revolcarse

El hombre Capricornio

Está rodeado por una pared de ladrillos que él mismo se construyó. Es tímido, pero fuerte y recio; agradable, pero orgullosamente ambicioso. Como los legendarios y silenciosos vaqueros del Oeste, parecería que al hombre Capricornio le gustara estar solo, pero no es así en realidad. Secretamente, Capricornio se desvive por la adulación. Le encantaría sobrecoger multitudes desde un trapecio volante. En sus sueños más íntimos, la Cabra es una romántica incurable, pero su naturaleza está encadenada por Saturno. El severo planeta de la disciplina le exige un comportamiento tranquilo, acciones prácticas y seriedad de intención. Tal es su cruz, a veces bien pesada de sobrellevar. Habrá ocasiones en que Capricornio ocultará su frustración bajo actitudes bruscas, y otras en que te sorprenda con un humor inesperado e incongruente, siempre de tipo irónico y descreído. La gente de Capricornio pueden ser aburridísimas cuando se ponen en trance de hacer bromas secas y retorcidas. Si das vuelta como un calcetín a un estable y confiable varón Capricornio, te encontrarás con un alegre soñador que anhela sentir cómo el viento le desordena el pelo y se embriaga con la dulce fragancia de los halagos, ávido de emociones y sediento de aventuras. Solo unos pocos elegidos son capaces de liberar a esta alma solitaria de su prisión secreta.
Saber algo de los signos solares puede ser utilísimo para quienes se inclinan a juzgar los libros por las solapas. Ahí estabas tú, pensando que Capricornio sería un maestro excelente, pero como enamorado, lamentable. Casi habías decidido dejar que se dedicara a la política, en vez de conquistarlo; te daba la impresión de un hombre que preferiría ver su nombre en el quién es quién, mejor que en tu diario íntimo. Y ahora descubres que tiene un corazón tan cálido y cordial como un grato fuego de leña en una noche de invierno. Ya sé que es para alegrarse, pero espera un momento antes de correr a estrujarle entre tus brazos, esperanzada en que él te hará llegar hasta la Luna. Sorpresas como la que acabo de describirte forman parte de su naturaleza íntima. Se quedará impresionado y fascinado sí, lo adivinaste, pero naturaleza íntima quiere decir eso, precisamente: naturaleza íntima. Lo más probable es que jamás deje en libertad de realizarse a todos esos sueños etéreos de apasionados transportes. De todas maneras, tú ya sabes que los tiene, y es bastante. No sigas esperando que tu Capricornio se lance a pasear con los pies desnudos entre las amapolas; no podrás cambiar su básica personalidad saturnina. Lo que puedes hacer, en cambio, es reírte de sus historias de perro apaleado hasta que cobre el valor suficiente para contarte cuentos menos deprimentes. Puedes insinuar que te parece que bajo su fachada conservadora arden fuegos ocultos, e insistir hasta que se arrime a dejar asomar un par de llamas. Puedes decirle que sueños como los que él sueña te parecen los más coloridos, ya que ningún sueño es tan abigarrado como el que realmente sucede, y tal vez se atreva a soñar unos cuantos más. Algún día llegará a la cima de la montaña que se ha puesto como meta, y tú estarás junto a él, orgullosa de la determinación de tu Cabra, y muy contenta de haber creído en la posibilidad de realización de sus sueños.
Capricornio hace como si pudiera vivir sin halagos, y la forma en que reacciona cuando se le dice algo grato es una prueba bastante convincente. ¿Alguna vez le dijiste algo agradable a tu galán Capricornio, y te decepcionaste al ver su cara inexpresiva? No te apresures. El hecho de que la especialidad de la Cabra sea el autoengaño no significa que tú también tengas que dejarte engañar. En realidad, necesita desesperadamente que le digan que es bueno, inteligente, buen mozo, deseable e interesante, pero como no suele dejar ver su necesidad, no son muchas las orquídeas que recibe. Por eso es posible que sea un poquito torpe y no sepa qué hacer cuando alguien le expresa abiertamente que le admira, de modo que disimula su incomodidad haciendo algún chiste retorcido o ignorando el cumplido: una reacción que puede hacer que los demás decidan que jamás volverán a correr el riesgo de decir una gentileza a ese cara hipócrita. Como da la impresión de que no le gusta que le halaguen, le halagan cada vez menos. Es un círculo vicioso, pero la culpa puede ser tuya, más que de él. La próxima vez que le ofrezcas un ramillete verbal a tu Capricornio, mírale las orejas. ¿Ves como se le ponen rosadas? ¿Ves como apenas le centellean los ojos, y ese temblorcito imperceptible en la nariz? Está tan animado como un ponche. El hecho de que no se ponga a zapatear ni a revolcarse en el césped como Leo, no significa que no esté contentísimo, y con la sensación de haber crecido tres metros. Capricornio necesita que le vean como el tipo sensacional que es, pero su naturaleza y los astros le vedan la publicidad. Tú tendrás que ser su agente de prensa.
Es, como dirían los horticultores, de florecimiento tardío. En su juventud es serio como un búho, al madurar va relajándose gradualmente y, si es un auténtico Capricornio, puede terminar siendo el hombre de aspecto y comportamiento más juveniles del grupo. Ahora bien, este es un aspecto que conviene tener en cuenta: con otros hombres tendrás que tolerar años de tonterías para después adaptarte a una vejez rígida y melindrosa; con Capricornio, es posible que al principio tus entusiasmos se encuentren un poco restringidos, pero ¡piensa en lo que puedes esperar para más adelante! En la primavera de vuestro idilio, tu enamorado Capricornio no te propondrá una escapada a París, pero es posible que cuarenta o cincuenta años más tarde, cuando otros hombres se quejan de que les duelen las articulaciones, él te lleve a ver el Taj Mahal a la luz de la Luna. No está tan mal. Si tú eres de las que les gusta atiborrarse con entremeses y después comen de mala gana la comida, Capricornio no es para ti. Una relación amorosa con un hombre de este signo, siempre que termine en el matrimonio, es como comer el postre al final, como corresponde.
Naturalmente, la inversión del proceso de envejecimiento en Capricornio puede hacerte pensar que en el rubro fidelidad puede haber gato encerrado. Lo hay. Es verdad que no tendrás que preocuparte mucho por los desvíos de la Cabra cuando el romance es fresco y está húmedo de rocío, y también es verdad que puede soltarse un poco a medida que tiene más edad. Pero así y todo, su fidelidad es más segura que la de la mayoría de los otros signos solares, porque Capricornio prácticamente quema incienso en el altar de la familia. Aun si comete algunos pecadillos menores en la época de su tardío florecimiento, nunca los pondrá por delante del fuego del hogar, de los hijos y de ti. Los lazos familiares le inspiran un sentimiento muy próximo a la reverencia, y esto es válido para la familia que ha creado contigo y para su familia de nacimiento, que desde la infancia ha sido para el objeto de devoción. De nada te serviría ofender a su madre o mostrarte fría con su hermano; prepárate a amar a tu familia política, aunque sean tan dignos de amor como un cactus. No solamente él los defenderá, sino que, si extremas las discusiones, la tensión impuesta por la lealtad a las dos familias puede ser causa de que se ponga taciturno y sombrío… y nada hay menos deseable en este mundo que un Capricornio taciturno y sombrío.
Tal vez des con alguno que exprese abiertamente su desdén por sus parientes o que haya cortado con amargura los vínculos familiares, sin haber vuelto nunca a mirar hacia atrás, pero si rascas la superficie de tal independencia, encontrarás en su pasado alguna profunda herida emocional, causa originaria de un comportamiento tan atípico. Muchos hombres de este signo siguen viviendo con su familia mucho después que sus amigos de la misma edad se han ido a disfrutar de las delicias de la vida de solteros. Por lo general, se enamoran más tarde que la mayoría, y también es raro que se casen antes de tener bien encaminada una carrera. Con la mira puesta en el linaje y la perfección, observarán con mucho cuidado lo que se les presente. La Cabra elegirá una muchacha capaz de ser buena madre. Además, tendrá que ser buena cocinera y ama de casa. También deberá vestirse bien para impresionar a sus relaciones comerciales y a sus amigos, y si está un peldaño por encima de ellos en posición social, modales, educación e inteligencia, será preferible. Finalmente, Capricornio hará un rápido estudio para asegurarse de que sea bella o de que resulte físicamente atractiva. Ya ves que las cosas no podrán ir muy bien si llevas el pelo descuidado, si se te acabó el perfume o si no tienes unas piernas como para hacerte odiar por Miss Universo. Busca en el baúl esos papeles donde consta que tu familia desciende de nobles y enséñale los muebles coloniales del comedor. Una vez por semana invita a almorzar a su madre, y haz que él se fije en lo bien que administras tu presupuesto.
La próxima vez que salgan juntos, lleva a tu hermanita de cuatro años (si eres hija única, pídele a la vecina que te preste su bebé). Frecuentemente, límpiale con suavidad la naricita con un impecable pañuelo de hilo, comenta que te gustaría estar en la comisión de fomento urbano, camina con calma, déjate caer con alguna frase en francés y derrítete cuando veas un bebé en un cochecito. No te olvides de comentar que el padre de tu Cabra es el caballero más encantador que hayas conocido. Si eres bonita, tanto mejor. Pero no habrá encanto que dé mejores frutos que el cubrecama que hiciste para tu prima. Casi puedo asegurarte que si no pasas el examen de su familia, Capricornio no se casará contigo. Hay excepciones, claro, pero son tan escasas que es simplemente temerario apostar a que tu enamorado Capricornio pueda ser una de ellas. Después que la familia te haya propuesto matrimonio -quiero decir, después que te lo haya propuesto él-, empieza a poner los puntos sobre las ies. Con firmeza. Hazle saber que su gente te encanta, pero que es con él con quien quieres compartir mesa y lecho. De otra manera, te pasarás más de un sábado por la noche cocinándole la cena a su tío o ayudando a su hermanita menor a superar los dolorosos trances de la adolescencia.
Como Capricornio casi siempre se pone un poco nervioso en presencia del sexo opuesto, por ahí habrá alguno que insinúe torpemente situaciones equívocas, intente alguna indirecta o se muestre áspero, recio e insensible. No es más que su manera de demostrar seguridad, un método típico de disimular su timidez y curiosidad ante las pasiones al rojo de gente más agresiva. Eres una dama, y no lo olvides jamás. Es posible que él dedique algunas miradas furtivas a las damas de la noche, pero no será con ninguna de ellas con quien se case. Tal vez todo esto te haga pensar en los consejos de tu tía abuela, pero si te parece anticuado, ponte un bikini mínimo, maquíllate los ojos de verde, báñate en perfume y bésale en público. Es posible que algún día recorras el pasillo vestida de gasa blanca, pero no será al encuentro de ningún saturnino. Un lindo regalo para tu pareja Capricornio será un libro de poesías, cuanto más románticas mejor. Si no le enseñas desde muy pronto el arte de expresar sus afectos, puedes terminar siendo una esposa a quien no le falta nada, cálidamente apreciada y adorada, con un esposo que es un perfecto encanto… pero que emocionalmente se muere de hambre. Y llegados a esas alturas, de nada servirá que te quejes porque él nunca te dice que te ama: se limitará a mirarte con ofendida inocencia o con aire gruñón, según la intensidad de la influencia de Saturno cuando nació, y te explicará pacientemente que estás chiflada. ¡Si él se acuerda perfectamente de haberte dicho que te amaba cuando te dio el anillo de compromiso, y también cuando nació el segundo de sus hijos!
Él piensa que deberías estar segura de lo que siente por ti. ¿Acaso no te mantiene, además de rendirte el homenaje de dejar que seas la madre de sus hijos, le barras los suelos y lustres los trofeos que él consigue? Para Capricornio, las declaraciones verbales y floridas son superfluas. Tal vez te pregunte si lo que quieres es un actor; que eso te de pie para contestarle “sí”, en voz bien alta. Con eso se sobresaltará un poco, y aunque no se convierta en uno, es posible que llegue a darse cuenta de que murmurar suavemente “tesoro” en el momento adecuado no disminuye en nada su masculinidad. Como padre, será Padre, la personificación literal de la palabra. Estará siempre a la cabecera de la mesa, en los picnics también. Aunque le toque sentarse sobre la hiedra venenosa o cerca del hormiguero, cuando se sienten en torno al mantel extendido bajo los árboles, allí donde se siente papa Capricornio será la cabecera de la mesa. Exigirá respeto y obediencia, e insistirá en las rutinas y en la disciplina, pero lo compensará con una dedicación sincera y hasta de sacrificio. Además, estará de acuerdo con las grandes fiestas de cumpleaños y los alegres festejos navideñas. Es muy improbable que un papá Capricornio tenga el tipo de mano blanda que echa a perder a los niños: se ocupará de que vayan al dentista y hagan los deberes, y los pondrá en el rincón cuando sea necesario, transmitiéndoles enfáticamente su propio sentido de la organización y de la responsabilidad, cosas que sin duda no harán daño a los niños, aunque tal vez les quiten un poco de vivacidad. Recuérdale que ser padre no es solamente una gran responsabilidad: también puede ser divertido. Si es un poco estricto, piensa que a la larga ellos se beneficiarán, siempre que papá no se exceda. Cuando sean los nietos quienes salten sobre sus rodillas, se habrá vuelto sorprendentemente tolerante. Los abuelos Capricornio son estupendos canguros.
Será raro que un hombre Capricornio se case deprisa y se arrepienta con sosiego; más fácil es que se casen con sosiego y se arrepientan deprisa. En la mayoría de los casos, el matrimonio de Capricornio es sólido, pero si la Cabra se da cuenta de que se ha equivocado se irá sin pérdida de tiempo, sin darle una segunda oportunidad a su mujer. Capricornio detesta el divorcio, de manera que esta actitud no es muy frecuente, pero cuando sucede, es definitiva. En una palabra: cuando se hartó, se hartó. Para tu pareja saturnina, hacer el amor puede estar tan sujeto a horario y calendario como hacer las compras, despachar la correspondencia, ir al banco, visitar museos y galerías de arte o limpiar su colección de trofeos. Tal vez te parezca frío y poco sentimental, pero recuerda que a Capricornio sigue interesándole el aspecto físico del amor mucho después que otros se reducen a la poesía para expresar sus emociones. Si me entiendes, eso significa lo que ya te dije al comienzo: el postre al final. Cuando ya se haya jubilado, tendrá más tiempo para pulir sus técnicas afectivas, y eso es mejor que un seguro… contra los días malos, contra la soledad y contra los golpes de un mundo feo y sórdido. Cualquier mujer sensata aprecia en lo que vale la devoción saturnina. No será un amante fogoso que te corteje con los ojos llenos de estrellas ni con palabras floridas y apasionadas, pero te protegerá de todos tus miedos femeninos. Es hombre recio, pero de corazón tierno. Después de haber cortado la leña para el fuego acogedor, se sentará contigo junto a él, teniéndote tiernamente de la mano. Y por más canas, kilos de más o arrugas que te vaya sumando el correr del tiempo, para el serás siempre aquella muchacha que consiguió hacerle decir: “Te amo”. Y si te detienes a pensarlo, ¿qué necesidad hay de que te lo repita una y otra vez? Cuando dura tanto tiempo, con una vez basta.

una vieja leyenda Sioux

Cuenta una vieja leyenda de los indios Sioux que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

- Nos amamos – empezó el joven

- Y nos vamos a casar – dijo ella

- Y nos queremos tanto que tenemos miedo. Queremos un hechizo, un conjuro, un talismán. Algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos. Que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar a Manitu el día de la muerte.

- Por favor – repitieron – hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó de verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra.

- Hay algo…- dijo el viejo después de una larga pausa – Pero no sé…es una tarea muy difícil y sacrificada.

- No importa – dijeron los dos – Lo que sea – ratificó Toro Bravo

- Bien – dijo el brujo – Nube Alta, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos, y deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte. Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena. ¿Comprendiste?

La joven asintió en silencio.

- Y tú, Toro Bravo – siguió el brujo – deberás escalar la montaña del trueno; cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas y, solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mi, viva, el mismo día en que vendrá Nube Alta…salgan ahora!.

Los jóvenes se miraron con ternura y después de una fugaz sonrisa salieron a cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte, él hacia el sur….

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con sendas bolsas de tela que contenían las aves solicitadas.

El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas. Los jóvenes lo hicieron y expusieron ante la aprobación del viejo las aves cazadas.

Eran verdaderamente hermosos ejemplares, sin duda lo mejor de su estirpe.

- ¿Volaban alto?- preguntó el brujo

- Si, sin dudas. Como lo pediste…¿y ahora? -preguntó el joven- ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

- No – dijo el viejo

- Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne – propuso la joven.

- No – repitió el viejo. Harán lo que les digo: Tomen las aves y aténlas entre sí por las patas con estas tiras de cuero…Cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres.

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros. El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse en el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre si hasta lastimarse.

- Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto. Son ustedes como un águila y un halcón; si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse uno al otro. Si quieren que el amor entre ustedes perdure, “vuelen juntos pero jamás atados”.

Moraleja

Toda dependencia o adicción enferma, castra, incapacita, elimina criterios, degrada y somete, deprime, genera estrés, asusta, cansa, desgasta y, finalmente, acaba con todo residuo de humanidad disponible. (Walter Riso)

Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él.


Quererte fue una maldición

Quererte fue como un cáncer. Y no me gusta utilizar esa palabra, porque significa algo muy íntimo para mí. Como aquella anécdota sobre mi corazón roto que, desgraciadamente, tuve que desperdiciarla en ti. Porque te quería. Te quería con todas mis fuerzas sin saber que en tu saliva habías inyectado veneno en mi ser.

No puedo describirte el sentimiento de desesperación, tristeza, enfado y angustia como aquel de un pobre peón en Roma que desearía ser asesinado en la guillotina de una buena vez y, sin embargo, vive la misma tortura cada que vuelve a abrir los ojos.

Quizá no te perdone nunca por mera diplomacia. Pero lo he olvidado. Las traiciones, las fallas y los desprecios. He olvidado todas esas veces en que yo te lo daba todo y tú lo masticabas con tal después de escupírmelo en la cara.

Escogí otorgarle perlas a los cerdos y les lloraba frente al corral por preferir revolcarse en el lodo que apreciar su belleza.

Luego de alejarme de ti, por fortuna, mi corazón sanó. Agradezco a la vida, al cielo, a las personas que aún han sabido quererme con palabras gentiles que desencajaron a los cristales rotos que me dejaste en el alma.

Mi corazón sanó. Volvió a sentir. Volví a querer. Volví a sentirme ingenua y también vulnerable por alguien más.

Y, a todo esto, joder, sólo recuerdo la condena, las cadenas oxidadas arrastrándose dentro de mí al quererte. A todo esto, sin rencores, con un corazón vivo y nuevamente sano, sólo me asombro de qué tanta desdicha habita en tu ser como para hacerle sentir el mismo infierno a la persona que te quiere.

Canijo: todo lo que necesita mi realidad.

Por qué ¿quién sino tú para atar el reloj a las horas?, a tus horas, a mis horas…

 Quién sino tú, para llamar a cobro revertido y no sintonizar de todas formas

 Quién sino tú, para no querer despertar ni buscar un mundo mejor

 Quién sino tú, para dejar que el amor se vaya volando por el balcón

 Quién sino tú, para dejar morir de hambre el mundo al rededor

 Quién sino tú, para saber de dónde sale el sol, y de qué se esconde

 Quién sino tú, para buscar mi destino y vivir en diferido

 Quién sino tú, para no ser, ni oír, ni dar

 Quién sino tú, para vivir en el eco de una voz

 Quién sino tú, para hacer que se caigan los pajaritos de la higuera

 Quién sino tú, para hacer que me encuentre con el destino de cara

.Quién sino tú, para ver algún escalón, dar un tropezón e ir de cabeza

 Quién sino tú, para hacerme vivir a mi manera, para hacerme sentir extranjero

Quién sino tú, para mentirme si dices no

 Quién sino tú, para mentirme si dices sí

 Quién sino tú, para mentirme si callas

 Quién sino tú, para arrojarme a ver el mundo

 Quién sino tú, para revolcarse por el suelo y empezar todo de cero

 Quién sino tú, para hacer de mi vida un exceso, para venderme solo por un beso

 Quién sino tú, que me miras, me drogas y haces que las fuerzas me abandonen

Quién sino tú, para acostumbrarme a escapar de la realidad

 Quién sino tú, para perder el sentido del camino

 Quién sino tú, para ir a verte en un barquito de papel

 Quién sino tú, para no oír los versos que me dicta tu boca

 Quién sino tú, para no dejar de andar

 Quién sino tú, para hacerme vivir como animal

 Quién sino tú, para contarte que quisiera ser un perro y oliscarte

Quién sino tú, para no preguntarse si vengativos dioses nos condenaran

 Quién sino tú, haciendo, que por Tutatis, el cielo caiga sobre nuestras cabezas

 Quién sino tú, convirtiendo el fuego del infierno en solo humo

 Quién sino tú, dándome motivos para decirle a Dios que sigo estando vivo

 Quién sino tú, que como brillo mágico, alumbras mi camino

 Quién sino tú,  que me condena por un beso

 Quién sino tú, para cantar la canción de que el tiempo no pasara

 Quién sino tú, para cantar la canción de que el viento se parara

 Quien sino tú, que eres mi caos, mis sueños, el lugar a donde quiero ir y del que no quiero salir, la dueña de esta poesía *canija*  

https://www.youtube.com/watch?v=wJxkaEcjQdw

Uno se llega acostumbrar al sonido de la nada, a los vacíos de la cama, al buenos días, amor sin respuestas. Uno se acostumbra a estirar la mano y no encontrar nada, a revolcarse con sus carencias y tomarse el café con el monólogo de siempre, a la mirada perdida ( o fija en el camino).
—  Veinte días sin ti - (M. Sierra Villanueva)
youtube

Se cuela un gato abandonado en una tienda de mascotas y se lo encuentran tal que así.

Al menos sabes que eso se venderá bien.

¿Y usted también espera a ese alguien que lo haga reír hasta revolcarse en el suelo? ¿A ese alguien que le saque los más grandes suspiros, su lado oscuro y su lado más sutil? ¿A ese que lo invite a vivir una fiesta diaria, que le construya otro corazón y despida su dolor?
—  que espera más eterna.
WIGETTA DRABBLE; Huele a ti.

La familia de Willy había llegado por fin a Los Angeles, tantos tiempo que habían esperado para poder conocer el hogar que habitaba Willy, pues era el momento perfecto, Vegetta no estaba, la casa estaba sola para que Willy y su familia anduvieran por ahí cómodamente.

Y ahí estaba Willy quieto recargándose en la puerta ya cerrada de la habitación de su compañero y es que sus padres dormirían en la respectiva habitación de su hijo y su hermana en el pequeño colchón inflable que había comprado justo para ese día, y claro para ser obvios, a Willy le tocaba dormir en la cama de Vegetta, observo por ultima vez aquel colchón, seguía como la ultima vez en que Vegetta estuvo ahí, se acerco lentamente observando como la mata roja yacía sobre el edredón a su espera, Willy se sentó lentamente sintiendo cada vez sus corazón acelerarse mas, cuantas veces no había soñado el estar esa cama, cuantas veces no había deseado una invitación a revolcarse en ella, Willy solo pudo sonreír a la par en que acariciaba con su mano derecha aquella manta roja que en su momento también deseaba estar debajo de ella, Willy tomo aquella manta hasta llevarla a sus labios, un pequeño beso planto en ella, sonrío para así con los ojos cerrados abrazarse a ella presionándola contra su pecho, “tiene su olor” pensó en voz alta, sin pensarlo dos veces se recostó en la parte derecha de aquella cama matrimonial, miro frente de el acariciando aun abrazado de la manta el lado en el que deseaba que su compañero estuviera, imagino por un momento el cuerpo de Vegetta a su lado, acariciando su mejilla, sonriéndole, pero no era así, a su lado solo había un espacio vacío, espacio que esperaba que Vegetta donde fuera que estuviese también deseara llenar.

Fue aquella la posición en la que Willy termino por dormirse, abrazado de aquella manta que le recordaba a su Vegetta y con su mano izquierda tocando el lugar en el que deseaba tener a su compañero.

Él se hizo pasar por santo pero yo sabía que no lo era, siempre tenía alguna cosa en su abrigo, algún perfume distinto al mio, algún cabello de otra mujer, llegué al extremo de colocar cámaras en la habitación… quede destruida cuando lo vi revolcarse con muchas mujeres en nuestra cama, fingí que no sabía nada, sin embargo me tenía enojada con tantas mentiras, no quería verlo más, tiré todas sus cosas fuera de la casa y le deje una nota en la puerta exigiéndole que se marchase. Él se fue, sin embargo su hermana me llamó en varias ocasiones diciéndome que él estaba arrepentido y muy adolorido, que quería volver conmigo, JA! ella no veía lo mismo que yo, no sabe lo que viví con él, ni lo que le soporte, ella no sabe que me encerré muchas veces en el baño llorando porque el llegaba con marcas de labial en el pecho, en fin, yo decidí cambiar los papeles y me va mucho mejor como puta.
—  De amores y otros engaños, Génesis Quevedo

anonymous asked:

Siempre le digo a mi novio que puede contarme lo que sea y confiar en mi pero jamas pense que llegaria al extremo de contarme que anoche se masturbo como nunca escuchando a sus papas revolcarse salvajemente ._. Literal esas fueron sus palabras( ._.)

XDDD El tonto material pa la noche akdhsk