sara fratini

Julio Cortazar Dixit 
“Inflación qué mentira”
Art: Sara Fratini 
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Los espejos son gratis 
pero qué caro mirarse de verdad, y cómo verse 
que no sea saludo a precio fijo 
postal con la vista de la torre 
inclinada. 
Los perros rabiosos son gratis 
por esas cosas nunca paga nada 
en cambio este felipe esta tacita 
de tapioca o el capuchino del amanecer 
ticket seguro cero ochenta y el servicio 
quizá lo encuentre comprendido quizá no. 
El sol es gratis y esta goma de lápiz 
cero cincuenta pague para destruir! Los gatos 
son gratis La viruela boba 
los accidentes el humito 
que da prestigio a la locomotora de los maniseros. 
Los eclipses son gratis tan bonitos y los discursos 
en la Plaza de Mayo. Una nación 
que lo hace todo por sus hijos. Lea 
la guía con el plano: dos cuarenta. 
El amor es gratis paga al final o bien 
le pagan (depende de la suerte o la corbata). 
Precios variables: Lin Yu Tang Boca Júniors 
usted lo ve lo prueba y se lo lleva. 
La muerte es gratis. Una dos y tres 
una cucharada para papá 
y otra para mamá así lindo el nene.

Mindfulness y la reina que se puso zapatos en los pies

Comenzamos con una fábula. Érase una vez, en un país muy lejano, una reina que, cierto día, mientras caminaba descalza, se clavó una piedra afilada y se hizo daño en el pie. Llena de ira, la reina mandó recubrir de cuero todo su reino. Sin embargo, justo cuando sus vasallos iban a ponerse manos a la obra, intervino un sabio ministro, que sugirió una fórmula más sencilla: en lugar de cubrir todo el reino, ¿por qué no proteger con cuero las plantas de nuestros pies? Y hete aquí el origen de los zapatos.

“Parece una idea absurda cubrir todo un reino de cuero para proteger los pies, pero en la vida cotidiana con frecuencia hacemos lo mismo”, escribe el maestro de meditación Gil Frondsal en su libro Viviendo en el presente (pdf traducido en español). Es imposible que todo se acomode a nuestro gusto y en ocasiones (¡demasiadas!) parece que suceda justo lo contrario, que todo esté contra de nosotros. En esos momentos resulta indispensable calzarse esos zapatos porque el mundo, nos pongamos como nos pongamos, no se transformará mágicamente a nuestro antojo. Fuente: Verne Foto: Sara Fratini