rostro

Quiéreme, comenzando por mi cabello, Aún cuando se encuentre con lapsos de rebeldía y tenga complejos enmarcados en el cubismo.

Quiéreme, contemplando mi rostro, dándole significado a mis extravagantes muecas, rosando suavemente tus labios contra los míos.

Quiéreme, contando los lunares que adornan mis mejillas, respondiendo a mi sonrisa.

Quiéreme, imaginando historias a través de mis pupilas, creando melodías con mi voz.

Quiéreme, besando mi cuello, haciendo estremecer mi razón, 

Quiéreme, cubriendo cada ángulo de mi cuerpo con tu piel, explorando mis rincones, descubriendo mis batallas.

Quiéreme, danzando conmigo bajo la luna, tomando mis manos con tus dedos fríos, memorizando mis huellas digitales.

Quiéreme, aun cuando no me reconozcas, aún cuando mi luz se extinga..

Quiéreme, hablando un idioma único, gustando de mis defectos, soñando despierto.

Quiéreme, en carne viva, con pasión, a tu manera, a mi manera.

Quiéreme, viva, no tan viva, despierta.

Quiéreme, con el alma, con la razón, con la locura.

Quiéreme en el día, quiéreme en la noche.

Quiéreme, desde la punta de mis sueños, hasta las raíces de mis pies.