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(via https://www.youtube.com/watch?v=7022ykTjJO4)

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Cazafantasmas: Por qué debería ir a verla?

Hace unos días leí esta nota de Erin Ramsey sobre lo que le generó la película y es exactamente lo que me pasó a mí (y por lo visto a miles más) así que quise traducir sus palabras y compartirlas con el mundo.

Tengan en cuenta de que es una traducción amateur, hay profesionales que hacen esto, pero nadie les va a pagar para traducir una nota de internet, así que hice uso de mi tiempo libre para poder compartirlo en castellano.

Originally posted by lillolajane

Tengo siete años y estoy parada en el patio del recreo, sosteniendo una lapicera multicolor. Ya saben, una de esas lapicera grandotas de plástico que eran realmente populares en los ‘90, las que tenían 6 tanques de colores distintos adentro. Estoy parada en la sombra y hace calor y estoy aburrida, así que voy cambiando los colores muy rápido y practico meter la lapicera en el cinto como si fuera mi arma secreta, pero no me animo a dejar mi puesto.

Porque tengo un trabajo muy importante, verán. O eso me dicen… el grupo de varones corriendo alrededor del patio delante mío, mientras yo espero. Estamos jugando a las Tortugas Ninja, y yo soy “Abril”. En realidad no me dejan ver las Tortugas Ninja, así que no tengo idea quién es Abril, pero los chicos me cuentan. Hay cuatro tortugas, y una rata, y todos viven en las alcantarillas, y pelean contra un jabalí. No estoy del todo segura, exactamente. No me importa. Abril es la única chica en las Tortugas Ninja y ella les entrega mensajes importantes a las tortugas, así que necesitan una chica que juegue con ellos hoy, y me considero afortunada.

Segundo grado es una etapa rara, llena de papeles extraños llamados “adivinadores” y frecuentes brotes de piojos, y de repente es más difícil para mí, varonera, encontrar mi lugar en el patio durante el recreo.  No quiero cambiar figuritas de Lisa Frank con las chicas al lado de las hamacas, y no soy bienvenida en los pasamanos donde los chicos juegan a la base militar. Hay dos escasos momentos cuando logro jugar con los varones, y son cuando jugamos a las Tortugas Ninja, o cuando jugamos a los Cazafantasmas (otra película que en realidad no ví).

Las Tortugas Ninja son las mejores, porque Abril tiene nombre. Nadie se molestaba en recordar el nombre de la recepcionista de los Cazafantasmas así que simplemente me dicen “Eh!”. No importa. Ambos papeles son iguales. Espero bajo una de las estructuras del patio, sosteniendo mi preciada posesión -la lapicera multicolor que saqué para hacerme sentir más canchera- hasta que recibo un “mensaje” que puedo entregar. Hago que garabateo el mensaje en mi mano, y luego corro a través del patio hasta la tortuga/cazafantasmas y grito frenéticamente mi mensaje antes de que lleguen los malos, cuando generalmente soy capturada y paso el resto del recreo bajo otra estructura de hierro, que hace las veces de “cárcel”.

Una vez durante el año escolar nos invitaron a todos a una fiesta de cumpleaños en una pista de patinaje. No hay muchas cosas sobre las que pueda decir esto en mi vida, pero puedo recordar la primera vez que escuché el tema de Cazafantasmas. Los chicos empezaron a gritar y patalear por entrar a la pista ni bien oyeron los primeros acordes. La euforia era evidente. Bajaron las luces y disparaban rayos láser por todas partes mientras nos impulsábamos más y más rápido por la pista, alimentados por golosinas y pizza, mi pelo volando atrás mío y mi cara enrojecida mientras todos gritábamos “A QUIÉN VAS A LLAMAR?!” y la triunfante respuesta: “A LOS CAZAFANTASMAS!”.

Todavía no tenía idea de lo que era un Cazafantasmas. No importaba. Esta canción sería el himno que elegí para tararear mientras corría a través del patio en el recreo por el resto de la primaria, ya fuera como “Abril” o como “Eh!”. Algo para alentarme un poco durante estos pocos momentos en que era realmente importante. Mi propia cancioncita mientras secretamente fingía, por un segundo, que yo era la heroína.

1992 fue hace mucho tiempo. Ya no pienso mucho en eso. La razón por la que les estoy diciendo todo esto es porque necesito que se paren al lado mío en ese patio por un segundo para entender quién era, así entienden lo sorprendida que estaba este Sábado a la noche de encontrarme a la yo de 7 años sentada en el cine al lado de la yo de 30 años.

No había estado siguiendo la controversia alrededor de la nueva Cazafantasmas cuando se estaba por estrenar. No vi la película original hasta que estuve en la universidad, y si bien me pareció graciosa y estaba contenta de ver finalmente de dónde salió la canción, no me unían los lazos nostálgicos que parecen hacer que la gente (ok, en su mayoría hombres) echara espuma por la boca de la ira en mi inicio de Facebook cada vez que aparecían noticias sobre el lanzamiento. Ni siquiera me di cuenta de que era un reboot, no una continuación de la franquicia como yo esperaba. Nada me molesta más que Hollywood rehaciendo la misma película una y otra vez, y si hubiera sabido eso probablemente ni siquiera hubiera ido a verla. Pero… mi esposo y yo tuvimos la excepcional y asombrosa posibilidad de una salida a la noche. Las opciones eran “Día de la Independencia” o “Cazafantasmas”. Y me encanta Kristen Wiig, así que…

Allá fuimos. La película estaba bien. Me reí silenciosamente, después me molesté un poco por estar apoyando una remake/reboot, después me volví a reír, y de a poco me di cuenta de que habíamos llegado a la mitad de la película sin que ninguno de los personajes femeninos hablara de sus intereses románticos o sus complejos con su cuerpo o su insatisfacción con sus vidas. La corriente estaba empezando a cambiar cuando de repente, llegó el momento.

No quiero arruinarles el momento, si todavía no la vieron, pero necesito explicarlo para que entiendan, así que simplemente van a tener que prometerme ver esta película cuando terminen de leer esto, si?

Hay un momento, en la escena de acción principal de esta película, cuando cada una de las Cazafantasmas agotó sus armas luego de tener su turno de pelear contra la invasiva horda de fantasmas. Una de ellas, interpretada por Kate McKinnon, se acuerda de su último recurso. Pela dos armas ocultas de su mochila de protones, lame el cañón y, con el tema sonando de fondo, DESTRUYE absolutamente cada ser maligno que aparece en la pantalla, en uno de los más asombrosos 30 segundos… 60 segundos? Una eternidad? Uno de los momentos más largos de mi vida. 

No es una princesa. No es un accesorio. No es un interés amoroso. Es el personaje principal, en una película sin otros “grandes” protagonistas masculinos. Está siendo una tremenda heroína de acción, salvando el día no en pos del final feliz con beso, sino por ella y por sus amigas y por el mundo. Pero aún más importante… y esto es tan, tan increíblemente importante: No muestra las tetas mientras lo hace.

Esperen, déjenme repetir esto: ella es un personaje principal, una heroína de acción, y no hay movimientos sexy imposibles en la escena que muestren un ajustado traje o escote o la silueta de su ajustado trasero. No está saltando por la pantalla sólo para alimentar las fantasías del fanboy más tarde en su casa. No está usando maquillaje sexy y ni siquiera tiene pelo largo que vuela en el viento, todavía rizado, luego de derrotar a los chicos malos. El personaje de Kate McKinnon salva al mundo en un mameluco sucio y holgado.

De repente, en el medio de un cine oscuro y lleno, de alguna manera descubrí lo que era viajar en el tiempo, porque estaba mirando esa escena como dos personas. Yo misma con 7 años, aferrándome a los apoyabrazos de la butaca, totalmente fascinada, ese tipo de sensación que te recorre todo el cuerpo, que te transporta adentro de la película, donde ya no estás sólo mirando, estás viviendo el personaje. La sensación que sólo podés tener de chico, cuando estabas tan metido en la película que te olvidabas que no era real, cuando estás corriendo a través del patio sólo que no es el patio, es realmente una alcantarilla y vos sos realmente Abril, cuando cada átomo en tu ser está resonando de entusiasmo, con la emoción del momento, el tipo de euforia que canalizás después en una pista oscura de patinaje bajo un show de lásers gritando “CAZAFANTASMAS!”.

Y yo con 30 años, al lado de ella, empecé a llorar. Porque yo en mis 30 años nunca antes había visto algo como eso. Y la yo de 30 años estaba impactada por no darse cuenta antes de que nunca había visto algo así. Cómo pasé más de 20 años sin ver esto en una pantalla gigante en un cine lleno, sin sentir estas cosas? Cómo no me di cuenta de lo que me estaba perdiendo?

Es una cosa ir por la vida sabiendo que te falta algo y finalmente encontrarlo. Es otra muy distinta encontrar de repente algo que no te diste cuenta que habías estado esperando ver toda tu vida. Nunca se le hubiera ocurrido a la yo de 7 años, allá por 1992, dudar de la lógica que se impuso en el patio del recreo. No podía ser una de las Tortugas ni uno de los Cazafantasmas, porque no había chicas tortugas y no había chicas Cazafantasmas. Tan simple como eso. Ahora, en 2016, ahí estaba ella, allá en la pantalla, de 5 metros de alto y salvando al mundo y luciendo igual que sus contrapartes masculinas. Bueno, digo, ahí estaba ella para mí de 30 años. La yo de 7 años simplemente se vio a sí misma. 

Cuando volvimos a casa esa noche, exploré las redes sociales buscando alguna señal de que no era la única persona que había experimentado “el momento”. Las reseñas eran pocas y contadas, y la mayoría exclusivamente de hombres. Estaba loca? Traté con una amiga de recordar otra película de mi infancia donde una protagonista femenina salvara el día y no estuviera medio desnuda. Obtuve un “Aliens” a medias tintas como única respuesta. Lentamente, muy lentamente, empecé a encontrar a otros que tuvieron “el momento”. Algunos habían lagrimeado, una había alzado el puño en el aire y gritado un triunfante “SÍ!”. Otra me dijo que miró alrededor en el cine desconcertada, preguntándose por qué nadie parecía reconocer que acababan de experimentar algo fenomenal y excepcional. Pero la mayoría de las mujeres me dijeron que no planeaban ir y me preguntaron “Por qué? Debería verla?”.

A ver, esos momentos en el patio en 1992 no definieron el resto de mi vida. No me senté melancólica durante 23 años lamentando el hecho de que no me dejaban ser una Tortuga Ninja en el recreo. Honestamente no puedo decir que mi falta de heroínas femeninas fuera perjudicial para las grandes metas que me propuse lograr en la vida. Viajé por todo el mundo. Busqué aventuras. Me forjé a través de muchos obstáculos para conseguir el trabajo de mis sueños. Más de una vez, y en diferentes momentos de mi vida.

Pero…

Cuán diferente hubiera sido mi vida si con 7 años HUBIERA visto esta escena, o una escena como ésta? Cuánto MÁS podría haber hecho? Cuánto menos me hubiera costado? Sobre todo, cuán diferente hubiera sido mi viaje partiendo del punto en el que me plantaba durante horas afuera en el recreo, esperando con una lapicera.

Me alegro de que mi propia hija vaya a crecer en un mundo donde esta película existe. Yo con 30 años ahora sé que necesito que ella crezca en un mundo donde existan muchas más películas como ésta. Yo con 30 años sé cuánto necesita de mi apoyo esta película, NUESTRO apoyo, el de toda mujer que alguna vez fue una nena de 7 años relegada a correr alrededor del patio entregando mensajes a los héroes de su mundo. Así que, deberías verla?

Yo con 30 años antes de experimentar el épico momento de Kate McKinnon hubiera contestado que sí, aunque sea una remake, con una disculpa a todos mis críticos amigos a sabiendas de que no va a ganar un Oscar por su contenido dramático ni sus dignos diálogos. Yo con 30 años luego de ver “el momento” no se preocupa por ninguna de esas cosas. Está sentada con la yo de 7 años en el sillón mientras escribe esta nota, pataleando impaciente y preguntando “Cómo preguntan si deberían verla? Sí! SÍ!! DEJEN LO QUE ESTÁN HACIENDO Y VAYAN AHORA!! LES CONTASTE DE LAS ARMAS DE PROTONES?!?”

Así que, vayan. Vayan inmediatamente. Vayan a verla porque es una peli de vacaciones muy divertida con personajes femeninos, heroínas de acción, actuando de una manera que nunca se ha visto antes: normal.

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