ruido

Abro los ojos
todavía sigo vivo
mientras otros seres
mueren antes que yo
otros nacerán
cuando yo muera.
Vivir es un tránsito
de rostros, nombres,
figuras, fechas, días,
ruidos, silencios,
ausencias, bienvenidas,
un latido que grita
cuando todos callan.
Una mujer es un poema
que se abre frente al mundo
como una flor de loto, furia
o resplandor que alumbra
con su sola existencia
a las tinieblas que rodean
el pensamiento cerrado.
Decir mujer es también
decir rayo, cicatriz, ardor,
es nombrar a la rebeldía.
Rápidas son las palabras
se incrustan en la mente
aun más veloces que la luz
o una bala que atraviesa
el cráneo del creador
que hizo este teatro
con seres que juegan
a ser eternos, hasta que
un susto inesperado
les cierra los párpados
para no ver el día.
Este que soy, que veo, frente a mi
espejo que me imita o sujeto sin identidad
este juego infinito de entradas y salidas…
—  Decir mujer es rebeldía, Joseph Kapone (Fragmento)

Libro inédito: “Cómo caer al mundo”.
Es el ruido de mi mente el que me hace apreciar el silencio. Los errores me avisaron que puedo intentarlo de nuevo. las aventuras no planeadas me han dicho que no debo tener miedo. La tristeza me ha hecho apreciar a quienes quiero y las decepciones me hacen apreciar los cortos, pero lindos momentos. He aprendido a la mala, que no todo es bueno.