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Qué maravillosa forma de empezar el día (Un paso afuera)

Y así, enroscándonos. Qué maravillosa forma de empezar el día. Porque mi día no comienza hasta que por fin me acerco a ti. Nos acercamos, conservando la distancia. Así, como sólo tú y yo podemos y sabemos hacerlo. Haciéndonos uno sin dejar de ser nosotros mismos.
Ese saborcito a café reconfortante. Sí, ese saborcito reconfortante y satisfactorio y cómodo y especial. Un café que compartimos, enroscados en la cama.
Llueve afuera, y a veces también adentro, pero sólo a veces. Por eso es tan necesario el café y es tan necesario enroscarse, para que no llueva adentro tanto como llueve afuera.

Un paso afuera

Y así, se enroscan. Qué maravillosa forma de empezar el día. Pareciera que su día no comienza hasta que se enroscan. Se acercan, conservando la distancia. Así, como sólo ellos saben y pueden hacerlo. Nadie más en el mundo puede hacerse uno con alguien más sin dejar de ser ellos mismos. Eso seguro, lo digo yo.
Prueba el café. Se le ve reconfortado y satisfecho y cómodo y especial, así como el café que comparten enroscados en la cama.
Lluevo. A veces ellos también llueven, pero sólo a veces. Quizás por eso toman café y se enroscan, para que no lluevan ellos tanto como lluevo yo.

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“Qué maravillosa forma de empezar el día… enroscándonos” es una frase sacada de la canción “Canción para el viento, la lluvia y Luchia” de Perotá Chingó, y que inspiró este texto.

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