sabores

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“Hasta que un día como cualquier otro, me pareció escuchar el sonido de tu voz y sin pensarlo saliste del olvido, recordé tu aroma, el sabor de tus besos, recordé por completo el tono de tu voz, me empezaste a doler como antes, me volviste a desvelar y me atormentaste de nuevo… Así descubrí que nunca se puede olvidar a quien se ama todavía.” / Anónimo 

Ya saludé a quien quería y también sentí el sabor amargo de una despedida. Ya dije “te quiero” y también dije “ya no más”. Ya besé con los ojos cerrados y también los abrí en algún momento. Ya amé a alguien con todo mi corazón, y también me han amado a mí. Ya me rompieron el corazón, y yo también he roto algunos. Ya he llorado mil veces y he reído también. Ya he escuchado música alegre y también música de la que te rompe un poco más. Ya he soltado y también me he aferrado. Ya he sufrido y he sido feliz. ¿Es éste el sentido de la vida? Ser feliz a veces, y en ocasiones tumbarse en el suelo y quedarse allí por un tempo. ¿De eso se trata? De dar y recibir, de que un día lo tienes todo, pero mañana te quedas con las manos vacías preguntándote: ¿Porqué a mí?

M.E

Y que lo único amargo en nuestro amor… sea el café de cada mañana.
—  Valo Jones - Delirios textuales