septiembre

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE, 2001) lo define como el noveno mes del año con 30 días y considera que la forma correcta en el uso es “septiembre”, aunque por un debilitamiento articulatorio de la /p/, que puede producir su elisión o supresión, aparece la variante gráfica “setiembre”, también válida pero minoritaria frente a la forma etimológica que conserva el grupo -pt- tanto en la pronunciación como en la escritura.

Maldito Septiembre. Me has quitado la sonrisa muchas veces, me has robado las ganas de seguir intentándolo, pero, sin embargo, aún sigo luchando con las manos heridas y con las rodillas débiles. Mis pies desgastados me han dicho “Espera, no podemos más”, pero me hice de oídos sordos y me di cuenta de cuán cansados estaban aquella vez en la que caí porque ya no tenía fuerzas, ni siquiera para levantarme.

Maldito seas, Septiembre. Maldito tú y tu manía de traer este viento tan triste que me da por escribir sobre situaciones pasadas. Joderme, es tu especialidad. Tu frío me hace recordar tanto y tanto que se me hace imposible no poner música triste para sentirme peor. Más peor, no sé; un poquito menos, quizá. La mayoría de las cosas que nos pasan terminan siendo las que nos rompen al recordarlas cuando han terminado. Terminó un 17 de Septiembre, marchaban las 4:50pm en el reloj, le dio por irse de la noche a la mañana. No la detuve, porque simple y sencillamente no se puede retener por mucho a alguien que su verdadero lugar está al lado de otra persona. Confundí las agujetas del reloj con los trozos que estaban cayendo provenientes de mi futuro. Me quedé viendo fijamente mientras se iba, cerró la puerta, pero quería ver con mis propios ojos cómo la vida se me hacía añicos. Así que salí y lo que más me dolió fue que no volteará a verme para darme a entender que si por ella fuera, se quedaba a mi lado para siempre; pero no fue así, se fue apresurada, desde entonces los atardeceres sólo me recuerdan que están igual de tristes que yo.

Cerré los ojos, quería imaginar un mundo sin ella y se me hizo imposible hacerlo, ahora no sé qué cosas hacer sino es con ella aquí, poniendo sus ojos en blanco cuando la enfadaba por cosas absurdas, sólo porque me gustaba cómo se enfadaba. Amor, tal vez lo nuestro no era estar juntos para siempre, quizás fue que estábamos igual de rotos que no supimos cómo construir algo juntos.

Debí advertirte que lo nuestro no iba a durar toda la vida, que íbamos a vivir por partes, que no de corrido. Que sí por las partes que recogimos en aquel verano, con todos los momentos vividos, con todas las palabras gastadas, con todos los suspiros que nos faltaron sacarnos, con todos los recuerdos.

Maldito Septiembre,
maldito tú y tu forma de destrozarme por las noches.

—  Benjamín Griss
Septiembre de mis despedidas, de mis heridas, de estar en primavera sin sentirme florida, sino que al contrario, me marchito y se me escapa la vida; flor que se secó por la falta de un amor.
Septiembre de mis dolores, tan repleto de la palabra “adiós”, te doy la bienvenida, deseando que tu paso no me dé más sufrir, pues fue en tu presencia que yo quise morir.