roraima

Mount Roraima is located in eastern Venezuela, right on the border with Guyana and Brazil. It forms the highest peak of Guyana’s Highland Range at 9,220 feet. In the past, the mountain held special significance for the indigenous people that lived in the area. The Pemon and Kapon natives view the large mountain as the stump of a massive tree. They believe this tree once held all the fruit and vegetables of the world. However, their mythical wrong-doer, Makunaima, pushed the tree to the ground which led to a flood.

Mount Roraima, South America: This tabletop mountain is one of the oldest mountains on Earth, dating back two billion years when the land was lifted high above the ground by tectonic activity. The sides of the mountain are sheer vertical cliffs, with several waterfalls, making it nearly impossible to climb.

Mount Roraima - Venezuela 

Mount Roraima is situated on the border, between Venezuela, Guyana and Brazil. With over 70% of the mountain situated in Venezuela’s Canaima National Park, Mount Roraima is the tallest table-top plateau in the area. It is made of sandstone, and features a number of unique species of flora. Due to the flat surface of the mountain, and the areas heavy rainfall, waterfalls are often appear in various locations around the plateau. The summit itself covers an area of  31 km2.

INÓCUO

O meu corpo entorpecido
pela dor da fome
não me deixa acordar.
As lágrimas brotam
dos meus olhos
levando o corpo das almas
indiferentes que me cercam.
Nos estertores do meu
organismo, a náusea
brota dentro de mim. 
Não quero acordar
e durmo novamente 
o sono dos mendigos esqueléticos
esquecidos que perambulam
pelas ruas.
Esperando a hora de ir,
parti sem te ver,
sem te dar um breve adeus.

Roraima Alves da Costa

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Around The World In 80 Days : Guyana

The Forgotten World of Makunaima
Photo Credit: (The Fabulous View Hanspeter Gass)
Finally, The Rain Is Here
Photo Credit: (Lysbeth)
Kaituer Falls
Photo Credit: (Colter Scarborough)

The photographers deserve credit so DO NOT remove credit information. Thanks.

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En Semana Santa del 2015 subí con unos amigos al Roraima

Nos tuvimos que mover en carro desde Caracas hasta Bolívar para ahorrarnos el pasaje de avión y tardamos dos días en llegar. Teníamos todo planeado para no perder tiempo y poder iniciar la caminata apenas llegásemos, pero no pudimos empezar; nuestro guía estaba ebrio.

Cuando llegamos a Paraitepuy -que es el último sitio al que se puede acceder con camioneta antes de comenzar el recorrido- conocimos a Fidel, nuestro guía, y estaba totalmente borracho. Por eso (y porque llegamos un pelo tarde) decidimos pasar la noche en el sitio. A la mañana siguiente, empezamos la caminata sin él, pero esta vez porque estaba enratonado.

El recorrido pintaba bien durante la primera media hora, hasta que nos encontramos con la primera subida, conocida como “Los lamentos”. Y tiene ese nombre porque allí es donde uno empieza a preguntarse por qué coño no escogió pasar Semana Santa en la playa, aunque realmente debería llamarse “Apenas el primer lamento”, ya que esos momentos de reflexión se repiten varias veces.

En nuestro plan de ahorro decidimos no contratar porteadores -que son los que te llevan el bolso con la comida y las carpas, además de armártelas y cocinarte-, por eso el camino se nos había hecho tan rudo (y el sol tan coño de madre tampoco ayudaba).

En la tarde, montamos el campamento mucho antes de llegar al sitio planeado porque estábamos demasiado mamados como para seguir, y por si el día no había sido suficientemente intenso, la plaga aportó su parte. Fidel logró alcanzarnos allí.

El día siguiente fue bastante parecido al anterior, hasta que llegamos al siguiente sitio de campamento, que quedaba en el pie del Roraima. El clima era diferente; todo estaba rodeado de nubes y la temperatura era mucho más baja.

Empezamos a subir el tepuy en el tercer día, y cuando estábamos en la cima, lamenté no haberme quedado en casa viendo televisión. Ustedes van a decir “este mariquito sí se queja”, pero el clima de sol ya no existía, empezaba a llover, el peso de mi bolso aumentaba porque se mojaban las cosas, pegaba el viento y aún no encontrábamos un sitio donde acampar. Pasamos horas buscándo un refugio porque todos los sitios estaban ocupados, y cuando por fin encontramos uno, montamos rápido el campamento, cenamos y nos pusimos a dormir como a las cinco o seis de la tarde; todos estábamos cansados.

Todo mejoró en los siguientes días.

Conocimos los puntos de interés del Roraima: Los jacuzzis, que son unas piscinas naturales (heladas) de cuarzo; La ventana, que queda en el borde del tepuy y es un gran hueco entre las piedras que da vista hacia la sabana; El Máverick, que es el punto más alto y se llama así porque supuestamente se parece al carro; y Punto triple que es el sitio en donde se une Venezuela con Brasil y Guyana. Todo eso fue mucho más relajado ya que no cargábamos los bolsos (íbamos y volvíamos al sitio de campamento).

Pasámos tres noches arriba, mientras recorríamos el sitio, y al cuarto día comenzamos a bajar.

A pesar de mis quejas, viví más cosas buenas que malas. Fue agotador, pero valió la pena, sobre todo porque el hecho de estar allá arriba da una satisfacción exclusiva. Además, la vista es simplemente arrechisíma.

Al final, cuando ya estábamos en la civilización, tuvimos que dormir en el patio de la casa de nuestro guía y le invitamos todo el ron que pudo tomar, salvándolo de la sobriedad que había vivido esa semana con nosotros.

flickr

Mount Roraima, Venezuela