ser el mismo

Cuando me refiero a un corazón roto, no necesariamente hablo de un amor fallido, porque no sólo esas personas te rompen el corazón, también pueden hacerlo tus amigos cuando te fallan, tus compañeros de clase cuando se burlan de aquello que no entienden, tus maestros cuando te desalientan por definirte como esa nota desaprobada, tu familia cuando te ven como la copia fallida de tu hermano mayor, tus padres cuando desean en voz alta que no hubieras nacido o cuando te gritan por no ser el hijo que hubieran deseado, o la sociedad que con sus estereotipos dice en voz alta y acusadora todas tus imperfecciones cada vez que te miras a un espejo, porque estas personas no sólo te rompen el corazón, también te rompen el espíritu, y este, cuando se rompe, no se cura del todo, no vuelve a ser el mismo, ya no caminas con la misma confianza ni esperanza, tampoco cargas y tienes fe en los mismos sueños, sólo aprendes a vivir con miedo a que se abran tus cicatrices.

Enigma

Perder a alguien es una mierda, no me refiero a que solo deje de estar y continúe con su vida, no, me refiero a la muerte, a cuando las personas se van del todo, y cambia, las cosas cambian, ya la comida ni siquiera sabe igual, la vida se fragmenta así sea un poquito, y aunque “no nos demos cuenta” cambia, el ambiente jamás vuelve a ser el mismo y nosotros quedamos incompletos completándonos poco a poco de nuevo a base de recuerdos y sonrisas pasadas.
—  Sky.
Curiosidad de los signos.

Lo que no sabías de ellos. 

Aries: No es que sea imprudente, sólo que no puede evitar vociferar todo lo que piensa. Al fin al cabo, se arrepiente después de haberte causado dolor. 

Tauro: No taches de frío a Tauro, es muy romántico en el fondo, sólo que no te has ganado esa parte suya. 

Géminis: Lo verás hablar por aquí, por allá, con uno, con otro, pero no sabes lo solo que se siente en el interior. 

Cáncer: Podrá ser la persona más dulce, pero si se lo propone, botará todos esos sentimientos por el retrete y jamás volverá a ser el mismo. 

Leo: Será tachado de egocéntrico, pero no tienes la idea de lo mucho que ha sollozado viendo su reflejo. 

Virgo: Critica fuerte a todo el mundo, pero nunca como a si mismo. 

Libra: Si encontraste a libra bien equilibrado, es como un ángel recién salido del paraíso, pero si no, es el caos hecho persona. 

Escorpio: Su semblante de dureza podría siempre traerle una mala reputación, pero bien adentro es cálido y jocoso. 

Sagitario: No es que no tome las cosas en serio, sólo trata de darle un poco de tiempo a los asuntos, su pensamiento es liberal. 

Capricornio: No es mala gente, ni pérfido, ni perverso, ni vil, ni canalla, ni maléfico, tampoco execrable, sólo que nació con un alma vieja y siente que debe cuidarse de la gente. 

Acuario: No creas lo que dice la gente, mucho tiempo atrás Acuario estuvo lleno de amor, si, en esa alma habitaban los sentimientos más fuertes que jamás vayas a conocer. 

Piscis: No todo es amor con los peces, también pueden ser crueles y vengativos, no te fíes de sus ojos brillantes y su sonrisa inocente. 

-Stephen.

Ella era un desastre, él era poesía. Ella era calor, él era frío. Ella era frágil, él era de roca. Ella era expresiva, él era reservado. Ella sonreía siempre, él se mostraba tal cual se sentía. Ella era enamoradiza, a él le iban más las aventuras de una sola noche. Ella era sol, él era Luna. Ella era lunar, él amaba las constelaciones de su piel. Ella fue caos, fue tormenta, porque después de que pasó, él jamás volvió a ser el mismo. Ella era fuerte, preciosa, ansiosa, emotiva, estaba loca y su locura envolvía a todo aquel que la conociera, era el sueño de muchos, la esperanza de pocos.
Ella era insegura, él caminaba por la vida como si nada ni nadie le importara. Ella entregaba todo, él pocas veces dejaba entre ver su corazón.
No eran iguales, no tenían tantas cosas en común, pero extrañamente, sus manos coincidían perfecto, como si estuvieran hechos el uno para el otro, como si se completaran después de la vida de desilusión que les había tocado vivir.
—  La sinfonía del alma.

Me re cabe que la gente te diga, “Che, la verdad que un gusto conocerte, espero verte pronto”
y que te cuenten que la pasaron bien ayer con vos.
Que te digan “Hoy estas re lindx”, y sentirte lindx todo el día.
Que te adviertan cuando te sienten que estas mal.
Que te hablen una hora sin parar, pero que se acuerden de preguntar por vos, por tus viejos.
Me gusta cuando te subís al bondi sin SUBE y otro, y otro también, se ofrecen a pagar tu boleto, y que cuando quieras devolverles el dinero, te diga “son tres pesos de mierda”, pero que al otro dia vos también lo hagas y le pagues a un colgado que se olvido de cargar la tarjeta del ogt.
Me re gusta el brindis acelerado y desesperado para que todos hagan chinchin, la obligación que se genera de que nos miremos a los ojos sin pestañear , el mensaje profundo y silencioso de desear felicidad.
Me cabe el “avisa cuando llegues a casa” o el “que tengas un hermoso día”, al despertar.
Y mas aún me gusta que te hagan acordar que esta fresquito en la calle, que corre un hermoso viento, para que lo disfrutes mas.
Me gustan los apodos, la forma en que te recuerda cada ser que paso por el mismo destino sincronizado de la vida.
Me emociona la palabra FUERZA lo vibrante y ardiente que se puso por estos días.
FUERZA AMIGOS, todavía hay cosas lindas por las que luchar y ser feliz.
SALUD y VIDA.

Tiene gracia. Uno puede hacerle una promesa a su Dios y romperla cinco minutos después sin pararse a pensar en ello nunca más. Uno puede faltar también a promesas solemnes hechas a su madre, esposa o ser más querido con un indolente encogimiento de hombros y, salvo por una punzada de mala conciencia leve y momentánea, tampoco preocuparse demasiado. Pero si alguna vez uno rompe una promesa consigo mismo, se desintegra. Toda su personalidad y carácter se hacen pedazos, y nunca vuelve a ser el mismo.
—  Charles Willeford, Gallo de pelea