rogado

No soy bueno para las emociones. Estoy acostumbrado a callar lo que siento y no decir más de lo necesario. Cubro todo con risas, burlas o sarcasmo. Es que cada vez que he expuesto lo que hay dentro de mi coraza, he fracasado. He amado gritándolo a los cuatro vientos, he llorado siete mares, he rogado al cielo, he lastimado y mandado al infierno; de todo me arrepiento un poco, de todo me avergüenzo otro tanto.
—  Denise Márquez
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This is a publication created for Giacomo Santiago Rogado‘s 2015 exhibition at Bernhard Knaus Fine Art in Frankfurt, Germany. In this publication we took the artist’s bold and edgy hanging choices into account. The paper works in the exhibition were hung as one straight line, ignoring the level changes of the floor. Even the big scale paintings didn’t find their way into a classical wall hanging. The artworks touched the ending or corner of a wall, leaving the observer slightly bewildered. Just like the exhibition the accompanying text seems to cut through the layout in strong, big letters. 

“A TU LADO” ONE SHOOT WIGETTA...

“A TU LADO”~

Punto de vista Samuel.

—¿¡Es por eso que quisiste venirte a vivir conmigo a Los Ángeles?! ¿Por que tus “amiguitos” te dijieron que no querían irse contigo? -grite decepcionado al enterarme que Willy antes había rogado a todos para irse a vivir con el a L.A para que después me preguntara a mi para escaparse ya de su puta casa, creí que lo había hecho por nuestra relación…

—Samuel cálmate asustaras a la niña —se acerco a mi intentando tranquilizarme pero no servia de nada, me ponía aun más cabreado.

—Mira tío yo me piro —me acerque a Samantha para tomarla del brazo cuidadosamente y salir con ella para bajar en el elevador.

—Papi ¿a donde vamos? —pregunto mirándome con una carita de angelito deprimido. Sus ojos estaban cristalinos, no soportaba mirarla así.

—Volveremos a España de nuevo -la tome delicadamente para poder cargarla-no te preocupes cariño, no llores volveremos..

—No quiero irme -dijo triste dando leves golpesitos con sus manos en mi pecho.

—Ni yo quiero, pero tenemos que irnos.-salimos del elevador y pedí el primer taxi que vi- pero tenemos que hacerlo- agregué.

El taxi estaciono frente de nosotros para que pudiéramos subir, acomode primero a la niña colocándole el cinturón y luego me sentaria yo. Pase del otro lado del taxi para sentarme aun lado de ella y al cerrar la puerta llego Willy gritando.

—¡Vegetta! Espera, por favor -llego hasta la puerta del taxi y se acerco a mi para besarme- no puedo vivir sin ti de verdad Vegetta no te vayas, perdón por no haberte lo dicho antes no quería que te sintieras así como uno mas, por que para mi eres el único que yo veo. Mi sueño era vivir en Los Ángeles, no tenía idea de con quien me iría pero descubrí con el tiempo que tu eras la persona indicada y miranos ahora un año ya de vivir juntos, más de un año de relación y con una hija.-comenzó a llorar y abrió mi puerta esperando a que saliera y si; eso hice.

Lo abrace y rápidamente baje a la niña del taxi. Me disculpe con el taxista por haberlo hecho esperar y el solo se fue riendo por lo sucedido. Tome la manita de Samantha y Willy sonrio limpiándose las lágrimas.

—Hola Sam -se agacho para estar a la estatura de esta despeinandole un poco su cabellera rubia obscuro.

—Guille -río abrazándole del cuello, la cargo y la llevó nuevamente al hotel.


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—Lo siento Willy -dije apenado. Había exagerado al hacer un drama como ese, me había sentido como la última opción pero solo eran cosas mías.

—No te preocupes amor -se acerco a mi y deposito un beso en mi mejilla- son cositas que pasan entre parejas ¿no?

—Si -contesté.

Volteó a verme con una sonrisa pero esa no era una sonrisa normal era una sonrisa… ¿Provocadora?. Puso una mano encima de mi pecho bajandola lentamente hasta llegar a mi parte baja.

—¿Q-que haces? -pregunte nervioso, sorprendido.

—Solo quería sacar un rato al “guapísimo” -con eso que había dicho se había descojonado el solo.

—Joder Willy, eres tonto de verdad. De verdad te lo digo, eso eres -dije intentando no reirme por el comentario que hizo.

—Anda déjame jugar contigo -me quito las sabanas de encima y se subió arriba mío, comenzó a moverse en plan “cabalgandome” lentamente y yo decidí aceptar su jueguito.

—Venga, dime de que va esto.

—Guay. Mira lo que haré es hacerte disfrutar pero no podrás tocarme, si lo haces pierdes y acaba todo.

¿Con que ese era su juego?, vaya solo podía decirme que me pondría palote y si le tocaba me dejaba ahí votado, ah.

—Bueno.

Encima mío Willy comenzaba a besarme todo el cuerpo, comenzando desde el cuello hasta mi pecho sabiendo que era una de las partes de mi cuerpo que más me ponía. Volvió a subir hasta mi oreja y susurró:

—Vegetta -dijo despacio en mi oído con su voz grave- házmelo.

Joder, me cagaba en Willy el siempre sabia como ponerme. Iba a poner mis manos en su cintura pero me detuve, recorde que si lo tocaba podía quedarme con las ganas.

—Muy bien Vegetta, sabes controlarte -dijo riendo para seguir con su juego.

Saco mi camiseta y la tiro por algún lado de la habitación, decidió avanzar un poco más y volvió a mi parte baja, sentía ya mi erección así que bajo un poco mis pantalones y los bóxers pero paro al escuchar que la puerta se abría, rápidamente se movio y se coloco aun lado mío cubriéndose con las sabanas hasta la cintura, yo hice lo mismo.

—¿Papis? -Escuche decir a Sam que abría toda la puerta completa de nuestra habitación.

—¿Que pasa amor? -pregunte nervioso. ¿Nos habrá escuchado?…

Se acercó a nosotros poniéndose en el borde de la cama, traía su peluche de corderito que le había regalado Luzu.

—Tuve una pesadilla, ¿puedo dormir con vosotros?

—Ow claro.-Willy cargo a Samantha para subirla a la cama poniéndola en medio de nosotros y abrazo a su corderito para poder dormir.

—Aun que no te toque perdí tío -reí recordando lo sucedido.

—Lo se -río conmigo y apago la luz volteandose para dormir- te amo

—Y yo a ti -dije honesto y me voltee también para poder dormir.

Seis años después…

—¡Feliz cumpleaños a ti!

Terminamos de cantar Willy y yo. No podía creer que aquella niña con pantalones camuflados con blusa blanca había cumplido ya los 12 años, mi hermosa niña.

—¿Qué ocurre querida? -pregunto Willy. No se le veía muy feliz que digamos, tenía una expresión de dolor y rápidamente me acerque a ella.

—¿Te sientes bien cariño -pregunte preocupado

—Es solo que -hizo una pausa para respirar- me duele la pansa y…

Se quedo callada mirando hacia el suelo.

—¿Y qué?

—Y estoy sangrando.

—¿Sangrando?

—Jodeeeer -grito Willy corriendo para prender la luz.

¿Qué a que se refería? Le dolía la pansa y estaba sangrando. No entendí lo que ocurría. Ella comenzó a llorar asustada y Willy se acercó para darle un beso en su cabesita.

—Ahora vuelvo -camino hacía la puerta pero le detuve

—¿Qué le pasa a Sam? -susurré

—Tío tu estas tonto, tiene su período -dijo para salir de la casa.

—Ah.- Ya había entendido, no tenía idea de que le pasaba pero ahora entendía todo. Me acerque a ella y le di un abrazo.

—No llores cariño -Limpie sus lagrimas con mi dedo y le di un beso en la frente.

—Tengo miedo -dijo mientras aguantaba las ganas de llorar

—No tengas miedo chica, no pasa nada. Eso es normal en las mujeres…

Joder, eso me pasaba por no explicarle antes las cosas que ocurren cuando empiezas a crecer. No se me ocurría nada que decirle, solo la veía llorar y eso empezaba a desesperarme, Willy todavía no llegaba así que decidí llamar a Lana para que me ayudara.

-

—¿Lana?

—¿Samuel?

—Lanita ayúdame por favor —no creí que tan rápido llegara a pasar esto, yo todavía no estaba preparado para explicarle.

—¿Qué ocurre?

Le explique en la situación que estaba pero no quería molestarla, ella acepto venir y llego en unos minutos.

—Hi -abrió la puerta para entrar y se acerco a saludarme.

—Hola…

—¿Cómo estas Sam?.—pregunto y jalo con cuidado una silla acercandola a ella, puso su mano en su cabeza para acariciarla

—B-bien —dijo avergonzada. A lo mejor no fue una gran idea llamar a Lana y hacer que se enterara de esto.

—Ow don’t worry baby, i’m here. Samu, ¿nos dejarías a solas? —dijo y yo asenti. Me fui a mi habitación y me recoste en la cama. Seguro hablarían de sus “cosas de mujeres” y lo agradecía ya que no era capaz de explicarle yo.

—Willy leches, ¿a donde fuiste? —tome mi móvil para marcarle y no tardo en contestarme— ¿Willy? ¿En donde estas tío?

—Ya voy para allá, fui a comprar cosas para la niña

—Vale. Por cierto he llamado a Lana…

—¿En serio? -río del otro lado del teléfono.

—Si, no sabia que hacer -dije avergonzado. Seguro piensa que soy un pringado por no habermela arreglado solo.

—Esta bien, te amo

—Yo también te amo

—Yo más, no tardo en llegar ¿ok? —Y colgó.

—Bua —deje aun lado el móvil y cerre los ojos para descansar un poco.

—¿Samuel?

Escuche la voz de Lana que me llamaba, toco mi puerta y la deje entrar.

—¿Qué pasa? —me levante y fui hacia donde estaba ella.

—Ya hable con Sam. Le explique varias cositas y eso. —sonrio

—Muchas gracias —la tome de los hombros y la abrace.

—Es difícil ser padre ¿no? —río.

—Si —conteste honesto— y más tener una niña ¿sabes?

—Me imagino —me dio un beso en la mejilla y se separo de mi— tengo que irme, Luzu esta esperándome para ir a cenar así que te dejo

—Esta bien, te acompaño.

—Vale

Salimos de la casa y fuimos hasta el elevador.

—Bueno, bye —se despidió de mi dandome otro beso en la mejilla y entro al elevador.

—Hasta luego, gracias. Saluda a Luzu de mi parte

—Lo hare.


Se cerro la puerta del elevador. Regrese a casa y encontré a Willy sentado junto a Sam.

—Eh, hasta que llegas —dijo con su hermosa sonrisa. La sonrisa que me había enamorado…


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—Willy ¿qué vamos a comer hoy?

—Hombre pues lo que quieras hacerme de comer.

—¿Disculpa? —rei.

—Unos fideos yo que se, lo de siempre

—Willy tenemos que empezar a comer bien, no podemos solo comer fideos tío, nos hará daño. Hoy me acompañas a comprar la despensa ¿vale?

—No Vegetta —dijo alargando.

—Si y sí. No seas flojo Willy, anda levántate —hice que se levantara de el sillón y que tomara su chaqueta roja para salir a comprar.

Nos iríamos caminando hasta la tienda esta en donde vendían solo comida nutritiva, comida balanciada y varias cosillas más. Al llegar al lugar Willy dio un largo suspiro y entramos, yo se que el pobre sufre de comer esto que dice que sabe a cartón pero era por su bien, comer bien hace una vida más feliz.

—Bua nunca en mi vida había muerto tanto de hambre. ¿Por qué no nos vamos a una tienda normal en donde la comida no sepa a cartón?

—No Willy, ya te dije que no vamos a ir a comprar a otra tienda. Tienes que aprender a comer bien chaval, agradece que te cuido.

—Pero quiero comer de verdad…

—Pues te aguantas.

—Ah y dices que me cuidas sabes, que mal me tratas tío.—se alejo de mi supongo que para ir a buscar comida que le gustara a el y yo mientras continuaría mirando la comida que llevaríamos.
Me entretuve varios minutos y compre carne para mi Willy ya que a el no le mola tanto la verdura, yo que tanto le cuido y el desprecia mi comida.

—Vegetta mira —se acerco a mi mostrándome una caja color morado pastel que traía en sus manos; al parecer era una caja de música ya que al abrirla comenzó a sonar una melodía mientras un unicornio giraba lentamente.

Me quede mirando al unicornio dar vueltas, escuchando la melodía que era muy linda. Me hizo recordar muchas cosas de mi infancia y momentos que había pasado con mi familia cuando era mas pequeño. Cuando voltee a mirar a Willy note que llevaba minutos mirandome mientras yo embobado mirando al unicornio moverse.

—Que lindo te ves hoy —sonrio tiernamente— ¿te parece bien si la compro para Sam?

—S-si… —me había avergonzado tanto su comentario, no suele decirme mucho cositas tiernas pero cuando lo hace me hace sentir especial.

Terminamos de comprar toda la comida y Willy había comprado la cajita de música. Llegamos a casa en unos pocos minutos ya que esta vez pedimos un taxi para que nos llevara al hotel, llegamos, dejamos las cosas en su lugar y me puse a preparar la comida.

—Adivina quien cocino “algo que no sabe a cartón” —dije acercandome a la mesa con el sartén en la mano para poder poner el bisté en el plato de Willy.

—Ay Vegetta como te quiero —se acerco a mi para besarme pero algo lo detuvo.

—¿Eh?

—¿Qué pasa? -pregunte confundido

—Me vibra el móvil, espera —se volvió a sentar correctamente en la silla y contesto.

—¿Hola?. Si soy yo ¿qué pasa? —¿con quien estará hablando Willy?- vale, voy en camino.

—¿Quien era? —pregunte con intriga.

—Me llamaron del colegio de Sam, dicen que tuvo un problema con una de sus compañeras y nos necesitan allá…

—Vale pues vamos.

Deje el sartén en la estufa, guarde la comida de Willy en el refrigerador y salimos directamente a el colegio de Sam.

—Buenas tardes, somos los padres de Samantha De Luque.

—Buenas tardes, pasen.

Al parecer estábamos en la dirección del colegio de Sam y ahí estaba ella sentada en una de las sillas que estaban cerca del escritorio de la directora.

—¿Sam? —toque su hombro y voltee a verla, parecía molesta y estaba toda despeinada— ¿que te ha pasado?

No hubo respuesta. Me sente junto a Willy y la directora comenzó a explicarnos que había pasado.

—Disculpen la molestia, lo que ha pasado es que su hija tuvo un problema con una de sus compañeras de clase, Samantha ha golpeado a su compañera dejándole moretones y rasguñones

—¡Ella fue la que comenzó todo! ¿No mira como estoy yo? -grito casi llorando- eso no fue lo que paso.

—Señorita Díaz por favor guarde silencio. Como les decía tuvieron una pelea, su hija estaba en clase cuando se levanta hasta el mesa banco de su compañera solo para golpearla; esto no será valido en nuestro colegio, le pedimos de favor que hable con su niña y que la eduquen un poco más enseñándole que esto de golpear a las personas no esta bien y menos así por así, si vuelve a suceder esto su hija será expulsada de este lugar.

Samantha salió corriendo, yo intente ir tras de ella pero Willy me detuvo.

—Hablaremos con ella, disculpe las molestias, no volverá a suceder.

—Gracias.

Salimos de ahí para buscar a Samantha que se encontraba llorando afuera con las manos en la cara, cubriéndose. Me acerque a ella y le toque el hombro para que supiera que estaba ahí.

—Samantha ¿por que hiciste tal cosa? Tu no eres así…

—Me ha llamado zorra, además yo no la quise golpear pero ya me tenía hasta los cojones. Todos los putos días se la pasa jodiendome, insultándome; intento ignorarla pero siempre consigue sacarme de mis casillas. También me ha golpeado a mi… -dijo casi gritando, llorando más de lo que antes.

—La violencia no es la solución querida —dijo Willy dándole palmaditas en la espalda -

—Lo se, pero se ha metido con mi familia… Ustedes… Y no me gusta que los insulten y menos a mi. No sabes como son los niños de ahora, ahora solo se la pasan insultando como si ganaran algo cada vez que lo hacen; pero realmente algo si que ganan, el hacer que la persona se sienta mal…

Se limpio las lagrimas y se agarro el pelo con una liga que traía en la muñeca.

—Me voy a mi clase, ¿vale? —se levanto y se fue caminando hasta entrar de nuevo a su colegio.
Más tarde hablaríamos bien con ella. Caminamos otra vez para casa y llegamos.

—No me gusto ver a Sam así —dijo Willy sentándose en el sofá.

—Ni a mi.

—Tu, ¿tu crees que el que la insulten es nuestra culpa? —dijo con la voz quebrada.

—No lo se.

No había pensado en eso hasta que lo dijo Willy, ¿el que seamos una pareja gay es el motivo el cual insultan a Sam?. Entonces si es así la culpa la tendría aquella chica que “golpeo Sam” ya que la educación viene de los padres y Sam es una buena niña como para golpear a alguien así por así. Decía que ya varios días le hacían lo mismo pero… Olvídalo Samuel, mejor no pienses ya en eso.

—Hay que esperar a que llegue del cole para hablar bien con ella ¿si? —Dije dándole un beso para tranquilizarlo y tranquilizarme.

—Ok

Una hora después…

Willy y yo nos habíamos quedado dormidos en el sillón de la sala pero un fuerte sonido nos despertó; era la puerta que al parecer Sam azotó.

Me levante del sillón y deje a Willy sentado. Fui a la habitación de Sam y toque su puerta.

—Samantha, déjame entrar

—Voy -abrió la puerta y se volvió a aventar a la cama— perdón por azotar la puerta es que se cerro así de golpe…

—No te preocupes.

Me acerque hasta su cama y me sente aun lado de ella para poder charlar sobre lo sucedido anteriormente.

—Sam —dije en un tono serio. Quería ver como reaccionaba.

—Ya te lo he dicho antes, no fue mi culpa ¿si?

—Si eso ya lo se pero…

—¿Pero qué?

—Pero ¿sabes que te pueden expulsar si lo vuelves a hacer?, no hay otro colegio que te quede cerca de casa —iba a preguntarle sobre si le insultaban por nuestra culpa pero me arrepentí no quería que se sintiera mal, ni que yo tampoco.

—Si lo se, no volverá a ocurrir lo prometo, como dijo Guille que la violencia no soluciona nada.

—Muy bien, aprendes rápido chiquilla —dijo Willy que estaba recargado sobre el marco de la puerta.

—Tonto -dijo riéndose.

Si es que nuestra hija es una monada…

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—En el momento indicado le entregaré la caja de música —contesto Willy a mi pregunta.

Estábamos sentados esperando a que Samantha saliera de probarse un suéter negro con estampado de unicornios y unos jeans que eligió ella.

—¿Por qué no te pruebas un vestido? —pregunté. Sam siempre suele usar pantalones o jeans pero nunca ningún vestido siempre se critica a ella misma diciendo que esta gorda cuando es un palito.

—Ah que pesado eres.— Ok, siempre solía pedirle Sam que de pusiera un vestido pero nunca me hacía caso- me probare un vestido para que veas lo fea que me veo

—Pero si eres muy linda —agrego Willy.

—¿Linda? ¿Linda?, ser linda no basta Guille —dijo molesta para salir a buscar un vestido.

—Chicas —dijo Willy riendo

Tardo varios minutos en escoger un vestido pero ninguno llego a gustarle tanto.

—Joder, todos están feos o muy rosas o muy hipsters —dio un largo suspiro y volvió a entrar para probarse otro suéter con estampado.

—Bueno, bueno ya luego vendremos otro día para comprarte un vestido…

Al final termino por comprarse unos chorts y varias blusas con suéteres que la verdad estaban muy monos.

—Miren si encuentro el vestido perfecto vamos mañana a pasear en bici ¿vale?

—Vale -dijimos Willy y yo. Hace tiempo que hemos querido salir a pasear en bicicleta pero Sam siempre se niega a salir a la calle, solo sale cuando necesita comprar ropa y tal como ahora por eso estaba como esta tan pálida mi pequeña.

—Mira primer vestido que veas pim pam, es el indicado —dijo Willy abrazándola.

Y así seguimos unas 20 tiendas más ya que la señorita no encontraba el vestido.

—Jo, no hay que rendirnos queda una tienda más —corrió hacia la tienda y nosotros íbamos detrás de ella, muy detrás.

Entramos a la tienda y estaba todo lleno de vestidos muy lindos que le quedarían muy bien a Sam.

—Mira ¡Vegetta! ¡Willy! —grito emocionada. Al parecer había encontrado el vestido.

Paso rápidamente al probador y se midió el vestido que era el único que había de ese tipo. Salió y se nos quedo mirando seriamente.

—¿Q-que ocurre? —preguntamos nerviosos al esperar una respuesta.

—Me gusta —dijo casi gritando para volverse a meter al probador.

—Al fin le gusto un vestido puesto en ella —rei

—Si. ¿Sabes? Mañana que salgamos a pasear con la bici le entrego la caja de música ¿que te parece?

—Me parece perfecto.

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—Quien diría que mi propio padre me convencería de ponerme un vestido como este. Algo corto pero bonito —dijo con una sonrisa en su rostro, no la había visto tan feliz antes.

—Bueno, ya vamos.

Salimos y caminamos hasta la playa que se encontraba cerca de la ubicación en donde vivíamos. Llegamos al lugar en donde rentaban las bicicletas en unos 10 minutos y cada quien rento la suya.

—Hubiéramos pedido una de tres —sugerí pero al parecer no les gusto la idea.

—No.—dijieron los dos juntos.

—Vale, vale…

Empezamos a pasear un poco por la playa pasando por todos los lugares, Sam iba enfrente de nosotros y nosotros un poco más atrás.

A veces la arrebasamos y ella se enfadaba, nos adelantaba de nuevo y se volvía a cansar y así sucesivamente. En unos minutos llegamos hasta donde era la carretera.

—Apúrense —grito Sam cruzando la calle con la bicicleta.

—Ten cuidado —grito Willy para que le escuchará ya que estaba un apartada de nosotros.

—¿Qué?

—Qué tengas cuidado —volvió a gritar. Sam se paro en medio de la calle supongo que creyendo que Willy le dijo que parara o algo. El punto es que no se quitaba de en medio. Sam apenas notando que se había quedado en medio de la calle se cayo de la bicicleta quedando tumbada en el piso. Rápidamente me baje de la bici y corri hacia ella pero me detuve al ver que venia un carro súper deprisa; miraba a Samantha de un derepente cerre los ojos, todo era un gran silencio y obscuridad…

~

—¡Samuel! ¡Samuel despierta! —escuchaba que me llamaban pero no reconocía la voz hasta que abri los ojos del todo y vi una gran luz blanca que hacia que no pudiera mirar bien del todo.

—¿Willy? ¿Sam? —dije gritando. Abri los ojos dándome cuenta que me encontraba en un hospital; rápidamente me levante y fui a pedir el número de la habitación en donde estaba mi hija y Willy. Traía la misma ropa, mi camiseta negra y unos jeans al parecer solo me desmaye pero ¿y ellos?. Me dieron el numero de la sala y rápidamente fui hacia allá.

Sam, Willy entre nervioso esperando que no le haya ocurrido nada grave, me acerque a verla y estaba…

—Samuel —en cuanto me vio Willy me abrazo llorando en mi hombro. Yo…

—Guillermo.—le aparte de mi y me sente aun lado de la camilla— preciosa —dije intentando no llorar al ver su cara que estaba toda llena de moretones e heridas— ¿amor? ¿C-cómo estas? -intente no llorar.

—Samuel.

—Sam, cariño —seguía hablando con ella— ¿qué paso? —le pregunte a Willy.

—Tu. Tu te desmayaste y no volviste a despertar hasta ahora que ya ha pasado una semana…

—¿¡UNA SEMANA!? —grite asustado, eso significaba que…

—Si. Sam esta en coma y lleva así también una semana…

No podía creerme lo que estaba pasando ¿por qué? ¿Por que me pasaba esto a mi? ¿A nosotros?. Fui tan tonto al detenerme y no salvar a mi propia hija…

—¡QUÉ ESTÚPIDO! ¡QUÉ ESTÚPIDO SAMUEL! —gritaba furioso, triste. Willy intento calmarme pero obviamente no lo iba a conseguir así que llamo a alguien para que me tranquilizará. Joder…

Seis meses después …

—Lo sentimos señor De Luque, su hija esta en coma desde hace seis meses no podemos seguir con la maquina de oxigeno que “la hace vivir todavía”, hay mas gente que necesita ocupar un lugar en este hospital y no sabemos cuando podrá despertar su hija; es seguro que tal vez ni siquiera llegue a despertar…

Cada día, cada tarde, cada noche volvía a repetir aquella canción de la caja de música, cada vez que la ponía una sonrisa se formaba en el rostro de Sam; a veces pensaba que me estaba volviendo loco pero eso era real, su sonrisa era real y podía sentirla cada vez que la melodía comenzaba a sonar.

https://www.youtube.com/watch?v=69Dix-v4h-I

(Aquì es hora de pinchar el link para escuchar la melodia de la caja de musica. SE RECOMIENDA ESCUCHARLA ES MUY IMPORTANTE OIRLA.)… https://www.youtube.com/watch?v=69Dix-v4h-I

Yo seguía saliendo aun con Willy el me había prometido que nunca me dejaría solo, y eso lo había cumplido. Hoy era el ultimo día en que tenia la oportunidad Sam de despertar o si no la desconectarian, Guillermo y yo solo nos acercamos para saludarla y darle un beso en la frente esperando a que nuevamente nuestra princesa volviera a despertar…

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Joselyne:Este es el primer shoot que hago asi que no se burlen mas(? :c lo mio de escribir sola no me gusta nada…