silencios eternos

¿Sabías que...?

Cuando la marina francesa cesó el uso del código morse el 31 de enero de 1997, el mensaje final transmitido fue: “Llamando a todos. Este es nuestro último sollozo antes de nuestro eterno silencio

El código en cuestión fue el siguiente:

—.—. .— .—.. .—.. .. —. — —. / .— .—.. .—.. / — …. … … / .. … / — — — ..— .—. / .—.. .— … — / —.—. .—. —.— — / —… . ..—. — — — .—. . / — — — ..— .—. / . — . .—. —. .— .—.. / … .. .—.. . —. —.—. .

Y la vida se convirtió en un silencio… en un silencio tan profundo que nos daba miedo escuchar nuestras voces; nos daba miedo escucharnos… escuchar algo que se podía perder con el tiempo… igual que ese ruido que se había sumido en un silencio; Al parecer eterno… nos daba miedo perdernos como aquel sonido… pero ¿sabes qué? Ya nos habíamos perdido.
—  Sol.
Si tan sólo pudieras ver las lágrimas en sus mejillas, si tan sólo su almohada te contara como el insomnio juega a dibujarle ojeras, si tan sólo escucharas sus sollozos rompiendo el eterno silencio de la madrugada, si tan sólo no lo hubieras hecho.

A través de esta triste ventana,
Puedo observar la luz de lámparas empolvadas,
Y el lejano brillo de las estrellas.

Escucho desde esta almohada,
Aviones que navegan por la noche,
Autos que aceleran cansados,
Vientos que soplan calmados…

Allá afuera viven
Cuerpos inquietos,
Haciendo de la oscuridad
cómplice de sus desnudos deseos.

En esta habitación tan sola
Hay cientos de sombras,
No hay luces, ni tus ojos.
Hay silencios eternos,
No hay ruidos, ni palabras tuyas.

Hay…
huecos y sábanas vacías.
Un cuerpo frío sin furtivas caricias.
No hay compañía, ni delirios.
No estas.

Nunca más volverás a estar.

Sin palabras, sin sentimientos que pueda nombrar.

Joder. Lo hiciste de nuevo. Me atrapaste en tu bella sonrisa y dejaste que descansara con tu hermosa voz.
Joder. Me diste alas cuando cantaste esa canción, me sentí totalmente tuya con esas miradas.
Esos silencios eternos que en ningún momento se sintieron incómodos.
Joder.
¿Porque no estás aquí?
¿Porque no estoy a tu lado?
El destino cruzó nuestros caminos y aveces me pregunto si para bien o para mal.
Aveces me pregunto si algún día podré admirar esa bonita sonrisa entre mis labios.
Si podré acariciar ese bello rostro con mis propias manos.
¿Podré hacerte saber todas las emociones que causas en mí?
Joder.
Terminarás haciéndome completamente tuya. No sigas.
Deberías calmar a este corazón que pide a gritos silenciosos verte, que pide tocarte, que pide a todo pulmón el poder acariciarte.
Deberías escuchar alguna vez a la luna, ella te podría contar todas las veces que le he dicho cuanto te deseo.
Solo procura no conquistarme cariño. No quisiera que nos hiciéramos daño enamorándonos.

—  PerfectamenteIncompleta
Cuando un amigo se vá

Cuándo un amigo se va, hay manera de que la vida vuelva a ser igual que antes? Cuándo alguien que solía hacerte reír mas que nunca, ya no va a poder sacarte más una sonrisa en vivo y en directo, solo por fotos, o los recuerdos que quedan plasmados en las redes sociales.. Qué tan triste es leer el tweet de un amigo que te dice que te va a amar siempre, y ya no está? Que tan triste es tener que entrar a su perfil de facebook para asegurarte de que te acordás de cada rasgo de su cara? Qué pasa cuando esos perfiles se cierren, cuando sólo quede el silencio eterno de un ataúd cerrado y un corazón que ya no late?
Cuánto dura el “para siempre”? Cuánta gente tengo que ver partir, o alejarse para entender que todo es igual de efímero que el sueño que soñé anoche? 
Todo en la cabeza me sigue dando vueltas. Sigo sin entender como puede haberle pasado algo así a alguien tan puro. Dios no me habrá escuchado? No habrá prestado suficiente atención a mis plegarias? Debería haber rezado más?
Lo único que sé con certeza es que ya no hay en nadie en quien realmente pueda confiar. No hay nadie a quien decirle lo que mas me preocupa, o más me aterra de mi misma sin que me juzgen. Ya nada va a volver a ser igual jamás. Si todo pasa por algo, esto pasó para que yo entienda que finalmente tengo que crecer.. que en mi vida no pasa nada, pero pasan los días, y aunque siempre me jacté de que me guste estar sola, ahora me doy cuenta que nunca estuve realmente sola hasta hoy. Soy dañina para mí e incluso para los que amo, ni siquiera me doy cuenta, pero eso no quita el daño hecho. Lastimar sin querer es lastimar. Con o sin intención. 
Cuando un amigo se va, no hay reemplazo, no hay consuelo, no hay mas nada que no sea extrañarlo. Qué se hace? Cómo se sigue? Algo vuelve a ser igual?

Solemos creer que lo único que necesitamos es amor para llenar este gran vacío en nuestro corazón,pero sólo necesitamos a alguien que se quede con nosotros en nuestro eterno silencio.
— 

De:Virgo,Tauro,Capricornio,Leo,Escorpio,Libra,Piscis.

~Rida ❄⛄

Mis palabras quedaron vacías,

tal vez porque sigo vacía.
Habló de un silencio eterno,
del silencio por donde retumban los gritos ahogados
No sé qué hacer
me inhibí el alma,  

la inocencia, la imaginación.

Su nombre era luz.

Pero la luz la había dejado hace mucho tiempo.

En su lugar sólo habia quedado oscuridad.

El dolor cambia a las personas, ¿sabes?

Ella era un ángel,

Que ahora es un venenoso demonio.

La inocencia ha sido despojada.

Arrancada.

Y no pudo decir nada, siquiera gritar.

Nada.

Somos destruidos, y guardamos silencio.

Y los otros, sólo ven como nos destruyen.

Nos hundimos en un eterno [silencio].

—  Gritos disfrazados de letras. (Wattpad)

el diario de Zeus ~Capitulo 27


Tiempo. Hay ocasiones en las que necesitamos tiempo. Tiempo para hacer cosas que nunca hicimos, decir cosas que nunca dijimos. A veces te das cuenta un año, un mes, un día, hasta un segundo después de que debiste hacerlo. Por ejemplo estaba yo. Me tomo 28 días darme cuenta de que amaba a mi esposo, y más de 10 años tratar de olvidarlo. Igual me pasó con Zeus, me di cuenta en un solo día que él me necesitaba, y que yo también lo necesitaba, necesitamos superar esto juntos, y estaba dispuesto a realizarlo.

Al ver como Zeus caía en brazos de Morfeo, decidí hacer mi mejor esfuerzo como padre que soy y buscar todo lo necesario para ayudar a Zeus a recuperar la memoria, en el caso de que al despertar no recordará nada.

Primero buscaría en casa, me dirigí hacia esta y busque todo lo que pude, fotografías, vídeos, dibujos, todo. Fue a su habitación en busca de los diarios, que mejor manera de recordar si no es por sus diarios, aquel papel con sus memorias.

Busque en toda la habitación y sólo encontré los últimos tres, los peores todo lo que había sufrido estaba ahí. Entonces me detuve a pensar, ¿Realmente quería que Zeus supiera todo lo que ha pasado? No. ¿Le iba a ocultar cosas, como siempre? Tal vez. Será mejor que haga una lista.

~Cosas que Zeus debe saber por sí mismo~

+Sobre Guillermo. No sé cómo vaya a reaccionar al saber que tiene dos padres y uno está muerto.

+Sobre Estefanía. Yo la voy a olvidar, Zeus también, eso incluye a su hijo.

+Su sexualidad. El deberá volver a descubrir por sí mismo sus sentimientos.

+Sobre los diarios. Jamás volverá a escribir en uno.


Deje un espacio en blanco por si debía llenar más cosas, doble la hoja y la guarde en el bolsillo. Ahora debo regresar al hospital, a esperar que despierte.


“Querido Willy:

Me encuentro en la cafetería del hospital escribiendo esto, realmente me aburro, desde que el doctor dijo dos días después que Zeus necesitaba más de unos días dormido, me tiene inquieto.


Han pasado varios meses desde que Zeus duerme, el doctor dice que su cerebro ya está mejor, pero no pueden comprobar nada hasta que despierte, suponen que entre hoy y mañana cobrara el conocimiento. Mentiría si te digo que no estoy ansioso ya. Ya quiero escuchar su voz, 11 meses sin mi pequeño me parecieron una eternidad. Sólo espero haya mejorado.

Te amo.

Samuel. Xx”

Estaba sentado en una de las sillas de la cafetería terminado de escribir, cuando esté sonó, una llamada entrante de Mauro.

Ya no me sorprendía que el pobre hablara todos los días preguntado por Zeus, el chaval era prácticamente un hermano para Zeus, un hijo para mí.

-¿Hola?

-¿Ya despertó? -reí ante su “inesperada” pregunta.

-Aun no Mauro.

-Mierda… -murmuró a lo que yo fruncí el ceño. -Lo siento, estoy… estoy algo nervioso. Lo extraño tanto. -escuche como ahogaba un sollozo.

-Mauro ¿Quieres venir a verlo?

-No puedo, no soy familiar de Zeus.

-Puedo adoptarte por 5 horas. Anda, te espero aquí.

Una hora después lo vi entrar por la puerta principal, fui y le di un fuerte abrazo. Ya había hablado con una de las enfermeras, ventajas de trabajar en un hospital. Así que no fue difícil entrar con él y llevarlo hasta la cafetería, ya que el doctor me había informado que iba a revisar a Zeus.


-¿Cómo has estado? -Pregunte sonriendo. -Siento que ha pasado mucho desde la última vez que te vi.

-6 meses -Tomó un trago de su limonada. -He estado bien, gracias.

-¿Y Sol que tal? ¿La madre de Sol sabe de vuestro compromiso?

-Si. -Mauro se rio fuerte. -Casi me golpea con una sartén. Dice que aún somos muy jóvenes.

-Y lo sois. -secunde su risa


-Lo sé, pero no pensamos casarnos ya mismo, tal vez en dos años o tres más.

-Me alegro por ti. -Sonreí nostálgico, imaginado como sería si Zeus se casará.

-¿Samuel? -El doctor tocó mi hombro con una gran sonrisa. -Zeus despertó.

Ambos nos levantamos de nuestro asiento.


-¿Podemos verlo? -Preguntó Mauro ansioso.

-Sólo Samuel, necesitamos ver si lo recuerda.

-Vale, Mauro, espera aquí. -Le di un abrazo fuerte y me fui con el doctor, ya me sabía de memoria el camino hacia la habitación de Zeus, pero aun así seguí al doctor, tenía miedo, felicidad, y muchas más emociones que describían como me sentía ahora mismo.

Finalmente después de un eterno andar, llegamos a nuestro destino. Comencé a sudar frío.

-Samuel. -El médico llamó mi atención. -No menciones ni una palabra hasta que Zeus te mire y diga algo. Queremos saber si te recuerda. Sólo llámalo por su nombre.

-Vale. ¿Puedo entrar? -El doctor asintió y yo abrí la puerta.

Zeus de encontraba recostado en la cama, su cabeza estaba en dirección hacia la ventana, tenía los ojos cerrados, sus brazos y pecho ha no estaban conectados por miles de cables. Sólo una intravenosa se notaba en su brazo.

Me acerqué lento a él.

-¿Zeus? -Hice lo que el doctor me pidió, él abrió sus ojos y me miró. Mi corazón se detuvo al ver de nuevo esos ojitos.

-¿Papá? -Murmuró, y juro que no había escuchado voz más hermosa en el mundo. Asentí y me acerqué más a él. -¡Papá! -se levantó con poca fuerza y mi voluntad desapareció, corrí hacia él y lo envolvió en mis brazos, sintiendo como mis ojos se hacían agua y sus llantos se ahogaban en mi pecho. -¿Dónde estoy papá?

-Ya, estas bien, es lo que importa. -Acaricie su espalda tratando de calmarlo. El asintió muchas veces hasta que ambos dejamos de llorar y logramos separarnos.

-¿Esto es un hospital? -miró la intravenosa en su brazo. Asentí, esperando su reacción. -¿Qué hacemos aquí? -Mire al doctor, no sabía que cosas debía decir y que no, el sólo asintió.

-Tuviste un accidente, nada grave, lo importante es que ahora estás mejor.

-Vale. -Sonrió y miró hacia la puerta, como esperando a alguien. -¿Donde esta papi Guille?

El doctor y yo intercambiamos miradas, no podía ser posible. Por una parte me alegraba que nos recordará a ambos, que ya no actuaría como niño, pero me entristecía de sobremanera que no recordará la muerte de Guillermo. ¿Debía decirle esto de nuevo?

-Zeus. -Habló el doctor. -Necesitas comer, le pediré a la enfermera que te traiga algo. Samuel acompáñame. -Asentí y lo seguí, saliendo al pasillo y cerrando la puerta. -Debes decirle.

-¿No es muy pronto?

-Queremos saber cómo va a reaccionar, como va a actuar su cerebro.

-Pero ¿Cómo le voy a decir por segunda vez a mi hijo que si padre está muerto?

-Necesitas ser fuerte Samuel, al menos en estos momentos un poco más. Por Zeus. Te dejaré sólo.


-Gracias doctor. -El doctor, llamado Luis, me abrazo de manera fuerte, respondí el abrazo algo incómodo.

-Sabes que estoy aquí para lo que sea ¿verdad? Más allá de que seamos compañeros de trabajo, estoy aquí.

-Gracias, iré a ver a mi hijo. -sonreí forzado y me giré, este tío llevaba meses intentando algo más conmigo. Lástima que tengo esposo.

-¿Todo bien? -Anuncie mi llegada con tal pregunta, el asintió sin mirarme, inspeccionaba un objeto entre sus manos. -¿Qué llevas allí?

-Un anillo. -me mostró una pequeña argolla, un regalo de Mauro. Sonreí siendo transportado ante tal recuerdo.

-Es tuya.


-¿Mía? -La miro de nuevo. -¿Me la diste tú? -Negué.

-Primero debemos hablar de otras cosas ¿Vale? El doctor quiere saber que tanto recuerdas.


-Vale. -Dejó el pequeño objeto junto al resto de cosas, tomó sus gafas Y me miró con sus grandes ojos marrones. Sus mejillas cada vez iban tomando más color. Le había extrañado.

Tome la silla que había en la habitación y la acerque hasta su cama, sentándome, le ayude a él a tomar una posición más cómoda.

-¿Qué dirás dónde está papi Guille? -Asentí nervioso y mordí mi labio.

-Zeus, estas próximo a cumplir 19. ¿Lo recuerdas verdad? -Zeus negó, lo cual me alarmó.

-Voy a cumplir 20 en junio. -se río divertido, yo quise reír por mi falta de memoria pero no pude, sentía un nudo en la garganta que comenzaba a doler.

-Zeus, ¿Qué es lo último que recuerdas de Guillermo?

-No le gusta que lo llames Guillermo. -cerró los ojos tratando de recordar, supuse. Le conocía tanto, ya que cuando cerraba los ojos, giraba la cabeza ligeramente hacia la izquierda y arrugaba la nariz, sabía que trataba de recordar. -Recuerdo partes, es todo muy confuso. -bufo, supongo que molesto. -Recuerdo a Pan, yo llorando, un grito y un fuerte sonido. Luego dolor, mucho dolor. -arrugó la frente y se tocó la cabeza.

-No trates de esforzarte cariño, te hace mal.

-Recuerdo un funeral. -Abrió los ojos y me miró, sus marrones ojos me analizaban, tenía los ojos de mi madre, aquellos ojos acosadores que me descubrían mintiendo. -Recuerdo que tú estabas. -jugueteo con sus dedos. -Recuerdo a mis abuelas, al tío Rubén, a… A una señora. -cerro los ojos y volvió a suspirar - Él no estaba. -Aguardé paciente la pregunta. -¿Era su funeral cierto? -Preguntó tras varios minutos de silencio, que me parecieron eternos. -El murió hace muchos años ¿Cierto?

-Si. -esa simple palabra me costó decirla, no podía hablar. Sólo me dedicaba a mirarlo, como su pecho subía y bajaba con algo de rapidez.


-Fue el cáncer ¿cierto?


-¿Como? -pregunte.

-Cuando tenía 5, vi los papeles. -suspiro- jamás comprendí que significaban.

-Zeus… -note como una lágrima escapaba de sus ojos, me levanté y lo abrace lo más fuerte que pude, odiaba verlo llorar. No fui consciente cuando yo de igual manera me puse a llorar.

Esto me dolía demasiado.

Una vez Zeus estaba más tranquilo, charlamos un rato, el recordaba cosas y otras yo se las recordaba, nada más allá de lo elemental. Pero no recordaba nada después de los 6 años.

-¿Hola? -Una voz familiar anuncio su llegada, Mauro, le había olvidado al pobre.


Espere pacientemente la reacción de Zeus, ni niño miro hacia Mauro y le analizó con la mirada.

-Entra Mauro. -Hable haciéndole un movimiento con la mano para que entrara, él lo hizo, pero guardando su merecida distancia, tenía los ojos rojos, ay pobre, había llorado. Zeus seguía mirándolo con sus marrones ojos. Los tres nos quedamos en silencio, yo esperando a que el menor fuera el primero en hablar.

-¿Te llamas Mauro? -Mal comienzo. Pensé.

-Sí, me Mauro llamo, es decir me llamo Mauro.

Zeus sonrió y extendió su mano.

-Soy Zeus.

-Lo sé, te conozco desde hace años Zeus.
Mauro sonrió de manera cálida.


-¿A si? -Me miro y luego lo miro. -¿Somos hermanos?

Mauro soltó una carcajada y negó.

-No, bueno, casi, soy tu mejor amigo.


-Oh, vale… -Zeus cerro los ojos y en seguida los abrió. -No, no te recuerdo. Sólo recuerdo a Pan.

-¿Pan? -Mauro me miro, le indique que se sentara en la cama y eso hizo.

-Pan era mi pez dorado, cuando tenía 5, yo le decía a mis papás que era mi mejor amigo. -Mauro sonrió. -Pero murió. Y después no recuerdo nada.

-Oh. -Mauro suspiro. -Tú no recuerdas nada ¿Verdad? -Zeus negó. -Yo te ayudaré, lo que necesites saber te lo diremos. ¿Verdad Samuel?

-¿Llamas a mi papá por su nombre? Eso es grosero.

-Yo se lo pedí, Mauro es como un hijo para mí. -Zeus sonrió y asintió. -Entonces… ¿Quieres saber algo?

-¿Quién me dio este anillo? -Mauro sonrió emocionado.

-Yo, y tengo uno igual mira. -Saco un collar con el anillo colgado en este.

-¿Y qué significan? -Pregunto mirándolo, se notaba que Zeus estaba interesado. Cosa que pocas veces pasaba en el menor, debo admitir.

-Son anillos de la amistad -dijo con emoción. -cuando cumplimos 4 años de amistad, y no sabía que regalarte, así que Samuel me sugirió que te regalará un anillo de la amistad, el día de nuestro aniversario de amistad, te lo di y tú me diste otro, sorprendido. Son iguales, tienen la misma frase.

Zeus leyó el grabado y habló en voz alta. -“Juntos, hasta la victoria”.

-Yo la sugerí -reí nostálgico.

-¿Cómo se te ocurrió la idea papá? -Preguntó Zeus, enseguida sentí esos dos pares de ojos mirándome. Me reí.

-Hace muchos años, cuando Guillermo y yo no te teníamos, fuimos de viaje a Los Ángeles. Era nuestro aniversario de novios, así que ese fue mi regalo, pero aún tenía más, le había comprado una pulsera con una chapita, en esta decía esa misma frase. Era algo que decía para hacerlo reír, una manera de burlarnos de los que impedían nuestra relación. Para mi sorpresa, cuando le entregue la pulsera, el me entregó una igualita, con la misma frase y todo. Desde entonces no me he quitado la pulsera. -sonreí mostrando mi brazo derecho, donde tenía la pulsera. Zeus tenía una gran sonrisa y Mauro se limpiaba dramáticamente las lágrimas falsas.

-¿Puedo pasar? -Preguntó el doctor interrumpiendo la nostálgica escena, dije que sí y el entró. -Zeus, debemos hacerte unas tomografías para saber cómo va tu cerebro, ¿Quieres que te acompañe tu papá?

-No, quiero que me acompañe Mauro, él es mi mejor amigo. -Mauro sonrió y lo abrazo fuerte.

-Vale, Samuel, necesito que vayas con Claudia, hay un problema.

Asentí y me levanté. Le di un beso en la frente a mi hijo y a Mauro lo despeine, para partir hacia la recepción, donde un tumulto de personas que se abarrotaban cerca de la entrada, alguien gritaba, más no reconocía la voz. Seguramente era algún conocido de un paciente pero al no ser familiar directo no podía pasar, esto pasaba más veces de las que quería ver, era realmente triste de ver. Me acerqué hasta donde estaba Claudia.

-¿Todo bien? -Pregunte a mi compañera de trabajo, ella negó y señaló con sus finas uñas hacia la puerta, los guardias de seguridad se llevaban a un chico el cual me parecía extrañamente conocido.

-¡Suélteme! ¡Necesito verlo! ¡Por favor! -gritaba impaciente -¡Zeus por favor!

Era Sam. Me apresuré a llegar hasta ellos antes de que los sacaran y ordene que lo soltaran.

-¿Qué haces aquí? -pregunte aguantando las ganas de soltarle un guantazo.

-vine a ver a Zeus.

-No puedes estar aquí.


-Solo vengo a saludar a Zeus, no tardaré más de dos minutos.

-Es que no puedes.

-No haré nada más, por favor, solo quiero saludarlo y saber cómo está

-No puedes, no sabe quién eres, es mejor que te vayas.

-¿Qué? ¿Cómo que no sabe quién soy?

-No, él… Él tuvo un colapso nervioso y perdió la memoria.

-¡Joder! Por favor, déjeme verlo, déjeme decirle quien soy.

-Lo siento, he tomado la decisión de que salgas de su vida, ya sabes, por Estefanía.

-¡Es injusto!

-¡No me hables de cosas injustas! Es lo mejor para Zeus, deja de ser egoísta y piensa en él por un minuto, si le decimos la verdad de ti, sabrá de Estefanía, y luego de todo lo que paso con Guillermo, y no quiero que vuelva a pasar por eso. Por favor Sam, no me hagas llamar a seguridad.

Sam se pasó el dorso de la manga por los ojos de manera furiosa.

-Con todo respeto, no creo que tenga el derecho a decidir sobre quién sale de la vida de Zeus. Póngase en mi situación, por un segundo. Yo lo amo.

-Lo siento, pero por una vez en mi vida quiero hacer algo bien por alguien que amo sin que otros se interpongan. Te pido que te retires.

-Por favor no. Dígame qué debo hacer para estar con Zeus. No encuentro una razón lógica por la cual no pueda estar con él, ¡Yo lo hago feliz!

-¡Es por Estefanía! No quiero que ella vuelva a estar en nuestra vida, y eso será imposible, eres su hijo. Por favor, vete.

Y sin decir más se fue, me quedé mirándole como se alejaba, espero esta vez hacer lo correcto.

+Sobre Sam. Jamás volverá a verlo, al menos mientras Estefanía siga viva.

@awesome-mary-is-here​ :DDDDD

Existe ese momento, en el que eres solo tú y el silencio eterno, la infinita noche termina y se abre paso la aurora del amanecer. Siento que en ese momento somos nosotros mismos, en donde dejamos de pensar por un segundo, donde olvidas las lágrimas secas en tus mejillas, ya no recuerdas el dolor en tu pecho. Tan solo eres tú mismo, apreciando la vida en sí misma y teniendo esperanza en el hoy. Existe ese momento, en el que simplemente todo es perfecto.
—  suicidelife-hope