Ese tipo de silencio que no da oportunidades y la única salida es comunicarse con las extremidades, con la comisura de los labios, palma, pulgar, indice, dedo corazón y el resto de la mano, piel y demás.
El silencio que da insomnio, desvelo y falta de sueño encima de otro cuerpo.
El silencio que impulsa a leer necesidades en un pecho desnudo.
El que enseña a escuchar gemidos, encontrarnos y sabernos en casa, en nuestro hogar.
El silencio que se extraña.
El que se convierte en un deseo, 
en un silencio que se cumple.
—  Brenda Lucia P.G.