situacionism

ojalá la gente tuviese cuidado con lo que dice
y a quien
no saben como es el otro,
si le afectará o no

pero también, esa persona tiene el derecho
de ser como es
aún así entiendo a las personas
que sufren por ciertas actitudes de los otros

todo me afecta, hasta una mala mirada
que lata algunas situaciones
la socialización es una drama para mi

anonymous asked:

me gusta una chica y mis padres no lo aceptan ¿que hago?

Hola, si tus padres son muy estrictos deberias esperar a una edad de madures (17, 18, 19, 20…) y decirles, no pedirles permiso, decirles tu situacion y enfrentarlos. Si quieres hacerlo ya, seria basicamente lo mismo con la diferencia de que tendras que asumir las consecuencias que esto conlleva. Tu no les estas pidiendo permiso para estar con quien amas, les estas diciendo que estaras con ella independientemente de que lo acepten o no.

Devocional 4/ MAYO / 2015
Titulo: FE EN LA TORMENTA

Pronto se desató una tormenta feroz y olas violentas entraban en la barca, la cual empezó a llenarse de agua.Jesús estaba dormido en la parte posterior de la barca, con la cabeza recostada en una almohada. Los discípulos lo despertaron: «¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?», gritaron.Cuando Jesús se despertó, reprendió al viento y dijo a las olas: «¡Silencio! ¡Cálmense!». De repente, el viento se detuvo y hubo una gran calma.Luego él les preguntó: «¿Por qué tienen miedo? ¿Todavía no tienen fe?». (Marcos 4:37-40)

¿Cuantas veces pasamos por circunstancias  donde nuestra actual situación parece que esta apunto de ahogar la barca de nuestra vida, la “barca de nuestra familia”, “la barca de nuestros ingresos”, “la barca de nuestra salud”?  ¿Cuantas veces pasamos por situaciones adversas en donde oramos a Dios, pedimos respuesta  y vemos comos si “estuviera dormido” (pues no recibimos la anhelada respuesta de su parte)?. En todas esa situaciones tengamos “Fe” sin duda Jesús al estar recostado era una prueba para ver si sus discípulos recordaban quien era el que los lideraba, Jesús esperaba de parte de sus discípulos calma y paciencia, pero eso paso al mismo tiempo para que ellos se dieran cuanta que el hijo del hombre, Cristo rey, tiene autoridad y poder para calmar todo tipo de problemas, de forma radical y sobrenatural aun cuando parezca imposible. tengamos Fe y recordemos que JESÚS CONTROLA. Gran semana.

keepbeingweirdguy asked:

Holaaa:3 Me gusta tu blog, es tan raro:3... A la pregunta: Por que decidiste ser suicida?

Me alegra que te guste mi blog cariño. Respecto a tu pregunta, no decidi serlo… Estaba pasando ppr una situacion dificil y encontre por aqui una forma para desahogarme… Luego se hizo popularsh :v (sarcasmo) y bueno el resto es historia

SUCIO 2: MACHOS ALFA

VIGÉSIMO SEGUNDA PARTE

Había pasado quizá más tiempo del que Guillermo pudiera recordar, sin que se hubiese encontrado de nuevo en una situación como esta. Por mas que supiera que el chico debajo de él no era de ningún cristal delicado que pudiera romperse, debía tener cuidado y aquello estaba siendo difícil. Se encontraba en un punto en el que la excitación era tanta, que estaba haciendo uso de todo su autocontrol. No quería asustarlo,  eso era claro y mucho menos quería que aquella primera experiencia quedara grabada en su mente de una mala manera, quería que la recordara, eso por supuesto, pero no por las razones equivocadas. Tampoco es que Guillermo fuera un chico que se comportara a lo bestia, de hecho era todo lo contrario, delicado, cuidadoso y amable cuando en el pasado se había encontrado con situaciones parecidas, él ya había pasado por eso y sabía lógicamente lo que se sentía una primera vez, no solo a nivel físico, sino a nivel emocional. Tratándose de un chico que jamás se visualizó con otro hombre, todo se intensificaba. Definitivamente tenía que controlarse.

–Prometo que va a gustarte – declaró son seguridad, mirando a Samuel directo a los ojos y quizá estaba siendo muy osado, pero le gustaba tener altas sus expectativas ¿Por qué no habría de hacerlo? Se tenía confianza ¡Claro que si!

Las palabras de Guillermo provocaron en Samuel una risa nerviosa. No es que el comentario hubiese sido particularmente gracioso o que se estuviese burlando ¡Eso nunca! Ni era momento de burlarse, ni su mente le daba para eso, pero a veces la tensión y el nerviosismo se liberan en forma de risa y eso le estaba pasando a él. En ese momento Samuel era capaz de soltar carcajadas histéricas solo de ver pasar a una mosca.

Lo que necesitaba Guillermo ya estaba en la mesita de noche, pero igual no quería lanzarse así sin más, a lo bruto. Se inclinó sobre el cuerpo de Samuel hasta estar frente a él, dejando varios besos por todo su rostro, deleitándose con las expresiones de regocijo de su compañero. No acostumbraba a ser tan mimoso, pero con Samuel esas cosas que antes le hubiesen parecido cursis, e incluso un tanto ridículas, ahora le salían completamente solas sin sentir que estaba forzando nada.

Los besos volvieron a intensificar el ambiente. El aire se sentía denso y pesado, las respiraciones de ambos se escuchaban agitadas en el silencio de aquella habitación, eso claro si no se tomaban en cuenta los rechinidos de aquella cama que no les daba tregua. Sin dejar ni un momento de besarlo, Guillermo separó las piernas de Samuel no sin resistencia. El chaval estaba cediendo, aun así tampoco le iba a hacer las cosas muy sencillas que digamos. Y él lo comprendía, Samuel no lo hacía a propósito, tampoco es que quisiera hacer la situación difícil, eran nervios o quizá era simple inercia.
Guille estiró la mano a la mesita de noche y después de sacarse en segundos el bóxer, abrió el pequeño tubo de lubricante, con una sola mano, sin siquiera dejar de mirarlo.

La respiración de Samuel se agitaba a cada momento que pasaba y su mirada no lograba posarse en ningún lugar concreto. Su mente era un amasijo de emociones que amenazaban con llevarse su cordura. Tenía miedo, eso era lo primero y no podía negarlo, jamás se había encontrado a si mismo en una situación tan vulnerable, tan expuesto, tan evidentemente a merced de alguien mas. Pero más allá de eso, lo que significaba – aunque no pudiera siquiera reconocerlo en su mente – saber que a pesar de ese miedo, también deseaba que aquello sucediera, hacía que su mente se nublara de indecisiones y estuviera entre echar a Guillermo a un lado y desaparecer de ese lugar, o quedarse y experimentar con él lo que nunca imaginó. Sentía que si su decisión era quedarse no iba a haber marcha atrás. No se sentía capaz de estar con otro chico que no fuera Guillermo, sabía que después de él, nada en su vida iba a volver a ser igual. Un montón de terribles escenarios se presentaron en su mente si en algún momento por la causa que fuera se encontraban lejos. Se quedaría solo seguramente, no podría fijarse en nadie mas, no volvería a ver a las chicas de la misma manera. Claramente estaba siendo exagerado y se sentía ridículo, estaba buscando excusas tontas e infantiles para evitar sentirse mas atado a ese chico que había aparecido a cambiarle la vida, pero es que no se sentía preparado para entregarse así y no iba a hacerlo. No lo haría.

Se forzó a dejar de pasear los ojos por todo el techo de la habitación, para voltear directamente a mirar a Guillermo y decirle de la forma mas amable posible algo en plan “lo siento mucho pero siempre no quiero”. Mala idea, mirar esos cálidos ojos y esa sonrisa gentil fue mandar a la mierda su convincente idea de escapar.

–¿Cómo puedo ser capaz de dudar? – el susurro de los labios de Samuel fue prácticamente imperceptible para Guillermo, no lo había dicho obviamente para ser escuchado. Miró a ese precioso chico frente a él y no había lugar para dudas. Lo quería de una forma que le oprimía el pecho y en la mirada de él también podía percibir cariño. No sabía si Guillermo sentía igual que él algo tan intenso, pero probablemente lo que el sentía arrasaría con los dos.

–¿Cómo…? – Guillermo no terminó siquiera con su pregunta al ver los labios de Samuel moverse sin emitir sonido. El chaval lo tomó del cuello enredando los dedos en su cabello y lo acercó a él para besarlo de forma ansiosa.
Samuel se separó de aquel beso solo para hundir su rostro en el cuello de Guillermo aferrándose fuertemente a su espalda, dejándolo escuchar su respiración agitada, este tomó nuevamente el bote de lubricante con algo de dificultad pues no quería separarse, después de verter una generosa cantidad en sus dedos, llevó su mano entre las piernas de Samuel, las cuales separó un poco mas.

No recordaba lo difícil que era, no recordaba la resistencia natural que suponía intentar penetrar un cuerpo virgen aunque fuera solo son sus dedos, igual sabía que tenia que hacerlo o le costaría la vida poder continuar después. Samuel tenía que relajarse, tenía que lograr excitarlo aun a pesar de la evidente incomodidad que de seguro estaba sintiendo. Se separó de Samuel aun cuando él parecía no querer soltarlo. Tomó su miembro aun sensible por el anterior orgasmo y empezó a acariciarlo nuevamente, mientras introducía uno de sus dedos de la forma más lenta que le era posible. Inmediatamente sintió el cuerpo de su compañero tensarse y un ligero gemido entre dolor y susto escapó de sus labios. Clavó sus uñas en las mantas de la cama y apretó los ojos fuertemente.

–Necesito saber si estoy haciéndote daño – por un momento fueron solo las palabras de Guillermo las que se escucharon en aquella habitación, un momento que le pareció eterno. Un ligero movimiento de cabeza y un “no” prácticamente sin sonido pintado en los labios de Samuel, le indicó que podía continuar.

Por fin, moviéndose muy lentamente y con todo el cuidado que le fue posible pudo introducir uno de sus dedos. Un ligero sobresalto de susto recibió como respuesta, seguido de un jadeo largo y profundo. ¿Cuántas veces se había encontrado en una situación como esta? Parecidas quizá varias, tan intensas podía asegurar que nunca. Jamás había tenido tan extremo cuidado con un chico, pero es que este no era cualquiera, era especial, era su Samuel, quien estaba confiando en él, quien se estaba abandonando a él de forma ciega ¿Lo querría tanto como él lo quería?

Se acercó a sus labios y los besó con ternura, logrando al menos un poquito que su cuerpo se relajara. Samuel no abrió los ojos, pero dejó de fruncir el ceño y empezó a soltar ligeros suspiros en medio del beso cuando sintió el dedo de Guillermo moviéndose lentamente en su interior se quejo solo un poquito, pero de pronto… magia.

Había logrado tocar su próstata y lo había hecho dar un salto acompañado de un gemido profundo y sin reparos. Samuel abrió los ojos de par en par fijándolos en Guillermo quien se sentía malditamente agradecido de haber sido capaz de encontrar ese punto en su interior en el primer intento. Se sentía en la cima.

Sin más dilación, Guillermo empezó a moverse lentamente asegurándose de tocar el mismo punto en cada una de sus penetraciones. Unos minutos después y con tres dedos en su interior, Samuel estaba corriéndose entre el cuerpo de ambos por segunda vez en la noche con un ronco gemido.
Samuel estaba cansado, extasiado, estaba muerto. Su respiración estaba completamente acelerada, se sentía como un pez boqueando fuera del agua. Dos orgasmos completamente intensos prácticamente en cuestión de minutos, no había experimentado algo tan placentero en su vida, mientras que Guillermo seguía aguantando de forma casi heroica ¿Cómo era posible? Estaba anteponiendo el placer de su compañero al de él, quería que esa noche fuera memorable.

Tomó el preservativo y rompió la envoltura con desesperación, lo deslizó por su adolorida erección y se acomodó nuevamente entre las piernas del otro chico separándolas lo necesario y presionando sus labios en el cuello de Samuel, se acomodó con cuidado para entrar el él. Sintió como las uñas de su compañero se cavaban en su espalda, y no es que le fuera el masoquismo, pero incluso aquella sensación le agradaba. Sentía el ardor de los rasguños en su espalda, sentía el calor de la piel ajena, sentía la brisa helada topando en su rostro y no podía haber una mejor combinación.

–¡Joder! – No había otra expresión que definiera el momento, poco a poco fue introduciéndose en el interior de Samuel y sentía una presión en su miembro que casi dolía, pero podía decir con seguridad que no había un dolor más deliciosamente placentero que ese. La estrechez de su compañero no lo detuvo, ni el ardor por las uñas clavadas en su espalda. Repitió un par de veces un “¿Estas bien?” que Samuel respondió sin abrir los ojos con un ligero asentimiento mordiéndose los labios con ansia. Finalmente después de empujarse en él con todo el autocontrol que le era posible, Guille estaba por completo en su interior.

A Guillermo le tomó un par de minutos calmarse, serenarse, recuperar el control. No solamente se quedó estático para lograr que Samuel se adaptara a la intromisión, él mismo sentía tanta ansiedad y excitación por la espera, que de moverse, aunque fuera solo un poco, terminaría por correrse antes de tiempo. Lógicamente no quería eso.

Las respiraciones de ambos de escuchaban fuertes y profundas, pero al mismo tiempo acompasadas y tranquilas. Guillermo había recuperado su control y ver como Samuel abría poco a poco los ojos brillantes en lágrimas de excitación, dolor o ambos, supo que podía continuar.

Empezó con movimientos lentos, prácticamente era solo un movimiento circular de su cadera sin necesidad de salir de él, no quería que padeciera en lo más mínimo y Samuel se lo agradeció. La respiración de ambos empezó a agitarse nuevamente, el golpeteo se sus corazones se hacía cada vez mas intenso, el ambiente de la habitación se sentía cálido y sofocado. Cuando Guillermo percibió que los ligeros quejidos probablemente de dolor por parte de Samuel, se convertían en tímidos jadeos de gusto, fue momento para empezar un vaivén lento y placentero para ambos.

Samuel no pensaba, tenía la mente completamente en blanco, no había espacio para dudas, miedos o indecisiones, estaba completamente perdido en los ojos pequeños y amables del chico posado encima de él y en las sensaciones completamente nuevas que le estaba proporcionando.

Con cada nueva embestida las sensaciones se intensificaban para ambos y el dolor en las expresiones de Samuel desaparecía. Los gemidos fuertes empezaron a escucharse, los movimientos erráticos y profundos por parte de Guillermo se volvieron una constante. Las manos del chico bajo él se deslizaban por todo su cuerpo, sus piernas, su abdomen, sus costillas, su pecho… sus tatuajes. Samuel estaba dándose por fin la oportunidad de disfrutar, de dejar de pensar en lo bien o mal que estaba aquello y sentirlo en su totalidad. Clavó nuevamente las uñas en la espalda ajena cuando una vez mas sintió estimulado ese pequeño espacio en su interior que hizo su espalda arquearse por el placer. Había experimentado placer antes, muchas veces, pero jamás de forma tan intensa, jamás de una forma que ni siquiera creía posible. Jadeó con fuerza y acercó sus labios al cuello de Guillermo logrando hacer una nueva marca y provocando en él un fuerte gemido.

Cada una de las penetraciones golpeaba en el mismo y justo lugar, provocando gemidos agudos y entre cortados. El sonido húmedo y morboso de sus besos podía más que los rechinidos de la cama ¿a quien le importaba eso ya? Sus cuerpos estaban sudorosos a pesar del clima frio de esa noche, la piel ardía, los pulmones dolían por la respiración insuficiente y la sensación de revolución en el bajo vientre de ambos ya se dejaba sentir.

Samuel hundió nuevamente su rostro en el cuello de Guillermo cuando se sintió cerca, lo enredó con sus piernas empujándolo más hacia él y cerró los ojos. No quería mostrarse tan descontrolado y gimiendo como loco, pero le era prácticamente imposible no hacerlo. Guille no podía ver su rostro, pero podía sentir su respiración y escuchar sus jadeos justo a un lado de su oído. El miembro de Samuel dolía, aprisionado entre los dos cuerpos y estimulado con el roce de sus pieles en cada vaivén. Las gotas de pre semen hacían más placentero el deslizamiento e incrementaban el placer. Ni siquiera era necesario estimularse con la mano para estar cerca de su tercer orgasmo consecutivo, aun así, la mano de Guillermo se deslizó entre sus cuerpos hasta rozar la punta de su miembro con los dedos. Unas cuantas embestidas mas, profundas y descontroladas por parte de Guillermo, acompañadas de las caricias de su mano y el chico debajo de él estaba corriéndose en medio de un fuerte estremecimiento y un gemido fuerte que resonó en la habitación. No hizo falta mucho para que el menos de ambos llegara también a un glorioso orgasmo, la presión ejercida en su miembro por las contracciones en el cuerpo de su compañero, provocaron en él una fuerte ola de placer que terminó con él temblando descontrolado en la cima del mas maravilloso e intenso orgasmo.

Guillermo no quería aplastar al chico debajo de él, pero ni siquiera fue capaz de hacerse a un lado cuando terminó desplomándose encima de su cuerpo sin siquiera salir aun de él con la respiración agitada y el corazón bombeando sin control dentro de su pecho. Aquello no molesto a Samuel, al contrario, apretó contra su pecho a aquel chico que después de haber demostrado que el también podía ser bastante dominante, volvía a sentirse pequeño y vulnerable entre sus brazos.

Un breve momento pasó en lo que sus respiraciones se volvían mas calmadas y Guillermo se separó de Samuel saliendo por fin de él con un último jadeo por parte de ambos. Se deshizo del preservativo botándolo en la basura y se tumbó nuevamente al lado de Samuel.

No había palabras para describir lo que acababan de vivir. Probablemente ninguno de los dos hubiese podido pronunciar una sola palabra en aquel momento. Guillermo pensó en preguntarle si estaba bien, si no le había hecho daño, pero no se atrevía, sentía que después de que ambos hubiesen bajado de esa montaña rusa de emociones, la mente de Samuel se enfriaría y cabía la posibilidad de que pensara que aquello que había hecho era un error, que se arrepintiera. Su mente estaba dando demasiadas vueltas, una gran cantidad de sentimientos angustiosos empezaron a agobiarlo, ahora la sensación de asfixia no era por excitación, ahora el miedo de perderlo se estaba apoderando de él.

Estaba a punto de correr, llorar, quizá gritar, cuando sintió el delicado rose de la mano de Samuel en su brazo. Giró la cabeza a un lado para encontrarse con la hermosa sonrisa del aun más hermoso chico que se había entregado a él sin reparos. Su cabello se pegaba a la frente por el sudor, su rostro completo estaba enrojecido al igual que sus labios entre abiertos que dejaban escapar ligeras exhalaciones. No había arrepentimiento en su mirada y eso lo calmó en un instante ¿Cómo era posible que el causante de sus peores miedos, fuera a su vez capaz de acabar en segundos con ellos solo con una mirada? No lo sabía, pero así era y en un instante todas sus inseguridades desaparecieron. Su corazón se sentía en calma.

Samuel le dio un ligero jalón rodeándolo con los brazos y los cubrió a ambos con las mantas. Quería decirle cuanto lo quería cuando percibió miedo en su mirada, pero no se sentía con fuerzas ni siquiera de hablar, esperaba que aquel abrazo le diera a entender que no estaba arrepentido, que se sentía mas unido a él que nunca, no de una forma dependiente, mas bien en una forma que lo complementaba. Con un último beso en los labios ambos se quedaron dormidos.

Narra Samuel

///// https://www.youtube.com/watch?v=W2l3mgmub0o /////

Decir que estaba adolorido era decir muy poco, sentía que me había arrollado un camión y quizá estaba siendo un pelín exagerado, pero cada movimiento me hacía recordar de forma dolorosa lo que había acontecido la noche anterior. Aun así, cada quejido de dolor iba acompañado por una sonrisa y es que podía ser bastante masoquista a veces.

Pocos minutos antes de dormirme la noche anterior, sentí que iba a despertar como de una pesadilla con un sentimiento de pesar y arrepentimiento terribles. Abrir los ojos y ver dormido a mi lado a Guillermo, acurrucado como un gatito, hizo desaparecer cualquier mal pensamiento o duda. Él era mío, yo era suyo y aquella era una sensación maravillosa. No me arrepentía en lo absoluto, no había ni un solo rastro de duda en mí. Me sentía completo, satisfecho, con un dolor en salva sea la parte que lo flipas en colores, pero con una sensación de paz y calma que no había experimentado jamás.

Yo había escuchado decir una vez no se a quien, que cuando por fin estas con la persona correcta no sientes ansiedad, no sientes desasosiego, estar con la persona correcta mantiene tu alma en paz, no se si la frase era exactamente así, pero la idea era esa y así me sentía yo, en completa calma, gracias al tío odioso que acababa de dejarme poco menos que invalido. Ya me vengaría después.

Me quedé un buen rato solo observándolo ¿Cómo podía ser tan perfecto? En un principio me había parecido odioso, arrogante, intratable y ahora incluso todos esos “defectos” me parecían adorables. Seguía siendo odioso y arrogante a veces, pero era mío.

–¿Te quedarás conmigo siempre? – susurré de forma lastimosa, el estaba dormido, claramente no había escuchado aquello y lo agradecía, no deseaba parecer tan débil y vulnerable, pero lo estaba, deseaba sentir la seguridad de que nunca se alejaría de mi – tu eres todo lo que necesito – declaré sabiendo que mis palabras eran ciertas, que lo quería como no había querido a nadie.

“Prometo que va a gustarte” la frase cruzó por mi mente de pronto. Guille el modesto le decían ¿no? No pude evitar una ligera sonrisa. ¿Qué si me había gustado? El muy cabrón me había causado 3 maravillosos orgasmos casi seguidos ¿Cómo le hacía? ¡Es que le comía la cara a besos! Y de hecho ¿Por qué no hacerlo?

Me acerque a su rostro  y le plante un sonoro beso en la frente, lo vi estremecerse y empezó a parpadear tratando de enfocar la vista, ni siquiera le permití abrir los ojos en su totalidad, cuando ya le había plantado un beso mas en cada uno. Lo escuché reírse bajito cuando sintió que seguí repartiendo besos en sus abultadas mejillas, en su mentón, en su nariz.

–¿Qué pasa? – dijo entre risas, intentando abrir por completo los ojos, al menos lo humanamente posible tratándose de él. Me reí internamente por mi mal chiste, que si él pudiera escucharme me suelta un guantazo. No pudo continuar hablando pues planté un último beso en sus labios. Fue un solo roce tierno y cariñoso, tampoco quería echarle en la cara todo mi aliento mañanero.

–No pasa nada niño ¿Cómo amaneciste? – pregunté con una innegable sonrisa en el rostro, estaba evidentemente feliz ¿Por qué me iba a empeñar en negarlo? Frunció el ceño y entrecerró los ojos para enfocarme bien, casi desaparecieron sobre sus abultadas mejillas.

–Yo estoy bien… ¿y tu? – se notó a leguas que preguntar aquello le costó, ya se imaginaba seguro que iba a reclamarle por algo, es que era tonto hasta decir basta, nada mas alejado de la realidad. Me levanté de la cama envolviendo mi desnudez con una manta, me incliné nuevamente sobre él y después de dejar un nuevo beso en sus labios, me alejé. Casi pude ser capaz de escuchar los golpes de su corazón ansioso y asustado. Nunca lo había visto tan inseguro – ¿a donde vas? Sentí como su mano me detenía por el brazo. Regresé sobre mis pasos y me senté en la cama. Acaricié con mis dedos el dorso de su mano.

–No iré a ningún lado que me aleje de ti ¿está bien? Solo necesito darme una ducha – declaré con una sonrisa y pude ver como de inmediato su expresión se relajó. Se tumbó nuevamente en la cama y cerró los ojos.
Cuando salí de la ducha el olor a desayuno recién hecho inundó mis fosas nasales. Me había vestido solo con mi ropa interior y un pantalón deportivo, no había nadie en la casa así que no veía  mucho problema en andar de esa manera. Dejé mis cosas en la habitación y me dirigía a la cocina. Me encontré con Willy meneando las caderas rítmicamente tarareando quien sabe que, mientras revolvía algo en el sartén.

–¿Amanecimos felices? – pregunté en tono socarrón, el saltó que dio Guille en su lugar hizo que el enorme cucharon que sostenía en sus manos cayera al suelo ¿Qué hacía con un cucharon tan grande?

–¡Me cago en todo tío! – exclamó entre molesto y avergonzado. Se agachó sin siquiera mirarme para recoger el utensilio del piso. Se puso de pié y me miró con expresión de reproche – deja de aparecerte de esa manera ¿quieres darme un infarto? – me miraba frunciendo el ceño y mas allá de molestarme me parecía por completo divertida la situación, volvía a ser el chico odioso y malhumorado y eso me encantaba. Lo sé, estoy mal. Se sonrojo por completo y desvió la mirada al darse cuenta que estaba sin camisa. Se giró de inmediato dirigiendo toda su atención en el sartén que humeaba en la estufa. Me acerque a él por la espalda pasando mis brazos por su cintura y apoyando mi mentón en su hombro.

–Willy está enojadito – afirmé en su oído en tono burlón. Se giró inmediatamente quedando frente a mí mirándome fijamente.

–¿Willy? ¿Y de donde sacas eso? – preguntó arqueando una ceja sin dejar de mirarme. Solo pude sonreír ante cada una de sus expresiones. Como quería a ese condenado cabezón.

–Guillermo, William, Willy ¿no has escuchado del príncipe de Inglaterra? No tiene mucha ciencia ¿sabes? Se oye mas de la realeza, me gusta ¿a ti no? – frunció el ceño y entre cerró los ojos, sus labios se curvaron en una sonrisita tímida.

–Pues al menos no me molesta

–¿Puedo llamarte así entonces? – pregunté mientras lo acercaba a mi tomándolo fuerte de la cintura. Pareció pensárselo mucho pero al fin respondió.

–Puedes – no dijo nada mas, pasó sus brazos por mi cuello y me plantó un beso que me dejó viendo estrellas. Este chico siempre terminaba por sorprenderme.

Narra Guillermo

Había terminado de preparar el desayuno y será que tenía hambre, pero todo se veía de muy buena pinta, yo no era muy experto cocinando, pero huevos, tocino, zumo y tostadas no eran algo tan del otro mundo.

Estábamos a punto de tomar nuestros lugares en la mesa, cuando al girar a ver a Samuel, algo en él hizo que mi estomago se revolviera de celos. Tenía tiempo queriendo preguntarle por aquello, pero no me atrevía. Sabía que no debíamos meternos en el pasado de las personas, que lo que debía importar era el presente, pero si no me quitaba esa duda de la mente dudaba poder desayunar tranquilo.

Ese jodido tatuaje en su espalda me tenia de los nervios ¿Quién lo tenía medio desnudo en medio de la cocina? Si no hubiese aparecido sin camisa, yo no hubiese visto esa mariposa nuevamente y sobre todo ese nombre debajo de ella. “Leah” ¿Por qué esa chica había sido tan importante para él como para tatuarse su nombre?

Tosí sin ganas aclarando mi garganta de forma ruidosa para llamar su atención, lo logré en el acto, giró hacia mi mirándome pensativo ¿Cómo es que me conocía tan bien? Estaba seguro que ya sabía que algo me estaba molestando.

–¿Sucede algo? – el tono gentil en su voz me tocaba la moral, no podía iniciar una pelea por algo tan absurdo como un tatuaje y mucho menos si el se portaba de forma tan amable, sería tonto e injusto. Traté de serenarme lo más posible y preguntar de una vez como una persona civilizada.

–¿Quién es Leah? – lo solté así sin mas ¿para que iba a darle rodeos a las cosas? Se quedó mirándome fijamente y pude notar como pasaba saliva con dificultad y una amarga sonrisa se pintaba en sus labios ¿de verdad esa chica lo había afectado tanto, había sido un amor tan importante para él? Estaba a punto de quemarme de forma espontanea por los celos. Y mas aun cuando me di cuenta lo mucho que le costó responderme – ¡Dime quien es! – prácticamente exigí y me sentí mal después de hablar de forma tan enérgica, pero las palabras ya habían salido. Se sentó en su silla frente a la mesa, apoyo los brazos en la mesa clavando la mirada en el plato de desayuno que humeaba frente e él hasta que por fin habló.

–Ella era mi madre…

Silencio. Sentí una bofetada imaginaria y como no solo mis mejillas sino mi cara entera ardía de vergüenza ¿había estado celoso de su madre? No tenía perdón

–¿Era? – pegunté de pronto al caer en cuenta de sus palabras. Él solamente asintió ligeramente sin mirarme. Sentí que el corazón se me hacía pequeñito.

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Giros inesperados en esta historia que tanto amo y tantas satisfacciones me da cada que la escribo! Les gustó el smut, lemon o como les de la gana llamarle??? Traté de hacerlo descriptivo, siempre intentando no llegar a lo guarro, feo y desagradable, que como ya les he dicho antes, yo no escribo porno. Me costó como no tienen una idea escribirlo, sufrí mucho xD pero agradezco infinitamente el apoyo que me dan y la confianza, espero no haberlos defraudado. Y ahora ¿Cuántas de ustedes se sienten mal por haber puteado a Leah si saber quien era? Malas personas. Ya sabrán más de ella en la siguiente parte. Un besote, los quiero un montón, muchas gracias por eso. Ya casi llegamos al millón de lecturas YEIII, eso hay que celebrarlo, ya pensaré como. Mi twitter porque me lo piden muchote es @AnimalitoDLaLuz. GRACIAS♥

MIEDOS.

No soy de los que temen a las cosas tanto como a las situaciones. Es decir una araña no me asusta (Aunque no me daría mucho gusto que alguna me inyectara su veneno en el brazo; a menos claro, que me convirtiera el hombre araña, aunque eso significaría más responsabilidades y…mejor no) o las serpientes, las cuales de hecho me gustan, ni las inyecciones que son demasiado molestas pero no son un miedo. Tampoco temo a las alturas ¿Por qué debería temer si nunca ando en las alturas?

Pero sí soy muy paranoico, procuro no darle razones a la casualidad para que me entregue cosas inesperadas, soy cuidadoso con lo hago, con lo que digo y con lo que pienso, no hablo con extraños, no ando por calles que no conozco a las tres de la mañana y ese tipo de cosas, para no toparme sobretodo con disgustos y en éste caso mis pequeños miedos. Y con miedos me refiero a todas esas situaciones que, por muy raras que sean, pueden pasar si me descuido

“¿Y si cortando una manzana me rebano un dedo y ya no me lo pueden coser en su lugar de nuevo?”
“¿Y si caminando tranquilamente por la calle me caigo de espaldas y me golpeo la columna y quedo cuadriplégico? ¿Quién me ayudará para ir al baño?”
“¿Y si un avión cae en éste momento sobre mi casa y me aplasta todo el cuerpo dejando sólo mi cabeza intacta pero sobrevivo gracias a una cirugía milagrosa?“
"¿Y si siendo sólo una cabeza me da comezón en la oreja y no hay nadie cerca que me rasque?”

Ese tipo de cosas me asustan, y lo digo seriamente; no es un unicornio enterrando su cuerno en uno de mis ojos, es un avión real aplastándome y dejándome indefenso ante la comezón.

Pero más allá de eso, tengo un miedo mayor y más terrible y más real, ocurre durante la noche. Cuando no tengo sueño pero aun así intento dormir -después de la rutina de revisar el celular cien veces, ponerme la pijama, apagar la luz de mi cuarto, pensar lo que haré por la mañana y revisar el celular otras cien veces más- me quedo en completo silencio y comienzo a tener ideas raras, pero muy raras; no el clásico“Debí haber dicho esto, soy un idiota” o “¿Cerré el refrigerador?” tampoco el “Debo aprender francés” y el “Debo hacer mucho ejercicio y operarme la cara para estar guapo” no, ese tipo de cosas no. Pienso en aquello que en verdad me paraliza y hace tropezar mi respiración hasta el punto de darme un ataque de nervios.

Mi mayor miedo es a lo que hay más allá de la muerte.

Y es extraño porque nunca he temido a la muerte, es decir uno se muere y ya. Probablemente yo sea un ser frío y sin sentimientos porque cuando alguien cercano a mí ha muerto, de hecho no lloro, o lo hago muy poco, me duele y todo, pero me adapto fácilmente a su ausencia y continuo, ya sé que es totalmente inaceptable pero bueno, así funciono no sé por qué. El hecho es que no le temo a la muerte, y mucho menos a la mía. Temo a lo que hay más allá, sea algo o nada. Y así cuando es de noche y estoy sin sueño intentando dormirme ocurre el miedo; tal vez sea por el ambiente oscuro y silencioso de mi habitación o la falta de algo mejor en qué pensar pero comienzo en mi mente a visualizar lo que vendrá para mí.

Y ahí estoy de nuevo solo, después del final de todo cuanto existe. Como si yo en realidad no pudiera ser destruido y el universo no supiera qué hacer conmigo cuando ya todo se ha esfumado, incluso el universo mismo. Yo y sólo yo, vestido de olvido y tristeza, flotando en medio de la incertidumbre, incapaz de asimilar nada, incapaz de escapar, incapaz de moverme y de hablar, ciego. Sólo sintiendo que nada hay excepto yo.

Y eso sí que me da miedo.

—  Letras Secretas, Cien cosas que a nadie le interesan sobre mí. Número 33, Miedos.

Hi my name is Tadeo Bourbon. I am a student of photojournalism based in Buenos Aires, Argentina. In my tumblr Fotoviajando.tumblr.com i share some of my street phothography that it is the style that i love. 

This photo express this a little. it is a strange situacion in the street, the little boy laught, he girl is crying and the mother looks worry, all in the same situation. 

Hope you enjoy it. Also i hace a facebook page called Fotojiando.