saragapi

Oda a la mentira.

A mis siete años cuando cumplía ese rito llamado “primera comunión” confesé, con voz temblorosa, mentir. Al mismo tiempo que entendí que para tener una sana conversación con un adultos  no se debe  por ningún motivo se debe decir toda la verdad. Pero ya antes de eso, mentir por todo motivo me había parecido una buena idea. 

 

 No se trataba de mentir para escapar, ni por desconocer, ni para olvidar el mundo, ni por miedo. Mentir porque se desprecia la verdad. Mentir para construir una ficción personal y trabajar por ella. Crearle pequeñas mentiras a esa ficción y no solo decirlas, sino actuaras, vivirlas y ver como van creciendo. Serle fiel a los propios engaños.

Entrenar para lograrlo. Ir inventando cosas en el camino y descubrir como te vas volviendo creativo, listo con las palabras y de pensamiento ágil.  Mentir en lo simple para poder mentir en lo complejo, adquirir habilidad  y usarla con cuidado; pues es lo único que le dará coherencia a las conversaciones, bases sólidas a las excusas, confianza ante la sospecha y tranquilidad ante la preocupación innecesaria.  

La verdad es demasiado absurda como  para ser contada, demasiado falsa como para ser creída. La verdad es para cobardes que solo creen en lo que ven y justifican en ella  todo su artificio.

Mentirlo todo, pero mentirlo bien. Mentir porque si, mentir porque no. Hacerlo, porque la mentira nos hará libres.  Para traerle realidad a este mundo de mentiras. Mentir en cada detalle y en cada acto hasta que la mentira sea parte de uno mismo y cuando menos se piense, deje de ser ya una ficción.

Aunque en realidad no importa porque probablemente lo anterior tampoco sea cierto.

*Por Sara Gaviria Piedrahíta

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*Ver más mentiras aquí.

Veo como anochece tirada en el prado, como el cielo se oscurece, como se va llenando de luciérnagas. Escribiría sobre las estrellas y diría que son bellas y brillantes, pero eso es tonto cuando las estoy viendo a sus muchos ojos de luz. Estoy siendo parte de la noche.
—  Saragapi
Dar con un libro descaradamente mágico. Cerrarlo pronto por miedo a que se termine. Buscarlo bajo la almohada tras una seria decisión de parar hasta el día siguiente. Y entonces leer a toda prisa por un temor –no del todo irracional- a que mañana sea ilegal leer. –saragapi
Y la tercera vez… ¡la tercera vez es ésta! Decía, pues, quinientos un millones…
—¿Millones de qué?
El hombre de negocios comprendió que no tenía ninguna esperanza de que lo dejaran en paz. —Millones de esas pequeñas cosas que algunas veces se ven en el cielo.
—¿Moscas?
—¡No, cositas que brillan!
—¿Abejas?
—No. Unas cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Yo soy un hombre serio y no tengo tiempo de desvariar!
—¡Ah! ¿Estrellas?
—Eso es. Estrellas.
—  El Principito A. de Saint - Exupéry  Cap. XIII
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“CEDER ES MAS TERRIBLE QUE LA MISMA MUERTE”

Hoy 8 de marzo comparto una visita que hice a la casa de una gran mujer: la hermana Maritze Trigos.

Una de las lideresas que trabaja por la construcción de la memoria en Trujillo (Valle del Cauca, Colombia),  cuenta que en el año 2002 María Elena Correa - una de las viudas de la Asociación de Familiares de Víctimas de Trujillo - le propuso la idea de hacerle un libro a Tiberio que debería ser “todo escrito a mano, nada de computador, nada de máquinas… que sea hecho por nosotros que conocimos al padre, que vivimos con él”, cuenta la hermana.

Esta es la historia del libro que surgió como homenaje al padre Tiberio Fernández Mafla, la víctima más emblemática de la masacre de Trujillo, en el Valle, cuyo martirio se ha convertido en símbolo del sufrimiento de todo un pueblo. Un compendio de cartas, relatos e imágenes que fue hecho entre 2002 y 2003, de puño y letra de decenas de habitantes de Trujillo.

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*Realización Sara Gaviria Piedrahíta.

La noche del espejo

TARDE

Sucio y desde una repisa miraba por el agujero de una gotera. Observaba con claridad a pesar del polvo ese techo de mar donde las aves pilotean. Miraba como si eso pudiera darle esperanza a su cuerpo mutilado en una esquina.

NOCHE

Un reguero de  oscuridad en la ventana, en un rato comenzará a salir el sol, callará este silencio que no se rompe gritando. Esta habitación-sala-cocina recuperará sus tonos grises. Para usted continuará esa sensación de una madrugada que no amanece.

Usted nunca recurará sus tonos, usted nunca ha tenido alguno. Usted y la esperanza idiota en que algún día tendrá esperanza. No, nadie lo mirará  a usted. Nadie se fijará en un simple imitador de la naturaleza. Nadie mirará a quien le muestra su arrugada realidad. Usted, como ellos, es una reproducción más de imágenes que se paran al frente suyo.

AMANECER

El espejo se  cansa de oír su conciencia, respira profundo quebrándose en el intento. Mientras sus pedazos agudos caen disparados sobre la cama de quien está por despertarse y que nunca lo mira para verlo, sino para verse. 

—-

*Escrito un día de espejos rotos. 

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Todos somos espejos rotos

EXT.CALLEJÓN NUBLADO.DÍA

Dos guardias conversan.

 

GUARDIA 1

(Preocupado)

El espejo roto no está en ninguna parte.

 

GUARDIA 2

Necesitamos encontrarlo. ¡Tan solo un espejo roto puede arruinarlo todo!

GUARDIA 1

La mala suerte no nos seguirá hasta acá.

 

GUARDIA 2

No estoy seguro, me contaron que el espejo el último espejo roto se escurrió con la lluvia y está camuflado  entre las grietas de un callejón.

 

GUARDIA 1

No, yo mismo sequé todos los charcos.

GUARDIA 2

¡El espejo roto si está en alguna parte parte! Siento una mala suerte resquebrajándose en el aire.

External image

 

 

     Llega corriendo GUARDIA 3

 

GUARDIA 3

(Agitado)

¡Ya encontré el espejo roto!

 

Nosotros…

Somos…

los espejos…

 

Y antes de terminar de hablar sus pedazos de cuerpos rotos se escurrieron con la lluvia por una calle agrietada.

External image

 

*Escrito un día de espejos rotos. 

*Imágenes en http://www.flickr.com/photos/saragapi/sets/72157632102438287/detail/

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Apuntes para una sinfonía de ciudad. (Parte II)

[work in progress] Parque Guadalupe Zapata.

DÍA 4

 17/09/13

 

 

 

DÍA 5

 19/09/13

Esta vez llego de noche. Un núcleo de nubes tormentosas atraviesan el cielo rosado con truenos. Luces crecen, se enrollan, brillan. Estoy dedicada a robar conversaciones con mi grabadora. Junto a los respiradores del Megabus, un par hablan de andamios mientras un niño les pide dulces.

El parque se llena de colegiales. Niños con carteles liderados por un pregonero nos comparten el mensaje divino.

Un grupo de señoras hablan de hombres, infidelidades y terminaciones. “Yo no traté mal, peor si le dije chao pescao” se fundo con un trueno. Una pareja discute sobre quién dijo qué y quién no dijo qué.

Un niño arrastra su propio coche y se detiene a llorar sobre mi micrófono.

Pregunté por el clima (exclusivamente por el clima) a un señor de bastón. Su respuesta incluyó idiosincrasia costeña, tormentas, su pasado trabajador, sus primeros sueldos, finalmente comentó donde conseguir dados rojos. En el camino me alguien me pregunta si quiero que me empaquen yuca. No gracias. Las raíces de las nubes relampaguean. Abandono el parque.

——

*Diarios de campo

*Coming Soon

*Por Sara Gaviria Pidrahíta

*Conozca aquí la parte I: Apuntes para una sinfonía de ciudad (Parte I)

Macbeth | 4º acto | Escena II | W. Shakespeare.
  • HIJO: ¿Es que todos los que juran y mienten hay que ahorcarlos?
  • LADY MACDUFF: A todos, sí.
  • HIJO: ¿Y quién los ha de ahorcar?
  • LADY MACDUFF: Pues los hombre de bien.
  • HIJO: Son unos necios entonces los que mienten y perjuran, porque entre mentirosos y perjuros hay suficientes para derrotar a los honrados y ahorcarlos luego.
  • Macbeth | 4º acto | Escena II | W. Shakespeare.