interior, gimió.

Lauren tiró de la camiseta por encima de mi cabeza, y yo tiré de la suya luego sus impacientes manos recorrieron mi costado, agarrando mi ropa interior y deslizándola por mis piernas con una mano. Su boca regresó a la mía una vez más mientras su mano se deslizaba hacia arriba por el interior de mi muslo, y dejé salir un suspiro largo y entrecortado cuando sus dedos vagaron donde ninguna mujer, o siquiera hombre, me había tocado antes. Mis rodillas se arquearon y temblaron con cada movimiento de su mano, y cuando clavé mis dedos en su carne, se posicionó encima de mí.

—Camz —dijo, jadeando—, no tiene que ser esta noche. Esperaré hasta que estés lista. Mírame, Camila.

La miré, y sus ojos estaban decididos y suaves al mismo tiempo. Movió la cabeza, inclinándose para besarme tiernamente, y entonces su cuerpo se tensó, empujando sus dedos dentro de mí en un pequeño y lento movimiento. Cuando se alejó, mordí mi labio con incomodidad; cuando se meció en mí otra vez, apreté mis ojos cerrados por el dolor, y me besó de nuevo.

—Mírame —susurró.

Cuando abrí mis ojos, presionó sus dedos dentro de mí otra vez, y grité por la maravillosa combustión que provocó. Una vez que me relajé, el movimiento de su cuerpo contra el mío fue más rítmico. El nerviosismo que había sentido al principio había desaparecido, y Lauren agarraba mi carne como si no pudiera tener suficiente. La atraje hacia mí, y gemí cuando el placer que sentí fue demasiado.

—Te he deseado por tanto tiempo, Camila. Eres todo lo que quiero —musitó contra mi boca.

Agarró mi pierna con una mano y se levantó con su codo, sólo unos centímetros por encima de mí. Una fina capa de sudor comenzó a crearse en nuestra piel, y arqueé la espalda mientras sus labios trazaban mi mandíbula y después seguían una sola línea hacia mi cuello.

—Lauren —suspiré.

Cuando dije su nombre, apoyó su mejilla contra la mía, y sus movimientos se volvieron más rígidos. Los ruidos de su garganta se hicieron más fuertes, y finalmente presionó dentro de mí una última vez, gimiendo y temblando encima de mí.

Después de unos momentos, se relajó, dejó que su respiración fuera más lenta.

—Ese fue un gran primer beso —dije con una expresión cansada y satisfecha.

Ella escaneó mi rostro y sonrió. —Tu último primer beso.

Estaba demasiado sorprendida como para responder.

Ella colapsó a mi lado sobre su estómago, extendiendo un brazo sobre mi cintura, y descansando su frente contra mi mejilla. Pasé mis dedos por la piel desnuda de su espalda hasta que escuché que su respiración se equilibraba.

Permanecí despierta durante horas, escuchando las profundas respiraciones de Lauren y al viento moviéndose entre los árboles afuera. Dinah y Siope entraron por la puerta principal silenciosamente, y los escuché caminar de puntillas por el pasillo, murmurando entre ellos.

Habíamos empacado mis cosas más temprano ese día, y me encogí ante cuán incómoda iba a ser la mañana. Había pensado que una vez que Lauren se acostara conmigo habría satisfecho su curiosidad, pero en cambio, ella estaba hablando de un para siempre. Mis ojos se cerraron de golpe ante el pensamiento de su expresión cuando entendiera que lo había pasado entre nosotras no era una comienzo, era un cierre. Yo no podía ir por ese camino, ella me odiaría cuando se lo dijera.

¿Son incompatibles los opuestos del zodiaco?

Se dice que los signos opuestos del zodiaco se atraen y, al mismo tiempo, se repelen con fuerza. ¿Por qué?

El signo opuesto suele reflejar cualidades que al otro le faltan. Por lo que, en realidad, serían complementarios.

Eso explica porqué se atraen rápidamente, si están interesados en incorporar a su vida una faceta opuesta (que exhibe la otra persona).

Pero también tienen puntos en común

¿Son tan incompatibles?

A simple vista, no. El elemento de un signo es compatible con el de su opuesto. Si uno es de agua, el otro es de tierra (y viceversa); si uno es de fuego, el otro es de aire (y viceversa).

Además, pueden sintonizar porque coinciden en su cualidad de fijos, mutables o cardinales, compartiendo así características que se les atribuyen según esas cualidades.

Por último, señalemos puntos concretos que comparten los pares de opuestos del zodiaco.

Aries y Libra: Ambos se revelan contra “lo injusto”. Las injusticias, se cometan o no contra ellos directamente, los hacen reaccionar como a un resorte. (Claro está que cada uno de ellos tendrá su propia visión sobre lo que es justo y lo que no.)

Lo anterior puede deberse a que son más bien optimistas. Esperan un desenlace positivo (y justo) en las situaciones. Y, cuando éste no se produce, raro es que se conformen.

Tauro y Escorpio: Como signoscabezones fijos que son, permanecen en sus trece hasta que se salen con la suya o el otro cede (en caso de enfrentamiento). Cuando no salen victoriosos, su reacción es radical y contundente en contra de quien les hizo la faena.

Con esa misma fuerza, ambos se muestran leales a las personas que quieren, a quienes cuidan y apoyan incondicionalmente.

Géminis y Sagitario: Los dos son unos veletillas mutables, que cambian de idea cuando encuentran otra más convincente.

Y tienen más en común: Acumulan conocimiento variado para llenar varias bibliotecas. Son expertos animando al personal y huyen de las complicaciones y las espesuras (sobre todo, en las relaciones) como de la peste.

Cáncer y Capricornio: Cada uno con sus armas y respectivos objetivos, se pintan solos para manipular el comportamiento de otras personas.

Despuntan como los más rencorosos del zodiaco y, además, (para hacer énfasis en lo bueno) como defensores y protectores de los suyos. Va listo el que se meta con las personas de sus amores.

Leo y Acuario: Orgullosos y soberbios como ellos solos. Aunque vayan de enrollados, a veces les cae gordo aquél que no es de su misma opinión.

Comparten la lealtad y el apoyo que brindan hacia sus amistades. Cuando se ganan su corazón, se deshacen en generosidad.

Virgo y Piscis: En sus respectivas cabecitas, se dan tortas las preocupaciones y los miedos irracionales; la zozobra y la paranoia. Aunque, claro está, cada uno maneja ese lote a su manera.

Además, cuidan a los suyos con tanta devoción, que anteponen las necesidades de sus seres amados a las suyas

Drabble Wigetta; 50 estados llenos de amor.

«Guillermo»

Tantas veces que habíamos jugado con la misma pregunta, tantos momentos en los que el uno estaba a punto de proponerle matrimonio al otro, nunca había surgido enserio, si no era porque el otro no creí que de verdad estuviera pasando era porque simplemente temíamos el uno del otro, realmente me deja muy desconcertado el pensar que Vegetta fuera tan cobarde en cuanto a este tema, siempre huyendo de la realidad, siempre ocultando verdades, siempre lanzando indirectas que al final le molestaba que se dieran a entender, tan complicado, tan maniático, tan perfecto.

Ya estaba cansado de que a la misma pregunta obtuviera la misma respuesta de siempre, todas mis propuestas terminaban y eran respondidas con un “Willy por favor” ¿por favor? Por favor ¿qué? ¿A qué le temía?, su familia siempre le ha apoyado como es, mi familia nos a apoyada también, los seguidores nos amaban juntos, nuestros amigos nos querían juntos, yo le amaba, y el a mí, ¿Qué era lo que le detenía para contestar con un “acepto”?

Hoy era el día, estaba harto de que mis propuestas las tomara como una broma, no eran una broma, no estaba bromeando, en realidad le quería a mi lado, como mi esposo, ¿no quería creerlo? Hare que lo crea.

25 de junio del año 2015, Vegetta está en España y yo en LA, hoy USA fue declarado como un país donde el matrimonio del mismo sexo era legal en todas partes, tanto amor derrochado por todos lados, tantas parejas del mismo género amándose sin importar lo que digan los demás, ¿Por qué mi Vegetta no puede ser así?

*****

La cámara profesional de Luzu y su luz cegadora era lo que podía ver frente a mí, con mis manos y con todo el valor que pude recolectar diciéndome a mí mismo que ya era hora de un cambio presione el botón de grabar del control remoto, suspire y comencé.

*****

Un clic sobre el botón de “publicar” basta para que mi vida cambiara, quizá incluso bastaba para que mi relación con Vegetta se fuera por un caño, un clic estaba por cambiarme la vida, en 1080p estaba ya el vídeo, listo para ser público, mire por última vez la foto que tenía enmarcada, una pequeña foto de Vegetta observando el mar en el pier, sonreí al verla para así presionar el botón, actualice la página y reproduje, de inmediato mi voz comenzó a inundar toda la habitación haciendo que mi piel se erizada y mi corazón comenzara a palpitar como nunca.

“Hey buenas a todos, aquí Willyrex, comentando, y hoy estoy con un pequeño vlog que ya tenía muchas ganas de hacer” — hice una pausa para sonreír y mirar cabizbajo el suelo, las lágrimas comenzaron a salir lentamente, estaba nervioso, de nuevo mira a la cámara — “hace ya tiempo que tenía ganas de contaros una cosa mía que la verdad, no hace falta ni contarlo” — suspire — “hoy confirmaron que América es un país donde el matrimonio del mismo género es legal, cientos de personas están felices por esto, cientos de personas se declararon gays” — baje un poco la mirada para después mirar a la cámara con más firmeza que nunca, sonreí — “y yo no iba a ser la excepción, hace ya tiempo que estoy saliendo con una persona que honestamente prefirió omitir su nombre, dejare que vosotros saquéis las conclusiones, y por eso estoy aquí, como podéis ver el título de este vídeo es por favor acepta, es lo que quiero hacer” — metí mi mano derecha en mi bolsa del pantalón para así sacar una cajita de anillo de terciopelo morado, la observe un momento para así al mismo tiempo en que una sonrisa se pintaba en mis labios miraba a la cámara mostrando la cajita — “preferí omitir tu nombre, pero tú sabes que te estoy hablando a ti, no soy cobarde, sé que es algo muy tonto pedírtelo ahora que tú no estáis aquí conmigo, pero tantas veces lo había hecho ya y tú lo habías tomado como una broma que ya era tiempo de que lo toméis enserio, estos tantos mese junto a ti son los mejores que eh pasado en mi vida, hoy en día te extraño demasiado, necesito tenerte aquí a mi lado” — yo sonreí — “lo siento por cierto, no encontré otra mejor forma de pedírtelo ya que tú eres un pringao que todo lo toma a juego, eres lo mejor que me ha pasado en esta vida, así que ya es hora” — yo abrí la cajita dejando ver un anillo color plateado dentro de ella para seguido suspirar y sonriente musitar — “¿quieres casarte conmigo?” — note como mis mejillas se tornaban rojas y mi sonrisa se dejaba ver cada vez más amplia, así como mis ojos se escondían cada vez más, la imagen fue desvaneciéndose lentamente hasta dejar completamente negra la pantalla para así apareciera sobre ella la leyenda de z4, sonreí para así cerrar la ventana de youtube con mi sonrisa pintada en el rostro, más feliz que nunca, un sonido tenue me hizo salir de mi paraíso, mire  el móvil que era el que estaba vibrando, un mensaje de whatsApp se dejaba ver en la pantalla era de Vegetta, abrí su chat haciendo que sus palabras me hicieran el hombre más feliz del mundo, en 13 horas le tendría en mis brazos, en trece horas este anillo adornaría su mano, en trece horas podría sentir sus labios siendo ya, mi prometido.