soflama

Mi gran noche

La noche de los Goya vuelve a encumbrar al cine social como emblema de nuestra cultura

Los Goya. Para muchos una larguísima gala de películas sin interés, para otros sólo un altar desde el que se proclaman una retahíla de soflamas políticas, o se producen sollozos y dedicatorias inacabables a las familias de los premiados. Puede que, efectivamente, la ceremonia se alargue más de la cuenta, se hagan reivindicaciones políticas y la emoción quede a flor de piel, pero de lo que no hay duda es de que es un fiel reflejo de lo que somos.

El cine español ha tenido momentos de incertidumbre tras la aprobación de la actual ley del cine, que obligaba a las televisiones a adentrarse por completo en la producción cinematográfica. Este cambio sustancial ha derivado en un arma de doble filo para el mayor espejo de la realidad española: la búsqueda a toda costa del mayor beneficio económico.

Si miramos a la taquilla, los films que más recaudan casi nunca se corresponden con las mejores películas del año según las distintas academias y asociaciones de críticos. Esto es lo que en parte sucede con nuestro cine tras la aprobación de aquella ley durante el anterior Gobierno socialista. Desde entonces han salido a la cartelera muchas películas que han supuesto enormes éxitos de taquilla para el cine español. Mediaset España fue el primer grupo televisivo en encontrar la gallina de los huevos de oro.

El grupo produjo en 2013 “Lo imposible”, en la que el gran J.A. Bayona contó con un generoso presupuesto y un virtuoso elenco internacional para relatar la historia de una familia española que sufrió el tsunami de Tailandia. La españolidad del film se ceñía al director, a la producción y a que, de manera casi anecdótica, la historia que se encargaban de trasladarnos los brillantes Ewan McGregor y Naomi Watts había sido vivida por españoles. El drama pasó a convertirse en la película española más taquillera (*1) de la industria cinematográfica española y fue nominada en la categoría de mejor película por la Academia de Cine.

Poco duró “Lo imposible” en verse absorvida por un maremoto aún mayor, el de “Ocho apellidos vascos”, también de Mediaset España. En 2014, cuya gala de los Goya se celebraba en 2015, la comedia se atrevía valientemente a abordar desde un punto de vista simpático un tema tan espinoso como el del nacionalismo vasco y los prejuicios y estereotipos del resto de la sociedad española hacia toda Euskadi. El resultado fue una película amable pero que, al ser una comedia, se veía obligada a tratar ese trasfondo social de una manera banal y edulcorada. Puede que renunciar a la carga social del asunto -emblema de lo que había sido el cine español de calidad- fuera uno de los secretos del éxito de la película (*2).

Pero, como no todo es la taquilla, ese año se produjo un cambio de papeles entre los grupos televisivos, ya que fue Atresmedia Televisión la que se llevó el gato al agua de la crítica con “La isla Mínima”, que se convirtió en la ganadora de los Goya de 2015. Tampoco correspondía esta al perfil de cine social que siempre había triunfado entre la crítica de nuestro país.

Y en los Goya de este año se ha vuelto a lo que nos define. A nominar y premiar historias que le podrían pasar a cualquier hijo de vecino. Entre las películas nominadas a mejor largometraje se encontraba un drama adolescente (“A cambio de nada”), una adaptación moderna de la obra “Bodas de sangre” -del poeta español más universal, Federico García Lorca- (“La novia”), y otro drama que giraba en torno a una persona con cáncer (“Truman”). Nominada a mejor película también encontrabamos otra joya del maestro del cine social, Fernando León de Aranoa, (“Un día perfecto”) que traslada una visión de cómo fue la misión internacional de paz en el conflicto de los Balcanes en la que participó España.

No fueron esas todas las muestras de cine social de la noche. “Techo y comida”, premiada con el Goya a la mejor actriz protagonista, aborda las penurias que genera el avance de la pobreza en España. La que no recogió premio fue “B”, una valiente apuesta por difundir hasta qué punto ha llegado la corrupción en España a través de una interpretación del juicio al ex tesorero del Partido Popular, Luís Bárcenas.

Aunque no pertenezca a ese afamado cine social emblemático de la industria española, también merece consideración el hecho de que la cinta española “Palmeras en la nieve” haya hecho frente en taquilla al todopoderoso fenómeno mundial “Star Wars: El despertar de la Fuerza”.

En conclusión, un año en el que el cine español ha combinado los títulos taquilleros con la recuperación de su esencia de cine social que forjaron grandes obras como “Princesas”, “Barrio”, “Los lunes al sol”, “Te doy mis ojos”, “Todo sobre mi madre”, “Solas”, “El Bola”, “Planta 4ª”, “Mar adentro”, “Báilame el agua”, “Bwana” y tantas otras que nos han servido para vernos reflejados o ponernos en el pellejo de quien nos rodea.


*1. El curioso caso de “Lo imposible” consiste en que pese a convirtirse en la película española más taquillera de la historia, no llegó a ser la más vista. Este honor lo siguió manteniendo la siniestra “Los otros”, del genio del terror Alejandro Amenábar. Puesto que también perdería tras la llegada de “Ocho apellidos vascos”.

*2. Éxito de taquilla que se repetiría, aunque en menor medida, en 2015 con la secuela “Ocho apellidos catalanes”.


:) Javi Ramos

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