sabina

¿Saben cómo pueden darse cuenta que ese hombre está enamorado de verdad? Es sencillo; cuando los hombres nos enamoramos aprendemos algunos chistes tontos, tratamos de hablar de algún tema nuevo, nos ponemos hacer detalles como mensajes por las mañanas, poemas, dulces, alguna flor. Sólo para que se den cuenta que nos importan, de hecho nos sobra el ingenio para hacer cosas absurdas. Y es que cuando un hombre está enamorado no le da miedo hacer el ridículo, no le da miedo llegar y decirte que eres hermosa frente a todas tus amigas, no te anda preguntando a dónde quieres salir, a él se le ocurre invitarte un helado, un café, una hamburguesa, un paseo por la feria, una tarde en el museo, una cerveza en un bar, un concierto, un vino tinto con música suave en la sala o la azotea. Hay tantas cosas que hacer. El hombre fascinando por tu presencia quiere pasar contigo más tiempo. No importa si trae la cartera llena, algo bueno se le ocurre para vivir una nueva experiencia. A final de cuentas él quiere inventar más y más momentos. Pero sobre todas las cosas: cuando un hombre está enamorado de ti no sabe tratarte mal.
—  Pensar para quererse, Quetzal Noah
Me dices que no te diga cosas bonitas
porque te enamoras y eso me pone triste
me pone triste que ya no creas
que alguien te puede ver como la alquimia
que transforma tu corazón
me pone triste pensar que quizás
has conocido puros vatos bien pendejos
que no se mordían la boca al verte
que prefirieron sus copas y putas baratas
en lugar de retratarte como
un ser mitológico y cogerte
no me digas que no te diga cosas bonitas
mereces que la poesía te salve
que el calor de las estrellas recorra
tu piel en un segundo efímero
que bese la mano de Dios
no me digas que no te diga cosas bonitas
mereces las rosas en la cama
los poemas en la mesa
la guitarra en la ventana
no dejes que ningún demonio
te haga creer que mereces
menos que nada
—  Cartas para una chica destruida, Quetzal Noah
Antes de tí
yo ya existía,
antes de tí
¿no lo sabías?
yo ya cantaba,
yo ya mentía,
yo ya soñaba,
antes de ti
yo ya jugaba,
yo ya reía,
ya suspiraba
si me quitaban
la ilusión,
claro que sí,
¿quién lo diría?
antes de tí
ya estaba yo.
Antes de mí
tú ya vivías,
antes de mí
¿no lo sabías?
tú ya besabas,
tú ya crecías,
tú ya apostabas,
antes de mí
tú ya ganabas,
tú ya perdías,
tú ya pensabas
que te estorbaba
la virtud,
claro que sí
¿quién lo diría?
antes de mí
ya estabas tú
—  Joaquin Sabina - Antes 
Yo le quería decir la verdad por amarga que fuera,
contarle que el universo era más ancho que sus caderas,
yo le pintaba un mundo real y no uno color de rosa,
pero ella prefería escuchar… mentiras piadosas
—  Joaquín Sabina.