sentir-la-lluvia

Que ganas de salir a la calle

Conocer nueva gente

Nuevos lugares

Nueva música,

Comida,

Paisajes,

Carreteras,

Museos,

Moteles.

Que ganas de salir corriendo,

De sentir la lluvia

De caminar sin rumbo fijo

Sentir el aire frío en tu cara

Tomarse unas cervezas frías

Y llegar a casa agotada

Después de pasar uno de esos días

En la cual quieres revivir una y otra vez.

¿Cuánto amor se necesita para brindarme más oxígeno? Porque respiro y todo lo que entra a mis pulmones me ahoga, y estoy cansada de seguir intentando, de seguir creyendo que en algún momento respiraré aire. ¿Cuántos abrazos me hacen falta para arreglar los destrozos que hay dentro de mi cuerpo? Tengo heridas en la piel que nunca sanan y moretones de golpes que reaparecen, y mis pies se clavan en el suelo, por lo que mis piernas ya no tienen fuerza para dar un paso más. Los ojos me arden y mis párpados se cierran, y me siento tan débil, tan frágil y a la vez tan falsa, porque hago lo posible para que mi armadura esté intacta mientras que todo lo que hay dentro es oscuridad, tinieblas teñidas de rojo y lágrimas que manchan mis mejillas.

¿Cuántas risas necesito para no creer que esto no tiene solución? Cuántas caras conocidas tengo que ver, cuántas manos cálidas tienen que acariciar las mías para recordarme que no tengo por qué seguir tolerando la sensación de mis dedos entumecidos por el frío. Cuántos besos en la frente son suficientes para sacar de mi cabeza todas las pesadillas, para callar esa voz que me dice que todo estaría bien si decido darme por vencida porque esa es la única opción. Cuánto tiempo me queda para salir del hoyo que cavé en la tierra con mis propias manos sin ser consciente de ello, para sentir la lluvia en las palmas de mis manos y no en mi mirada, para que todo vuelva a tener sentido cuando camine sola y que mi mente ya no sea tan ruidosa e insoportable.

Qué necesito para poder cerrar los ojos una noche sin desear no sentirme tan sola, para que ya no haya más sollozos grabados en mi almohada y que las lágrimas no sean visibles en mi cara a la mañana siguiente.

archiveofourown.org
"Siente la lluvia" - Legend of Zelda: Breath of the Wild - Fanfic Zelink (parte de la colección "Junto al Fuego")
En medio de una ardua temporada de trabajo, Link le propone a Zelda tomarse un descanso en la aldea de Lurelin, sobre el océano. Ella accede con gusto; en la noche, los sorprende una tormenta eléctrica. Zelda encuentra fatal la situación, pero Link parece muy entusiasmado.
By Organization for Transformative Works

Este texto está basado en un prompt que me envió mewringo13 en Tumblr, el cual dice:

81. “¿Estamos en medio de una tormenta eléctrica y tu quieres parar a sentir la lluvia?” [BOTW Zelink, ¿por favor?]

Podría estar en cualquier punto de la línea de tiempo del juego, pero creo que tiene más sentido antes del ataque de Ganon.

Acabo de enviar este fic a un concurso en mi país. ¡Deséenme suerte!

Empiezan las tardes de invierno.
Y la soledad cala de nuevo mi piel
afuera la lluvia no ha dejado de parar
y tengo miedo de abrir la ventana aunque quiera sentir la lluvia,
pues la tristeza busca como sea entrar por ella.
Mi cama no sé siente la misma, duda de su comodidad. 
y el frío de mi alma se esta sumergiendo entre sus espumas.
Mi rostro empieza a empalidecer y los surcos de mi labio a secarse

Este invierno no conlleva solo el frío de la ciudad y la lluvia incesante
Este invierno trae recuerdos
y es eso lo que congela mi alma
y las pocas ganas que recuperaba 
de volver
amar.

—  Brenda Ramírez. 
El Amor según yo

El amor es lanzarse al mar en un día caluroso.
El amor es el coro de la canción que tanto te gusta.
El amor es el pasto verde en un día de campo.
El amor es la brisa fresca en un viaje de carretera.
El amor es cantar a todo pulmón.
El amor es saborear tu postre favorito.
El amor es reír hasta las lágrimas.
El amor es un abrazo sorpresa por la espalda.
El amor es el calor de tus cobijas en las noches frías.
El amor es un chocolate caliente en una mañana de invierno.
El amor es ver tu película favorita cada vez que quieras.
El amor es un beso de piquito.
El amor es sentir las primeras gotas de lluvia en la cara.
El amor es el viaje que tanto te emociona hacer.
El amor es una tarde con tu libro favorito.
El amor es una puesta de sol en la playa.
El amor es un paseo por el parque.
El amor es abrir los ojos y ver a esa persona al despertar.
El amor es descubrir nuevas canciones.
El amor es un café caliente cuando mueres de sueño.
El amor es un mensaje de buenos días.
El amor es un mensaje de buenas noches.
El amor es pasar tiempo en tu lugar favorito.
El amor es sentir los últimos rayos de sol en la cara.
El amor es volver a casa.
El amor es perderte en una ciudad desconocida.
El amor es el recuerdo que te hace sonreír.
El amor es una buena plática.
El amor es todo lo que te haga feliz.

Pues sí, chicos. A veces me pasa.

Pasa que me encierro tanto en mí que, quien toca varias veces la puerta, tiene que marcharse sin respuesta alguna. Como si no hubiese ningún inquilino, como si no estuviese alquilando habitación para dos, porque a veces me queda demasiada grande la soledad, y tengo que hablarle a las paredes, tengo que comer en una mesa que representa el vacío intermitente que provoca mi manera de aferrarme a las cosas. Tengo que reírme con las comedias americanas, y así intentar disimular un poquito mi tristeza. A veces trato la manera de engañarme a mí mismo, diciendo que las personas a las que he querido no están porque así es esto: un día estás, al otro, ya no. Y no es que sea tu culpa, si no más bien: uno tiene que andar en otros vagones de la vida: acompañando a otras personas, viendo amanecer en otros ojos y escuchando el rechinido que provoca la felicidad cuando entra por donde menos lo pensamos.

Daño, joder. Tengo en las manos la destrucción del que teme ser amado en el corazón incorrecto, soy ese pequeño miedo que esconden los enamorados por si alguno de los dos decide tirar la toalla primero.

Pero ya está. No todo en la vida tiene que ser de colores, yo ya me he acomodado en los opacos, en los grises. Me encanta el sonido de la lluvia cuando cae sobre el asfalto, las risas de los niños que salen a jugar a la calle y me veo reflejado en ellos, donde años atrás, todo se resumía en ver y sentir la lluvia en mi piel, que en ese entonces aún me calaba. En sentir cómo besa el cielo a los que no les ha ido muy bien en el camino, a los que ya no lloran porque han olvidado cómo dejar de sonreír, a los que el resto los ha tirado muchas veces y han sido víctimas de un acoso que parece no cesar.

No soy tanto de decirle a la gente que se quede, soy más de abrazar mientras está: porque sé que las palabras se convierten en un cúmulo de basura, mientras que las pequeñas cosas se tatúan en la piel, desde dentro. Que ni siquiera la tormenta más fuerte puede borrar.

Ahora entiendo aquello de que cuando uno está solo comienza a valorar las cosas que uno tuvo tan cerca, que se podía escuchar cómo el corazón bombeaba sangre, cómo los pulmones escogían qué suspiro regalar al mundo. O a una sola persona. Qué bonito es recordar cuando uno fue feliz, los lugares donde uno amó la vida y las personas con quien compartimos risa, pero también es jodidamente doloroso entender que los momentos y las personas son como las estrellas fugaces: que pasan una sola vez rozando el infinito. Y luego tienes que soportar por el resto de tus días la amargura de caminar en la dirección donde soñaste algo para dos.

—  Benjamín Griss

La tarde se aleja, 
el cielo esta gris 
la noche aparece sin ti, 
callado en la playa 
te lloro en silencio otra vez 

Me ahoga esta pena 
no puedo vivir 
las olas no me hablan de ti 
sentado en la arena 
escribo tu nombre otra vez 

Por que te extraño 
desde aquel Noviembre 
cuando soñamos juntos 
en querernos siempre 
Me duele este frío Noviembre 
cuando las hojas caen 
a morir por siempre.. 

Noviembre sin ti 
es sentir que la lluvia 
me dice llorando que todo acabó 
Noviembre sin ti 
es pedirle a la luna 
que brille en la noche de mi corazón 
otra vez.. otra vez.. 

Quisiera decirte 
que quiero volver 
tu nombre va escrito en mi piel 
ya es de madrugada 
te sigo esperando otra vez 

Por que te extraño 
desde aquel Noviembre 
cuando soñamos juntos 
a querernos siempre 
me duele, este frío Noviembre 
cuando las hojas caen 
a morir por siempre… 

Noviembre sin ti 
es sentir que la lluvia 
me dice llorando que todo acabó 
Noviembre sin ti 
es pedirle a la luna 
que brille en la noche de mi corazón 
otra vez.. otra vez.. 

Noviembre sin ti 
es sentir que la lluvia 
me dice llorando que todo acabó 
Noviembre sin ti 
es pedirle a la luna 
que brille en la noche de mi corazón 
otra vez.. otra vez..

Cuando te abres de piernas y se te escurre
el corazón hasta mi boca…
entonces puedo lamer
la luna como un gato callejero
y cerrar los ojos para ver mejor lo que tienes que decirme.
Porque sobran palabras
y faltan poros en mi lengua.
Y entonces vienen a mi sabores de ciudades olvidadas,
de tejados donde se hacen el amor un par de estrellas,
de los sueños que sueñan los coches aparcados,
de arañas que perdieron las ganas de asustar,
de la inmensa soledad de los juguetes.
Porque no hace falta ver para mirarte por dentro,
para sentir en el pelo la lluvia que baja desde el fondo de tus ojos,
las lágrimas que nunca has llorado,
las que saben a mar con barcos hundidos.
El llanto que guardaste a los quince años,
cuando creías que era mejor
hacerse la fuerte para ser mujer.
Ahora sabes un poco mejor
lo que siento cuando meto la cabeza entre tus piernas.
Sólo es necesario mirar
a los ojos de tu orgasmo
y susurrarle en voz baja
que estalle sobre mi,
que llore lo que tenga que llorar,
que escupa los cristales de un pasado destrozado,
que se duerma, tranquilo, entre mis brazos.
Córrete sin miedo entre mis labios,
amor, porque en eso consiste la vida.
Y dile a la gente que este poema no habla de sexo,
que este poema es sólo un grito de socorro.
Y que yo estaré siempre allí,
entre tus piernas,
para ayudarte a salvar el mundo.
—  Luis Ramiro

Guardo el desastre que compartí contigo.

Pasa el tiempo; la vida, también.

Pierdo en esta monotonía.

Rompo las rutinas.

Me rompo también.

Saco las fotografías empolvadas del viejo baúl de los recuerdos.

Mas que fotos, veo momentos.

No sé si felices

o tristes,

no lo sé,

pero entonces no importaba tanto, sólo importaba estar ahí.

Tomados de la mano, aferrándonos a la vida.

Te amé,

me amaste:

hoy en día sonamos mejor en tiempo pasado.

Somos desconocidos que se conocen hasta las cicatrices no visibles.

El pronóstico dice que lloverá.

Llueve.

La lluvia cae al compás de mis lágrimas.

Las gotas se resbalan por la ventana.

Tengo la mirada perdida con muchos ojalás y quizás.

Estoy lleno de imposibles.

Suena una canción muy triste que me hace sentir mejor.

La lluvia huele a muchas ausencias. A nostalgia. A personas. A “te echo de menos”. A distancia.

El cielo se rompe con los estruendos.

Ruge como el rey león.

Recuerdo.

Me pierdo y me enamoro otra vez de los recuerdos.

Tropiezo con el mismo recuerdo de siempre.

Así todos los abriles desde que duermo solo en una cama para dos.

—  Benjamín Griss
Ver el amanecer y el atardecer, Sentir la lluvia y el sol, Ver sonreír a una persona desconocida, Escuchar música, Leer libros; Son cosas pequeñas pero que disfruto porque mi corazón esta bastante dañado.