sabina

Antes de tí
yo ya existía,
antes de tí
¿no lo sabías?
yo ya cantaba,
yo ya mentía,
yo ya soñaba,
antes de ti
yo ya jugaba,
yo ya reía,
ya suspiraba
si me quitaban
la ilusión,
claro que sí,
¿quién lo diría?
antes de tí
ya estaba yo.
Antes de mí
tú ya vivías,
antes de mí
¿no lo sabías?
tú ya besabas,
tú ya crecías,
tú ya apostabas,
antes de mí
tú ya ganabas,
tú ya perdías,
tú ya pensabas
que te estorbaba
la virtud,
claro que sí
¿quién lo diría?
antes de mí
ya estabas tú
—  Joaquin Sabina - Antes 

A mí no me engañan
que no te engañen a ti tampoco
que engañen a otro loco
porque tus ojos son la octava maravilla
cuando tienes la mirada perdida
en el punto infinito de tu habitación

preciosa
tanto que ni te lo crees
cuando te veía dormir
sentía una paz interior abrumadora
contigo era hacer el amor y la guerra a la vez

no me engaña la astrobiología
tienes planetas dentro de tus pupilas
o si no, cómo me explico
el hogar que acogí dentro de ellos
en una tarde cualquiera

no me engaña la física
me abrazabas
y levitaba a la altura de las ilusiones
tenías un aeropuerto en los brazos
y por eso me los abrías tanto
me hacías turista de tu cuerpo
y extranjero del mío
me llevabas a ver mundos y a ver camas
a ver cual de las dos cosas era mejor
aunque cada una de tus pecas era un país a visitar

no me engaña la medicina
tus besos son la mejor píldora
para sanar cualquier herida

ni siquiera me engaña la poesía
ni Bécquer
ni Neruda
ni Sabina
no me engaña ningún poeta
tus cicatrices también son el poema más bonito.

—  Benjamín Griss

Si nos hundimos antes de nadar
no soñarán los peces con anzuelos,
si nos rendimos para no llorar
declarará el amor huelga de celos.

La primavera miente y el verano
cruza, como un tachón, por los cuadernos;
la noche se hará tarde tan temprano,
que enfermarán de otoños los inviernos.

Cuando se desprometen las promesas,
la infame soledad es un partido
mejor que la peor de las sorpresas.

Si me pides perdón, socorro pido,
si te sobra un orgasmo, me lo ingresas
en el banco de semen del olvido.

—  Joaquín Sabina - Socorro pido