ruy teixeira

Nunca más regresaste a casa desde agosto.
Yo me quedé sentado en el umbral de la puerta
a la espera de la cura.
Jugaba ocasionalmente con el fuego,
porque era tu voz la que me traía el otoño,
era el hollín en tus manos lo que me enseñaba
la hermenéutica de los diluvios
y la mecánica de la extinción de las especies.

Pero nunca más regresaste a casa y yo aprendí
a deletrear silenciosamente tu ausencia.

—  Nunca más regresaste a casa (II), José Rui Teixeira

Nunca más regresaste a casa
desde agosto.
Tu lugar en la mesa quedó vacío.
Coleccioné nombres de lugares distantes,
dibujé sistemas de coordenadas,
regresé a las regiones endémicas de los sismos,
a la soledad unívoca de las márgenes de los ríos,
al silencio radial de las magnolias.

Digo: los días son todos como para morir.
Ninguno de los recuerdos que tengo de ti
puede negar esa evidencia.

—  Nunca más regresaste a casa, (I) José Rui Teixeira