Tú me gustas. 

Así como me gusta ver el cielo, 

como me gusta manejar, 

como fumar un cigarro. 

Me gustas cuando sonríes,

cuando haces bromas. 

Me gustan tus temas de conversación 

Y tu infinitas ganas de ayudar.

Me gusta el color de tus ojos,

y tus ganas de bailar.

Me gusta abrazarte en las tardes,

y besarte me vuelve loca.

Me gusta tu voz,

pero me gustan mas tus palabras.

Me gusta tu camisa azul,

y tu reloj dorado.

Me gustas cuando eres amable conmigo,

me moleta tu frialdad.

Me gusta el color de tu cabello,

y el tamaño de tu espalda.

Me gusta que te gusten las películas,

y que no entiendas la poesía.

Me gusta el rosado de tus mejillas,

lo blanco de tus dientes,

la palidez de tu piel.

Tú me gustas,

así como me gusta ver el cielo,

como me gusta manejar,

como fumar un cigarro.

Y bien podrías gustarme toda la vida,

o podrías gustarme hasta mañana.

Me dices que no te diga cosas bonitas
porque te enamoras y eso me pone triste
me pone triste que ya no creas
que alguien te puede ver como la alquimia
que transforma tu corazón
me pone triste pensar que quizás
has conocido puros vatos bien pendejos
que no se mordían la boca al verte
que prefirieron sus copas y putas baratas
en lugar de retratarte como
un ser mitológico y cogerte
no me digas que no te diga cosas bonitas
mereces que la poesía te salve
que el calor de las estrellas recorra
tu piel en un segundo efímero
que bese la mano de Dios
no me digas que no te diga cosas bonitas
mereces las rosas en la cama
los poemas en la mesa
la guitarra en la ventana
no dejes que ningún demonio
te haga creer que mereces
menos que nada
—  Cartas para una chica destruida, Quetzal Noah
¿Saben cómo pueden darse cuenta que ese hombre está enamorado de verdad? Es sencillo; cuando los hombres nos enamoramos aprendemos algunos chistes tontos, tratamos de hablar de algún tema nuevo, nos ponemos hacer detalles como mensajes por las mañanas, poemas, dulces, alguna flor. Sólo para que se den cuenta que nos importan, de hecho nos sobra el ingenio para hacer cosas absurdas. Y es que cuando un hombre está enamorado no le da miedo hacer el ridículo, no le da miedo llegar y decirte que eres hermosa frente a todas tus amigas, no te anda preguntando a dónde quieres salir, a él se le ocurre invitarte un helado, un café, una hamburguesa, un paseo por la feria, una tarde en el museo, una cerveza en un bar, un concierto, un vino tinto con música suave en la sala o la azotea. Hay tantas cosas que hacer. El hombre fascinando por tu presencia quiere pasar contigo más tiempo. No importa si trae la cartera llena, algo bueno se le ocurre para vivir una nueva experiencia. A final de cuentas él quiere inventar más y más momentos. Pero sobre todas las cosas: cuando un hombre está enamorado de ti no sabe tratarte mal.
—  Pensar para quererse, Quetzal Noah
Alguna vez pensé en suicidarme
en renunciar al mundo
un día de reflexión me dije
¿Cuántos no han pensado
lo mismo que yo?
Y unos perdieron familia,
dignidad, fueron humillados,
se quedaron sin empleo,
los poetas se deprimen
los músicos se deprimen
los contadores y administradores
son suicidas de closet
yo me he deprimido
y pensé en arrancarme
la depresión
con un balazo que volara mi cerebro
qué fácil
qué fácil pensar en abandonar
la vida y deshacerse de las luchas
y qué difícil decir
Puedo creer en mi capacidad,
Tengo fe en que haré un mejor rumbo,
Puedo inspirar a los que están
muriendo en vida,
Puedo amar con errores y sin astucia
Puedo disfrutar
Puedo perder tiempo, pero no sueños
Puedo quedarme sin dinero,
mas no sin alma,
pero qué difícil es mantener
un entusiasmo hacia la vida
qué fácil es entrar al confort de la tristeza
y quedarnos ahí
escuchando las noticias deprimentes
y la inseguridad de los que se resignaron
pero yo, poeta, aunque esté sangrando
debo levantarme
porque mis palabras sanan
y el mundo necesita de mi
capacidad para sublimar el dolor
para conllevar el fracaso de la expectativa
y la ventana que asoma
lindeles de alegría
todavía puedo ser
una esperanza entre tanta mierda
—  Poemas para leer acompañado de una caguama, Quetzal Noah