sillas-de-playa

Queridas aerolíneas

Debido a la infinidad de líneas aéreas que han intentado ponerse en contacto conmigo a raíz de este tuit con mi boceto:

Voy a explicaros en una carta cómo funciona todo para que no tengáis que hacerle preguntas a mi secretaria (yo, con unas gafas más grandes).

Antes de empezar quiero dejar claro que lo voy a explicar por completar, ya que considero que mi dibujo es suficientemente claro, e incluso peca de muy técnico, por lo que se les pueden escapar matices a los no entendidos en aerodinámica. 

Pues bien, mi novedoso sistema de seguridad para aviones adaptable a helicópteros consiste en:

  • Unas maravillosas cuerdas, que podrían ser de colores (esto ya como veáis) 
  • Unas sillas de chiringuito de playa, pueden ser de propaganda para abaratar costes (estoy en todo)

Como se aprecia en mi boceto, las cuerdas estarían atadas por un extremo a la silla y por el otro al avión; porque si atamos los dos extremos a la silla, en el despegue nos daría mucho viento y creeríamos que lo hemos hecho bien pero luego no nos moveríamos del sitio y nos daría vergüenza. Estando todo bien atado, el avión tomaría altura, quedando las sillas elevadas a un palmo del suelo. El piloto deberá saber que lleva sillas colgando y sólo sobrevolar carreteras y descampados, también puede sobrevolar océanos debiendo ser las sillas hinchables.

Si todavía dudáis de que es un plan perfecto, os voy a exponer las ventajas e inconvenientes y si me compráis la idea no dudaré en haceros un powerpoint, que puede incluir fotos de gatos o pomeranians (a gusto de la empresa):

Ventajas: 

  •  En caso de fallo en el motor, te desabrochas y te vas andando.
  •  El fresquito

Inconvenientes:

  •  La física

Espero vuestras ofertas, ya he vaciado mi buzón.

Atentamente,

Sandra C.

Socorrista. ONE SHOT WIGETTA.

Samuel se sacó la camisa, dejando al descubierto su gran físico. Le sacó la lengua a Guillermo, ya que este no le dejaba de repetir que no se metiera a bañar antes de las dos horas de comer.

— Pero macho, que recién te haz tragado un kilo de comida. Te dará un calambre. — dijo Guillermo enojado mientras se sentaba en la silla de playa.

Un foco se encendió en la cabeza de Samuel. Tenía ya todo planeado. Iba a asustar a su compañero.

— Qué dices. Si yo soy todo un crack. Y esas cosas no le pasan los cracks. — le mostró una gran sonrisa al chico, para luego meterse a la fría agua del océano.

No pasó más de medía hora para que Samuel empezara a actuar. Éste sería el momento indicado para sentir los labios del chico sobre los de él. Pero claro, Willy pensaría que se estaba ahogando y necesitaría respiración boca a boca.

— W-willy… Ayuda. — Gritó “desesperado” mientras se hundía aún más en el agua. — ¡G-Guillermo, me ahogo!

Willy maldijo en su interior y dejó todas sus cosas a un lado para ir a salvar a su compañero, no quería que éste se ahogara y muriera.
Se sacó la camisa rápidamente para luego correr en dirección a Samuel y lanzarse al agua. — La mejor imagen del mundo, según Samuel —

Al ver que éste se acercaba a él empezó a hacerse el muerto, hasta que Willy lo sacó de aquel lugar y lo colocó en la arena.

— No te puedes morir, macho. Qué hago yo sin ti. — Cerró los ojos y rápidamente empezó a hacerle respiración boca a boca a Samuel. Pero en un cerrar de ojos notó como él le respondía y rodeaba los brazos en su cintura, para luego dejarlo debajo de él.

— Que delicioso besas, chiqui. — dijo Samuel con una gran y tonta sonrisa en su cara, mientras dejaba pequeños besos en las mejillas de Guillermo, las cuales amaba cuando estaban pintadas de un color carmesí.

Guillermo no dudó en darle un duro golpe en el abdomen, el cual le dolió más a él que a su compañero. Sus mejillas se volvieron de un color carmesí para luego esconder su cara en el cuello del mayor.

— Anciano estúpido. Casi me matas del susto. Si querías un beso sólo tenías que pedírmelo, no casi matarme. — susurró regañándolo mientras se acomodaba para así ver el atardecer junto a su chico, a la orilla del mar.

Día 11.

Guillermo despertó cansado, se levanto de la cama. Se di cuenta de que aún tenía pintura del día de ayer y decidió ducharse, recordado lo que había pasado, haber despertado en el sofá con Samuel, la “guerra” de pintura y el beso, ¿Por qué lo besaba? ¿Por qué se torturaba el sólo con esos actos?

Finalmente salió de la ducha, Samuel no estaba en la habitación, así que se vistió, se puso los bóxers y se miro en el espejo, ahí estaban esas manchas moradas y azules, pequeñas, pero estaban. A cualquiera le salen ¿no?

Se vistió rápido, arregló su cabello y fue a la habitación de Zeus, lo despertó y arregló, para luego ir a preparar el desayuno, al entrar en la cocina encontró una nota de Samuel.

“tuve que salir, prometo regresar temprano -Samuel”

Guillermo guardo la nota y se puso a preparar el desayuno.

[…]

Estaban en el patio de la casa, tenían un gran jardín y una pequeña piscina, junto con varias sillas típicas de playa para descansar.

Zeus jugaba con sus juguetes en el pasto mientras Guillermo lo vigilaba desde la silla, traía sus gafas de sol, una camisa floja y unos pantalones cortos.

-¡Zeus!

Un femenino grito llamo la atención del pequeño, del otro lado de la vaya, estaban dos mujeres. Sol y Tania, las vecinas.

Tania tenía uno año que se había mudado a un lado, ella era madre soltera, Sol era su hija. Sol asistía a la misma escuela de Zeus, era de su misma edad. Guillermo recordó el día que la conoció, no dejo de hablar de la niña nueva por unos días, hasta descubrir la sorpresa de que la niña nueva era su vecina. Desde entonces los pequeños fueron mejores amigos y Tania se volvió una de las pocas amigas que Guillermo tenía.

-Hola chicas.- Alzo la mano Guillermo saludando a ambas.

-¿Quieres venir a jugar Sol? -la pequeña miro a su madre, la cual asintió, minutos después ya se encontraban los pequeños jugando y los padres mirándoles desde las sillas.

-¿Cómo va todo Guille? -pregunto Tania mirándole, era evidente que algo había cambiado en su amigo, sólo que no notaba el que.

-Bien.- se limitó a responder, seguido de un suspiro triste.

-¿Seguro? No suenas como si lo estuvieras.

-He tenido problemas, es todo.

-¿Con Samuel?

Guillermo asintió y miro sus dedos, no entraría en detalles, pero debía contarle a alguien.

-Ya no es lo mismo, esta diferente conmigo, con Zeus. Creo que tiene un amante.

-No pienses eso Guille, es una etapa, todos los matrimonios pasan por un mal momento.

-¿Tú pasaste por un mal momento? -Tania asintió- ¿Y te divorciaste? -ella volvió a asentir.

-Pero la diferencia entre lo mío y lo tuyo, es que Samuel te ama, eso de nota.

-Lo dudo. Hace unos días dijo que se arrepentía de habernos casados.

Y no pudo más, rompió en llanto, un llanto silencioso sin llamar la atención de los pequeños. Guillermo se levanto y camino hacia la casa, seguido de Tania, entraron a esta.

-Guillermo, soy tu amiga, dime que pasa, por favor.

Guillermo miro a Tania, aunque tenían poco tiempo de conocerla, existía la suficiente confianza para contarle. Y así lo hizo, le contó todo, bueno, casi todo.

Tania no podía creerlo, ella admiraba la relación de Guillermo y Samuel, no podía creer que el amor que ella juraban querer, ahora se acabará.

Tania escucho atenta todo lo que Guillermo le decía, y Guillermo la escucho atenta sobre todos los consejos que le daba su amiga para superar un divorcio.

-¿Aún lo amas? -pregunto Tania

-Si, duele admitirlo, pero aún lo amo.

-¿Por qué no luchas por el?

-Ya no hay por que luchar Tania, esto se acabo, el perdió todo el amor que tenía por mi.

-no lo creo, si lo hubiera perdido, no hubiera hecho lo que ha hecho hasta hoy.

-Lo hace por Zeus.

-Lo hace por ambos.

Un silencio invadió la cocina donde se encontraban, era momento de que Tania se fuera, las horas habían volado y ya estaba por que cayera la noche.

Cuando los dos salieron al jardín, se encontraron con ambos niños rojos de las mejillas y la mirada en sus dedos, pero unas enormes sonrisas. ¿qué había hecho los pillos?

-Vamos Sol, debemos ir a cenar. Despídete.

La pequeña asintió, pero no se levanto, ni miro a Zeus.

-¿Qué estaban haciendo?

Pregunto Guillermo con una sonrisa.
Su pequeño se sonrojo más, y negó rápido. Guillermo lo tomó en brazos al igual que Tania levanto a Sol, se despidieron y se fueron.

Unas horas después, Samuel llego, encontrándose a Guillermo y Zeus en el sofá mirando películas.

-Hola.-Saludo Guillermo, Samuel se acerco y se sentó aún lado de Zeus.

-Hola Zeus.

Zeus lo miro y enseguida se sonrojo, escondiéndose entre las mantas que cubrían a los dos.

-¿Que le pasa? -pregunto Samuel confundido, Guillermo sólo sonrió.

-Vamos cariño, cuéntale.

-¡No! -se escucho desde las sábanas, luego una risita.

-Cuéntame tu Guillermo, que le pasa.

-Zeus tiene novia.

-¿Cómo? -Samuel miro a Zeus que sólo asomaba los ojitos por las sábanas.- ¿Quién es?

-Sol. -susurro el pequeño.

-¿Sol?

-La hija de Tania, la vecina.

-Oh.- sonrió Samuel y miro a su pequeño. -¿Por qué son novios Zeus?

-La bese. -se sonrojo más y se volvió a esconder, Guillermo no resistía las ganas de reírse de las acciones de su pequeño, Samuel sólo lo miraba reírse, hace mucho que no lo veía reír así.

-Anda ya, ¿Te gustó? -pregunto Samuel.

-No, me lleno de saliva.

Samuel soltó una fuerte carcajada.

-No te burles papi, no entiendo como haces que se vea bonito con papi Guille.

Y las carcajadas pararon, Samuel miro a Guillermo, el cual miraba sus dedos nervioso.

-Ay Zeus, aunque no lo creas, tu papá también me llena de babas.

-¿Que dices? -hablo Guillermo rojo de la cara mientras Samuel y Zeus se partían de la risa, Guillermo miro a Samuel y sonrió- Tu también me llenas de babas, y no sólo cuando me besas -Si Samuel quería jugar a avergonzarlo, el también podía jugar.

Samuel al escuchar eso se puso rojo a más no poder, no podía cree lo que estaba diciendo frente al pequeño.
Guillermo se partió al ver a Samuel sonrojado, mientras Zeus los miraba sin poder comprender de que hablaban.

-no entendí. -Hablo el pequeño, Samuel lo tomó en sus brazos y se levanto.

-Lo sabrás cuando seas mayor, ahora vamos a dormir.

-Pero yo quiero saberlo ahora.- el pequeño hizo unos adorables pucheros, Samuel sólo negó y lo llevo a su habitación, cuando se aseguró de que estaba dormido, regreso al salón, para poder llevar a Guillermo.

-¿A dónde fuiste todo el día?

-Con mi padre -susurro Samuel, esta vez no mentía, había ido a visitar a su padre, tenía años que no le visitaba, probablemente desde que se enteró de que habían adoptado a Zeus.

-Oh. -Guillermo sabía que a Samuel le incomodaba hablar del tema, así que ya no dijo nada más.

Unas horas después de mirar televisión juntos, Samuel llevo a Guillermo a la habitación, para después regresar y seguir mirando televisión y pensar sobre su futuro y sobre los días que le quedaban para firmar los papeles del divorcio.


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El día 12 estará en el blog de awesome-mary-is-here :D