sal conmigo

Di que me amas

Buenas noches

En esta historia Andrew y Akko están saliendo…pero solo por un tiempo este fic será dianakko y nada más.

No odio a Andrew, en realidad es un buen tipo pero no me gusta verlo cerca de Akko ¬¬

Me disculpo de antemano por los “Horrores” ortográficos que pueda tener.

Little Witch Academia le pertenece a Trigger…


Era un día común en luna Nova, Akko y sus amigas se encontraban desayunando junto al equipo verde hasta que llegó un hombre en traje y le entrego un ramo de flores a Akko

“Es un presente del joven Andrew Handbrigde”- decía el señor…“Muchas gracias!.”- contesto Akko muy animada, ella estaba en las nubes, tenía casi dos meses que salía con Andrew y él se la pasaba enviándole obsequios para agradarle y a Akko le encantaban.

“No puedo creer que Akko haya conseguido enamorar al próximo lider de la familia Hanbridge”. Murmuraban algunas estudiantes.

Mientras tanto una bruja rubia se encontraba viendo la escena desde lejos y en cierta manera ella estaba irritada, no porque a ella le interesara aquel chico si no porque desde que Akko empezó a salir con él, eso era todo lo que se hablaba en la escuela, ciertamente ya estaba harta de oír esas cosas…

En ese momento llego la hora para tomar las clases y todas las alumnas fueron a sus respectivas aulas.

Al partir Akko se desvió para dejar el presente que le envío Andrew en su habitación, ella no paraba de sonreír ciertamente el regalo le había gustado pero como iba tan rápido una de las flores cayó al suelo, ella se detuvo para levantarla pero se encontró con que Diana ya lo había hecho y le extendía la flor para que la sujetará.

“Toma, sería una lástima que un arreglo tan lindo se arruinara, deberías tener más cuidado”.- la sonrisa de Akko se borró enseguida, Diana era la última persona a que ella deseaba ver, no ahora que estaba tan feliz y las cosas marchaban bien con Andrew…

“G-gracias, t-tendré cuidado…”-Akko tomó la flor y se fue enseguida de ahí sin siquiera mirar a su amiga…

Al llegar al aula, la clase ya había iniciado, Akko decidió no entrar ya que si lo hacía probablemente no la dejarían entrar y hasta recibiría un castigo, ya se inventaría alguna escusa por haberse saltado una clase…

Como no había nada que hacer decidió esperar en la biblioteca, no era uno de sus lugares preferidos pero valdría para pasar el rato.

El lugar estaba vacío ya que casi todas las estudiantes se encontraban en clases. Al estar sola no pudo evitar pensar en su encuentro con Diana y como hace más de tres meses ella le había declarado sus sentimientos…

Flashback
“M-me gustas!, me gustas mucho Diana…Q-Quiero pasar más tiempo contigo, ser alguien especial para ti y demostrarte lo mucho que me importas, por favor sal conmigo!”

La cara de Akko estaba de lo mas roja, la peli castaña agachaba su cabeza mientras esperaba la respuesta de la chica frente a ella.

Akko había citado a Diana para que se vieran en el invernadero, con el pretexto de que quería que le ayudara con el estudio práctico de algunos hechizos, ciertamente Akko y Diana se llevan mucho mejor que en los primeros meses en que Akko entro a luna Nova, pasaban tiempo juntas y aunque a veces discutían siempre encontraban la manera de solucionar sus diferencias, además de que Akko tomo como escusa sus reconciliaciones para abrazar a la chica mas alta.

La chica rubia había pensado que esto se trataba de una broma pero al ver la sinceridad en los ojos de Akko no tuvo de otra más que dar una respuesta sincera.

Lo siento… No puedo corresponder a tus sentimientos, las dos somos chicas y esto se vería mal para ti y para mi.- dijo Diana sin mirar a Akko, para ella era importante su reputación como Cavendish, pero también le preocupaba el que diría la gente, lo más probable es que serian el centro de críticas y burlas toda su vida y no estaba segura de que Akko pudiera soportar todo eso, ella quería cuidarla y protegerla de alguna manera. Si salir juntas podría dañar eso que tanto cuidaba, tendría que sacrificar su amistad y sus sentimientos.

“Pero yo…yo puedo soportar lo que digan los demás, no me importa si la gente no lo acepta, no necesitamos hacerlo oficial, si tú me Quieres haré todo lo posible para hacerte feliz”.

A Diana se le rompía el corazón al escuchar las palabras de Akko, la peli castaña estaba casi al borde de las lagrimas.- “Creo que serías más feliz con algún chico que te valore Y te quiera sinceramente, sin tener que esconderse por una relación sin futuro, yo no puedo cumplir con eso”.- Diana hablaba tajantemente para que Akko se rindiera, no quería lastimarla pero si tenía que hacerlo para que entendiera lo haría.

“Con el tiempo entenderás que es lo mejor”. Diana también estaba triste, pero no se lo mostraría a Akko. “Si es todo lo que tenías que decirme, me retiro entonces…”-Ella salió tratando de no mirar atrás.

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Por otro lado Andrew estaba dando un recorrido en la academia, se le había invitado a conocer algunos de los lugares, en realidad a él le parecía de lo más aburrido pero acepto ir, ya que si lo hacía probablemente podría ver a Akko, nunca lo aceptaría pero aquella chica le llamó la atención desde que se conocieron.

A lo lejos vio salir a toda prisa a Diana, cuando quiso hablarle está solo paso de largo, dio una mirada al lugar y se encontró con su otra amiga que estaba llorando.

“Miss Kagari, ¿Por qué estás llorando sola en este lugar?”.-Pregunto el chico, recordó que vio a Diana salir y se pudo dar una idea de lo que pasaba. El ya había sospechado un poco sobre la interacción que tenía Akko hacia Diana.

“No es nada, por favor déjame sola un rato”.-contestó Akko con un hilo de voz que le quedaba. Andrew al verla tan lastimada le ofreció un pañuelo para que secara sus lagrimas, pero ella no lo tomó entonces le dijo.- “Ya lo había mencionado antes pero, tú eres una chica encantadora… por eso no me agrada verte llorar”.- decía esto mientras limpiaba sus lagrimas con su pañuelo.

Akko se sorprendió al escuchar aquellas palabras, Andrew estaba siendo muy amable con ella y eso la reconforto un poco.

“¿Qué tal si salimos un rato?, el aire de afuera puede que te haga bien”.- ofreció el chico de ojos verdes. Akko estaba renuente a salir pero le había parecido tan amable el ofrecimiento que acepto.

Después de ese acontecimiento Andrew y Akko habían estado saliendo, como amigos, a él le gustaba cuando podía hacer sonreír a Akko y a ella no le desagradaba.

Un mes después el joven le pidió a Akko que empezaran a salir como novios, Akko se había negado la primera vez, pero Andrew no se rindió y supo como acercarse poco a poco a su corazón, el sabia que diana le había roto el corazón a la bruja más pequeña, pero nunca se lo mencionó y el estaba más que dispuesto a repararlo aunque tuviera que competir con el cariño que Akko le tenía a diana.

Actualmente
“Ya han pasado 3 meses…”-Akko suspiró al recordar, a ella le hacía muy feliz salir con Andrew, pero siempre que veía a Diana su corazón dudaba de lo que sentía.

Aun con todo lo que había pasado Akko seguía queriendo a Diana, melancólicamente recordó los celos de la vez que vio juntos a Diana y a Andrew, para su suerte Sucy dejó salir a la abeja del amor y los había separado y por si fuera poco, la primera vez que Diana bajo los efectos de la picadura le dijo que la quería, eso había significado mucho para ella, aunque no fuera lo que la rubia en realidad sentía.

También recordó la vez que la rubia había salida a buscarla aun siendo de noche y con la caída de la nieve, nunca olvidara sus palabras y su cálida mirada con la que la reconforto cuando ella mas la necesitaba.

Pero ahora, nada de eso quedaba. Después de que Akko fue rechazada por diana las dos habían tomado distancia una de la otra, Akko pensaba que era lo mejor así ella podría olvidarla al salir con Andrew.

Una lagrima se deslizo por su mejilla, aunque supiera que era lo mejor, su lejanía la lastimaba.

Rápidamente Akko limpio su cara con la manga de su uniforme y bajo su rostro hacia la mesa escondiéndolo entre sus brazos.

“¿Necesitas algo?”.- pregunto la peli castaña aun escondiendo su rostro.

“No es nada, no pensé que supieras que estaba aquí.” Decía esto diana mientras salía de su escondite, ella observaba a Akko desde un estante de libros cercano.

“Creí que querías estar lo más lejos posible de mi”. Akko no le dirigió la mirada, por más que quiso que su voz sonara lo más fría posible, se quebró en el último momento, ella esperaba que diana no lo notara.

Escucho los pasos de la rubia que se estaba acercando, de repente sintió un leve peso sobre su cabeza, diana había puesto una de sus manos sobre la cabeza de Akko y pasaba sus dedos entre su cabello con movimientos lentos que resultaron agradables para la peli castaña.

“Que te de tu espacio no significa que no me preocupe por ti”.- decía esto la rubia mientras seguía acariciando la cabeza de su amiga. Al escuchar esto Akko quiso apartar la mano de diana con la suya pero la bruja más alta entrelazo sus dedos e hizo que Akko la mirara.

“Al menos me gustaría que siguiéramos siendo amigas”.- Al escuchar estas palabras Akko no pudo soportar más y desvió su mirada a otro lado, ella quería huir de ahí, pero diana la tenia sujetada.

“Que te puedo decir… si eso es lo que quieres… Ya nada importa… Yo…”.- la voz de Akko se quebró y comenzó a llorar.- “La Verdad es que Yo… Te extraño demasiado…”

Sin pensarlo dos veces diana la abrazó, lo hizo como si su vida dependiera de ello, como si sintiera que la chica entre sus brazos pudiera desaparecer si la soltaba.

“P-Perdóname, yo no quiero hacerte sentir mal, Y-Yo sé que no puedo obligarte a quererme, N-No fue mi intención”.- Decía esto Akko mientras seguía llorando, trató de esconder su rostro en el cuello de diana.

“No me estas obligando”-diana se separó un poco de Akko y tomó su rostro entre sus manos y le dio un beso en la frente, después cerró sus ojos y la besó en los labios lentamente.

Para diana verla llorar por segunda vez y que ella fuera quien ocasionó la tristeza de Akko fue lo más doloroso que podía experimentar, estaba segura que no podría olvidar nunca el sabor levemente salado por la lágrimas en los labios de la persona que más quería.

Ella amaba a Akko más que a cualquier cosa en el mundo. Pero esto no podía seguir así, Diana había perdido el control al hacer todas esas cosas, su resolución de proteger a Akko se estaba quebrantando y ella no lo podía permitir, se separo de Akko lo más rápido que pudo.

“Y-Yo no quiero que malinterpretes esto”, decía diana mientras desviaba su mirada,- “Serás más feliz con alguien como Andrew, por favor olvida lo que hice”

“Pero si acabas de demostrarme que me quieres”.- Akko estaba desconcertada por las acciones de diana.

“Sí pero, Yo soy una cobarde que no podría protegerte, Yo no merezco ser amada por alguien tan maravillosa como tú”.-las lagrimas empezaron a brotar de los ojos de diana, Akko trato de acercarse a ella pero la rubia se alejo, ella sabía que si volvía a tocarla no podría reprimir sus sentimientos y volvería a besarla.

“Perdóname…”.-diana se alejo y salió del lugar lo más rápido que pudo, Akko quiso detenerla pero no pudo alcanzarla.

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T_T … no se me facilita mucho escribir escenas de drama por lo que creo que quedo un poco raro el capitulo, pero esta era una idea que tenia y no quería que se perdiera, espero poder mejorar en el siguiente, que por cierto habrá uno o dos capítulos más (posiblemente solo uno más).

Gracias por leer.

anonymous asked:

Quiero empezar a adelgazar pero no sé como ): quiero estar bien conmigo misma

Sal a correr o a caminar, come poco pero varias veces, cuida los horarios de comida y trata de que sea lo más saludable posible, evita las harinas, aceite, azúcar, poca sal, papa y huevo una vez a la semana y muchas verduras. Ah y evita los yogures porque tienen mucha azúcar

anonymous asked:

"¡Ouma-kun, sal conmigo!" (agency-saihara).

@agency-saihara

Una propuesta repentina e inesperada por parte del Detective Definitivo, que otro poco más y no le provocaba que brincara de la sorpresa. Pero se recompuso de inmediato al darse cuenta que ‘sal conmigo’ implicaría solo eso y nada más, salir a alguna parte a pasar el rato, así que con una amplia sonrisa le contestó.

Nishishi~ ¡Con mucho gusto, Saihara-chan~! ¿Pero a dónde quieres salir? 

Ha de volver la primavera,
Siempre que quieras y al besar
Sigues cambiando las mareas.

Han de llegar nuevos amores,
Que a otros les fugue tu bondad,
Te pasara la vida y yo seré tu paz.


Se de ese viento que te peina,
Noche que tiembla en tu mirar
Cuando dormida te venzan
De alguna manera te haré despertar.
Seré señal cuidándote de cerca.

Cambia la historia como siempre,
Vuelve a contar tu otra mitad,
Cuando te abracen y tiembles
Y un golpe de suerte te llame mamá.
Te va a pasar, sal a volar y vuelve.


Siembra de ti este mundo enfermo,
Sálvalo y luego sal de aquí,
Como conmigo has hecho, dime que sí.

Me llevo tanto amor que el tiempo
Irrepetido bastará,

No llores más, la vida ya te espera.

Cuenta conmigo cuando cuentes,
Salta a la hoguera y yo detrás,
Sigue sin miedo a la muerte,
Mi niña valiente y no mires atrás.
Te va a pasar, la vida ya despierta

Made with SoundCloud
Te amo, no te dejaré; quiero seguir viendo esos cachetitos sonriendo, quiero abrazarte, quiero darte besos en la guatita, quiero estar contigo, quiero que comamos juntos, quiero que veamos muchas películas, quiero que nos droguemos, quiero que cocinemos juntos mientras escuchamos música fuerte, quiero que lo hagamos todo, saquémonos fotos, veamos las estrellas en el techo de mi casa, o del tuyo, quiero que hablemos de misterios, de cosas sin sentido, quiero que me escribas cartas para así reírme y saber que me amas, quiero asustarte y luego abrazarte, quiero que nos bañemos juntos, quiero burlarme de ti y que te burles tú de mí, quiero besarte, mirarte, dormir juntos, quiero que nos escapemos, gritemos lo más fuerte que podamos, juguemos, pinta en todo mi cuerpo, sal conmigo a caminar, en el auto, manejemos, perdámonos, vamos a la playa, o hasta a la luna si quieres para que desde allí veamos todos los lugares hermosos en los que hemos estado, te llevo en mi moto de agua hasta la profundidad, vivamos juntos en la Luna con Ikis, sin ángeles ni demonios porque allá nadie muere, tengamos nuestra casita en nuestro pequeño mundo, hagamos las compras en un auto que vuele, casémonos, tengamos un hijo, lloremos juntos, pintemos las rosas de negro, compremos 20 iphone para hablar 20 veces a la vez, adoptemos perritos feos de la calle ¿quién dice que lo feo es malo? tengamos 1000000 motos, para que esas 1000000 veces que ande en moto te preocupes por mi , saquémonos la ropa y nos abrazamos, ¿qué tiene de malo? andemos en tu bicicleta, recorramos el mundo, dibújame un tatuaje porque me gusta que me dibujes, salgamos en una cita y demórate aunque eso me estresa, bailemos, riamonos de la gente rara con caras raras. ¿Hagamos todo eso? ¿Por qué no? ¿Y si te digo otra vez que te amo?
—  Aún te amo.
Mis demonios. -One shot Wigetta (con un intento de Lemon :v)

Mis demonios.

Ellos se apoderan de mi, no me dejan salir, necesito alguien que me ayude.

“Nadie te va a escuchar ¿Crees que les importas? Ja-Ja, por favor, no me hagas reír”

El tenía razón, yo no le importó a nadie, no soy de agrado de nadie, todos me buscan por interés.

“¿Aún te queda duda de eso? Por favor, eres tonto ¿verdad? Sólo te buscan por tu dinero, por tu inteligencia, por el sexo, nadie te quiere, y jamás lo harán. Nunca sabrás lo que es amor. Dime ¿Quien podría amar a un chico con miles de demonios en su interior”

Basta, eso es mentira, ya llegara alguien, alguien me ayudara a acabar con todos estos demonios de mi interior.

“Claro que no, y lo sabes, deja de hacerte el tonto y Hazle un favor al mundo, muérete ya”

-¿Hola? -parpadee varias veces saliendo de mis pensamientos y enfocando mi vista en la persona que estaba frente a mi. -¿Me podías ayudar a buscar el museo? Tengo un mapa pero la verdad soy malo con las direcciones.

Asentí leve y me levanté de la banca del parque donde sentando. Tome el mapa del chico y le mire, estábamos cerca del museo.

-Mira, te vas todo derecho 3 calles, giras a la izquierda, una calle más y ahí lo tienes.

-Vaya, estaba algo cerca.- Río con una risa muy contagiosa, sacándome una sonrisa.- Gracias… Amm…

-Samuel.- Dije, suponiendo que se refería a mi nombre.

-Lindo nombre Samuel, me llamo Guillermo. -sonrió y tomó su mapa.- Otra vez gracias, nos vemos.

Y continuo caminado hacia donde le había indicado. Volví a sentarme en la banca con una tonta sonrisa en mis labios.

•Lindo nombre Samuel•

“¿Enserio Samuel? ¿Acaso piensas que le agradaste? Superarlo, jamás le agradarás a nadie”

Tal vez el tenía razón, tal vez.

[….]

Pasaron unos días, estaba trabajando en la tienda de ropa como siempre.
Acomodando las camisas que las personas miraban y desacomodaban. Es que chaval, los estampaba contra la pared, arruinaban lo bonitas que se veían acomodadas en su lugar, todo simétrico.

-Disculpa, ¿Tienes otra talla?

Levanté la mirada y ahí estaba, el chico de la otra vez, sus gordas mejillas se subieron cuando me vio.

-¿Disculpa? -hablé después de salir de mi empanamiento.

-Samuel, que coincidencia. ¿Trabajas aquí? -asentí sonrojandome un poco, no había olvidado mi nombre. -Es bueno saberlo, así me pides ayudar.

-Claro, dime que ocupas y yo te lo doy.

-Necesito esta camisa en una talla más grande.

-Claro.- Tome la prenda- Iré a buscarla. ¿Mirarás otras más?

-No, me iré a probar una.

-Vale, espérame ahí. Ya te la llevo.

Cada quien tomó su camino, yo a la bodega a buscar una talla más grande y el a los probadores.

Busque la camisa y tras unos minutos la encontré, llevándola hasta donde se suponía que estaba Guillermo. Enserio que coincidencia que esté en esta tienda.

“Samuel ¿Enserio crees que el vino por ti? Mirale, seguramente no eres nada para el”

Pero recordó mi nombre.

“Lo tienes en la camisa tonto”

-¿Guillermo? -toque la única puerta que se encontraba cerrada. -Aquí tengo tu camisa.

Abrió la puerta y casi se me cae la mandíbula al piso, había salido sin camisa. Enserio que sentía como me ponía rojo. Vamos, que no tenía el mejor cuerpo que digamos, pero dios, que tenía lo suyo.

-Gracias.- Tomó la camisa.- ¿Puedes ayudarme en algo más?

-Claro. -hablé más en susurro que en nada.

-Ayúdame a elegir cual me queda mejor, es que soy muy indeciso, y tu al trabajar en una tienda así, debes de saber algo de moda.

-La verdad, no se nada. -reí bajito, estaba mazo de nervioso.

-No importa, sólo me dices en cual me veo mejor y punto. ¿Por favor?

-Claro.- Sonreí amistoso y el entro al probador. Se probó 3 camisas, sobra decir que en todas se veía hermoso, así que mi tarea se hizo difícil cuando me hizo elegir una.

-Pues…- mire de nuevo todas las camisas, dios chaval que esto si es difícil.

-Se sinceró Samu, ¿cuál se ve mejor?

¿Me llamo Samu? Nadie me había llamado así.

-La verdad, todas se te ven chulas.

-¿Enserio? -sonrió. Vaya, su sonrisa es hermosa.

-Si, y no es por que quiera que te lleves las tres, no, nada de eso. Es que te vez realmente guapo en todas. Y guapo se queda corto.

-¿Has dicho que me veo guapo?

Mierda, la cague.

“¿Eres tonto o que? ¿Lo ves? Siempre la cagas, por eso te dejan”

-Bueno Samuel, me has convencido, me llevo las tres, pero a cambio quiero algo.

-¿el que? -Estaba aún más nervioso que antes.

-Sal conmigo a tomar un café. No tiene que ser hoy, cualquier día estará bien.

-Ammm.. Yo… -mire mis dedos y asenti leve- De acuerdo.

-Bien, anda, dame tu número que te llamo para ponernos de acuerdo.

-¿Mi… Mi número?

-Claro. ¿O prefieres que te de el mío?

-No.. No es eso Guillermo.

-Guille, llámame Guille, y mejor te doy mi número. Me llamas en la noche y.. Nos ponemos de acuerdo. ¿Vale?

-Vale.- Sonríe y me pasó un papel con su número. Lo guarde en mi bolsillo y fuimos a la caja a que pagara sus cosas. Las pago y se fue despidiéndose de mi con un saludo amistoso de manos.

Joder que esto es raro.

[…]

Un año había pasado desde ese día. Habíamos ido a tomar el café y hablamos de tonterías durante horas y horas. Enserio que con el no sentía el tiempo pasar, a partir de ahí nos reuníamos todos los días después de salir a trabajar, nos poníamos al tanto del día y esas cosas. Poco a poco el me contaba parte de su vida y yo le contaba parte de la mía. Un poco. O casi nada.

“¿Seguirás ocultandome?”

Probablemente.

“sabes que no puedes hacerlo, ¿cómo piensas hacerlo? Recuérdalo Samuel. La única forma de acabar conmigo, es acabando contigo”

Eso no es verdad, se que puedo acabar contigo. Ya verás.

“suerte con ello”

-¿En qué piensas? -Mire a Guillermo que me miraba con una cara de fliparlo todo. Olvidaba que estaba con el.

-Nada Guille, lo siento. Pensaba en algo.

-Eres todo un misterio Samuel, eso me gusta.

Me sonroje como muchas veces más lo había hecho. Este chico tiraba indirectas muy directas. ¿Enserio esto es real? O ¿Solo juega conmigo?

-¿Te gustaría ir a mi casa? -pregunto cuando término su taza con café.

-¿cómo?

-Si, ya sabes, a jugar videojuegos o lo que surja.

•O lo que surja•


-Claro, me encantaría.

[…]

-Y esta es mi habitación.

Era algo grande su habitación, al igual que todo su departamento. Vivía el sólo.

-Es linda.- Sonreí al ver las paredes blancas con alguno que otro cuadro, su cama llena de peluches y sus estanterías llenas de demás cosas. Todo decía su nombre. Todo era el.

-Gracias, ven, siéntate en el sofá.

Ambos nos sentamos en el dos de dos plazas que estaba en una parte de la misma. Estamos algo juntos. Podíamos tocarnos los brazos. Era algo realmente agradable.

-Dime Samuel… ¿Tienes pareja?

-No.- suspire.- No la tengo.

-Oh, ¿término mal?

-No, jamás la he tenido. No he tenido una relación formal jamás.

-¿por qué no? Digo, eres un chico increíble. Vamos ¿quién no se enamoraría de ti?

-Nadie se enamoraría de mi.

Ambos nos quedamos en silencio. El ambiente se había puesto extraño. Paso sus dedos por mi mentón y me hizo mirarle.

-Nunca digas eso. Eres perfecto Samuel, eres guapo, eres inteligente, eres buena gente, algo tonto, pero eso me gusta. No digas que nadie se puede enamorar de ti, cuando yo lo estoy.

-¿Estas enamorado de mi? -pregunte en un hilo de voz.

-Más de lo que crees.

Sentí como se acercaba a mi y me besaba en los labios, un beso lento que dudé un poco en responder, pero lo hice.

“¿Le crees? Por dios, este sólo quiere sexo, como todos”

-No..

-¿Qué?-susurro sin separar los labios de mi.

-¡No! -me aleje de el y me levanté del sofá.-No puedes enamorarte de mi. No me conoces. No sabes quien soy, no sabes de el.

-Samuel, ¿De qué hablas? ¿Quien es el? ¿Algún ex celoso?

-No.

-¿entonces quién es el?

-Vegetta.

Guarde silencio y sentía como esos recuerdos llegaban a mi, los que me habían atormentado. Como mis demonios se desataban. Y por supuesto, el más importante estaba ahí.

-¿Quien es el?

-Yo. -suspire- No me conoces Guille, soy una persona que puedo llegar a lastimar a otra. No puedo permitir que te enamores de mi. No.

-Samuel, se que se siente tener demonios que te atormenten, yo los tenía, pero si no les haces casó ellos se irán.

-No es tan fácil.

-Lo es, sólo necesitas ayuda. Y yo estoy aquí para calmarlos.

-¿Enserio? ¿Lo dices enserio?

-Samuel, hablo enserio, me gustas. Y quiero ayudarte. Necesitas que te ayude. Por favor, déjame hacerlo.

“No lo escuches”

-Lo.. Lo intentare.- Sonrió leve y se acerco a mi, atrapandome en sus brazos y regalándome el más sincero abrazo del mundo. Tal vez, eso es lo que necesito.

[….]

Otra año había pasado en nuestra relación, habíamos tenido nuestras altas y bajas, logramos calmar la mayoría de mis demonios, pero el seguía aquí. El no se iba.

-Samu, que bien que estas aquí, mira, el es Frank. Mi mejor amigo.

-Hola. -sonrió con esos blancos dientes. Luego miro a Guillermo y este se sonrojo. ¿Qué leches? No puede ser enserio, no puede ser.

-¿Guillermo? ¿Podemos ir a tu casa? ¿Solos?

-Claro, nos vemos Frank, yo te llamo.

[…]

Cerró la puerta y se giró a mirarme. Un guantazo en la nariz de mi parte de fue a dar en su cara, haciendo que se estampará contra la pared. La sangre no tardo en aparecer.

-Eres un maldito Guillermo. Me engañas con Frank.

-Samuel no…- susurro tocando se la nariz

“Vamos pégale más”

No

“Se lo merece”

-No lo escuches Samuel, te esta mintiendo.

“No lo escuches a el, el no te ama”

-Samuel, no, vamos. Yo te amo.

Le mire, su nariz estaba roja con tonos morados, sangraba un poco. Dios no.

-Guille, lo siento amor. -me lance y lo abrace fuerte comenzando a llorar. -Fue el. Lo siento. No quise hacerlo.

-Ya cariño.- Sentí sus dedos acariciar mi espalda. -Se que no fue tu intención. -sentí como hizo una mueca.

-Ven, vamos a limpiarte.

Nos levantamos y fuimos a la habitación. Después pase al baño tomando lo necesario para limpiar la sangre.

Tome una toalla y limpie todo, luego coloque alcohol para que parará de sangran la herida por fuera de la nariz.

-Tienes lindos ojos Samuel. -susurro, lo tenía muy cerca. Era increíble que este chico me siguiera amando después de esto.

-Tu también. -susurre apartando la toalla de su nariz y mirándole mejor.

El acaricio mi mejilla y se acerco a mi, besandome despacio. Cerré los ojos y disfrute del beso.

Pronto de transformo de un beso lento a uno más salvaje. Nos fuimos recostando en la cama, sin dejar de besarnos y acariciar nuestras lenguas la una con la otra en una batalla.

Deje de besarlo cuando nos faltaba el aire y yo al quedar sobre el comencé a bese su cuello, pasando mis dientes en este y dejando una que otra marca. Eres mío, esto lo demuestra ahora.

Cole mis manos por su camisa, el alzo sus brazos y la saqué, lanzándola por ahí. Baje besando su pecho, su abdomen hasta llegar a su vientre, donde estaba su pantalón, el cual quite junto con sus bóxers y zapatos. Acaricie su cuerpo, sintiendo como se estremecía ante mi contacto. Me levanté y me quite la ropa, quedando igual que el.

Me volví a colocar sobre el, con una mano comencé a acariciar su miembro, de arriba a abajó mientras con la otra lo preparaba para entrar en el. Sus jadeos se hacían más intensos. Mis movimientos más rápidos en una mano, mientras que con la otra entraba un segundo dedo en el. Un gruñido salió de su boca, sus ojos permanecían cerrados, era realmente hermoso, no puedo creer que sea mío.

Deje de mover su miembro, cuando sentí que ya estaba listo, me acomode entre sus piernas y pegue mi frente con la suya, colocando mi miembro en su entrada.

-Dilo de nuevo.- susurre en un jadeo.

-¿El que? -susurro igual.

-Que me amas.

-Te amo Samuel.

Y entré de una sola vez en su interior, ganándome un grito de su parte, me quede quieto hasta que la mueca de dolor de su cara se transformo por una de placer, indicio de que podía continuar. Comencé a moverme lento, entrar y salir a un ritmo clamado. Ganándome unos gemidos de su parte, haciéndome gemir y tomar más ritmo y velocidad. Intensificando las estocadas y los roces de su miembro en mi abdomen. Lo bese, necesitaba besarlo, sentirlo completamente mío. Sólo mío.

Unos últimos movimientos y ambos caímos en la espiral de placer extremo, ese punto alto. Ese orgasmo maravilloso que nos envolvió por segundo que me parecieron horas.

Agitado, cuando me recupere del espasmo, salí de el y me acomode su lado de el, mirándole. Su nariz.

-¿duele? -toque un poco.

-No. -río.- Ya lo había olvidado.

-Lo siento.

-Basta no lo digas Samuel.

-Di que me perdonas.

-Tu no me hiciste nada, fue el. Vegetta es el culpable.

“Tu y yo somos el mismo, si yo lo hago tu lo haces”

-No lo escuches amor. -susurro acercándose a lo abrazándome fuerte.- No más. El no puede contigo. Tu puedes con el. Haremos que se vaya.

-¿y si no se va nunca?

-Lo hará. Ya lo verás.

[…]

Unos meses más habían pasado, las cosas habían cambiado algo. Los gritos y las peleas se habían hecho presentes, los golpes al igual estaban ahí. Pero Guillermo seguía aquí. Hasta esta noche.

-¡Eres un idiota Samuel! ¿Cómo piensas eso? Rubén es sólo mi primo.

-Pero que yo los vi, se estaba besando Guillermo, ¿Crees que soy tonto?

-Si, lo eres. Estoy harto Samuel, hice de todo para que dejarás de hacerle caso a tus demonios, pero nada funciona, ellos jamás se irán. Te estas convirtiendo en uno de ellos. Y estoy hartó. No aguanto más esta mierda, me voy.

-Pues vete. -sujete más fuerte mi móvil, el estaba en la casa de sus padres y yo en la casa que era de nosotros.-Así acabo con esta mierda de una vez.

-¿Samuel? -su tono de voz cambió- No Samuel, no hagas nada tonto.

-Adiós Guillermo. Todavía te amo.

-No…- termine la llamada, llego la hora de ponerle fin a esto.

[Narra Guillermo]

No puedo creerlo, no debí decirle eso. No, eso esta mal. Debo irme, detenerlo antes de que haga algo.

Tome las llaves de mi auto y me fui lo más rápido que o de a casa, abrí la puerta, todo estaba en absoluto silencio, varía cosas rotas, los mueble, algunos, en el piso. ¿Dónde estas Samuel?

-Samuel.- hablé en un susurro cuando entré en la habitación, mirándolo de pie, junto a la ventana. Mirando hacia la calle.

-Te estábamos esperando.

[Narración en tercera persona]

-Y en otras noticias. Fueron encontrados los cuerpos sin vida de Guillermo Díaz y Samuel de Luque en su casa. Al parecer Guillermo murió por un tiro en la cabeza y Samuel por suicidio. Se cree que Samuel pudo dispararle a Guillermo y después quitarse la vida. En la escena del crimen sólo se encontró una nota en el piso escrita con sangre.

“Tus demonios te hemos ganado. Te dije que eras mío- Vegetta”

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Primero One shot del año Huehuehue <3 
¿Qué les pareció? Es la primera vez que escribo Lemon. Lo se, salió del asco pero es lo que hay, me voy. Saludos!

La primera cita- Drabble Wigetta.

-¿Puedes decirme porqué estas tan nervioso, Vegetta?

Vegetta no estaba nervioso. Estaba al borde de un colapso. Siendo la persona que era se había organizado para que todo saliera a la perfección, inclusive llego a escribir lo que tenía que decirle a Willy y ahora estaba sentado como  un parguela con su mejor amigo viéndolo con el ceño fruncido y la cabeza inclinada y nada de lo que había planeado estaba saliendo bien. O bueno hasta este momento.

La película estuvo excelente así que la charla de camino al restaurante fluyo con tranquilidad. La mesa estuvo a tiempo, las entradas exquisitas y la comida también estuvo excelente. El ambiente del restaurante era romántico y relajado, y cuando entregasen el postre iba a ser el momento de decir lo planeado.

Los dos habían terminado ya de comer sus copas de helado con fruta y Vegetta había tropezado con lo que quería decir demasiadas veces para ser contadas.

-Sal conmigo- soltó de momento. Y así es como sus horas de ensayo frente al espejo se fueron a la basura en cuestión de segundos.

-Estamos fuera- comento Willy sin comprender.

-Me refiero como salir. En plan pareja. Una cita- divagó mientras lo observa con miedo.

Willy se quedó callado durante unos segundos tratando de procesar lo que Vegetta le estaba diciendo para luego soltar una risa suave.

-Ahora entiendo porque el interés en ver esa película cursi y venir a uno de los restaurantes más románticos de todo España-

Vegetta lo observa en silencio en espera de una respuesta. Willy rueda los ojos con una sonrisa en el rostro.

-Está bien- antes de que alguno pueda agregar algo más el mesero llega con la cuenta y ambos se retiran del restaurante.

Caminan por las calles en silencio disfrutando de la cálida noche.

-¿Acepto salir contigo y no me dices nada? Qué manera de tratar a tu cita Vegettita-le dice Willy mientras se recuesta en una baranda.

-No me digas que si por compromiso ni nada Willy, no quiero tu lástima, puedes perfectamente decir que no. No hay ningún problema- Vegetta continua divagando sobre el rechazo que el menor no le ha dado mientras este solo lo mira caminar de un lado a otro.

Willy ríe por la torpeza de su amigo (¿cita?) y en un impulso se inclina y le da un pico en los labios. El contacto no dura más de cinco segundos pero es suficiente para que Vegetta deje de hablar, se detenga y lo mire sonrojado.

-Vamos a casa Vegetta. Quiero ver una película decente y comer nutella con frutas-

Sin dejarlo hablar extiende su mano con una sonrisa, Vegetta la toma y entrelaza sus dedos, es extraño pero se siente bien.

-Y no estaba nervioso- comenta el mayor.

-Sí, claro-

Y bajo la noche estrellada de España,caminan de regreso a casa.

Desvístete despacio —dije—
que tengo mucha prisa
en esta vida. Que el mundo
es de mentira. Y no nos queda
más tiempo que perder.
Sal conmigo del bar.
Vayámonos a casa.
Déjame que te diga
que pareces de humo
y que quiero fumarte.
Y que seis meses juntos
y no puedo
—no, no puedo—
apagar esa forma
de pinchar
de los erizos
que tienes cuando vienes
y me abrazas,
para guardar el frío
afuera de nosotros.
Ven, acércate, salgamos
juntos al sábado que espera,
allí afuera, a que nos lo comamos
boca a boca.
La tuya
contra la mía.
Y que se jodan todos,
que se jodan los amigos.
Nos marchamos.
Y jodamos nosotros.
Sin casi tiempo
de llegar a nuestra casa.
—  Pedro Andreu
One-Shot Rubelangel: "Mangel, tengo miedo."

Narra Rubius. 

- Mangel, tengo miedo. Y estoy cansado.

Llevábamos caminando sobre la faz de la tierra, quién sabe, meses, incluso años. Mangel y yo sobrevivimos al famoso virus Ébola, y vamos caminando en busca de más sobrevivientes. Pero eso parecía no ocurrir. 

Para colmo, los estúpidos y sensuales científicos estadounidenses habían estado trasteando con cosas para revivir a los muertos, para tener zombies o yo que sé que más. Y claro, había zombies. Nos habíamos encontrado pocos, pero había. 

- Lo sé. Ehta noshe acamparemos. Creo que por la zona de Europa no hay muchos zombies, pero igualmente haremoh turnoh para dormir. ¿De acuerdo?

Asentí. Por muy valiente que me haga en los vídeos, la verdad es que soy un cagado. Recuerdo que el primer día donde hubo mucha epidemia fui corriendo a casa de Mangel. Estaba asustado por él, no quería vivir sin él. Pero por suerte, estaba vivo. Entonces le expliqué toda la situación, y huimos del país. A los pocos días nos dimos cuenta de que todos nuestros amigos habían muerto, ya fuera por el virus o por los zombies. Willy, Vegetta, Luzu, Lana, y muchas personas más vivían por Estados Unidos. No me gustaría encontrarlos como zombies. No lo soportaría. 

Tras caminar durante un buen rato más, empezó a atardecer. Encontramos un buen sitio para dormir, escondido entre árboles. Mangel sacó su tienda de campaña y entre los dos la montamos. Él está haciendo demasiadas cosas por mí. Está siendo valiente por los dos. 

- A veh, yo haré la primera guardia. Te he dejao’ una ehcopeta ahí dentro, por si surgiera alguna emergencia. Mientrah, dehcansa. 

Me dio un suave pero cariñoso beso en la frente. Le hice caso y me dormí al instante. 

                                              ****

- Rubiuh, Rubiuh dehpierta. Oigo algo. 

- ¿Qué…?

Me desperté al instante en el que me llamó. Me costó un poco, ya que soñé que todo era normal. Que nada de esto no había pasado, y que volvía a los viejos tiempos con Mangel, viviendo en nuestro piso, juntos.

- Algo se mueve. Sal conmigo y coge tu arma. 

Cogí la escopeta que tenía a mi lado. Estaba algo vieja, pero no era fácil encontrar armas nuevas en un mundo casi acabado. 

Ambos salimos y miramos a nuestro alrededor. Al principio no oímos nada, pero luego oímos unas pisadas. 

- ¡Sal de dónde quiera que estés! - Grité. 

A continuación, oímos un pequeño llanto. Nos acercamos al sonido, no sin vigilar nuestra retaguardia, y encontramos una niña pequeña. Tendría casi diez años. 

- No disparéis… Por favor.

- ¿Qué haces aquí? ¿Estás infectada?

Fue todo lo que pude decir. Nuestra seguridad estaba peligrando al acercarnos tanto a ella, no sabíamos si estaba infectada de Ébola, aunque parecía que no era un zombie. 

- No. Mataron a mi familia. Yo conseguí escapar. 

- ¿Qué hacemos, Mangel?

Mangel la miraba con pena y añoranza. Su hermana pequeña también había muerto casi con 10 años o más. Pero no era momento de recordar. Nunca lo es. 

- Mangel. - Lo llamé, para saber que aún estaba con nosotros. 

- Vamos a quedárnosla, Rubiuh. Por favor. 

Esto último me lo dijo casi susurrando. Era cierto lo que pensaba, le recordaba a su hermana pequeña. 

- Está bien. Ten. - Saqué una pequeña pistola de mi mochila. - Es para defenderte por si nos ocurre algo. Está cargada, así que ten cuidado por si disparas sin querer. 

- Vale. 

Los días pasaban. Acompañados de esa niña, llamada Marta, íbamos sobreviviendo. Comíamos alimentos enlatados, y de vez en cuando, algunas frutas y verduras frescas de granjas que encontrábamos. 

Marta era una niña sencilla. No parecía estar enganchada a los móviles y otros aparatos, o quizás le dejó de funcionar cuando empezó todo esto. 

                                          ***

- Mangel, por favor, responde. No me hagas esto, Mangel, por favor. 

Hace unos pocos días Mangel se había infectado. No era un zombie, era por culpa del puto virus. Me lo estaba arrebatando. 

- Rubiuh, sé fuerte por loh doh. Por favor.

- No Mangel, no puedo. Tengo miedo. Mangel…

- Rubiuh, ¿recuerdah todoh esoh momentoh en loh que todo era normal? Cuando vivíamoh juntoh, cuando grabábamoh juntoh, cuando pasábamoh miedo juntoh…

Siguió hablando, pero no podía escucharle. Mi mente estaba muy lejos de allí, estaba llorando, eso lo notaba, mis lágrimas no paraban de caer. 

- Mangel…

- Marta. - Ahora se dirigió a la niña. - Tú me recuerdah musho a mi hermana. Cuida de Rubiuh, por favor. Ereh fuerte. 

- Tito Mangel…

Entonces, cerró los ojos. 

- ¡MANGEL! Mangel, no, no, por favor. Mangel…

Lloré más y más. Notaba las suaves caricias de Marta, ella también estaba llorando, pero me estaba consolando. 

Marta y yo seguimos nuestro camino. Abandonamos a Mangel hace mucho tiempo atrás, y pronto encontramos un refugio donde había más personas sanas. Pero el día en el que Mangel se fue, todo acabó para mí. 

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¡Hola!

Perdonadme, estaba escribiendo esto como hace un par de horas pero lo tuve que dejar a un lado porque mi hermana pequeña tenía fiebre. Está mejor, pero aún está algo enferma. 

Bueno, no sé, me vino la inspiración y bueno… Algo es algo xD

Ya sabéis, comentarios, sugerencias, preguntas etc, son bienvenidas. 

¡Cuidaos!

¡Chao, chao! <3