sobre mi cuerpo

Puedo sentir el sabor salado de las primeras lagrimas en mis labios;  Puedo sentir la sensación ahogante que se instala en mi garganta;  Puedo sentir como mis brazos comienzan a temblar;  Puedo sentir el peso sobre mis hombros y como mis músculos se tensan;  Puedo sentir la inundacion que se aproxima en mis ojos;  Puedo sentir el hueco en mi estomago;  Puedo sentir el escalofrió que recorre mi cuerpo cuando el miedo se apodera de el;  Puedo sentir como los ruidos externos se alejan mientras comienzo a perderme en mi cabeza;  Puedo sentir como los impulsos incontrolables me acorralan;  Puedo sentir como todo lo que he intentado ocultar durante el dia, se rebela e intenta manipularme;  Puedo sentir como todo se vuelve frio y oscuro mientras, de alguna forma, me hace sentir yo misma;  Puedo sentir como poco a poco la única persona que puede ayudarme es remplaza por otra que quiere destruirme. Y, aunque este sintiendo todo esto sobre mi cuerpo y mi mente, no me siento mal, mal me he sentido todo el día, pero justo ahora, que libere la porquería y no tengo que seguir aguantándola, me siento bien. Me siento tan bien porque por fin PUEDO.
Costo/beneficio

sería bueno convencerte de las ventajas de tenerme
presentarme un día a tu puerta y con un catalogo a color
venderte la idea de un amor compartido, por semanas para dos
en algún lugar paradisíaco, como puede ser mi habitación
por la noche siendo sombras nos inventariamos el uno al otro
y de mañana me vestiría de luz para abrazarte mientras duermes
me encontrarías como fruta al desayuno
y al resbalar por tu boca el sabor te resultaría familiar,
voltearías a la cama, sintiendo que estoy ahí pero sería tarde
yo ya habría volado al clóset, para esperar a que vistieras
de cal y canto sobre tu cuerpo con mi blanca sombra terciopelo
sería la envidia del las aguas y los soles,
del viento ocuparía el lugar en tus pulmones,
para que no me olvides
para que no me olvides
sobre tu pecho anidaría cual voz con alas
para volar rompiendo silencios que no existen.

Por Edel Juárez.

Aunque existan motivos de sobra para desvanecer por un instante el caminar de tus yemas sobre mi cuerpo, no consigo ni siquiera tolerar el roce del viento si no trae tu piel. Si busco otros vientres para acomodar mis torpezas mi cuerpo se abstiene al placer, entonces apareces vos, aparecen tus labios poco delineados recorriendo mi memoria y otra vez, me vuelvo a estrellar en el único tiempo donde existes: El pasado.

Podría regalarte todas las cosas que no son mías, el cielo, las comidas de mamá, los viajes en el carro de papá, mis ojos envueltos en fuego, las palabras que nos incendian cuando estás lejos, cuando no pueden juntarse nuestros labios para acabar de una vez con todas con tus inseguridades. Pero aquí estamos, a tantas millas de cruzarnos, a tantos labios de olvidarnos, a miles de años luz para encajar, a dos cuerpos con memoria y una mente de olvido.

Espero que mi cuerpo sepa olvidarte, o al menos que aprenda a vivir sin tus caricias a las 3:00 a.m.

—  Café para la Luna, Daniela Arboleda.
💔

Él no me quiere.
Quiere mis buenos ratos, mis sonrisas, mis días soleados, mis rizos largos y mis ganas de viajar.
Quiere el orden de mi vida y el desorden de mi cama, los abrazos que terminan en orgasmo y los besos que despiertan las ansias a mitad de la noche.
Quiere mis manos en las suyas, sus piernas sobre mí, mi cuerpo y su cuerpo hechos nudo y mis pies apuntando al camino que anda.
Pero no quiere que caminemos juntos.
No quiere lágrimas, ni cielos nublados. No le gusta mi cabello corto, ni la pesadez que a veces me obliga a quedarme en casa.
No busca salvar tormentas, ni abrazarme cuando soy huracán.
Sólo quiere que le escriba sobre amor, pero no se aventura a amarme…

Él quería ser marino, pero estaba cómodo con su miedo a las mareas. Así que no quiso intentarlo.
Resguardó su corazón entre sus propios brazos y el mío lo dejó volando.
Y aunque lo que yo sentía por él me llenaba y me hacía florecer, no, él no me quiso.

- María Aydanez Ramona, Malaci.

Otra noche más en mi depresión

Vivo con un vacío en el pecho que provoca insomnios solitarios donde, mientras me vuelvo más indefensa y débil, las voces de mi cabeza se vuelven más fuertes y ruidosas hasta tal punto donde la habitación queda totalmente a oscuras conmigo en el medio sintiendome rodeada por todas las palabras y gritos que me atormenta lastimandome y provocando dolor, un dolor que lo siento sobre todo mi cuerpo y que llega hasta mi pecho donde el vacío que había se comienza a llenar de una tristeza que ni siquiera yo se de donde sale, pero se apodera de mi y mis ojos húmedos empiezan a desbordarse de lágrimas que pueden ser libres al fin, ya que he vuelto a ser prisionera de mi propia mente.

Claro que yo también quise ser princesa
y el centro de su universo
y un poema.
Y que llegara tarde al trabajo alguna vez
por mi culpa.
Que una mezcla de sus genes y los míos
jugara a las muñecas en el salón.
Que los domingos se parecieran a cualquier cosa
menos a domingos.
Que los eneros no tuviera que recurrir a la estufa
para calentarme los pies.

Yo quería un jardín y rosales
y un mar con sus olas,
una talla mas de pecho o quizás dos,
un cruce de piernas más erótico
y una voz más femenina.

Quería un montón de fotos con la sonrisa desnuda,
un viaje a Grecia,
un trabajo más decente.
Quería aquello
y eso
y lo otro
y un poco de aquí
y otro poco de allá
y a el.
Sobretodo yo lo quería a el.

Que mis orgasmos no se los tragara el desagüe,
ni mi corazón se quedara sin cobertura
y que los espejos y los hombres
me dijeran la verdad sobre mi cuerpo.

Quería tartas en todos mis cumpleaños
y una posdata que dijera “te echo tanto de menos”
y sexo sin condón ni asientos de coches
y “cariño” y “amor” y “gordita”
y un “¿como estas de tu jaquecas?”
y un ” te sienta tan bien ese vestido".

Quería desnudarme en sus pupilas,
comer helado en su espalda,
fumarme un cigarro en su boca,
un silencio que rompiera su palabra,
un hombro que durmiera mis bostezos,
que me sentara mejor aquella falda
y esa blusa
y su piel.
Sobretodo su piel.

Y es que aunque ahora no te lo creas
yo solamente quise ser feliz.

— 

​Las cosas mas absurdas de una mujer zurda // Ernesto Pérez Vallejo.    

Sus besos eran como un pincel que teñía mi mundo por cuánto tiempo sintiera sus labios sobre los míos. Mi mente era una escala de grises que a veces se tornaba sepia, pero él me miraba y me leía como si yo fuese un libro abierto, y coloreaba las páginas que le parecían demasiado oscuras y tristes. Me llenaba los poros de tonos brillantes y su boca pintaba deliciosas manchas moradas sobre mi cuello mientras sus manos me hacían sentir viva, demasiado viva para su gusto. Tal vez esa es la razón por la que se arrepintió de utilizarme como si yo fuese una hoja en blanco: de alguna forma, me revivió y despertó a una persona distinta dentro de mí, alguien que no le agradó. Así que decidió desteñirme y ver cómo las gotas de agua salada se deslizaban sobre mis mejillas, arruinando la pintura y dejando un rastro gris. Decidió ser cruel y desparramó acuarelas negras sobre mi cuerpo. Decidió que me haría desaparecer, quemándome y dejando mis cenizas en el piso. Fui una pintura que en su mente era perfecta, pero frente a sus ojos resultó ser un fracaso.

Son minutos de silencio,
los ríos en mis ojos comienzan a desbordarse,
mas no llegan a las raíces de mi corazón,
sólo resbalan sobre mi cuerpo sediento de amor…

Otra inundación me ha de arrebatar todo,
y veo como a hurtadillas se aleja cuando ya me ve ahogada en desdicha,
son minutos de agonía,
de gritar a todo pulmón.

Son minutos de silencio,
y los cuervos vuelan en círculos,
observando mi desesperada
lucha de levantarme.

Extraño esos días donde era desierto
y no lo notaba.

— 

The Lady of the Flowers

Me gusta como luces esta noche
con tu pelo colgando sobre tus hombros,
me gusta como bailas tu tango, dulce y lento, la manera que quieres hacer todo excepto hablar y como me miras con esos ojos que me desvisten, tu respiración sobre mi cuerpo hace que mi interior se caliente
—  Let’s make a night to remember - Bryan Adams