silencio de fa

La gente anda tan buena para dar pena y victimizarse, me dan ganas de vomitar (:

Aprenda a vivir lo que le tocó, y no voy a decir esa weá de que “hay gente que está peor”, porque los problemas son personales y ninguno es poco si te causa dolor, pero ¿resuelven algo dando pena? tampoco digo que andes sonriendo hipócritamente, se sincero contigo y con los demás, al que le importe preguntará y al que no, que tenga un buen día y ya, en definitiva, si se va a echar a morir, ¡hágalo!, deshágase en llanto, grite, muera por un segundo, quédese dormido con los ojos hinchados a más no poder… pero cuando despierte, respire hondo, de vuelta la página, deje de webiar y tome fuerzas, que la vida se te va a cada segundo y hay problemas que debes resolver. A veces necesitamos tocar fondo para tomar el impulso necesario para salir a flote, pero la idea es impulsarse no quedarse en el fondo, porque nadie irá a sacarte.

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“Yo te amo”

-Él: “La primera vez que le conocí fue cuando me enamoré de Él…”

No puede ser que exista gente que crea que el amor es una enfermedad.

Cuando grande...

Puede que aun hoy, a mis 23 años, no sepa bien que quiero ‘ser cuando grande’, porque me transformo a diario, comprendo cada día un poco más la vida y formo opiniones de todo lo que observo y entiendo, de a poco. Pero si hay algo de lo que estoy segura, es de aquello que no quiero ser…

No quiero amargarme con la vida, ni sobrevivir; matarme trabajando y olvidar vivir, disfrutar. No quiero dejar de escuchar a la gente, ni ser indiferente al sufrimiento; tratar de dañar al otro por mi beneficio o sólo por gusto. No quiero creer que la edad hace la madurez, los niños tienen mucho que enseñarnos…mucho en verdad. No quiero acostumbrarme a mentir, y no me haré la santa porque todos lo hacemos… pero parece que los adultos disfrutan mintiéndose a si mismos- tengo una vida perfecta, casa, dinero, familia, pero no hago lo que me apasiona y no soy realmente feliz…pero mi vida es perfecta. No quiero dejar de disfrutar lo simple de la vida, el olor a otoño o a tierra mojada en invierno, el amanecer y atardecer, un abrazo, la vida por completo. No quiero pasar mis días reclamando por todo, o preocupándome en exceso por todo lo que pase; la ropa que se ensucia se lava y ya, pero los momento que dejaron la ropa así no se compran en una tienda. No quiero dejar de sonreír, de ir por la calle y que me miren como loca por ir sonriendo y no tener cara de ‘pocos amigos’ como acostumbra la gente.

No quiero ser parte del mundo que observo a diario…no quiero.

Y prefiero mil veces sentirme fuera de lugar, antes de ‘hacer lo que todos hacen porque así se vive en esta sociedad’. Esta sociedad enferma y autodestructiva de la cual definitivamente no quiero ser parte.

Quizá no cambie al mundo, pero no voy a dejar que el mundo me cambie a mí, mucho menos me quedaré de brazos cruzados viendo como la vida se vuelve gris… porque si puedo cambiar la mentalidad de una sola persona en este mundo, ya habré ganado.