ro;no

youtube

original: do meme joon
! contains a hwarang spoiler - ep 14 !

Puedes romperlo. -Wigetta.


Narra Samuel

Capítulo 2.

Era un día más.

Pasaba de retirar el periódico cuando escuchaba la puerta de casa de Lana y Guillermo.

Ellos no me verían; era muy temprano y ya estaban esperando el expreso.

Tomé un baño y desayuné con calma notando que siguen en el lugar atento a sus móviles.

-Hola. –Saludé a Lana pasando de Guillermo.

Ella sin embargo lo obligó a que saludara.

-Hola. Su saludo fue seco.

No me importaría.

Llegué a clases notando su conexión.

Salí del autobús escuchando que debían hacer algo.

Al llegar a clases después de un día extenso de materia y de trabajos cercanos apresuré a cerrar las ventanas por la lluvia que se ve no parará por mucho tiempo.

Lana saldría de su casa y Guillermo observaría como ella se marchaba con su grupo de amigos.

Dejpe ña basura en el cesto quedando con la mirada en Guillermo, él se percató de ello y no rompería la conexión.

Caminpe a casa notando lo extraño que sería que eso ocurra.

Era sábado; tendría una clase que contaba por cinco.

El día sería corto ya que el profesor solo tenía que recoger unos trabajos y tomar una prueba del mismo trabajo.

Al salir de la universidad escuché a papá del otro lado de la calle quién me llevaría a casa.

Conversamos de muchas cosas por motivos de su ausencia.

Él estaría un par de horas y se marcharía nuevamente; no quería que se marchara pero comprendía que para él estar ocupado lo distraería de muchas cosas.

Entre a casa para ayudarle a buscar unos documentos.

-Samuel has visto el cargador del móvil? –Recordé donde estaba pero no le diría l verdad.

-Lo tengo arriba, ya te lo bajo.

Le daría el cargador que tuve de mi móvil.

Él no se daría cuenta…

Papá se marchó después de poco y ahora tendría que pedirle a Lana que me devuelva el cargador que le presté el primer día que vinieron al vecindario.

Toqué.

Toqué.

Y toqué.

Nadie abriría.

Lo extraño era que escuchaba voces pero no veía las luces encendidas.

Caminé a una ventana que mi móvil tenía cero de carga.

Avancé hasta ver a Guillermo discutir con su padre.

Él tenía una copa delante de él.

El señor no diría nada para lastimarlo aunque su mirada decía lo contrario.

Guillermo sin embargo miraba a un lugar en particular.

Encima de la chimenea posa una foto de Lana; su mirada no se desprendía de la fotografía de su hermana.

Guillermo tomó un cuchillo algo extraño y lo puso justo al límite de sus venas.

Tapé mi boca; porque lo haría! Exhale lentamente.

Pero ello no lo cortó.

La presión que Guillermo era más que fuerte pero ello no lo cortaba.

-No será hoy. –Escuché al padre mientras miraba como si nada a Guillermo.

Al voltear se escuchó el carro de la madre de Guillermo entrar y ellos pararon de hacerlo.

Oculte mi presencia detrás de un arbusto hasta que ella entró.

Pasé parte de la noche mientras redactaba un trabajo importante pensando en ello.

Porqué él haría algo así?

Nuevamente era de día. Siendo domingo esperé a dormir un poco menos y así tener más fuerza para terminar de hacer una serie de ejercicios de pierna y hacer los quehaceres de casa.

Pasaba constantemente por la ventana observando la casa de esos dos chicos; pero era Guillermo quién me pasaba por la cabeza.

Su padre tenía un serio problema por lo que hace que su hijo pase.

Ellos salieron.

Lana luce muy feliz y su madre igual. Sin embargo el padre no quita la mirada de Guillermo y ello lograba inquietarme a un nuevo nivel.

Era lunes por la mañana seguía esperando el expreso hasta ver como Guillermo sobre proteger a su hermana.

Ella hablaba de una fiesta de la cual fui invitado pero no asistir por tener una tarea pendiente.

Guillermo no le reclamaba por su comportamiento pero si de que no es responsable con sus actos.

Ella sin embargo le insistía que debería ir  con ella a las fiestas.

Pero él pasó de su comentario.

Saludé a Lana escuchando como ahora no fue forzado su saludo hacia mí.

El día de clases fue muy corto ya que era entrega de trabajos y una práctica de lo aprendido…

Al salir vi a papá con la sorpresa de tener el coche de nuevo en mis manos.

Odiaba como no me avisaba cuando venía a la universidad.

Tomé las llaves y lo vi partir nuevamente.

Natalia no paraba de observarme con rabia; Lana se acercó pidiéndome que si hoy nos podría llevar a casa ya que el expreso se demorará y ella debe recibir unos paquetes importantes del trabajo de su madre.

Esperé a Guillermo notando como le desagrado.

Pero como dije no iba a intentar cambiar la opinión que él tenía de mí.

Pase de él como lo hacía de mí.

Sin embargo no era tan fácil tras querer ver sus brazos. Después de todo solo lo he visto con sudaderas que tapan sus brazos.

Dejé a Lana en la puerta de su casa con la intención que me deje pasar para recuperar el cargador.

-Pero no tengo idea de donde está. –Diría al pasar a su casa.

Entre mientras ella les indicaba a los hombres que dejarían los paquetes como llegar a su calle.

Guillermo sería quién de manera  odiosa me ayudaría a buscar el cargador.

La intención de querer ver sus brazos  era tal que el cargador no me importaba ya.

No encontramos el cargador en la sala.

-Si quieres te doy para que te compres uno y así te marchas. –De forma harta diría él.

-Sabes tienes razón pero no es que quiera tu dinero. Es el cargador porque es diferente y no quiero perderlo. –No conteste de la misma forma.

-Seguro que no quieres el dinero. –Nuevamente diría en plan de burla.

-No me hace falta tu dinero.

-Parece que sí.

Tomé a Guillermo y lo alcé contra una de las paredes de su casa.

Ello realmente logro ofenderme. No me importaría joder las cosas entre vecinos.

Su expresión de impacto fue tal que no diría nada.

-Si quiero puedo comprarme miles de ellos niño, acaso no comprendes que solo quiero ese… -Susurré notando que ahora estaba confuso y asustado.

Vi sus labios temblar mientras sus manos estaban tratando zafar empujando los pectorales.

Pero la rabia que tenía lograba darle más adrenalina al cuerpo que aunque me golpease no lo soltaría.

-Podría partirte la cara ahora y dejarías de tratarme con desprecio. No recuerdo haber ganado eso de ti o haber hecho algo que lo hiciera. –Dije sin alzar la voz.

Él seguía queriendo escapar.

-Acaso estas molesto porque saludo a tu hermana? Si es ello no temas que no le haré nada. –Volvería a decirle en voz baja.

Lana entró escuchando su voz angustiada.

-Que… -Fue lo poco que diría ella.

Dejé a Guillermo.

Acerqué mi boca a su oído para decirle:

-Que sea la última vez que eres borde conmigo… -Susurré sintiendo su corazón latir de forma pausada.

Di un beso en su mejilla y sonreí.

Lana también recibiría un beso de mi parte y salí de tal lugar.

Papá llamó  nuevamente para saber si llegue bien a casa con el carro.

-No te preocupes papá que no ha pasado nada. –Dije para que no se preocupara.

Vi nuevamente a la casa de ellos notando como Lana salía molesta de tal lugar.

El padre saldría a buscarla pero ella no retrocedería.

Era muy temprano a lo que venía de trotar. Ahora que tengo el carro en la cochera no necesitará del expreso.

Podría demorarme un poco más ya que no sentía la presión del tiempo.

Al salir de casa nuevamente llovería de manera intensa.

Salí de la cochera viendo a la madre de junto  a sus hijos.

Ello me sorprendió pero no pare el carro hasta dejar que ellos suba.

Lana tenía el cargador en la mano, ello ya no me importaba.

Su madre se disculpó por la actitud de su hijo.

No respondía a ello.

Ellos se subieron. Lana tenía una cámara y Guillermo una maqueta mucho más grande que coloqué con cuidado en la parte de atrás.

Ellos seguían siendo como antes; Lana por una parte sonriente y de buen humor y su hermano lo contrario a ella.

Era sin más extraño pero como dije pase  de ello hasta llegar a la universidad y centrarme en las obligaciones que tengo que de paso no sn pocas.

Seguía lloviendo; en las noticias decían que será así por unos meses.

Vi a Lana pasar en el primer receso con unos compañeros de ella que poseía diferentes tipos de cámaras.

Le pregunté por su hermano quien me dijo que tenía un problema con su nariz.

-Con su nariz? –Pregunté ya que no era mucho el detalle que supe.

-Sí, su nariz. Él se golpeó con la puerta de su salón después de su presentación y ahora está en el baño limpiándose ya que según él no es tan grave como para ir a la enfermería.

Caminé  al baño notando como en el piso hay mucho papel de baño impregnado de su sangre.

-Ven. –Lo tomé nuevamente de su mano.

Él como sería obvio rechazaría mí ayuda.

Pero no era porque me cayese bien. Era por ser médico.

Tomé nuevamente su mano y fui a la enfermería para ayudarlo ya que es algo que debo practicar.

El médico que es mi tutor ayudó a dar pasos para ayudarlo.

Paso poco tiempo hasta ver que él se sentía mejor.

Tenía su maqueta encima de  a oficina del médico.

Quedé solo con él ya que la siguiente hora tendría libre.

Guillermo no paraba de mirar a la ventana.

Fue entonces que pude ver sus brazos.

Era verdad lo que sospechaba. Sus brazos tienen señas de las veces que ha intentado cortarse.

Pase el pulgar notando como de manera rápida quiso quitarlo.

Pero apliqué fuerza para ver los detalles de las marcas.

Su mirada y la mía estaban siguiéndose.

Él se puso de pie luego de unos minutos recordándole que le dije que no quería que volviese  a ser borde conmigo.

Su cara amenazante volvería.

-Recuerda que puedo hacer que tu nariz sangre pero ahora con mi puño. –Fue lo que dije notando como se molestaría por ello.

No dijo nada y lo dejé en el consultorio.

Salí a hacer unas compras.

Su padre estaba en el súper mercado.

No comprendía como era que aquel tipo dejaba y veía como su hijo se quería hacer tal daño y no se oponía.

Eran angustiante las ganas que me detenían por partirle la cara a que tipo. Cierto es que Guillermo no me cae bien y por supuesto yo tampoco no le caigo bien pero no por ello quiero que se lastime.

El señor se marchó antes.

Dejé que las cosas pasen.

Era día de exámenes.

Natalia estaba sentada junto mío.

El profesor no para de decir que es un examen importante notando como ella no ha estudiado lo suficiente.

Pero no podría ayudarle por muchos motivos siendo el más importante el que ella confunda las cosas y mal interprete que quiero tener cualquier vínculo con ella.

Aparte que he estado conversando con otras chicas del salón.

Ella sin más está celosa pero no puede reclamarme ya que di por terminada nuestra relación.

No es que durase mucho pero a ella la marcó tanto por que las cosas no quedaron claras.

Pase de ella al entregar el examen y salir de prisa.

Muchos se sorprendieron por que no la ayude.

Otros tantos del salón no lo hicieron ya que no quería nada con ella.

El profesor me felicitaría al volver ya que tuvo tiempo para calificar el examen.

Ellos tenían mucho tiempo para resolver el examen pero no Natalia que está cabreada al verme.

Salí de la universidad escapando de muchas cosas.

Papá llamó para decir que unos documentos están en casa de los vecinos ya que no puede recibirlos cuando estaba en la universidad,

-Claro papá. Cuando llegue a casa se los pediré.

-Gracias Samuel.

Estaba en el carro comprando materiales para hacer una tarea y luego iría a  verlos.

Cinco de la tarde. Tocaba la puerta de los vecinos hasta ver a Lana que de una abrazo se lanzó encíma de mí.

Sonreí por lo diferente que es de su hermano.

-Y ese abrazo? –Pregunté al notar que en ella no hay razón.

-Estoy feliz.

-Solo eso?

-Sí.

Le dije la razón por la que estaba en su casa.

Ella me pregunt´si era un sobre o algo así.

Realmente desconocía.

El móvil de Lana sonaría para decir que debía ir a ver unas cosas a dos calles que encargó su madre.

Ella salió mientras buscaba en la mesa el sobre o lo que crea dice el nombre de mi padre.

Busqué por toda la sala pero no encontraba nada.

Caminé hasta a abrir la puerta del despacho.

Era el lugar donde vi por la ventana aquel día.

La fotografía que Guillermo observaba mientras sostenía es cuchillo para cortarse delate de su padre.

Era…

Guillermo entró notando como le sorprendería que estuviese en ese lugar.

-Que haces en mi casa? –Escuché mientras a su vez escuchamos a l padre de Guillermo viniendo al despacho.

Iba a salir cuando él lo impediría.

-Que… Que haces? –Pero no podría decir más.

-Guarda silencio. –Respondería en voz baja Guillermo.

Entré al armario de sombrillas y documentos dentro del despacho.

Guillermo estaba ahora delante del escritorio.

Lograba ver como de forma natural ignoraba que me ha encerrado en el armario.

Su padre entró.

-Que haces en el despacho a esta hora? –Diría su padre.

-Lana a salido nuevamente.

-Dónde fue?

-No tengo idea.

El silencio entre ellos era incomodo; pero no podría opinar. El padre pasó el cuchillo.

Guillermo lo tomaría, su mirada y la mía estaba siendo la misma.

Él volteó y logró clavar el cuchillo.

Su padre colocó la copa; se notaba el dolor en la cara de Guillermo. Su padre era el que actuaba de forma natural.

Tiró algo extraño a la copa y ella se prendería sin necesidad de usar algo que produzca fuego.

No lograba comprender.

La cara de Guillermo era algo que quería romper por permitir que su padre deje que ocurra.

Su padre se fue hasta que la sangre de Guillermo se consumiría sin dejar rastros de quemaduras en la misma.

No escuchaba a su padre por la casa.

Tomé la cara de Guillermo y pasé mi mano por su brazo.

Salimos de su casa hasta llegar a la mía.

Fui al botiquín y desinfectaría y curaría.

-ACASO ESTAS LOCO! –Grité por dejar que su padre lo permita.

Tomé el teléfono para informar a la policía.  

–NO, no lo hagas. – Guillermo puso su mano encima de la mía impidiendo que haga la llamada.

-Porque, porque? –Dije al ver como él era capaz de pasar por esto.

-Es por Lana, ella debe vivir.

-Que?

-Si dejo de hacerlo ella morirá…

-Es eso una locura.

 

Continuará.