silenciosos

Meu nariz estranhamente começa a coçar e lágrimas surgem nos meus olhos, é como se tudo fosse um daqueles sonho onde a gente está caindo no nada, completamente perdido, mas sem acordar depois, só com essa solitária e agonizante sensação seguida de um gosto salgado das lágrimas…
—  Suspiros silenciosos, Lupus.

Nunca le he contado esto a nadie pero cargo a cuestas un amor no
resuelto. Un amor silencioso y privado que ya no existe y que nadie
supo que existió. Un amor que no acabé yo, que no se me acabó. A veces siento ganas de llorarla y no puedo. He tratado de hacerlo por otra cosa, lo que sea: por una película, por una canción.

Pero no sirve. No lloro.

No la lloro y presiento que es una mala señal, que las lágrimas se
acumularán vertiginosamente escondiéndose en alguna parte de mi
cuerpo, tal vez en el codo o en el dedo chiquito del pie. Tal vez en la
mitad de un recuerdo o en la parte de arriba de la suma de todos mis
dolores. Quizás un día, cuando me lastime el codo con una puerta o
cuando la esquina de la cama se reviente contra mi dedo pequeño del
pie, lloraré como si no hubiera mañana. Me tiraré al piso a dolerla por
fin, sin poder pararme de ahí por una hora, dos horas, cinco horas y
media.

A veces pienso que si no la lloro nunca, no la voy a olvidar ni me lavaré
su nombre del cuerpo. Y a veces, la mayoría de las veces, quiero que
nunca pase. Que se quede aquí para siempre, así sea convertida en un
dolor en el codo.

—  Uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor o por otra vida.
O tempo, dizem que tudo melhora com o passar dele, mas isso é mentira, ele apenas passa, no decorrer dele nos acostumamos com o queremos esquecer, com o que queremos que suma, mas isso é tudo, ou pelo menos deveria ser, porque tem coisas que são hoje igual o que foram há mil anos e serão daqui as mesmas daqui a mais mil anos…
—  Suspiros silenciosos, Lupus.

Nunca le he contado esto a nadie pero cargo a cuestas un amor no resuelto. Un amor silencioso y privado que ya no existe y que nadie supo que existió. Un amor que no acabé yo, que no se me acabó. A veces siento ganas de llorarla y no puedo. He tratado de hacerlo por otra cosa, lo que sea: por una película, por una canción.

Pero no sirve. No lloro.

A veces pienso que si no la lloro nunca, no la voy a olvidar ni me lavaré su nombre del cuerpo. Y a veces, la mayoría de las veces, quiero que nunca pase. Que se quede aquí para siempre.