shun fujimoto

La Hazaña Olímpica de Shun Fujimoto

El hecho histórico se remonta a los Juegos Olímpicos de Montreal en 1976, donde Japón y la Unión Soviética se disputaban el oro en Gimnasia Varonil. En una de las disciplinas el equipo japonés sufre una “baja” cuando Shun Fujimoto, gimnasta japonés de veintiseis años, se fisura la rodilla derecha en los ejercicios de piso. Ante un hecho de esta magnitud la consecuencia inevitable es la expulsión del participante.

Lejos de rendirse, Fujimoto ocultó lo mejor que pudo la gravedad del hecho (en la foto se puede apreciar la pierna flexionada) y pidió a su entrenador algo que pudiera calmar el dolor. Esa droga estaba prohibida por regla, por lo que éste se negó.

La siguiente prueba eran los anillos, con los cuales después de hacer un par de piruetas debe saltar y quedar en pie con ambas piernas de forma impecable.

Shun Fujimoto consiguió hacer la maniobra de manera exitosa. Según sus propias palabras:

(En gimnasia de suelo) lo hice bien en la primera parte, pero en los últimos minutos caí mal. Traté de no mostrar que me había lastimado. (En los anillos) a pesar de mi lesión, tenía que hacerlo, por mí y por el equipo. Era muy bueno en los anillos, por lo que sabía que podría. No pensé en la caida, el dolor fue inexplicable. Pensaba en lo que había hecho, no lo podría haber hecho mejor.
(Cuando ganamos la medalla de oro) estaba aliviado y empecé a llorar porque tenía la responsabilidad del éxito de mi equipo.

Le concedieron un 9.7. Después de obtener la puntuación más alta que consiguió su país por equipos, Fujimoto subió con su equipo al podio para recibir la medalla de oro y lo quiso hacer sin que nadie le ayudara. Japón había ganado el Oro por 5ª vez consecutiva en la gimnasia varonil olímpica de equipo.

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During the men’s team competition, Fujimoto and his teammates were fighting desperately to win the gold medal against the formidable squad from the Soviet Union. While finishing his floor routine, Fujimoto broke his right patella.

Incredibly, however, he not only kept the severity of his injury a secret from all-including his coaches-but he also proceeded to the next discipline of the pommel horse. He performed well and gritted his teeth through a horribly painful dismount to receive a superb score of 9.5.

He then faced a routine on the rings, an apparatus requiring not only strength and endurance, but generally a healthy set of legs to absorb the impact of a landing upon dismount from several feet above. In a scene nearly defying description, Fujimoto hardly flinched when his damaged right leg contacted the mat. He raised his arms triumphantly, and then soon collapsed into the arms of his coach nearby. He was awarded a personal-best score of 9.7 for his routine.

Fujimoto’s day was finished as he incurred additional damage to his leg in the form of torn ligaments. However, his overall performance and the inspiration provided by the excruciating pain he endured, propelled his team to the coveted gold-medal victory over the favored Soviet Union.