silenció

El desgarrador poema de amor de un “obsesivo compulsivo”.
  • “La primera vez que la vi…
  • Todo en mi cabeza se silenció
  • Todos los ticks, las imágenes constantes desaparecieron.
  • Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados.
  • Inclusive en la cama estoy pensando:
  • ¿Cerré las puertas? Sí
  • ¿Me lavé las manos? Sí
  • ¿Cerré las puertas? Sí
  • ¿Me lavé las manos? Sí
  • Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.
  • O la pestaña en su mejilla–
  • La pestaña en su mejilla–
  • La pestaña en su mejilla.
  • Sabía que debía hablar con ella
  • La invité a salir seis veces en treinta segundos.
  • Ella dijo que sí después de la tercera,
  • pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.
  • En nuestra primera cita,
  • pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella.
  • Pero le encantó.
  • Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
  • Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.
  • Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura,
  • como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces,
  • Yo siempre veía su boca cuando hablaba–
  • Cuando hablaba–
  • Cuando hablaba–
  • Cuando hablaba–
  • Cuando hablaba;
  • Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.
  • En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.
  • Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.
  • Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.
  • Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando.
  • Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.
  • Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.
  • La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.
  • Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error,
  • pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!
  • El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.
  • No puedo–
  • No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.
  • Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.
  • Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.
  • Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.
  • Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante.
  • Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.
  • En cómo sopla las velas–
  • cómo sopla las velas–
  • cómo sopla las velas–
  • cómo sopla las velas–
  • cómo sopla…
  • Ahora sólo pienso en quién más está besándola.
  • No puedo respirar porque él sólo la besa una vez­– ¡No le importa si es perfecto!
  • La quiero de regreso tanto que…
  • Dejo la puerta sin cerrar.
  • Dejo las luces prendidas”.
  • Neil Hilborn.
Ayer lo vi de nuevo, iba sereno, sin prisas; se detuvo a ajustar una de las agujetas de sus zapatos y en un atisbo de ser observado, movió su rostro. A través de las densas hojas encontré sus ojos. Ese momento constituyó algo así como esos a los que algunos pueden llamar dulces coincidencias, señales o breves espacios en los que el tiempo se anima ser amable pero a la final resulta otorgándote algo tan placentero y en el mismo tono, doloroso. Había permanecido días recostada en la cama imaginando cual sería mi reacción si algo así sucediera, articulaba bien bajito todo un discurso con las palabras que jamás pronuncié y que hasta ese instante no había considerado importantes. Una sinfonía de letras que de ser leídas en algún libro, probablemente, habrían lucido lo suficientemente persuasivas. Pero todo silenció, súbitamente una brizna invadió mi alma. Sé que no pudo verme pero bastó ese sólo instante para comprender que mientras seguía aquí, él hacía tiempo se había ido. Su teléfono sonó, alguien detrás de la línea cavó enormes surcos en sus mejillas y ese, ése destello en sus ojos -tan familiar- abrió paso a los recuerdos. Sin remedio aquella tarde llovió, como si las nubes oscuras y débiles destellos de sol sintieran lo que yo.
—  Sueños inconclusos- Nokpilop
El muchacho y su amor en un acantilado.

- perdóname -dijo el muchacho con lágrimas en sus ojos- no quiero hacer esto, por favor, perdóname.

- no lo hagas, sigue amando, sigue la dirección que yo te doy, ¿acaso no eras tú quién solía convencer a los perdidos seguir a su propio corazón?

- Lo sé, lo sé, he sido yo el que articuló esas palabras pero el camino que me has trazado solo me ha llevado a un acantilado sin salida, ¿porqué me has traído hasta este extremo? ¿No ves que significa mi muerte? ¿No ves que todo lo he perdido por tus tontos caprichos?

- Sé que estás confundido pero déjame decirte chico, te he traído hasta este rincón de tu mundo para que veas el hermoso panorama, mira ese bellísimo paisaje, mira las golondrinas volando y dejándose caer, mira todos esos árboles llenos de vida buscando darle refugio a muchas especies, mira esas montañas inspirando a los viajeros, dando sueños…

- ¡cállate ya! ¡Ingenuo, idiota, torpe amor! ¿Porqué me traes solo a ver este paisaje y no me adentras en él?

- Aún no estas preparado, primero tienes que visualizar con lo que te vas adentrar, no creas que aquellas maravillas son vírgenes de maldad, es hermoso, no te lo puedo negar, pero si no estás preparado morirás abrazado por una belleza que no supiste soportar.

- ¿porqué haces esto? Tus intenciones son absurdas, ¿no ves que estoy colgado de la orilla? No tengo salvación, las orillas de este precipicio se acercan más a mi, caeré sin conocer lo que tanto dices.

- ¡Tu perdición es una mentira mientras yo viva! Yo no dejaré que caigas, confía en mi, todo lo hago por un motivo, desde tus dichas hasta tus sufrimientos, porque sin dolor no hay gloria. Esta situación tiene un sentido, ya verás, nadie se muere de amor. Siempre he estado en todos tus momentos de tu vida, nacimos juntos, lo ideal sería morir juntos, no me asesines aquí, no lo hagas ahora.

- Para de hacer esto, cállate y siente la bala dentro de ti, calla de una vez tus malditas mentiras. ¿Cómo puedes decir que siempre has estado ahí? No te sentí ahí en tu hogar, en el corazón, no sentí tu exagerada manifestación cuando mi complemento me abandonó, tú no estabas ahí, fuiste indiferente ante mi situación, ¿no es que a ti también te interesaba ella? ¿No es que te volvías loco volviéndome a mi Ingenuo ante su mirada? ¿Por qué no hiciste nada para salvar las cosas cuando ella y su propio amor nos amaba?

- Una cosa es que no se sienta la brisa de el viento, otra es que no lo haya; si no lo hubiese, ya estarías en la tumba. Así son las cosas, en ocasiones prefiero quedarme calladito, quietito, sin hacer tanto ruido entre tus costillas, prefiero silenciar y dejar que las cosas pasen por el simple hecho de que no es el momento perfecto. ¿Cómo puedes pensar que dos amores correspondidos se unan en esta árida montaña? Para allá, ante esa tierra prometida es que te llevo, allí nos encontraremos todos de nuevo. Ella no es tu complemento, has sido y seguirás siendo sin que ella esté aquí, de eso no se trata la verdadera unión, no es unir dos mitades, es unir dos seres completos, unir todo su poder, todo su amor para alcanzar la máxima perfección, no se pueden unir cosas a medias ya que el resultado será incompleto.

- Volvemos a lo mismo, está llegando el momento en que los dos no podrán estar en este angosto acantilado, no me llevarás hacia ninguna parte, ¿no ves que no hay vuelta atrás?además, ¿para qué quieres llevarme a una tierra en dónde según usted se hará la verdadera unión? Ella ya no nos quiere, no nos queda nada, iremos y estaremos con las manos vacías, usted escuchó tanto como yo que ya no nos quería, ¿porqué si nos querrá después?

- Los amores se conocen desde antes de su inexistencia, querido hombre, los amores ya han vivido sus aventuras cientas de veces, ya se saben el orden de las cosas por medio de la repetición, pero no por ello deja de ser una delirante y bella aventura. Créeme, ella está pasando por lo mismo, reclamando de la misma manera, su amor también silenció, todo esto por el bien de los dos. Pasará mucho tiempo, debes tener paciencia, tan solo espera y como dijo alguna vez un poeta, “si hay luz, ya te encontrará”.

- ¿Entonces debo sentarme con los brazos cruzados a esperar que ella vuelva? Yo también existo y tengo valor, no puedo olvidarme de mi mismo, mi desarrollo personal es importante, no puedo olvidarme de mi mismo por alguien que me quiso pero no tomó en serio este sentimiento que alguna vez fue mutuo, es injusto que yo sea la víctima de su inseguridad para luego ser el presunto verdugo de todo lo que pasó entre los dos. Eres incoherente con tus palabras llenas de mentira y para colmo, las dices con una calma que aterra, ¿no ves en el lugar donde nos encontramos? ¿No ves la situación en la que estamos Condenados?

- No recuerdas lo que hace poco he dicho, por eso debes guardar un poco de calma. Cuando puedas estar con ella olvídate de todo y solo preocúpate para pasar un buen momento con ella pero cuando no esté aprovecha su ausencia para cuando vuelva tú le puedas brindar cosas nuevas y buenas, no esperes como un pendejo, espera de verdad, como un hombre con dignidad. Con respecto a lo otro, ella sí te tomó en serio pero todos los hombres están en constante desarrollo superando sus defectos, ella no es perfecta y no sos nadie para criticar porque aunque lo intentes ocultar vos también eres inseguro, de lo contrario no le hubieras hecho todas esas preguntas que la ahogaron; no estoy diciendo que la culpa es tuya o de ella o de los dos, la culpa no la tiene nadie, no son culpables de tener defectos porque son humanos, tampoco quiero decir que por ello no deben corregir lo que tienen mal y que jamás se sientan responsables de sus errores, el sentimiento de culpa es aquel que hace que el hombre mejore.

- ¡No digas nada más! Vos sos el responsable de mi soledad, me quitaste a mi amada y ahora vienes con el mayor descaro a prometerme una tierra prometida en donde la volveré a tener entre mis brazos, no sé si creerte, sería creer a ciegas con ninguna prueba de supervivencia, todo es más seguro que tus mentirosas palabras, nos vamos a morir pero primero te daré un balazo para vengarme con tiempo de lo que me has hecho, ¿no ves como he estado? No sólo me has arrebatado a sangre fría a mi amada, también te has llevado a todos mis amigos, a los que confiaba, con los que me reía, con los que había pasado tantos buenos momentos, mira lo que me has hecho, tan solo mira que olvidé como hablar con alguien sin que sea incómodo, como hablar entre un grupo y una multitud, olvidé hacer reír a los demás, lo olvidé todo por tu culpa, me has hecho quedar solo por actos malos que realicé sin intenciones malvadas pero todo salió mal porque así lo quisiste, porque me querías ver sufrir, porque la supuesta bella imagen que brindas es solo un traje, tu verdadera forma es malévola.

- No digas eso muchacho, confía en mi por favor, mis intenciones hacia ti siempre serán buenas así pases por un poco de dolor, te separé de todas aquellos compañeros de viaje porque vi que sabías más de ellos que de ti mismo, hice que olvidarás como relacionarte con ellos porque vi que olvidaste hablar contigo mismo. También recuerda todos los buenos momentos que pasaste junto a ellos, si yo fuera tan malo como dices ¿crees que te hubiera dejado disfrutar de ello?

- Te maldigo… Que bueno que te saqué de mi, ahora puedo aniquilar la fuente de mi tormento porque ahora no me controlas vos, ahora solo me controlo yo, como se me de la gana. No puedo esperar a que caigamos al vacío, primero morirá usted, quiero saborear la libertad por lo menos segundos antes de morir.

- ¿Crees que eso es libertad? ¡Tan solo mírate! Ni siquiera sabes que estás pensando, conmigo adentro sí conocías la libertad porque tus actos eran buscando lo correcto, lo mejor para ti y para los demás. Si me matas, también morirás antes de que caigas al vacío. Mira ya como estamos, juntos pero no unidos, déjame entrar en tu pecho y salvarte de aquí, hazlo por ella, por ellos, por ti, hazlo por todo lo que algún día amamos y nos está esperando,confía en mi como todo este tiempo has confiado, a ciegas, sin saber que pasará, independientemente de lo que pasó fue bueno o malo jamás moriste, déjame entrar que te salvaré, ¡por favor! ¡no dispares! Aleja tu arma de mi, suelta el gatillo, ¡mira el paisaje que nos espera! Toda una vida que tenemos por salvar, todo el mundo que tenemos por explorar…

Brayan Chaves.

Ella se llamaba África, él, Francia. Él la colonizó, explotó y silenció, e incluso décadas después de terminar, se seguía permitiendo ajustar cuentas en lugares como Costa de Marfil, llamada así por sus exportaciones, no por su identidad.
Ella se llamaba Asia, él, Europa. El nombre de ella era silencio, el de él, poder. Ella era pobreza, él, riqueza. Ella era ella, ¿pero qué quedaba de ella? Él era él, y se pensaba que todo era suyo, también ella, e incluso creyó que podía secuestrarla sin mediar palabra y sin atenerse a las consecuencias.
—  Rebecca Solnit, “Worlds Collide in a Luxury Suite: Some Thoughts on the IMF, Global Injustice, and a Stranger on a Train” en “Men Explain Things to Me”, 2014.
Esta es ella. Para l@s que no la conozcan, hoy se conmemora el asesinato de Antonia Martínez. Una joven de Arecibo que vino a Río Piedras a estudiar para hacerse maestra. Se hospedaba en Santa Rita igual que yo, como la mayoría de nosotras. Y allí fue testigo de mucho dolor e injusticia como también hemos sido mis compañeras y yo. Faltaban pocos días para graduarse por fin y cumplir su sueño cuand…o todo pasó. El 4 de marzo de 1970 en una manifestación política en la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, la policía se replegó por todo el campus y luego por todo Santa Rita golpeando y macaneando a toda persona que encontrara en su camino. Al ver la brutalidad policíaca que abusaba de ciudadanos en plena calle, en sus propias residencias a plena luz del día, Antonia se indignó. Les gritó asesinos en su cara, como hubiera hecho yo. Solo que ese policía abusador tenía el arma en la mano y en ese momento la miró, que estaba en el balcón de su hospedaje gritando desde arriba viendo todo lo que pasaba en la calle. Entonces disparó. Así el canalla silenció a una testigo. Así mató los sueños de una joven como yo, que vino a Río Piedras a estudiar y hacerse maestra. Así el pueblo de Puerto Rico perdió una mujer valiosa con la capacidad de indignarse y gritar cuando se debe. Antonia pude haber sido yo en verano de 2010. O una de mis compañeras frente al capitolio en el 2011. Antonia no se olvida. No olvidaremos que la brutalidad policíaca contra nosotras existe y pretende callarnos. Y pretenden que no haya testigos, que nadie vea nada. Pretenden que tengamos miedo. Pretenden que no alcancemos nuestros sueños. Que no luchemos. Que no llenemos de orgullo a nuestras viejas. Pero la lucha sigue. Antonia está viva en nuestras mentes y en todas nuestras luchas. Y mientras la injusticia exista, seguiremos firmes. No nos callarán jamás. 4 de marzo de 2013.
youtu.be
El conmovedor poema de amor de un hombre "obsesivo compulsivo" [VIDEO]
La composición del estadounidense Neil Hilborn, quien padece este trastorno mental, ha emocionado a miles en redes sociales El poeta estadounidense nacido en...

CARTA DE AMOR DE UN HOMBRE OBSESIVO COMPULSIVO

“La primera vez que la vi todo en mi cabeza se silenció; Todos los ticks, las imágenes constantes, desaparecieron.
Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados. Inclusive en la cama estoy pensando: ¿Cerré las puertas? Sí. ¿Me lavé las manos? Sí. ¿Cerré las puertas? Sí. ¿Me lavé las manos? Sí.
Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.
O la pestaña en su mejilla
La pestaña en su mejilla
La pestaña en su mejilla.
Sabía que debía hablar con ella; La invité a salir seis veces en treinta segundos. Ella dijo que sí después de la tercera, pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.
En nuestra primera cita, pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella. Pero le encantó.
Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.
Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura,
como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces.
Yo siempre veía su boca cuando hablaba
Cuando hablaba
Cuando hablaba
Cuando hablaba
Cuando hablaba;
Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.
En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.
Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.
Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo. Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando. Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.
Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo. La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre. Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error, pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!
El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.
No puedo
No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.
Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.
Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.
Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.
Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante. Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.
En cómo sopla las velas
cómo sopla las velas
cómo sopla las velas
cómo sopla las velas
cómo sopla…
Ahora sólo pienso en quién más está besándola.
No puedo respirar porque él sólo la besa una vez ­ ¡No le importa si es perfecto!
La quiero de regreso tanto que… Dejo la puerta sin cerrar. Dejo las luces encendidas.”

- Neil Hilborn.

Visita. -{WIGETTA ONE-SHOT}

“Aún no puedo creerlo…” – susurró el castaño.

“Samuel…” – Apenas pronunció en bajo su compañero.

“Nunca podría haberlo imaginado.” – dijo observando fijamente la lápida frente a ellos.

Él menor hizo una sonrisa cubierta de tristeza – “¿La extrañas muchísimo, no es así?” – No podía mirar su rostro pero si su cuerpo agachado.

“Demasiado.” – suspiró.

“Y como no, si era tan amable…tan buena.” – un recuerdo paso por su mente y observó el cielo con sus tantas nubes.

“Ojalá las personas fuéramos inmortales…” – agachó la mirada para ver el suelo en donde solamente se encontraba tierra púes aquello era ni más ni menos que un cementerio.

“No todos tenemos tu suerte” – ambos soltaron unas cortas risas.

“Como quisiera que nada de esto hubiese pasado y que se encontrase a mi lado junto con Papá” – susurró triste.

“La hora le llega a cualquiera, compañero” – decidió agacharse.

Guillermo sabía perfectamente que aquello siempre sería doloroso para Samuel, después de todo, fue su madre quién había fallecido, también sabía que desdé aquél día se trató de mantener muy cerca del mayor, porque lo que no sabía era de que sería capaz él y además porque lo había prometido.

Y si Samuel estaba destruido, el padre de este estaba muchísimo peor ya que su único amor por años se había ido y jamás regresaría.

Tantas enfermedades con cura y problemas que pueden resolverse pero aun la muerte no tiene la solución. Parecé que uno no tendría que encariñarse con nadie si se sabe que tarde o temprano se irá.

Muchas veces por la cabeza de Guillermo paso la idea de que tal vez algún día Samuel también se iría y que mientras tanto él seguía vivo tendría que sufrir hasta que también le llegase su hora.

El pelinegro dirigió su mirada al castaño.

“¿Se lo contarás a tus guapísimos algún día?” – interrogó, cerrando los ojos por un momento.

“Si. Pero aún no, no quiero que estén preocupados” – sonrió con tristeza.

“¿Has podido dormir y grabar tranquilo?” – abrió ambos ojos.

“Aún trato.” – dijo dirigiendo su mirada al menor – “Pero no dejaré que mi tristeza afecte en los vídeos”.

“Espero que lo logres. No es afectar Samuel y lo sabes. También sabes que para cualquier cosa, puedes contar conmigo” – le regaló una sonrisa.

Suspiró y decidió responder con un simple “Gracias” ignorando lo demás. Quedaron en silenció por un momento hasta que decidió volver a hablar – “¿Guille?”.

“¿Si?” – respondió calmado y viendo las demás lápidas.

“¿Tú llorarás por mí cuando me vaya?” – en cuánto Guillermo regresó su vista a Samuel este decidió rápidamente apartarla y mirar la lápida.

Suspiró – “Púes claro que si, tonto. ¿Y tú por mí?”.

“Claro que si, Willy. A ti como a todos nuestros amigos los quiero mucho y por todos lloraría si les llegase la hora” – respondió con un tono triste.

“Pero a mi me quieres más, ¿Verdad?” – trató de hacerlo reír.

“Tú eres mi favorito.” – dijo con aquella voz infantil que todos sus guapísimos amaban y tanta gracia les hacía, logro que ría.

“Tú igual…” – susurró sonriendo.

Gotas comenzaron a chocar contra sus cuerpos y rostros – “¿Qué te parecé si regresamos a casa, compañero?” – sonrió al preguntar el pelinegro.

“E-Esta bien…” – respondió el castaño y ambos se levantaron del suelo.

“¿Quieres que mañana vengamos nuevamente?” – le miró.

Giro su vista y también decidió verle para luego sonreír – “Claro que sí, pero vengamos con mi papá” – pidió.

“Con gusto” – dijo relajado.

Samuel se inclinó hacía delante para dejarle unas hermosas rosas a la lápida de su fallecida madre, como hacía cada semana.

“¿Listo?” – preguntó de espaldas.

“Listo.” – al pararse, se giró y se puso de espaldas para luego ambos dirigirse al coche que los esperaba fuera del cementerio.

🔼🔼Recuerdo🔼🔼

“Guillermo, antes de que pasé algo, debo pedirte un favor.” – susurró una mujer mayor sentada al frente del pelinegro ambos en una distinta silla y una mesa de madera con un mantel blanco y detalles morados.

“¿A mí?” – se señaló a si mismo.

Ella asintió – “Si.”

“¿Pero qué favor?” – preguntó confundido.

“Y-Yo…yo solamente te pido que si un día de estos mi corazón se detiene…” – pausó soltando unas lágrimas – “Por favor…cuida a Samuel.”

“¿Pero por qué usted…?” - confundido preguntó sosteniendo una mirada triste.

“Yo sé lo que digo. Se que esto sera muy difícil para él, también para mi esposo pero, en esta ocasión solamente quiero que cuides a Samuel. Vosotros sois muy amigos” – pausó deteniéndose nuevamente para decir lo que tenía en mente – “Se también que tú lo amas, y…no odio eso, de hecho espero que algún día seáis pareja ya que tú a mis ojos serías el perfecto para él”.

Guillermo comenzó a soltar lágrimas aún viendo a la señora.

“¿Esta usted segura de qué yo..?”.

“Tengo confianza en ti, también en todos vuestros amigos pero más en ti. Si algún día llego a faltar trata de llenar aquél sufrimiento en Samuel.”

“Esta bien…”.

“¿Puedes prometerlo?” – lo miró.

“Le prometo cuidar y hacer feliz a Samuel.” – sonrió con tristeza.

“Gracias” – ambos decidieron pararse y darse un abrazo.

🔼🔼 🔼🔼🔼🔼🔼🔼🔼🔼🔼🔼

La maldita subía un one-shot pero no un capitulo del fanfic vieron ahre no </3

Espero que les haya gustado, sorry si es corto pero tampoco quería que fuera demasiado largo creo que llego a las 800 palabras uvu sdkskjs <3

y si la madre de Samuel ve esto…es bromita jejeje :D *huye gaymente ahq*

Perdón ante cualquier error ;;

Ven a mi habitación - One Shot (Rubelangel)

Advertencia: Lemmon
__________________________________________

Abrí nuestra conversación en el WhatsApp y comencé a teclear un mensaje. 
  “Ven a mi habitación. Te tengo una sorpresa” 
Y lo envié. 
Me lancé a la cama y de pronto sentí el cansancio golpearme, dejándome algo atontado. El viaje a Miami había sido largo y agotador ya que durante el vuelo no pude pegar un ojo y al llegar al hotel, estábamos tan emocionados que ni nos acordamos de dormir y fuimos a recorrer las calles de la ciudad. 
En fin, mientras esperaba a Mangel, comencé a hacer el gilipollas con una almohada que había en la habitación del hotel. Era rara, y para nada tenía forma de almohada. Me hacía acordar a una polla.
Mi sucia mente me hizo gracia y no evité reír. 
Minutos después, golpearon la puerta de mi habitación. Me levanté de la cama y me dirigí a atender. Mangel estaba al otro lado de la puerta, con una sonrisa que se me contagió automáticamente. Entró a mi habitación y cerré la puerta tras él.
Corrí hacia la cama y me lancé a esta. Mangel me miró como si estuviese loco y reí ante su expresión. Cogí la almohada con forma de polla y la coloqué en mi entrepierna, moviéndola de un lado hacia otro, causando que Mangel se descojonase. 

-Que grande tu polla, Rubiuh –reí ante la manera en que lo dijo. 

-Eso dicen todas –dije con superioridad. Mangel sacó su móvil, e hizo una foto de éste momento. Estaba seguro de que la subiría a Twitter

-Ya. Tu polla enorme ahora está en Twitter –reí y me paré de la cama. Comencé a bailar frente a Mangel, sosteniendo aún la almohada contra mi entrepierna. 

-Soy tu putiteh, Mangel –susurré en su oído, haciendo que él se estremeciera. Hice una pose provocativa y Mangel me recorrió entero con su mirada. 
Seguimos tonteando con la almohada por un largo rato, tomándonos fotos y haciendo gilipolleces, hasta que nos acostamos en la cama, los dos mirando hacia el blanco techo de la habitación, en un silencio sepulcral. 
Ninguno dijo nada por unos minutos, hasta que sentí a Mangel darse la vuelta hasta quedar de costado, mirándome fijamente. Giré mi cabeza y lo miré a los ojos, sintiendo como una corriente eléctrica me recorría la columna. Solté una risa nerviosa y me removí intranquilo. 

-Rubiuh… –murmuró Mangel, acercando su rostro cada vez más. 

-Dime –tartamudeé desviando mi mirada de la suya. De un momento a otro, sentí sus manos rodear mi cintura y apegarme hacia él. Me tensé por completo. 

-¿Puedo besarte? –¡¿Qué?! ¿Había oído bien? ¿Mangel quería besarme? Todas las respuestas llegaron cuando sentí sus labios juntarse con los míos. Aunque estaba sorprendido y confundido, no pude evitar seguir el beso. Sus labios eran suaves y dulces, delgados y muy adictivos, tanto que me incitaban a profundizar ese beso. 
La lengua de Mangel se adentró en mi boca, jugando y creando una batalla con la mía. El beso se llenó de pasión, volviéndose cada vez más brusco y salvaje, aunque nunca perdió ése toque dulce y tierno. 
Él nos hizo girar, dejándome debajo suyo. Nos miramos a los ojos por unos largos segundos. 

-¿Te das cuenta de lo que hemos hecho? –murmuré cerca de su boca, con una pequeña sonrisa. No iba a negar que me había gustado. 

-Sí ¿y? –Vaya, parecía no importarle el que fuésemos mejores amigos y nos hayamos besado. 

-Nada… –El silenció volvió a reinar en la habitación, pero esta vez fue Mangel quién lo rompió. 

-Quiero sentirte, Rubiuh. Quiero hacerte mío, quiero tocarte, besarte. Sé mío… –Madre mía, ¿eso lo había dicho él? ¿Mangel? ¿Mi mejor amigo? No sabía qué responder. Estaba confundido, él era mi mejor amigo, como mi hermano. El que me ayudaba con las tías. Y me estaba proponiendo “ser suyo”. ¿Qué cojones debía responder? 
De pronto, un montón de recuerdos me invadieron. Cuando nos conocimos, la forma en que me reía cuando hablábamos. La primera vez que lo vi en persona, estaba nervioso, tanto que sentía que mi corazón iba a salirse de mi pecho. 
Cuando nos mudamos juntos, estaba emocionado, iba a pasar más tiempo con él, compartiríamos casa, conviviríamos. 
Las veces en las que estuvo para mí, que me ayudó y me apoyó en mis decisiones. Las veces que me ofreció su hombro para poder llorar cuando me enamoraba e ilusionaba. 
Entonces entendí, que Mangel era alguien especial. Entendí que yo no veía a Mangel como un simple “mejor amigo”, que mis sentimientos iban más allá de la amistad. Entendí entonces, que ya era suyo, mi corazón le pertenecía a él. 
Cogí a Mangel por el cuello y uní nuestros labios en un beso lleno de sentimientos. Él lo siguió y pude sentir como sonreía. 
Las cosas subieron de tono y el ambiente se volvió denso. Entonces comenzó a quitarme la camiseta, para dejarme con el torso al descubierto. 
Cambiamos de posición, ahora me encontraba sobre Mangel. Aproveché a hacer lo mismo que él y quité su camiseta, bajando mis manos a su pantalón. Lo desabroché rápidamente y colé mis manos dentro de éste, acariciando su miembro por encima de la tela de su ropa interior, consiguiendo que él jadease. 
Mangel desabotonó mi pantalón y me lo quitó, dejándome sólo en ropa interior. Me recorrió con la mirada y mordió su labio inferior. Sonreí involuntariamente. 
Comencé a besar su cuello y a dejar marcas en éste, bajando por su torso hasta llegar al comienzo de su pantalón, dónde alcé mi vista, lanzándole una mirada pervertida. 
Quité su pantalón lentamente, con la intención de molestarle, y lo logré, ya que sentí su mirada impaciente sobre mí. Una vez me deshice de su pantalón, jugué con su miembro, que aún estaba cubierto por los bóxer’s. 

-Rubiuh, poh favoh –pidió Mangel, jadeante. Sonreí y bajé sus bóxer’s de un tirón, dejándolo desnudo frente a mí. 
Cogí su miembro, y comencé a hacer movimientos suaves, subiendo y bajando mi mano por su hombría. Oí un pequeño gemido por su parte, pero yo quería oírlo gemir mi nombre. Así que metí su pene en mi boca, sorprendiéndolo, pero arrancándole un gran gemido. Hacía movimientos con mi cabeza, intentando que disfrutase. Y lo hacía.

-Rubiuh… –gimió, mientras me cogía del cabello y tiraba de él. Estaba cerca de su límite, lo sabía por sus gemidos, que se volvían más desesperados. 
Hizo que me separase antes de venirse, y unió nuestros labios, moviéndolos de manera desesperada sobre los míos.

-Ya no aguanto –jadeó él. No me dio tiempo a reaccionar y me arrancó los bóxer’s de un tirón y dejándome, nuevamente, debajo suyo.- Si te lastimo, me diceh ¿vale? –asentí varias veces, para que entrara de una vez. 
Entró despacio, intentando no lastimarme, y no lo hizo. Dolía, pero lo soportaba. Gemí al sentir que terminaba de entrar. Y poco después, le indiqué que se moviera. 
Comenzó con suaves embestidas, lentas y profundas, que me hacían gemir su nombre. Comencé a mover mis caderas, haciendo que las embestidas fuesen más intensas, provocándonos gemidos a los dos.
Poco a poco aumentó la velocidad y la intensidad de las estocadas, entrando y saliendo de mí rápidamente. 

-Más fuerte, Mangel –dije entre gemidos. Nos hizo girar y quedé sobre él. No perdí ni un segundo y comencé a dar pequeños saltos sobre su pene. El me cogió por las caderas, intensificando las penetraciones. 
Joder, estaba tocando el cielo. 
Mientras los minutos pasaban, mis gemidos aumentaban, y alguna que otra vez, se me escapaban gritos de placer. 
Hubo un momento en que todo se salió de control, y Mangel comenzó a dar embestidas frenéticas, mientras gritaba mi nombre. 
Mi límite estaba cerca, y el suyo igual. Cerré mis ojos con fuerza, sintiendo el orgasmo invadirme. 

-¡Joder, Rubén! –gritó Mangel, corriéndose dentro de mí, y yo en su torso. Apoyé mis manos al costado de su cabeza, manteniendo mis ojos cerrados, mientras calmaba mi agitada respiración. 
Salió de mí lentamente y me recosté en su pecho, aún jadeando, al igual que él. 
Su pecho subía y bajaba, y su corazón latía frenéticamente. Ese sonido me relajaba demasiado, así que suspiré, dejando que el sueño me invadiese y relajándome completamente. 

-Mangel… –le llamé. 

-¿Hmm? 

-Te amo –no me respondió, pero me apretó contra su cuerpo y besó mi cabello.
Oí las gotas de lluvia golpear contra la ventana, y algunos rayos caer a lo lejos. Cerré mis ojos, mi respiración se calmó, y con esa paz interior que sentía, me dormí, junto a la persona que amaba. 

__________________________________________

Qué final más cutre, pls. 
Espero que les haya gustado este Rubelangel tan hot(?) Like, reblog se agradecen. Los quiero<3

Ese hermoso silenció que se da por las noches me hace escuchar claramente mis pensamientos y en esos pensamientos me doy cuenta que sin querer me importas mucho.
La primera vez que la vi…
Todo en mi cabeza se silenció
Todos los ticks, las imágenes constantes desaparecieron.
Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados.
Inclusive en la cama estoy pensando:
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
¿Cerré las puertas? Sí
¿Me lavé las manos? Sí
Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios.
O la pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla–
La pestaña en su mejilla.
Sabía que debía hablar con ella
La invité a salir seis veces en treinta segundos.
Ella dijo que sí después de la tercera,
pero ninguna de las veces que pregunté se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo.
En nuestra primera cita,
pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella.
Pero le encantó.
Le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles.
Le encantaba que me tomaba todo el tiempo caminar hacia casa porque había muchas grietas en la banqueta.
Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura,
como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces,
Yo siempre veía su boca cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba–
Cuando hablaba;
Cuando me dijo que me amaba, su boca se curveaba hacia arriba en los bordes.
En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas, y prenderlas, y apagarlas.
Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella.
Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba porque estaba haciéndola llegar tarde al trabajo.
Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando.
Cuando me decía que me amaba su boca era una línea recta.
Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo.
La semana pasada empezó a dormir en casa de su madre.
Me dijo que nunca debió dejarme apegarme tanto a ella; que todo esto fue un error,
pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?!
El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no.
No puedo–
No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella.
Usualmente, cuando me obsesiono con algo, veo gérmenes escabulléndose en mi piel.
Me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches.
Y ella fue la primera cosa hermosa en la que alguna vez me he estancado.
Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera en la que agarra el volante.
Cómo mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte.
En cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla las velas–
cómo sopla…
Ahora sólo pienso en quién más está besándola.
No puedo respirar porque él sólo la besa una vez­– ¡No le importa si es perfecto!
La quiero de regreso tanto que…
Dejo la puerta sin cerrar.
Dejo las luces prendidas.
— 

Neil Hilborn.

Fight to Life | DESESPERACIÓN | Wigetta |

Capitulo 1.-

Narra Samuel:

¿Cuatro de la mañana?

Abrí mis ojos aturdido debido a la oscuridad de la habitación, la luz de la calle se colaba por las ventanas.

Espero que no sea otro insomnio estúpido…

Apoye mis manos en el colchón de la cama dándome impulso para levantar mi torso desnudo y refregó mis ojos para adaptarme a la oscuridad, aunque el sueño todavía estaba presente.

Hace solo unas 5 horas que Willy y yo habíamos tenido esa discusión, la verdad no era la primera vez que peleábamos por la decisión de formar una familia, aunque siempre había un “pero”.

Después todo fue felicidad y…bueno, solo nos dejamos llevar.

No entiendo cómo es que nos demoramos tanto en llegar a una decisión que los dos queríamos hace mucho tiempo, parece que la inseguridad a veces juega mucho en contra…

Finalmente solo estallamos y ya está, no es un cuento tan largo.

Claro que todo lleva una circunstancia, ¿Qué pasara con Youtube? ¿Con los millones de subs que nos siguen?

Sé que la decisión es un poco precipitada, pero es lo que más quería en el mundo, un descanso, y que mejor un descanso con la persona que amo y mi nuevo hijo o hija.

Sé que seré un padre responsable como también Guillermo.

No sé si me merezco todo lo que estoy viviendo, tengo la persona más perfecta a mi lado, llevando una vida en Los Ángeles.

Soy feliz.

Y sé que pocas personas pueden decir eso con total sinceridad.

Y haría todo porque Guillermo también lo fuera.

Pasaron unos minutos, donde solo piensas en mitad de la noche cualquier cosa o en mi caso, la “vida nueva”

De repente un sonido extraño se hace sonar en la habitación desviándome de mis pensamientos, mis ojos se abren debido a la impresión, a nadie le gusta escuchar un sonido en la casa a las 4 de la mañana.

Dirijo la vista hacia mi lado para encontrarme a Willy de espaldas a mí, temblando exageradamente, la manta lo tapaba hasta su cadera, pero no es que hiciera tanto frio, estamos a pleno verano.

-¿Willy?.- lo veo extrañado, no responde, pongo mi mano en su  hombro.

Esta frio, muy frio.

Prendo rápidamente la pequeña lámpara al lado de la cama y me levanto asustado.

-¿Guillermo?.- doy la vuelta la cama y ahí vi su cara.

Estaba pálido, temblando, con sus ojos mirando de un lado a otro.

Me acerque corriendo, la adrenalina subía cada vez más.

-¿¡Guillermo que pasa!? ¿¡Que pasa!?.- sus manos temblorosas buscaban mi cara desesperadamente, tocándome los labios, la nariz y mis ojos resistiéndose para no llorar de la tensión.

-¡GUILLERMO QUE PASA!.- mi cordura disminuía, al ver a la persona que amaba en un estado tan chocante, agonizando…

Mis manos temblaban, no tenía ni idea que hacer, solo pensaba en lo peor. Tenía que hacer algo, y ahora…

Pasaron unos segundos hasta caer en razón.

-Tranquilo, llamaré a la ambulancia, tranquilo…- dije alterado y nervioso.

Tomé el celular desesperado marcando al 911, atendieron, pidieron la dirección y cortaron para dirigirse hasta aquí.

Me agache de nuevo en frente de Willy todavía acostado, acaricie su cara indicándole que todo estaría bien.

-Solo aguanta, por favor, aguanta

Todo fue tan rápido…

___________________________________________________________

La gente caminaba de un lado a otro, sin importarle los graves problemas que podrían tener otras personas, su aspecto, su mirada…aunque lo agradezco.

Nueve de la mañana y aun no sé nada de Willy, estoy nervioso, todavía tengo adrenalina en mi cuerpo, con solo recordar como Guillermo me miraba, como su débil cuerpo temblaba sin control alguno, con su desesperación sin poder hacer absolutamente nada.

No joder, no llores, aquí no…

Debo tener un aspecto del asco, me duelen los ojos de tanto lloriquear como un inútil, mis ojeras se hace notar a kilómetros, mi cabello debe parecer un almacenamiento de pelusas y no esta demás decir que no he dormido ni una mierda.

Falto “solo” una media hora para que el doctor saliera de la habitación donde habían entrado a Willy hace más de 5 horas.

No hizo falta que me llamara, ya que apenas lo vi asomarse me acerque a él.

-¿Señor De Luque?

Asentí moviendo mi cabeza rápidamente.

-Miré…no sé cómo explicárselo…es que.- decía con dificultad y nerviosismo, el susto aumentaba por  sí solo.

-Solo dígame.- dije directo.

Suspiro.- El señor Guillermo ha sufrido un ataque al corazón.- y así, solo lo escupió.

Me atraganté con mi propia saliva, estaba agitado y mareado, y creo que el doctor se percató de eso.

-¿Quiere que le traiga una silla?.- dijo tocándome el hombro.

-No no, gracias.- miraba al suelo para mantenerme aun de pie, tenía que mantener la postura.

-Bueno…Miré, es muy extraño que alguien de la edad del señor Díaz sufra un ataque al corazón, en la mayoría de los casos un ataque al corazón se produce debido a la enfermedad coronaria, que es una enfermedad que sufren las personas mayores, miré, la enfermedad coronaria es una afección en donde se acumula placa dentro de las arterias coronarias.- suspiro.- con el tiempo, esta placa puede romperse y crear un coagulo que puede bloquear el flujo de sangre hacia el corazón, y finalmente…causar un ataque cardíaco. Como al señor Guillermo.

-¿Y-y que puedo hacer, que podemos hacer?

-La única solución es una cirugía de revascularización coronaria.- gracias al cielo que había estudiado en la universidad enfermería, porque o si no, no entendería nada de lo que me estaría diciendo.

-Y eso….¿cuál es su precio?.- pregunté con miedo.

-Más de 100.000 dólares.-

Como un cubo de agua fría..

-Dios…- ¿Y ahora que mierda hago?

Mi mirada se encontraba perdida, pensado en que jodido lugar encuentro cien mil dólares.

-¿Qué pasa si esa operación no se realiza…?

-Probablemente el individuo sufra otro ataque cardiaco, y en ese caso…ya no podré ayudarle.

Tantas respuestas y ninguna que me de esperanza…

-¿Cuánto tiempo tengo?

El doctor se tomó su tiempo en responder.- Máximo 4 años, pero sería un milagro, es un riesgo esperar tanto tiempo.

Como si me hubieran escupido en la cara.

No sé qué decir, estoy en shock.

Nunca pensé que la vida de Guillermo pendiera de un hilo tan fino…

-¿Puedo…pasar al verle?

-Claro, sígame.

Seguí al doctor durante unos pocos minutos, pero nunca creí que en un periodo tan corto de tiempo podría tener tantas dudas en mi cabeza, no tengo ninguna idea, nada, que pueda salvar la vida de Guillermo, y creo que se notaba en mi mirada la desesperación que sufría por dentro.

-Aquí es.- el doctor se paró en frente de una puerta totalmente blanca.- Si me disculpa, tengo más pacientes que atender ¿No le molesta?

-Claro que no, gracias por todo.- los modales ante todo.

-A usted.-y fue desapareciendo en ese pasillo extremadamente largo.

Deje salir un largo suspiro para luego abrir la puerta.

-Samuel.- apenas entre, escuche la voz de Willy pronunciando mi nombre, quizás no se reflejó en mi cara, pero la alegría de escuchar mi nombre en los labios de Guillermo era un gran alivio.

-Oh Dios…- me acerque hacia el rápidamente para juntar mi frente con la suya,  verlo en un estado así, lleno de máquinas conectadas a sus muñecas, ni yo me creo como me aguanto las ganas de llorar.- Nunca más me vuelvas a hacer esto.- dije en voz baja.

-Tranquilo, estoy bien tío, que estoy bien.- me mostró una sonrisa tan sincera, este chico vive tan despreocupado, ¡Que le acaba de dar un ataque al corazón joder!

-¡No estás bien! ¿Te duele algo? ¿Guillermo si te duele algo llamo al Doctor, que te puede pasar cualqui…

-Solo me duele el pecho, pero tranquilo nada grave.- ¡QUE LE DUELE EL PECHO JODER!.-

Me dirigía a la puerta cuando sentí que unas manos tomaban mis muñecas.

-Y no, no llames al Doctor.

Tiro de mis muñecas más fuerte para caer en sus labios, solo así logré tranquilizarme un poco, estaba de los nervios, no sé cómo Willy lo hace, como logra tranquilizarme…

La puerta se abrió de un golpe separándonos rápidamente, y no, no era el Doctor.

-Tranquila, juraría que es esta, número 17 dijeron…creo.-

-Luzu, if is not this door, I’ll gonna kill yo…Oh my god.- al parecer Lana nos había visto al igual que Luzu, el estado de Willy era fuerte de ver.

La habitación se silenció al completo, nadie hablaba, Luzu y Lana estaban totalmente inmóviles.

-Tranquilos, tranquilos que estoy bien.- todos dirigimos la vista hacia Willy, quien con una sonrisa de oreja a oreja pronuncio esas palabras, no sabía si me tenía que sentir aliviado porque él estuviera bien, pero añadiendo lo que me dijo el doctor, ya no sé en qué creer…

-¡¿Pero Willfred que te ha pasado?!.- Luzu se acercó junto con Lanita al otro lado de la camilla.

-Solo fue un ataque al corazón, que estoy bien chicos.

-¡¿SOLO UN ATAQUE AL CORAZON?!.- gritamos Lana y yo al unísono. ¡Este tío esta tonto!

-Que me siento bien.- dijo Willy alzando un poco la voz.

Puedo asegurar que no le han dicho que tengo que conseguir más de cien mil dólares…

-Por lo menos tienes una actitud positiva.- dijo Luzu con una sonrisa ladeada.

-¿Cómo supieron que estábamos aquí?.- dijo Willy

-¿Hace cuánto que están aquí?.- Respondió Lanita

Pensé un poco.- 5 horas

-Llamé hace una hora a su departamento y nadie contesto, por lo que fui con lanita a visitarlos pero no había nadie, aunque si un gran escándalo de los vecinos, le preguntamos a alguno si sabían a qué hospital los habían llevado y aquí estamos.

Pasaron unos segundos, todavía estoy pensando en los cien mil dólares…

Levante mi vista para encontrarme con la de Luzu mirándome directamente a los ojos, no paraba de mirarme por lo que me sentí un poco incómodo.

-¿Qué pasa?

-¿Haz dormido algo?

Suspiré.-Nada, ¿Por qué lo dices?.- pregunté extrañado.

-Tu aspecto es un asco colega.

-Ostras, gracias.

-Ven, vamos a la cafetería a tomar algo.- me dijo tomándome del brazo.

-No, no que tengo que estar con Will…

-Tranquilo Sam, que estoy bien, vete a tomar algo.- me dijo Willy sonriéndome.

Dirigí mi vista hacia Luzu quien me decía con la mirada que ya nos teníamos que ir.

-Vuelvo en un segundo.- le dije a Willy para después salir por la puerta acompañado de Luzu y Lana.

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-Te pasa algo.- me dijo Luzu mientras miraba mi café aun lleno.

-¿Por qué lo dices?.- dije sin ninguna expresión.

-Tus ojos me lo dicen.- este tío me conoce bien.

Lana mantenía silencio mientras comía un pequeño pastel, mientras que Luzu me miraba esperando una respuesta por mi parte.

Dudaba en decírselo, pero son mis amigos más cercanos en este país, o nuestros únicos amigos mejor dicho.

-Willy necesita una operación.- dije despacio, aunque lograron escucharme.

-¿Y qué pasa? ¿Algún problema?.- dijo Luzu mientras Lana tomaba un poco de café

-Necesito 100.000 dólares.

Lana se atoro con el café, estuvo tosiendo por un buen rato, me acerque a ella rápidamente para ayudarle.

-¿Estas bien?.- dije asustado.

-Yeah, I’m fine.- dijo tosiendo todavía un poco.

Pasaron unos segundos de silencio incomodo

-¿Y…como conseguirás ese dinero?

-Estoy pensando…-

Hasta que ahí  lo vi, quizás sería arriesgado, pero es una solución asegurada.

-¿Qué pasa?.-

-Luzu…eh, mira.- no sabía cómo explicarlo, probablemente rechazaría por completo la idea.

-¿Vegetta? Me asustas.-

-Es que, mira, tengo unos amigos en el ejército americano, quizás ellos puedan ayudarme a…

-¡¡No!! ¡¿Cómo se te ocurre?!.- me dijo alterado.

-Pero Luzu, ¿Qué quieres que haga?

-N-no sé, puedes enviar un mensaje de ayuda a la televisión o algo, ¿qué se yo?

-No voy a ir mendigando por la televisión Luzu, mi orgullo es primero.-dije serio

-¡¿Y Willy?! Donde queda Willy.- dijo bajando el tono de voz mirándome a los ojos.

Suspiré.- Por eso necesito tu ayuda Luzu, necesito que tú y Lana lo cuiden mientras yo no este, necesi…

-¿¡SABES QUE PUEDES MORIR GRACIAS A TU GRAN IDEA!?.- Luzu se levantó de la silla.

-Luzu calm down.- le dijo Lanita mirando hacia arriba y tomándolo de un costado de la camiseta.

-¡No! Samuel, ¿¡Sabes que puedes mori…

-¿¡Y qué pasa si Willy muere!? Es la misma puta historia Luzu.- me levante de la silla para llevar a la estatura del, aunque después me di cuenta de el alboroto que estábamos creando y me senté al mismo tiempo que él.

-Solo necesito vuestra ayuda, que lo cuiden mientras yo no este, no os pido nada más.

-Pero…y Willy, lamento decirte esto Samuel, pero…el sufrirá mucho si tú no estás.

-Lo sé.- dije bajando mi mirada.- pero su salud esta primero, y no puedo perdonarme si el muere sabiendo que podría haber hecho algo.

Luzu me miró dudoso, Lana estaba escondida es su pecho, probablemente llorando, esa chica era muy sensible y lo entiendo.

-Por favor.- le dije mirándole.- Solo te pido que Willy no se enteré de esto hasta que yo me valla.

Pasaron unos minutos de silencio, solo necesitaba la aprobación de Luzu, era mi único amigo.

-Solo porque te amo gilipollas.

Solo esas palabras lograron quitarme un gran peso de encima, me acerque a él para abrazarlo junto a Lanita

-Gracias, de verdad gracias.- le dije aun abrazándolo.

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CHAN. Espero que les gusté este nuevo mini Fanfic:( perdonen mi ingles de Joguart(?

Me reblogueo otra vez porque soy doblemente ruda.

Celulares

Se preparó para esa salida con un entusiasmo increíble. Ese muchacho le encantaba. Había  esperado durante toda la semana la llamada, el mensaje. La noche de la ansiada salida, como vivía pendiente del celular, revisó varias veces su cartera para estar segura de no olvidárselo.  Pero se prometió a sí misma apagarlo cuando estuvieran juntos. No quería interrupciones. Cuando se encontraron, sea por un olvido o porque inconscientemente no podía  hacerlo, no lo silenció. Mientras él la miraba a los ojos y ella temblaba de emoción, el celular comenzó una llamada. El le estaba diciendo algo suavemente en ese momento y le tomaba la mano por encima de la mesa, pero  ella, automáticamente, sacó el celular con la otra mano del bolsillo del jean y le contestó a una amiga que le preguntaba cómo iban las cosas con él. Ella  respondía con monosílabos pero no podía guardarlo  porque el aparato se imponía a su voluntad, no podía dejarlo, era una parte de ella misma.  El esperó unos minutos, luego la miró con tristeza y sin decir una sola palabra se levantó y se fue.

Inés María Cabrera

• WIGETTA DRABBLE: Verdades que matan.

CUALQUIER PARECIDO A LA REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA.

«Vegetta»


Eran las 9 de la mañana, a Vegetta le había tocado subir el vídeo de la seríe que mantenia junto con su compañero Willy justo el día de anterior, como todos los días justo al terminar de grabar el primer vídeo era su momento de leer los comentarios del ultimo episodio,  le era soprendente como una simple frase podía llegar a casuar la suficiente euforia como para que todas sus seguidoras llenaran la caja de comentarios con ideas e idas de olla.


«¿Wigetta es real?»

«¿Por que no aceptan el ser pareja?»

«Parecen más que compañeros»


Esos eran el tipo de comentarios que pintaban justo frente a las pupilas del chico castaño, era tan normal el observar ese tipo de comentarios que Vegetta los pasaba simplemente por pasar, pero es que en realidad no había mucho que bsucar, la mayoria de los comentarios eran referentyes a eso, por no afirmar que todos; incluso los seguidores nuevos creían en su relación.


«Soy nuevo ¿son pareja Willy y Vegetta?» Fue ese el comentario que saco una sonrisa pintoresca en el rostro de Vegetta, es que en el fondo no les molestaba que se les confundiera como pareja, algo sentían cada vez qe leian la palabra Wigetta, algo indescriptible, algo que solamente ellos podían sentir.
No confirmaban, no negaban, ni siquiera entre ellos, el tema no se tocaba, era un tema tabú, tema que ni siquiera ellos se atrebían a mencionar, y es que en el fondo, no había mucho que mencionar.


Sin mucho en mente, Vegetta se digno a tomar su móvil desbloqueando el sistema de su telefono accediendo asi a su whatsapp, de idmediato y como primer contacto, observio a Willy, sin pensarlo mucho abrio su conversación estaba a punto de escribir cuando un nuevo mensaje de su compañero se dejo ver en la pantalla.


— ¿Viste ya los comentarios del ultimo capítulo? —  preguntó Willy, Vegetta sonrío, vaya la casualidad, ambos pensando y haciendo lo mismo, sin duda no era casualidad.

—  No todos pero sí —  respondío Vegetta —  cada día hay más personas preguntando si somos pareja —  continuó mostrando serio tono comico, Willy tardo en rsponder, como si se estuviera pensando el si decir o no lo que pensaba.

— Vegetta… —  el mensaje aparecio de pronto en la pantalla — ¿por que en realidad nunca lo hemos desmentido? — aquello hizo que el corazón de Vegetta comenzara a golpear fuertemente su pecho, aquello era un tema prohibido, no, nunca se había restringido el hablar de el, pero era más que obvio  «¿Por que pensaba en eso justo ahora?» se preguntó Vegetta  «¿Por que justo cuando yo también tengo miles de preguntas?» extrañamente un silenció empapo la habitación de Vegetta, tardo varios minutos en reaccionar, minutos que se pasaron volando mientras observaba el vacio justo directo a la pantalla ya apagada de su móvil, lo desbloqueo de nuevo teniendo frente a él la conversacion de Willy, no sabía que responder, sabía que algun día ambos necesitarian hablar de esto, pero simplemente le había parecido irrelevante, se animo a contestar al mismo tiempo en que dejaba salir un suspiro. 


— Por que en el fondo ninguno de los dos quiere que la respuesta sea un “no, no es real” — Vegetta penso dos veces el enviarlo, hasta que un aire de valentia choco contra él haciendo que al mismo tiempo en que cerraba los ojos picara el boton de enviar. Willy vío su mensaje, no respondió, Vegetta tardo un par de minutos en resonder, se sentía asustado, Vegetta creía que quiza Willy quería de respuesta un “es real” con todas las esperanzas muertas, Vegetta se limito a continuar — Buenas noches Willy, ya es tarde ahí — enseguida el chico que esperaba del otro lado del mundo vio su mensaje, el aviso de “escribiendo” se dejo ver en el chat.


Vegetta hizo caso omiso apagando su móvil y poniendole en modo “silencio” enseguida colo su móvil sobre el escritorio y se dispuso a trabajar, observo solo como la pantalla se comenzaba a encender de mensajes de su compañero, no le importo, había hecho algo equivocado, había dicho una verdad, de esas verdades que matan, que se quedan en el aire vagando por ahí siendo verdades con las que se tienen que vivir toda la vida sin mencionarlas, verdades que con el tiempo llegar a disfrazarse de mentiras, verdades que matan, verdades que con seguridad, jamas se volverian a tocar.

*****

Muchas gracias por leer, los que me sigan podran ver que estoy haciendo ultimamente este tipo de escritos donde ademas de la historia anexo fotos que tengan que ver con ello ya saben, para que se vea mas real:p, me esta gustando mucho, por que ademas de escribir tengo que editar, lo cual es muy bonito, muchas gracias por leer y les recomiendo que me sigan para pronto ver un one shot que tengo preparado que me esta haciendo unos nudos en la garganta mientras escribo que puff, me da hasta escalofrios el subirlo XD.
Muchas gracias por todo.
Día 14-FanFic Wigetta-Un Mes

Día 14.

Desde el día en que Samuel le había pedido el divorcio, desde que entro por aquella puerta y menciono aquello; Guillermo ya se había preparado para la vida que le esperaba, mucho antes que Samuel tomara su decisión.

Zeus pasaba el mayor tiempo del día dormido y eso comenzaba a ser preocupante pues siempre había sido un niño activo, corría de aquí a haya y nunca paraba de hablar desde comenzó a hacerlo. Siempre tenia una enorme sonrisa en su pequeño e inocente rostro y muy rorar vez lloraba, pero ahora, muy rara vez sonreía de oreja a oreja. Guillermo había pensado llevarlo con un psicólogo. Así lo hizo y para su sorpresa. Zeus a sus 5 años de edad comenzaba a experimentar lo que era la depresión.  

El psicólogo le había explicado a Guillermo que era resultado de extrañar lo que era antes su familia. Y en ese momento se le comprimió el corazón. ¿Que pasara cuando sepa la verdad? Comento que tenían que pasar mas tiempo juntos, y juntos se refería a los tres.

De regreso a casa, Guillermo tomo una caja que contenía algunas fotografías y también tomo la computadora. Se dejo caer en el sillón junto a Zeus.  

La fotografías traían recuerdos y los recuerdos dañaban a Guillermo, ya lo habían demostrado.

-Esta es la primera vez que tocaste la nieve

-.-  

-¡Samuel, esta nevando!

Guillermo le encantaba sentir la nieve en sus manos. El pequeño de 3 años lo veía desde abajo, sus grandes ojos ocupaban su rostro.  Samuel llevaba en las manos miles de abrigos, bufandas y gorros de tela. Comenzó a abrigar a Zeus, una chamarra café lo hacia ver regordete, un gorro azul y era suficiente.

-Vas matar al niño.

-No, solo no quiero que se enferme, solo lo cuido.

Comenzaron a hacer muñecos de nieve, a lanzarse bolas. Hasta que una golpeo a Zeus. ¡Auch! se escucho y después de eso un llanto.  

-¡Samuel!  

Cogió al niño en brazos quien se escondió en su cuello y dejo caer las lagrimas. Zeus era un niño muy tímido y a veces muy ruidoso. Samuel se acerco lentamente avergonzado, no le quería hacer daño. Con sus brazos abrazo a su familia.

-.-

Dentro de la caja vagaban miles de imágenes, Guillermo había encontrado imágenes de los primeros días con Zeus, era tan pequeño.  

Prácticamente su vida estaba en esas imágenes, plasmada para nunca ser olvidadas.  

Zeus veía cada una, una por una. Tal vez él no recordara mucho pero le causaba gran placer intentar recordar.  

-Ahora vengo cariño.

Se fue directamente al baño, las piernas le dolían al igual que los brazos, el cansancio invadía su cuerpo. En el baño se despojo de su camiseta, no le gustaría recordar esas manchas que tenia su piel. Toco cada una, con tristeza y saber que se quedarían ahí para siempre le causaba melancolía.

La tarde paso rodeados de recuerdos y risas de un padre y su hijo. Samuel había llegado mas tarde de lo habitual, Estefanía consumía mucho su tiempo. Se encontró con la estancia llena de fotos y la computadora de Guillermo.

Subió por las escaleras, la puerta de su habitación estaba abierta y aparentemente Guillermo estaba dentro quien veía una película animada junto con Zeus, la misma película que siempre veían. Apostaría porque Guillermo se sabia los diálogos al igual que él y Zeus.

Se acerco a la cama, le dio un beso a Zeus y otro a Guillermo en la mejilla, quien rápidamente comenzó a ponerse rojo. Samuel se metió en el baño, se quito la ropa y se encontró con marcas en su piel, rasguños, unas cuantas  manchas moradas. Guillermo nunca dejaba marcada su piel, nunca le hizo ningún solo rasguño. Sin en cambio, Estefanía era diferente. Debajo de su clavícula se veía el arañazo de las uñas de Estefanía. La corbata y el cuello de la camisa lograba que no se viera. El universo conspiraba en su contra esta vez y la fuerza de la conciencia comenzaba a causarle miedo. Samuel se había dado cuenta que solamente estaba con Guillermo por lastima y que no era amor.

De repente Guillermo entro sin tocar la puerta. Se quedo perplejo al ver esa gran marca, su respiración se volvió rápida. ¿Quien se había atrevido a hacer semejante cosas en la piel de su esposo?

-¿Que te ha sucedido ahí?

Se acerco, Samuel no podía salir corriendo de ahí, tensó los músculos y dejo que Guillermo se acercara. Los fríos y delgados dedos se pasaron por esa zona y Samuel sonó un gruñido, ardía.

-No es nada

Guillermo negó con la cabeza, en sus ojos no había lagrimas, no había nada. Tomo del pequeño botiquín un bote y de ahí saco un poco de lo que había dentro. Miro a Samuel a los ojos pidiéndole permiso para poder tocarlo de nuevo y solo asintió.

-Te quitara el ardor

Lo miro, se veía muy delgado, sus labios se veían menos rojizos al igual que sus mejillas. Su cabello y no era abundante, era frágil. Samuel no se dio cuenta de sus acciones y paso la mano por el cabello de su esposo. Vaya que era extraño llamarlo así.

-Perdón- Salió de los labios de Samuel y Guillermo se aparto de él.

Guillermo se encogió de hombros, tenia ganas de abrazarlo, llorar y no soltarlo. Se había vuelto muy vulnerable y débil y eso lo fastidiaba, no quería depender de alguien.

-Eh llevado a Zeus al psicólogo.

Evadió por completo el tema, aun cuando le doliera saber que Samuel lo estaba engañando ya no tenia el derecho de reclamar.  

-Al parecer tiene depresión y eso solo se puede arreglar pasando tiempo con él. Lo tres, no solo yo y no solo tú.

Samuel se quedo callado, solo asintió. No sabia como era liderar con eso y menos con un niño de 5 años.

-¿Por eso las fotografías en la estancia?

Guillermo asintió.

-Es mejor que las recoja o se perderán.

Salieron del baño. Zeus había cerrado sus ojos y había caído en un profundo sueño.  

Recolectaron todas las imágenes que estaban regadas por todos lados y cada vez que algo recordaban lo compartían y reían o solo se quedaban en silenció Que se separaran no significaba que no fuesen amigos, Zeus era uno de los lazos que los unía y no los separaría al igual que los recuerdos. Cuando se dieron cuenta ya era de madrugada. Guillermo bostezo, recargo su cabeza en el sillón, cerro los ojos. Samuel rio bajo, se veía indefenso, tierno… como lo recordaba, como cuando lo había conocido. Dejo las cosas en el suelo, tomo a Guillermo en brazos y lo llevo a la habitación, su peso no recaía en sus brazos. Y Samuel se asusto. Comenzó a hacerse la idea de que Guillermo estaba enfermo.

Día 15, mañana en el blog de unagordashipperdewigetta (Tal vez) <3

La primera vez que la vi... Todo en mi cabeza se silenció. Todos los tics, las imágenes constantes desparecieron. Cuando tienes trastorno obsesivo compulsivo en realidad no tienes momentos callados. Inclusive en la cama estoy pensando ¿Cerré las puertas? SI ¿Me lavé la manos? SI Pero cuando la vi, la única cosa en la que pude pensar fue en la curva de la horquilla de sus labios, o en la pestaña en su mejilla, la pestaña en su mejilla... la pestaña en su mejilla. Sabía que debía hablar con ella, la invité a salir 6 veces en 30 segundos, ella dijo que sí a la tercera, pero ninguna de las veces que pregunte se sintió bien así que tenía que seguir haciéndolo. En nuestra primera cita, pasé más tiempo organizando mi comida por colores de lo que pasé comiéndola o hablando con ella. Pero le encantó, le encantaba que tuviera que besarla para despedirme 16 veces, o 24 si era miércoles, le encantaba que me tomara todo el tiempo caminar hacia la casa porque había muchas grietas en la banqueta. Cuando nos mudamos juntos ella dijo que se sentía segura, como si nadie nos fuera a robar porque definitivamente había cerrado la puerta 18 veces. Yo siempre veía su boca cuando hablaba, cuando hablaba, cuando hablaba, cuando hablaba. Cuando me dijo que me amaba, recuerdo que su boca curveaba hacia arriba en los bordes. En la noche ella se acostaba en la cama y me veía apagar todas las luces, y prenderlas, apagarlas y prenderlas, apagarlas y prenderlas, apagarlas y prenderlas, apagarlas y prenderlas. Ella cerraba los ojos y se imaginaba que los días y las noches pasaban frente a ella. Algunas mañanas empezaba a besarla para despedirme y ella sólo se iba, porque estaba haciéndola legar tarde al trabajo. Cuando me detenía en las grietas de la banqueta ella seguía caminando. Cuando decía que me amaba su boca era una línea recta. Me dijo que estaba tomando mucho de su tiempo, la semana pasada empezó a dormir mucho en casa de su madre. Me dijo que nunca debió dejarme pegarme tanto a ella que todo esto fue un error, pero… ¡¿Cómo podría ser un error que no tenga que lavarme las manos después de tocarla?! El amor no es un error y me está matando que ella pueda salirse de esto y yo no. No puedo. No puedo salir y encontrar a alguien nuevo porque siempre pienso en ella. Usualmente, cuando me obsesiono con algo veo gérmenes escabulléndose en mi piel, me veo a mí mismo siendo atropellado por una infinita línea de coches. Y ella fue la primera cosa hermosa en la que una vez me he estancado. Quiero despertar todas las mañanas pensando en la manera que agarra el volante, como mueve las manijas de la regadera como si estuviera abriendo una caja fuerte, en como sopla las velas, como sopla las velas, como sopla las velas, como sopla las velas, como sopla las velas, como sopla… Ahora pienso en quién más está besándola. No puedo respirar porque él sólo la besa una vez. ¡No le importa si es perfecto! La quiero tanto de regreso que dejo la puerta abierta y todas las luces prendidas.